Fiesta del Judas

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La Fiesta del Judas es una tradición local de algunos pueblos españoles e Ibero Americanos en los que, preferentemente el Domingo de Resurrección, en Semana Santa, se apedrea, lincha o quema un muñeco que representa a Judas Iscariote, por su traición a Cristo.

Quema de Judas en México

En algunos lugares, esta celebración se realiza otro día del año.

Apedreamientos[editar]

El Día del Judas en Robledo de Chavela[editar]

El Día del Judas[1] se celebra en Robledo de Chavela (Madrid) y lo organizan los juderos, o quintos de la localidad. Los quintos se encargarán de apedrear un muñeco, clavado en lo alto de un largo tronco y que ha sido preparado por ellos durante los dos meses previos:

El Judas es un muñeco que los quintos hacen y disfrazan del personaje que haya sido más popular durante el año; se ata a un pino de gran altura (motivo de competición entre las quintas de años sucesivos) y se acompaña de cántaros que se cuelgan en cruz en lo alto del tronco; antiguamente en ellos se introducían animales que caían al vacío al ser apedreados a la voz de:
¿Quién te mató?
¡Aquél!
¡A pedradas con él!
¿En la actualidad se ha conseguido cambiar esa costumbre cambiándolos por caramelos y confeti, pero manteniendo las palomas que salen volando al romperse los cántaros. Por la noche los quintos han rondado a sus madres, novias y amigos con canciones tradicionales autóctonas manteniendo los cánticos hasta las doce de la mañana, momento en el que se produce el encuentro de Jesucristo resucitado con la Virgen María. A mediodía, los quintos se reúnen a comer los tradicionales corderos o cabritos.[2]


En el largo tronco donde se cuelga al Judas se ponen carteles satíricos que hacen referencia a la situación política y social del momento.

Esta fiesta se celebra ante las imágenes de la Virgen y de Cristo resucitado, y el apedereamiento comienza en el momento en que esas dos tallas se juntan en la Plaza. La imagen de la Virgen ha sido previamente "desvelada" antes de acercarla a la de Jesús.[3]

La fiesta enlaza igualmente con los antiguos ritos de iniciación de la adolescencia (aunque pospuesta a la edad en que los jóvenes ya son "quintos"), como la fiesta de la Hoguera de los Quintos, también organizada por los jóvenes en Robledo de Chavela.

Esta antigua tradición se cree que comenzó con los inicios de la Villa.[4]

Confección del muñeco[editar]

Se utilizan diversos materiales para su confección: tela, escayola, paja, madera, cántaros de barro, pintura de colores y un pino. Cada año los quintos luchan por poner un pino más alto y han llegado a sobrepasar los 18 metros de altura. Las maromas permanecen en remojo desde el día anterior y son un elemento imprescindile para enderezar a mano el tronco. Los familiares y vecinos del pueblo ayudan a los jóvenes al alzamiento de dicho tronco.

La colocación del muñeco[editar]

La ceremonia empieza la noche de Sábado Santo, celebrando la Misa Pascual. Los quintos y sus familias asisten a la misa, y, al salir de la misma, comienza, ese sábado por la noche, la colocación del muñeco, al lado del Ayuntamiento, en la plaza del pueblo. El año 2004 fue la primera vez en toda la historia de la fiesta en que su celebración tuvo lugar fuera del lugar de costumbre, debido a las obras del aparcamiento subterráneo que se estaban realizando en ese momento bajo la plaza.

Los padres de los quintos, ayudan a colocar, en un extremo del pino, el muñeco y la base para las vasijas. Según la tradición, esta base debe ser muy consistente, puesto que, en el interior, las vasijas guardarán muchas sorpresas: caramelos, vino, queso, agua, confetis y palomas.

Las palomas se crían en la torre de la iglesia, donde se cogen, y, cuando los mozos rompen las vasijas, regresan volando a su lugar de origen: la torre de la iglesia. Los ancianos del lugar cuentan que estas palomas son las únicas que sirven para esta tradición, ya que otras no se adaptan, y se mueren dentro de los cántaros de barro.

