Fausto (película)

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Fausto (Faust – eine deutsche Volkssage) es un clásico del cine mudo. Es una película de 1926 de la UFA, y fue dirigida por F.W. Murnau. Contó con los siguientes actores: Gösta Ekman (sénior) como Fausto, Emil Jannings como Mefisto (Mefistófeles), Camilla Horn como Gretchen/Marguerite, Frida Richard como su madre, William Dieterle como su hermano y Yvette Guilbert como Marthe Schwerdtlein.

Murnau se basa en los cuentos tradicionales de la figura de Fausto recogidos en la obra dramática de Goethe. Fue la última película de Murnau en Alemania, pues directamente al acabarla se trasladó a EE. UU. para dirigir la película Amanecer.

Reseña[editar]

Fausto es un sabio, venerable y bondadoso anciano que estipula con Mefisto, para librar al pueblo en que habitaba de una horrenda peste que diezmaba sin que quedara familia sana. Con el tiempo Fausto se corrompe, tentado por la juventud eterna y gracias a la influencia y promesas de Mefisto quien termina traicionándolo cruelmente. Hasta que encuentra una joven llamada Gretchel, bella y cándida, y se enamora de ella. Mefisto había pactado con el arcángel que si le robaba el alma a Fausto le daría la tierra, ya que según el propio diablo, ningún hombre se resiste al mal.

La película reproduce el ritmo teatral clásico de la historia de Goethe.[1]

La historia[editar]

El demonio Mefistófeles hace un pacto con un arcángel según el cual debe empujar hacia el mal y tentar al sabio filósofo y alquimista Fausto, o el Diablo ganará poder sobre el. El demonio extiende la plaga por la aldea donde vive el sabio. Aunque reza, la gente muere a todas horas. Cuando ya está desesperado, aparece Mefistófeles con un trato, servirle durante 24 horas, después de las cuales el demonio puede escindir el contrato. Fausto empieza a curar a los enfermos, pero éstos le rechazan al darse cuenta que no puede actuar delante de una cruz.

Más tarde, Fausto hace un nuevo pacto con Mefistófeles, que le ofrece placeres terrenales y juventud eterna a cambio de su alma inmortal. El demonio le lleva a la Noche de Walpurgis celebrada en la Bald Mountin. Allí, Fausto cierra el trato de forma permanente y de esa manera su alma pertenecerá a Mefistófeles para siempre. Pero Fausto pronto se cansa y decide volver a su hogar. Allí se enamora de Gretchen. Pero Mefistófeles no desea que sean felices y urde un plan para que Fausto se vea entrometido en una pelea con el hermano de su amada, la cual acaba con la muerte de este último. Ayudado por el demonio huye, dejando a Gretchen sola y, aunque él no lo sepa, embarazada.

Gretchen se ve obligada a vivir en la calle con el bebé y, en una tormenta de nieve, su hijo muere. Acusada de asesinato, es llevada a la hoguera. Fausto se entera de lo que está pasando y exige a Mefistófeles ir allí. Llega cuando la pira ya está encendida. Le pide al demonio el deseo de volver a ser viejo, y así se lanza a la hoguera. Los dos amantes se abrazan por última vez mientras el fuego les consume.

Mefistófeles le exige al ángel la tierra, pues el alma de Fausto le pertenece. El ángel le revela que ha perdido la apuesta, pues el amor ha triunfado sobre todo.

Efectos especiales[editar]

Los efectos especiales son característicos en esta película, como en la escena en que el refinado malévolo Mefisto es presentado como un ser alado “draculiano” gigante, con cuernos envolviendo a la ciudad con sus alas y esparciendo una plaga que desencadena los siguientes acontecimientos del rodaje, o una de las iníciales de la película en la que, aparentemente, los jinetes del apocalipsis llegan en carruaje desde el infierno. De igual importancia, la técnica fotográfica y de imagen, la utilización necesaria del blanco y negro y del contraste fuerte entre las zonas ensombrecidas y las iluminadas, para destacar el dramatismo histriónico e incluso los cambios climáticos. Las imágenes muestran influencias del Cine expresionista alemán (El gabinete del doctor Caligari) y de la pintura romántica.

Producción[editar]

Fue la producción más costosa de la UFA costando 2 millones de marcos hasta que Metrópolis la superó al año siguiente. Sólo la mitad del coste se recuperó en taquilla, por lo que fue un gran fracaso.Fausto tuvo además una gran influencia en las películas posteriores, sobre todo desde el punto de vista de los efectos especiales. La mayoría de las escenas se grabaron más de una vez. Por ejemplo, una escena en la que escriben en un pergamino, tomó un día entero de rodaje.

Montajes[editar]

Al ser una película del año 1926, hay muchos montajes diferentes, y algunos de ellos son del propio Murnau. Se conocen al menos cinco montajes antiguos: uno con los rótulos en alemán original, otro diferente en francés, otro alemán más tardío y dos de Murnau para la MGM y el mercado estadounidense.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]