Falda

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Falda larga. Comienzos del siglo XX.
Minifalda

La falda, pollera, enagua o saya es una prenda de vestir primordialmente femenina que cuelga de la cintura y cubre las piernas, al menos en parte. Suele ser de tela y de forma cilíndrica o tronco-cónica, y a diferencia de los pantalones no está dividida. Por extensión, se denominan también faldas o faldones a las telas que cuelgan de la mesa camilla o de las cunas.

En su versión más sencilla puede ser que un trozo de tela se enrolle hasta la cintura (pareo, sarong), aunque la mayoría de las faldas son ajustadas en la cintura y más amplias según se desciende. Dependiendo de las épocas, las modas y el exhibicionismo de quien la lleve, la longitud de la falda puede ir de poco mas que un cinturón, llegar hasta el suelo y cualquier otra medida intermedia.

Algunas faldas medievales llegaron a tener más de tres metros de diámetro en la base. En el extremo contrario las minifaldas de los años 60 (y siguientes) son prendas mínimas que pueden llegar a no cubrir la ropa interior estando sentado, y en casos extremos ni estando de pie. Para estas últimas se emplea el término de falda-cinturón o microfalda.

Existe también un tipo de faldas montadas en un cuerpo que forman una sola pieza que recibe el nombre simplemente de vestido. Suele utilizarse en reuniones sociales de gran formalidad (bodas, bautizos, cumpleaños, etc.)

La falda en épocas medievales[editar]

Hacia el siglo XVI, la falda de la gente de pueblo era una pieza cuadrangular de tela, con un agujero en el centro, por el que se ajustaba a la cintura mediante un cinturón o simplemente una cuerda, de modo que colgaban cuatro picos.

En el Quijote aparece una dueña Trifaldi que, se explica, tenía la falda triangular con tres picos.

Las prostitutas llevaban la falda de color pardo y de ahí el dicho «irse de picos pardos».

Faldas en el siglo XIX[editar]

Durante el siglo XIX los cortes de la faldas en la cultura occidental sufrieron más variaciones que en ninguna otra época. La cintura de la falda empezó a estar situada a la altura del pecho (debajo de los senos) y fue bajando paulatinamente hasta la cintura. Al principio fueron bastante estrechas y se fueron ensanchando hasta llegar a la crinolina, el polisón, el corsé y el miriñaque (armazones bajo las faldas para darles volumen). Durante todo el periodo, el bajo osciló desde debajo de la rodilla hasta el suelo.

Faldas en los siglos XX y XXI[editar]

Desde 1915, las faldas de día dejaron de arrastrarse por el suelo. Durante los siguientes 50 años, las faldas se volvieron cortas (años 20), luego largas (años 30), después más cortas (los años de la Segunda Guerra Mundial), después largas y se volvieron extremadamente cortas en los años 60, cuando se hicieron tan cortas como fue posible sin llegar a enseñar la ropa interior, lo que en aquella época constituía un tabú.

A partir de los años 1970 la popularidad de los pantalones para todo uso ha hecho que ninguna longitud de falda haya sido dominante, coexistiendo las minifaldas con las faldas por la rodilla o incluso las faldas largas.

Algunos tipos de faldas comunes son:

El uso de la falda entre los hombres[editar]

Aunque en Occidente el uso de la falda entre hombres generalmente se asocia con actos de travestismo, varias culturas han preservado en una forma u otra el uso de faldas masculinas: el kilt de los escoceses, irlandeses y otros pueblos gaélicos; el pareo tahitiano; el lava-lava de la culturas polinesias y oceánicas; la fustanella de los griegos y albanos; y el sarong, que se usa en partes de Asia, en la península Arábiga, en partes de África y en islas del Pacífico.

El kilt, en particular, goza de gran aceptación en países de occidente, especialmente el Reino Unido y los Estados Unidos, donde se lo considera entre muchas comunidades una forma de celebrar el patrimonio escocés, irlandés y gaélico.

En abril del 2009, un periódico de Buenos Aires publicó un artículo sobre un grupo de jóvenes argentinos que son heterosexuales y que están empezando a usar falda (o «pollera», como se dice en Argentina) a pesar de ser a veces el objeto de burlas o insultos de la gente que cruzan en la calle. Los usuarios dicen que las faldas son más cómodas, elegantes, y frescas —y más prácticas a la hora de orinar—. El grupo promueve el uso de la falda en una página de Facebook. El fenómeno parece estar limitado a la capital de Argentina y alrededores.[1]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Guillermina De Domini, “Los hombres se animan ahora a mostrarse en pollera y zapatillas,” Clarín, 19 de abril de 2009.

Enlaces externos[editar]