Una vez colocado todo, comienza la parte más delicada: se enganchan fuertemente por la parte superior del pino unas cinco maromas, de las que tiran todos: hombres, mujeres, visitantes que acuden a ver la fiesta... Al mando de una única voz que grita "arriba" el palo se va elevando poco a poco, pues, si se hace bruscamente, se puede ir hacia una lado y provocar un accidente entre el público que acude a verlo, además acabar con el trabajo que han realizado los quintos durante los meses previos. Si se rompe tienen que improvisar otro rápidamente, pues la fiesta ha de celebrarse. Una vez que se ha subido y colocado bien y de una forma segura, el muñeco queda suspendido en el aire.

La Ronda[editar]

Cuando todo está listo, los quintos invitan a todos los que han colaborado a pan, vino y embutido. Tras reponer fuerzas, empiezan a rondar a sus madres y novias. Parten desde la plaza, con las guitarras, para cantar las primeras jotas de seguidillas robledanas al alcalde y al cura. Después se irán acercando a distintas ventanas o balcones, para rondar a sus madres o a sus novias.

La ronda dura hasta las 9 de la mañana. Desde esa hora, y hasta las once y media, descansan e invitan a un trozo de torta de anís a todos los conductores que pasan por la plaza, como gesto de hospitalidad y amistad. Los conductores, a cambio, tendrán que darles un donativo para la comida y la cena.[5] ). A las once y media los quintos se sitúan junto a tres montones de piedras de río puestas delante del Judas.

El apedreamiento[editar]

De la iglesia salen dos procesiones, una de mujeres y otra de hombres. La de mujeres la encabeza la imagen de la Virgen de los Dolores, cubierta con un paño negro. La de hombres, la imagen del Sagrado Corazón de Jesús (simbolizando a Cristo ya resucitado), al descubierto. En la plaza, se realiza silenciosamente el encuentro de las dos imágenes.

Uno de los quintos preguntar a la imagen del Cristo: "¿Quién te mato?" Otro, que representa la voz del mismo Jesús responde: "¡Aquél!", señalando al muñeco, y todos los jóvenes, a una, dicen: "pues a pedradas con él..." Tras esa señal, empieza a sonar el Himno Nacional y, los quintos comienzan a tirar piedras al muñeco para romper las vasijas y enseñar al público lo que éstas contienen. Lo más espectacular de la tradición es la salida de las palomas volando hacia la torrre de la iglesia. Una vez rotas todas las vasijas (lo que puede llevar un gran rato), todos, en procesión acuden a Misa de Resurrección.

Origen y simbología de la fiesta[editar]

Carmen Iglesias[6] nos describe de esta forma la simbología de esta tradición:

En el Judas encontramos superpuestos, y posteriormente adoptados y transformados por la Iglesia Católica el rito de el Mayo en definitiva la colocación en el centro del pueblo, de un palo lo más alto posible que, como y con fertilidad para las mujeres, no en vano coincide esta celebración con el fin del invierno y el albor de la primavera, época del renacer de la vida y de la fertilidad.

Pero además unido a esto, encontramos el acto de apedrear a un muñeco, antiguamente podía ser un animal o incluso personas, como símbolo de alejamiento de los malo espíritus, en definitiva como rito exhorcista para expulsar el mal de la comunidad.

Por último, fiesta de rito de iniciación. Los jóvenes se incorporan al mundo de los adultos tras pasar determinadas pruebas y demostrar habilidades, tanto fuerza como destreza. Tras ello, y en medio del reconocimiento público quieren ser admitidos a ese mundo antes citado. En todo ello tendría origen remoto la fiesta que estudiamos y que sin duda obdece a motivaciones bien distintas, consecuencia tanto del paso de los siglos, como de la transformación de la realidad social y cultural de nuestros pueblos.

Carmen Iglesias

Quemas[editar]

Pedro Abad, Córdoba[editar]

La tarde noche del Sábado de Gloria los vecinos de este pueblo cordobés realizan un muñeco que cuelgan en alambres. Los niños y niñas del pueblo siguiendo el sonido de un tambor recorren los diferentes puntos en los que se encuentran los Judas. El muñeco se quema entre vítores y alegrías.

