Félix Varela

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Félix Varela
Nombre Félix Francisco José María de la Concepción Varela y Morales
Nacimiento 20 de noviembre de 1788
Habana, Cuba, Flag of Cross of Burgundy.svg Imperio español
Fallecimiento 25 de febrero de 1853
(64 años)
San Agustín, Florida Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Nacionalidad Española
Ciudadanía Española
Alma máter Universidad de la Habana
Ocupación Escritor, filósofo, político, sacerdote, maestro
Creencias religiosas Católica Apostólica Romana
Padres Don Francisco Varela y Pérez
Doña María Josefa Morales y Medina
Félix Varela.

Félix Varela y Morales (La Habana, Cuba, 20 de noviembre de 1788 - San Agustín, Florida, Estados Unidos, 25 de febrero de 1853) también conocido como el Padre Varela, fue un sacerdote, maestro, escritor, filósofo y político cubano que tuvo un importante desempeño en la vida intelectual, política y religiosa en la Cuba de la primera mitad del siglo XIX.[1] El padre Varela es considerado uno de los forjadores de la nación cubana.[2]

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

Félix Francisco José María de la Concepción Varela y Morales nació el 20 de noviembre de 1788 en la casa de sus padres, en la calle Obispo, entre Villegas y Aguacate, en La Habana. Su padre, Don Francisco Varela y Pérez, español, Capitán del Regimiento Fijo de La Habana, su madre, Doña María Josefa Morales y Medina, santiaguera, ama de casa, Félix fue el tercero de tres hermanos, y sus dos hermanas se llamaban María de Jesús y Cristina.

Siete días después del nacimiento, se verificará, en la iglesia del Santo Ángel Custodio, el bautizo del niño ante el sacerdote Fray Miguel Hernández, O.P (Orden de los Predicadores, dominico), capellán del regimiento Fijo de La Habana, al que pertenecen su padre y su abuelo. Sus padrinos serán: su abuelo, Don Bartolomé Morales, y su tía, Doña Rita (Josefa) Morales y Medina; a los que se les recuerda su parentesco y responsabilidad en la educación cristiana y moral del pequeño.

En 1792 y contando Félix con solo 3 años, fallece su madre Doña María Josefa, quedando éste junto a sus dos hermanas al amparo de sus padrinos, su abuelo y su tía materna, así como su abuela y sus otras tías Margarita e Isabel, que se ocuparán de él ante la incapacidad del padre, a dedicarse por entero a un oficio, por demás femenino, imposibilitado como estaba, por su carrera militar, casi siempre de viaje en misión de servicio. Por lo que éste confía su cuidado y educación a sus tías maternas, con las que siempre ha vivido y vivirá, hasta que crezca y tenga vida propia, siempre bajo la mirada y cuidado del abuelo, cuya pre-eminencia en el hogar, ha sido ya tradicional.

El mismo año su abuelo Don Bartolomé fue trasladado a San Agustín de la Florida (aún en posesión de España) como oficial del ejército en servicio, lleva consigo a Félix de apenas 3 años, inicia sus estudios primarios con el padre O'Reilly, que le enseña latín, gramática y violín. Cuando llegó el momento de empezar sus estudios secundarios, Félix regresa a La Habana. Su padre había muerto y el abuelo soñaba con hacer de él un valiente y honrado militar, según la tradición familiar. Cuando tenía 14 años su abuelo le propuso empezar la carrera de cadete en una escuela militar, pero Varela pide entrar en un seminario para hacerse sacerdote.[1]

A este efecto comienza sus estudios en Real y Conciliar Colegio Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana destacándose por sus estudios y su vocación seminarista. Al mismo tiempo Varela comienza a estudiar en la Universidad de La Habana y a los 19 años, debido a su empeño, recibe cátedras de sus propios profesores.[1]

Sacerdocio[editar]

A los 23 años es ordenado sacerdote en la Catedral de La Habana Obispo Espada y el 21 de diciembre de 1811. Celebra su primera misa en el convento de Santa Teresa en La Habana.[3]

A los veinticuatro años es nombrado profesor de Filosofía, Física y Ética en el seminario habanero. Allí prepara el primer laboratorio de Física y Química del país. El Padre Varela da una importancia capital a los métodos de aprendizaje y utiliza sistemas innovadores para su época, queriendo que sus alumnos aprendan con la cabeza y el interés y no repitiendo de memoria lo que se les enseñaba, a este respecto decía:

«Aprender de memoria es el mayor de los absurdos, pues si falla la memoria falla todo lo estudiado, por ello la constancia en el estudio consolida los conocimientos».

