Falsos recuerdos

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Un recuerdo falso es un recuerdo de un evento que no ocurrió o una distorsión de un evento que ocurrió, según se puede saber por hechos corroborables externamente.

Síndrome del falso recuerdo[editar]

La teoría del "falso recuerdo" pertenece a Elizabeth Loftus, quien sostiene que, técnicas como la hipnosis, rebirthing y la "terapia de recuperación de la memoria" entre otras, puede inducir la formación de recuerdos falsos. Según esta autora, estas técnicas pueden llevar a hacer creer a un individuo que fantasías y hechos que nunca ocurrieron son reales. Ella sugiere que algunos recuerdos falsos se forman a través del "ensayo" o repeticiones de un evento que fue confirmado como fantástico. Después de pensar repetidamente y visualizar un evento una persona puede comenzar a "recordar" éste como si hubiera pasado en la realidad. Después de una entrevista tal persona podría asegurar haber recordado el evento cuando en realidad eran sólo "visualizaciones previas" que le parecían familiares. El ensayo es el mecanismo más fuerte para hacer de la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo. El ensayo de información incorrecta lleva a la formación de memoria de largo plazo incorrecta. Esto se aplica a ambas memorias: la real y la implantada.

Su opinión es que la memoria involucra reconstrucción, no solamente recuerdo. Sus ejemplos se refieren a casos de violencia exclusivamente. Por ejemplo, un niño puede recordar a su padre de pie al lado de la mesa con una expresión de ira y con un cuchillo grande y afilado, vociferando frente a la madre, quien gritaba y parecía muy asustada. Este recuerdo podría ser parcialmente preciso, pero en realidad el niño está recordando fragmentos de una fiesta de Acción de Gracias: el padre estaba cortando el pavo y cantando en voz alta, y la expresión de la mamá se debe a que le está gritando al perro para que se quede quieto. Posteriormente, ese fragmento de recuerdo puede hacerse interpretar "correctamente" como que "papá era violento y mamá siempre tenía miedo de él".[cita requerida]

Los defensores de los recuerdos recuperados enfatizan sobre la importancia de distinguir entre los recuerdos comunes y los traumáticos. Según estudios de Elizabeth Loftus los recuerdos pueden ser implantados pero no hay estudios sobre recuerdos traumáticos implantados y sus efectos relacionados, como el trastorno por estrés postraumático y el trastorno de identidad disociativo, puesto que tales estudios no serían éticos.

Síndrome de Falso Recuerdo o Falsa Memoria (FMS) es el término utilizado para su hipótesis, que describe un estado mental en el cual un individuo tiene un alto número de recuerdos muy vívidos pero falsos, relacionados con abusos ocurridos durante su infancia. Ella considera que muchas veces los niños fabrican enteramente historias de abuso sexual y acusan falsamente a sus padres.

Debate[editar]

Este sindrome de falso recuerdo carece de aceptación científica, no es validado por la comunidad científica internacional y ni el DSM-IV ni el CIE lo reconocen. Los investigadores nunca lo tomaron en serio porque su aparición se debió a intereses personales y nunca pudo ser probado. Según Charles Whitfield, Joyanna Silberg y Paul Jay fue un invento de padres acusados de abuso sexual y sus abogados como estrategia en los tribunales pero sin sustento en investigaciones psiquiátricas o médicas. Según estos doctores, a pesar de lo expresado por estos abogados, nunca se encontró evidencia de que los recuerdos de abuso sexual infantil hubieran sido implantados. El sindrome ha sido, desde entonces utilizado en juicios por abuso pero no en otros espacios.[1]

El debate sobre el Síndrome de Falso Recuerdo o Falsa Memoria apareció exclusivamente en relación al tema del abuso sexual infantil. Se utiliza principalmente en los juzgados en casos en los cuales las supuestas víctimas experimentarían disociación, lo cual causaría represión del recuerdo traumático hasta otra etapa de la vida, cuando el recuerdo vuelve a la superficie bien sea naturalmente o con la ayuda de un profesional. Muchos defensores del FMS critican ambos métodos de recobro de recuerdos, argumentando que los terapeutas y los psiquiatras accidentalmente implantan dichos recuerdos falsos.