Venta del Moro, Valencia[editar]

La noche del Sábado de Gloria en la que se barrunta la próxima resurrección de Cristo comienza el protocolario y reiterativo suplicio del Judas en Venta del Moro (Valencia). Un muñeco de trapo y paja, que representa al apóstol delator de la historia sagrada, es colgado del campanario de la iglesia parroquial. No sólo se trata de reproducir el fin del arrepentido suicida tal como relatan los textos bíblicos sino más bien de recrear el castigo del impío en una escena pública y con el protagonismo general de la comunidad. Con el Judas se cumplen los anhelos de justicia de la comunidad cristiana. El suplicio del Judas es un acto que acompaña y sobrepasa la liturgia cristiana, que se vincula a las formas exteriores de religiosidad popular a través de su sincronización con la procesión del Encuentro, que no aparece regulado en parte alguna pero que la tradición uniformiza y reproduce con la memoria del calendario, encargando a los jóvenes mantenerla viva y materializarla exclusivamente ante, por y para la comunidad celebrante de la Pascua.

Siempre son los quintos quienes se ocupan de que el monigote penda de la torre hasta el amanecer del Domingo de Resurrección, mientras tañen sin parar las campanas que la anuncian. Al Judas, allá en lo alto, se le divisa desde casi todo el pueblo durante la noche y sobre todo al amanecer, y es durante la temprana procesión del Encuentro, y ante toda la feligresía, cuando el Judas es despeñado. La caída y el choque contra el suelo sirven de detonador para que un expectante grupo de niños, pertrechados de bastones y cañas, comiencen a apalear al monigote en la misma plaza, al lado mismo del lugar donde se produce el Encuentro y mientras las campanas y a veces la pólvora lo celebran. Después, todavía atado a la cuerda, es arrastrado por algunas calles del pueblo para ser conducido a las inmediaciones rambla. Este recorrido vial constituye también un descenso metafórico hasta lo más bajo, hasta el fondo, al lugar donde antaño iban a parar los desperdicios, donde sus despojos son quemados y pataleados, arrojados o abandonados junto a lo desechable y lo sucio. Aderezados de trajes ridículos, insinuaciones mordaces, muchas veces con pasquines u otros indicadores más precisos, estos muñecos histriónicos pretendían reprender por todas partes con representaciones más o menos figuradas los comportamientos malsanos, vitales o morales, tanto concretos y próximos al vecindario como los generales y difusos que afectaban a todo el género humano. El final del personaje criticado u odiado, identificado o no con un vecino, reconocido en una actitud o en una acción indeseable, o sublimado bajo la estampa conceptual del mal, vulgarizada y generalizada con la del Judas, siempre es el mismo - la ejecución, la destrucción o la hoguera — porque lo que se pretende simbólicamente es purificar a la comunidad vecinal, expulsar todos los elementos negativos y a la vez, también, conjurar y propiciar el porvenir, otorgando un papel principal y loable a los niños y a los jóvenes. Precisamente la presunción de inocencia infantil juega un papel trascendental gracias a su protagonismo justiciero, que es tolerado en una ejecución espontánea y emblemática, y del mismo modo son los quintos, la flor y nata de la juventud, los abanderados del futuro, quienes propician la estética de la representación preocupándose por preparar el monigote y el marco escénico del Encuentro en Venta del Moro.


El marco de la representación de las escenas del Judas y del Encuentro en Venta del Moro es decorado con ramas de pino o pinos jóvenes en la plaza de la iglesia y con dos o tres construcciones efímeras de postes, recubiertos de brezo, sabinas silvestres y las flores de los primeros frutales que proporciona la estación, los cuales sirven para encuadrar a modo de pasillo el principal acceso a la iglesia por donde transcu­rre la procesión. Este rústico decorado hace las veces de las características enramadas de mayo y de los engalanamientos callejeros propios de la celebración de la Pascua Florida, cuya memoria se halla perdida entre los recuerdos de juventud de los más mayores. Así, el suplicio del Judas y la resurrección de Cristo significan el principio de una nueva estación, vigorizan simbólicamente la naturaleza y obran el milagro de la primavera, del reverdecer de los campos y de la reanudación, una vez más, del ciclo agrario que hace posible la supervivencia futura. La manifestación social de todo ello se refleja en el canto de coplas a la Virgen, la patrona local, y en los mayos que pretenden el emparejamiento de mozos y mozas de Venta del Moro.

