Factores de la comunicación

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Los Factores de la comunicación son el conjunto de todos los conceptos que se necesitan para establecer la comunicación.

  • El emisor: es quien está de acuerdo con la intención de expresar un mensaje, es quien lo emite.
  • El receptor: es la persona que recibe el mensaje.
  • El código:es el idioma que hablan el emisor y el receptor
  • El mensaje: es la información representada por medio de código que el emisor transmite o quiere transmitir al receptor. Es la idea o cosa.
  • El canal es el medio que se utiliza para hacer llegar el mensaje, por ejemplo: un teléfono móvil.
  • El contexto es la situación que se crea cuando se halla comunicación, es decir, el alrededor.

Las discrepancias no resueltas en la puntuación de las secuencias comunicacionales pueden llevar a impases interaccionales, en los que los participantes se hacen acusaciones mutuas de locura o maldad.

Las discrepancias de puntuación tienen lugar en todos aquellos casos en que por lo menos uno de los comunicantes no cuenta con la misma cantidad de información que el otro, pero no lo sabe. Así, por ejemplo, una persona escribe una carta a otra proponiéndole pasar unas vacaciones con ella. Esta segunda persona acepta, pero su carta no llega a destino. Después de un tiempo, la primera llega a la conclusión de que la otra no ha tenido en cuenta su invitación, y decide no interesarse más por ella. Por otro lado, la otra persona se siente ofendida porque no tuvo contestación a su carta con la que esperaba más detalles, y también decide no establecer nuevo contacto. A partir de ese momento, el malestar silencioso puede durar eternamente, a menos que se decidan a averiguar qué sucedió con sus comunicaciones, es decir, que comiencen a metacomunicarse. En éste caso, un hecho exterior fortuito interfirió la congruencia de la puntuación (falló el canal).

Estos casos de comunicación patológica constituyen círculos viciosos que no se pueden romper a menos que la comunicación misma se convierta en el tema de comunicación (metacomunicación). Pero para ello tienen que colocarse afuera del círculo.

Se observa en estos casos de puntuación discrepante un conflicto acerca de cuál es la causa y cuál el efecto, cuando en realidad ninguno de estos conceptos resulta aplicable debido a la circularidad de la interacción.

El concepto de la "profecía autocumplida" constituye un fenómeno interesante en el campo de la puntuación. Por ejemplo, una persona que parte de la premisa "todos me odian", se comporta, tal vez, con agresividad, ante lo cual es probable que los demás reaccionen con desagrado, corroborando así su premisa original. Lo que caracteriza la secuencia y la convierte en un problema de puntuación, es que el individuo considera que él sólo está reaccionando ante esas actitudes, y no que las provoca.

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Interacción simétrica y complementaria/asimétrica [editar]

Todas las relaciones pueden agruparse en dos categorías: asimétricas/complementarias o simétricas. En el primer caso, la conducta de uno de los participantes complementa la del otro; en el segundo caso, los participantes tienden a igualar especialmente su conducta recíproca. Son relaciones basadas en la diferencia (complementarias), o en la igualdad (simétricas).

En una relación complementaria o asimétrica hay dos posiciones distintas. Un participante ocupa lo que se ha descrito de diversas maneras como la posición superior o primaria mientras el otro ocupa la posición correspondiente inferior o secundaria. Estos términos son de igual utilidad en tanto no se los identifique con "bueno" o "malo", "fuerte" o "débil". Una relación complementaria puede estar establecida por el contexto social o cultural (como en los casos de madre e hijo, médico y paciente, maestro y alumno), o ser el estilo idiosincrásico de relación de una díada particular. En cualquiera de los dos casos, es importante destacar el carácter de mutuo encaje de la relación en la que ambas conductas, disímiles pero interrelacionadas, tienden cada una a favorecer a la otra. Ninguno de los participantes impone al otro una relación complementaria, sino que cada uno de ellos se comporta de una manera que presupone la conducta del otro, al mismo tiempo que ofrece motivos para ella: sus definiciones de la relación encajan.

Las relaciones complementarias patológicas, el psicoanálisis las denomina relaciones "sadomasoquistas" y las entiende como una ligazón entre dos individuos cuyas respectivas formaciones caracterológicas alteradas se complementan. Otros autores emplean distintos conceptos: Lidz: "sesgo marital"; Scheflen: "horrenda pareja"; Laing: "connivencia". En tales relaciones se observan un sentimiento progresivo de frustración y desesperanza en los dos participantes o en uno de ellos. Estos individuos fuera de sus hogares (o en ausencia de sus parejas) son capaces de funcionar en forma perfectamente satisfactoria y que, cuando se los entrevista individualmente, pueden dar la impresión de estar bien adaptados. Éste cuadro a menudo cambia dramáticamente cuando se los observa en compañía de su "complemento": entonces se hace evidente la patología de la relación.