Las acusaciones de abuso sexual infantil por parte de los progenitores (en especial el padre) generaron la pregunta sobre como puede determinarse de modo confiable si la denuncia es verdadera o falsa. Esto, a su vez, generó una corriente de backlash o de oposición al hecho de creerles a los niños las denuncias por abuso sexual.[2]

La Fundación para el Síndrome de Falso Recuerdo (FMSF) fue formada por un grupo de padres que habían sido acusados de abuso sexual infantil con el objetivo de cuestionar dichas acusaciones. Cuenta con el apoyo de grupos de padres que han sido alejados de sus hijos por causas judiciales, por los abogados que los defienden en de esas acusaciones y por profesionales que trabajan como peritos de parte en estos casos frente a los juzgados. A su vez tiene abogados y académicos que apoyan la causa y que promueven la hipótesis del FMS y critican la validez de los recuerdos recobrados.

Un miembro de la FMSF es la "experta en memoria" Elizabeth Loftus. La FMSF coopera con las organizaciones anti-pseudociencia CSICOP y La Sociedad de Escépticos (The Skeptics Society), las cuales consideran que los recuerdos recuperados son pseudociencia típica pero especialmente peligrosa.

A su vez este síndrome es considerado pseudocientífico, al igual que el SAP al no tener aceptación entre la comunidad científica internacional. No ha sido validado por las dos instituciones más reconocidas en el mundo en términos de salud y trastornos mentales: la Organización Mundial de la Salud en su CIE-10 y la Asociación Americana de Psicología con su DSM V.

En la década de 1980 comenzó a estudiarse en profundidad el abuso sexual infantil. Las acusaciones contra "padres de familia" generó la aparición de hipótesis como la de los falsos recuerdos.[1] [3] [4]

Según la "False Memory Syndrome Foundation", los falsos recuerdos han sido protagonistas en muchas investigaciones y casos judiciales, incluyendo especialmente casos de supuesto abuso sexual.[5]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. a b Charles Whitfield, Joyanna Silberg y Paul Jay (2001). Misinformation concerning child sexual abuse and adult survivors. New York, Haworth Maltreatment & Trauma Press. ISBN 978-078-9019-00-4. 
  2. Virginia Berlinerblau. «El "Backlash" y el abuso sexual infantil.». Revista Querencia nº7. Consultado el 13 de marzo de 2014.
  3. Charles Whitfield, Joyanna Silberg y Paul Jay (2001). Misinformation Concerning Child Sexual Abuse and Adult Survivors (en inglés). New York : Haworth Maltreatment & Trauma Press. Consultado el 13 de marzo de 2014. 
  4. «Child Abuse: Misinformation Concerning Child Sexual Abuse and Adult Survivors». American Medical Association 290 (10). setiembre 2003. http://jama.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=197223. 
  5. «Are Recovered Memories Reliable? (artículo en inglés con traducción al español disponible en línea)». Religioustolerance.org. Consultado el 12 de diciembre de 2010.

Bibliografía recomendada[editar]

  • Ceci, S.J., Huffman, M.L.C., Smith, E., & Loftus, E.F. (1994) Repeatedly thinking about non-events. Artículo en Consciousness and Cognition, 3, 388-407.
  • Charles Whitfield, Joyanna Silberg y Paul Jay (2001). Misinformation concerning child sexual abuse and adult survivors. New York, Haworth Maltreatment & Trauma Press. ISBN 978-078-9019-00-4.
  • Hyman, I.E., Husband, T.H., & Billings, F.J. (1995) False memories of childhood experiences. Artículo en Applied Cognitive Psychology 9, 181-197.
  • Roediger, H.L. & McDermott, K.B. (1995). Creating false memories: Remembering words that were not presented in lists. Artículo en Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory and Cognition, 21, 803-814.
  • Pendergrast, Mark Victims of Memory: Incest Accusations and Shattered Lives Artículo en The Journal of sex research. 33, no. 1, (1996): 84
  • Ofshe, Richard and Watters, Ethan Making Monsters: False Memories, Psychotherapy, and Sexual Hysteria, artículo en Contemporary psychology, 40, no. 11, (1995): 1065

Enlaces externos[editar]