Villadiego, Burgos[editar]

Fue la fiesta del Judas de las más populares y de más arraigo dentro del ciclo festivo de primavera y seguramente hunde sus raíces en los ritos más antiguos que las primeras civilizaciones agrícolas celebraban en el año lunar, el equinoccio de marzo o, para ser más precisos, el día 20, fecha en la cual entra el Sol en Aries. La naturaleza resucitaba del letargo y muerte invernal y fueron frecuentes los ritos que incluyeron la quema de muñecos y peleles, simbolizando el mal y la muerte que desaparecían con el fuego purificador, para renacer a una nueva vida primaveral. En el Concilio de Nicea, año 325, recordando el calendario lunar, la iglesia decidió celebrar la Pascua de Resurrección el domingo siguiente al primer plenilunio después del equinoccio de primavera. Pronto recogió y bautizó, dando un significado cristiano, muchos de los ritos y tradiciones que en la antigüedad pagana había creado en la celebración del año lunar. Este fue probablemente el origen de la fiesta del Judas, discípulo traidor y símbolo del mal para los cristianos y personificación de todos los males cometidos por el pueblo durante el año. Con la quema de Judas desaparecían las rencillas, estafas, robos, envidias... Y se resucitaba a una nueva vida. Servía la fiesta par presentar y vivir de una forma sencilla el significado litúrgico de la Pascua: paso del pecado y la muerte a la gracia y a la vida. La fiesta arraigó en nuestras gentes y hasta principios de siglo se celebraba en la mayor parte de nuestros pueblos y en muchas ciudades. En todos aparece la figura central del Judas, un pelele que ante el regocijo general acababa en la hoguera. En muchos precedía a este acto un juicio grotesco en el que se recordaba la vida de Judas, según la leyenda que nos trasmitió en el siglo XII Jacobo de la Vorágine, todos los males por él cometidos y los que en el pueblo seguían perpetrándose. De forma mucho más espectacular se representaba el Judas en Burgos, Lerma, Villadiego, Castrillo del Val y Belorado. En estas localidades duraba varios días de desfiles, batallas, mucha pólvora y alboroto, hasta que se lograba apresar al Judas. Desfilaban, luciendo sus uniformes, la infantería, formada por Dragones y Granaderos, la artillería y caballería de los Turcos. La banda municipal marcaba con sus himnos el ritmo del desfile, mientras Los Cadenas ocultaban al Judas con la ayuda de Los Miñones. Era duro el enfrentamiento entre los defensores del Judas y los ejércitos reales, quienes después de diversas alternativas lograban imponerse y apresar al discípulo traidor. Entre el alborozo del pueblo se le llevaba a la Plaza Mayor para ser públicamente juzgado y condenado. El mal quedaba reducido a cenizas y el pueblo, purificado, celebraba la reconciliación. Todo acababa en fiesta, una fiesta que nunca debió perderse y que queremos recuperar para que en años sucesivos vaya recobrando el esplendor que la hizo famosa fuera de nuestras fronteras.

Quema de Judas en Chozas de Canales, Toledo[editar]

Tiene lugar cada domingo de Resurrección, justo después de la Santa Misa y de la procesión del Resucitado, donde se produce el encuentro de Jesús y la Virgen (normalmente tapada con un velo negro hasta ese momento). En su origen debía quemarse un sólo Judas, pero en los últimos años suelen ser 3 o 4 muñecos, que se preparan con días de antelación por las distintas peñas y grupos de amigos del pueblo. El sábado Santo suelen sacarles, o trasladarles de un lugar a otro y el domingo de Resurrección, tras la salida de la misa tenía lugar su quema en la plazuela del Palacio. Desde hace años el lugar de la quema se ha desplazado a un solar de la carretera, cedido por Julian Agudo, antiguo alcalde del pueblo, que no quiere que se pierda esta bonita tradición. El muñeco, o mejor dicho los muñecos están compuestos de paja, cohetes y explosivos varios, para que al incendiar a los "traidores" explosionen y asusten un poco, con gran alborozo del público. Algunos Judas representan o intentaban representar a algunos personajes en cierto modo considerados"malignos" durante el año o los últimos años para el pueblo, como podrían ser políticos, empresarios, constructores... O eso es lo que creen algunos de los espectadores, que siempre encuentran indicios de este o aquel personaje, por una bandera pirata o cualquier alusión indumentaria o en el atrezo de los "quemados". Los niños alucinan con los Judas, a los más pequeños les da bastante miedo y los más mayores lo disfrutan muchísimo y se despiertan encantados para asistir a la procesión, la misa y la quema de "Judas". Muchos grupos deciden pasar un día de fiesta campera, si el tiempo lo permite, en las proximidades del río Guadarrama, con tortilla de patata, jamón, queso y buen vino del pueblo.