En una relación simétrica no existen dos posiciones ya que está basada en la igualdad. La relación simétrica puede estar definida por el contexto social, como por ejemplo, la relación entre hermanos, entre amigos, entre marido y mujer, etc. También puede ser el estilo propio de una díada particular. En la relación simétrica existe el peligro de la competencia o rivalidad. Cuando se pierde la estabilidad en una relación simétrica, se produce una "escapada" de uno de los miembros; el otro intentará equilibrar la relación, produciéndose, a partir de aquí, el fenómeno conocido como "escalada simétrica".

Factores [editar]

Los conceptos de complementariedad/asimetría y simetría se refieren simplemente a dos categorías básicas en las que se puede dividir a todos los intercambios comunicacionales. Ambas cumplen funciones importantes y, por lo que se sabe por las relaciones sanas, cabe llegar a la conclusión de que ambas deben estar presentes, aunque en alternancia mutua o actuando en distintas áreas. Ello significa que cada patrón puede estabilizar al otro siempre que se produzca una escapada en uno de ellos; así mismo, es posible y necesario que los dos participantes se relacionen simétricamente en algunas áreas y de manera complementaria en otras. Los factores o elementos que intervienen en la comunicación son, más o menos, los siguientes:

  • La fuente es el fenómeno que origina la información. Se encuentra aún sin codificar para ser transmitida en el mensaje. Por ejemplo, las temperaturas (para el caso de un parte meteorológico).
  • El emisor es el elemento que toma y elabora la información, según un código determinado, para transmitir un mensaje. El hombre del tiempo, por ejemplo.
  • El código es el conjunto de signos y de reglas de combinación de los mismos que sirve para transmitir una información o fuente según un sistema simbólico comprensible o descifrable para el emisor y el receptor. Por ejemplo, el sistema de medición de temperaturas que se adopte en un parte meteorológico: centígrado, escala Réaumur, Fahrenheit, etc., o el idioma que se utiliza en un parte meteorológico: el español, el inglés, etc.
  • El mensaje es la información que se originó en la fuente, pero ya elaborada, y configurada mediante el código: el parte meteorológico tal como sale emitido.
  • La fuente emitida es la intensidad de la transmisión una vez sale del emisor, la cual llega y se recoge por el receptor, por lo general con menor intensidad y con algún grado de distorsión en comparación de la señal emitida.
  • El canal es el medio físico a través del cual se transmite el mensaje: sistema nervioso, aire, cobre, agua, celular, carta, etc.
  • El ruido es todo elemento, físico o psíquico, que provoca una pérdida o distorsión en el contenido o forma del mensaje: opacidad del canal, debilidad de la señal, distancia, fatiga del emisor, mala comprensión o posesión del código, ambigüedad, sordera, distracción, locura, prejuicios, etc.
  • La redundancia es la repetición recurrente de informaciones que se realiza en el mensaje a fin de que las alteraciones, distorsiones y pérdidas de información que provoca el ruido no provoquen una fuga de información relevante.
  • El contexto es el conocimiento de una serie de circunstancias lingüísticas (mensajes previos al mensaje, conocimientos de presuposiciones y datos necesarios para la intelección del mensaje) que ha de tener el mensaje para poder ser entendido cabalmente.
  • La situación es el marco físico, temporal y espacial, de naturaleza extralingüística, en que se desarrolla el proceso comunicativo, y que a veces es esencial para poder interpretar correctamente un mensaje.
  • El perceptor es aquello a que va destinado el mensaje, pero que no tiene que ser necesariamente el elemento que lo descifre.
  • El receptor es quien recibe y descifra el mensaje codificado por el emisor usando el mismo código con que fue cifrado si la transmisión es ideal, es decir, es el que decodifica el mensaje.
Factores de comunicación.

Véase también [editar]

Bibliografía [editar]

  • Janet Beavin, Don Jackson y Paul Watzlawick (1991). Teoría de la comunicación humana. Barcelona: Editorial Herder. 
  • Armand y Michele Mattelart (1997). Historia de las teorías de la comunicación. Barcelona: Paidós. 
  • Christian Baylon y Xavier Mignot (1996). La comunicación. Madrid: Cátedra.