Feérico (Idhún)
| Feéricos | |
|---|---|
| Raza de Memorias de Idhún | |
Gerde según Vitis, una fan de Memorias de Idhún |
|
| Creada por | Laura Gallego García |
| Hábitat | Bosque de Awa |
| Dios asociado | Wina |
| Forma de gobierno | Matriarcado |
| Raza a la que pertenece |
Pielseca Sangrecaliente |
| Subrazas | Hadas, dríades, silfos, gnomos, duendes, náyades y trasgos |
| Personajes clave | Gerde Aile Alhenai Talmannon |
Los feéricos son una de las siete razas racionales humanoides ficticias de Idhún.
Índice |
Características [editar]
El pueblo feéricos está compuesto por un gran número de subrazas, lo que le otorga una enorme variedad aspectual, con miembros de distinto tamaño, longevidad, fisiología y habilidades. No obstante poseen ciertas características comunes como su piel y cabello, de tonalidades verdes y pardas como los bosques, y sus ojos, siempre completamente negros, grandes y rasgados.
Los feéricos están ligados muy estrechamente a la naturaleza, ya que no solo sienten un gran apego hacia ella sino que su energía vital depende directamente de la presencia vegetal en el ambiente en el que se hallen.
Las hadas conmunmente son atractivas y les gusta seducir a los hombres.
Hábitat [editar]
Como consecuencia de su dependencia de lo vegetal, habitan únicamente en las regiones boscosas, especialmente las regiones idhunitas de Derbhad y Alis Lithban, aunque se les puede encontrar en cualquier bosque de Idhún.
Durante la invasión de Ashran se vieron forzados a reducir su territorio al Bosque de Awa, protegidos por el escudo que generaba, hasta la caída del nigromante y la batalla de Awa. Tras la extinción de los unicornios casi todos los feéricos de Alis Lithban murieron o lo abandonaron hasta después de la visita de Wina y sus consiguiente transformación en selva.
Historia y costumbres [editar]
La armonía feéricos con la naturaleza les permite aprovecharla al máximo, obteniendo de ella alimento, vivienda y cualquier utensilio o material que puedan necesitar, como armamento o medicinas, y adoptando una forma de vida que otras razas consideran bastante primitiva.
Valoran la vida más que cualquier otra cosa, tanto animal como vegetal, por lo que las mejores curanderas y parteras son las hadas y nunca dañan una planta, ni realizan un aborto, ni matan a no ser que al hacerlo se salve más vidas de las que cueste. Para ellos el peor crimen posible es provocar un incendio forestal, tanto por el número de vidas que se pierden en él como por las funestas consecuencias para la vida de los feéricos del bosque quemado; el castigo consiste en convertir al pirómano en un árbol. Además, el poder destructivo de fuego les provoca pavor, por lo que los únicos que lo utilizan son los magos, y solo en situaciones extremas.
La perspectiva feérica de la vida conlleva que no sientan ningún pudor hacia lo relacionado con el engendramiento. Son la raza con mayor instinto reproductor y no consideran vergonzosas las relaciones sexuales, que casi nunca acarrean una carga emocional para ellos. En el bosque suelen hallarse desnudos, cubriéndose con materiales vegetales cuando se muestran ante otras razas y con prendas de vestir convencionales aunque ligeras si se relacionan con ellas frecuentemente. Esta actitud provocó una alarmante explosión demográfica en tiempos primigenios, que finalizó con la utilización masiva de una sustancia anticonceptiva, las flores qilalat.
Cada feérico está hermanado con el árbol que germinó en él mismo el mismo día y en el mismo lugar en el que nació.
Religión [editar]
Los feéricos adoran a la diosa Wina, la diosa de la tierra, la vida, la fertilidad, el crecimiento y la naturaleza, lo cual se expresa en la forma de vida de esta raza, ya que todos sus aspectos culturales coinciden con los representados por su diosa.
Algunas subrazas adoran además a otros dioses, principalmente los silfos y otros feéricos alados a Yohavir y la náyades a Neliam.
Magia [editar]
Los feéricos fueron la raza con más miembros consagrados por los unicornios, debido a que su hábitat es el mismo. Además, todos los feéricos poseen una magia innata ligada a las plantas, con la que son capaces de acelerar el crecimiento de las plantas, modificar su forma o aprovechar las propiedades especiales de ciertos tipos de vegetales; también son capaces de detectar la energía emitida por los seres vivos, viéndola en forma de aura.