El Judas de Talayuelas, Cuenca[editar]

En Talayuelas (Cuenca), también se quema al Judas. Los quintos y quintas del Judas queman un monigote relleno de paja el Domingo de Resurrección a la madrugada. Normalmente, como es habitual en todas estas celebraciones, el Judas es un personaje polémico (normalmente por haber realizado malas acciones). Además, los quintos y quintas del Judas redactan una serie de criticas contra este personaje y se lanzan cohetes "rateros" durante toda la Semana Santa.

El Judas de Samaniego, Álava[editar]

En Samaniego (Álava), previamente se hace un concurso de Judas (un muñeco, también hecho de paja, que representa a Judas Iscariote).

El ganador es colgado en un palo de chopo de unos 15 metros de altura y se celebra un juicio, culpándole de todos los males ocurridos en el año en el pueblo. Al final es condenado culpable y quemado en la puerta de la iglesia.

Fiesta del Judas en Cabezuela del Valle, Cáceres[editar]

En Cabezuela del Valle (Cáceres), en la denominada Fiesta del Judas, se quema un monigote que, previamente, se pasea por todo el pueblo a lomos de un [[burro]<listaref><Francisco Vicente CALLE CALLE, Judas Iscariote: Vida, leyendas, iconografía, "La Quema" en las comarcas carcereñas del Jerte y de La Vera, www.bubok.com, 2009>

La Paca y el Judas de Bocígano, Guadalajara[editar]

En Bocígano (Guadalajara), en Semana Santa se preparan dos muñecos de paja, que son quemados en la plaza; luego los mozos cogen ramas ardiendo y persiguen a los vecinos.

Otras quemas del Judas[editar]

En España[editar]

En América[editar]

En Peru esta profundamente arraigada esta tradicion sobre todo en Arequipa. Igualmente hay tradiciones de quema del judas en Valparaíso, Chile, Venezuela En Venezuela se quema a Judas por primera vez en 1499 en figura de Americo Vespucio, pero se instituye la tradición desde 1801 en Caracas para manifestar reclamo o rechazo a gobernantes —Yaracuy y Tocuyo de la Costa y México y Paraguay

El Judas en Uruguay[editar]

La ceremonia se extiende desde mediados de Noviembre hasta la Noche Buena. Es conveniente remarcar que la misma ha perdido todo carácter religioso, y la totalidad de los niños que participan desconocen el origen del nombre y pocos lo asocian con Judas Iscariote. A mediados del mes de noviembre, con un mes al menos de antelación a la Noche Buena, los niños se organizan naturalmente en grupos, y con ayuda de mayores confeccionan con prendas viejas que cada uno dona, un muñeco relleno de papel de diario. La cabeza algunas veces es confeccionada con una cabeza de otro muñeco, una media con los ojos dibujados o lo que cada grupo crea mejor.

Durante todo ese mes, los niños de casi todas las clases sociales, acomodan al muñeco en la calle de su barrio, y solicitan a todo transeúnte "una monedita p´al Juda", tal vez reminiscencia inconsciente de los 30 denarios por los que Judas entrego a Cristo.

El día 24 de diciembre, lo juntado se divide entre todos los que participaron en la "recolección" o en un fondo común se compran fuegos pirotécnicos, para la celebración que tendrá lugar a la media noche. Llegada la hora 00.00 del día 25, se hace la quema del Juda, con fuegos artificiales que junto con el papel de su relleno sirve para la combustión del mismo. Tal vez como venganza, también inconsciente, al personaje bíblico.

Ahorcamientos[editar]

Las Festividades de los Judíos en Purísima del Rincón[editar]

En Purísima del Rincón (Guanajuato, México), en Semana Santa se celebran las Festividades de los Judíos (que son personas disfrazadas con máscaras), que duran tres días, en los que se persigue supuestamente a Judas (un señor con una máscara blanca en el primer día). En la noche, Judas vende a Jesús y se apagan todas las luces del centro de la ciudad para prender antorchas y llevar a Jesús arrestado al templo del Señor de la Columna.

En los siguientes dos días, Judas trae una máscara negra de pecador y las personas vestidas con máscaras y con faldas lo persiguen por toda la ciudad, y, el viernes, lo atrapan hacia las 5 de la tarde. Judas se esconde por donde puede y, al final, cuando lo atrapan, lo ahorcan en el jardín principal. Después lo llevan entre todos cargando hasta el templo del Señor de la Columna, a 2 manzanas de ahí.

Manteamientos[editar]

El Manteo de Judas es una variación de la Fiesta del Judas propia de algunas localidades de Castilla-La Mancha y de otros municipios de España (como en Moreda de Álava (Álava)).

La tradición, que se realiza usualmente en Semana Santa (en algún caso en carnaval), consiste en elaborar un muñeco de paja, el cual representa a Judas Iscariote. El muñeco se pasea manteándolo por el pueblo, para acabar quemándolo (también puede haber apedreo previo).

Aunque durante muchos años se vinculó con los quintos, más tarde ha pasado a ser una tradición mantenida por peñas de jóvenes.

El manteo se acompaña de cánticos y mofas. En Buenache de Alarcón (Cuenca) y Santa Cruz de la Zarza (Toledo), por ejemplo, podemos oír la letrilla:

Arriba pelele,
arriba con él.
Su padre le quiere,
su madre también.
Todos le queremos:
¡Arriba con él!,
¡arriba con él!

El Volantín de Tudela, Navarra[editar]

En Tudela (Navarra), el Sábado Santo, a las 10 de la mañana, un muñeco o pelele de madera, con sus miembros articulados, vestido ridículamente y con un puro-petardo en la boca, recibe asustado al encargado que pone fuego al dicho petardo. El torno al que está sujeto el muñeco comienza a moverse de izquierda a derecha y viceversa, dando lugar a que el Volantín o Judas a quien representa, vaya dando vueltas y más vueltas cayendo al suelo pedazos de traje.

Procesiones o exposiciones de muñecos[editar]

Los Capuchinos Traidores de Algete, Madrid[editar]

En Algete (Madrid) es muy típica la Procesíón de los Capuchinos Traidores, que sacan en procesión la imagen de Judas Iscariote

Fiesta de los Judas de Yecla, Murcia[editar]

Esta fiesta se celebra en Yecla (Murcia) a primeros de mayo y tiene su origen en los sucesos que se produjeron con motivo de la invasión de las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia Española, a principios del siglo XIX. En ella se cuelgan en medio de las calles los típicos Judas (muñecos de trapo de elaboración propia, con carteles satíricos que hacen referencia a la situación política y social); se acompañan con bailes, degustación de platos típicos yeclanos, guiñoles, exposiciones, charlas y pasacalles.

Día de "Las Candelarias en Castilblanco de los Arroyos, Sevilla[editar]

En Castilblanco de los Arroyos (Sevilla), el 2 de febrero, los vecinos de las distintas barriadas del pueblo hacen montones de ramas que son decoradas con motivos reivindicativos de la actualidad, alrededor de los cuales se celebran reuniones de amigos, cenas y diversos juegos como la rueda en la que los vecinos en coro se lanzan un búcaro y van siendo eliminados los que lo partan. Es habitual colocar judas u otras representaciones en lo más alto de las candelarias.

Otros muñecos con nombre propio en las celebraciones tradicionales[editar]

Notas[editar]

  1. Vid. A. Zafra y G. Boneque, «La quema de Judas remata la semana de procesiones», El País, 31 de marzo de 1997.
    Vid. también: Arantxa G. De Sola, «Pasiones vivientes para empezar, jamones para terminar», El País, 26 de marzo de 1997.
    Vid. también: Vicente G. Olaya, «Cristo y Mad Max», El País, 9 de abril de 1995.
  2. V. Página de Ocio y Turismo de Robledo de Chavela y la página dedicada al tema de La Almenara
  3. El rito de "desvelamiento" de la imagen de la Virgen, es decir, de quitarle el paño con el que previamente ha sido tapada, es frecuente en otras muchas celebraciones de España, en particular en las referidas a la Semana Santa
  4. V. Carmen Iglesias, «El Judas de Robledo de Chavela», La Almenara.
  5. La torta de anís antiguamente se cocía en casa y se empapaba de orujo, también casero.
  6. V. Carmen Iglesias Op. Cit..

NARBONA VIZCAÍNO, Rafael. "¿Judas? Sí, gracias". El Lebrillo Cultural, n. 13.