Uno de sus discípulos José de la Luz y Caballero dijo una vez de su maestro:

«Mientras se piense en Cuba, se pensara con respeto y veneración en aquel que nos enseño a pensar».[4]

Es por ello que los cubanos se refieren a Varela como "el que los enseño a pensar",[5] pues siempre puso delante la reflexión y la práctica, al repetitismo memorístico y la inmovilidad de los centros de enseñanza de la época, de orden fundamentalmente canónico y fuertemente marcados por la religión y el ostracismo. Varela unió ciencia y conciencia y por eso siempre se ha dicho que la "Reflexión fue su trinchera".

El padre Varela formó a los más destacados hombres de su época tales como José Antonio Saco, Domingo del Monte, José de la Luz y Caballero, sin embargo su extensa labor no se limitó a la enseñanza, también fundó la primera Sociedad Filarmónica de La Habana, formó parte y trabajó para la Sociedad Económica de Amigos del País, y escribió obras de teatro y de filosofía.

El 18 de enero de 1821, a los treinta y dos años, funda en el seminario la primera cátedra de derecho de América Latina donde se enseña la Legalidad y la Responsabilidad Civil. El mismo Varela, consciente de la importancia de su cátedra, dice sobre la misma:

«La Cátedra de la libertad y de los derechos humanos, la fuente de la virtudes cívicas y la base del gran edificio de nuestra felicidad».[1]

Su labor política no fue menos meritoria, fue elegido diputado ante las Cortes Españolas, representando a Cuba, y partió para España con treinta y cuatro años, sin saber que no volvería a ver jamás su amada Cuba. En la metrópoli comienza una ardua labor parlamentaria organizando un grupo con los demás representantes de las provincias españolas de ultramar, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, a fin de mejorar la defensa de los derechos comunes. Forma parte también de varias delegaciones con el objetivo de presentarle al Rey iniciativas para mejorar la instrucción pública en las provincias de ultramar, redacta un proyecto de ley para abolir la esclavitud, a la cual se oponía rotundamente y consideraba totalmente opuesta a los valores cristianos. Propone el reconocimiento de la independencia de algunas naciones americanas ya liberadas y lanza un nuevo proyecto de ley para un gobierno autónomo en las provincias de ultramar, sobre ello escribió:

« Las leyes se humedecen y debilitan atravesando el océano y a ellas las sustituye la voluntad del hombre».

Sin embargo, sólo un año pasa en las Cortes representando a Cuba, ya que Napoleón invade España y Varela vota en contra del Rey por entregar el poder al invasor extranjero. Por esta razón es condenado a la pena de muerte junto con otros diputados que mantuvieron la misma convicción. ¿Qué año invadió Napoleón España? Este artículo es ridículo.

Últimos años[editar]

Escapa de España y parte hacia los Estados Unidos convencido de que no hay mejor salida para Cuba que la independencia de una metrópolis cuyo Rey abandona su pueblo y que mucho menos vela por sus provincias de ultramar. Desde la nación americana comienza a organizar y luego a presidir un movimiento independentista. Tiene 35 años e inicia una ardua labor propagandística en pos de la independencia, fundando en Filadelfia el primer periódico independentista llamado "El Habanero" (1824-1826), donde escribe:

«Desearía ver a Cuba tan isla en lo político como lo es en la naturaleza, (…) Cuba no debe esperar ya nada de España…ni de nadie, debe liberarse por si sola (…)»[6]

Aunque se le atribuye[7] la autoría de la novela histórica Jicoténcal publicada en forma anónima en Filadelfia en 1826, también se ha atribuido a autores como José María Heredia y Félix Mejía. Durante más de 30 años de vida en el exilio funda escuelas, edifica iglesias, evangeliza a los más pobres, defiende la fe católica ante el avance del protestantismo, según los católicos llamaron a este movimiento religioso, y los últimos años de su vida estuvieron marcados por la pobreza, las enfermedades, y la soledad. El 25 de febrero de 1853 muere en la ciudad de San Agustín en la Florida. Sus restos descansan hoy en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

Desde 1981 el gobierno de la República de Cuba crea la Orden Félix Varela, la más alta distinción otorgada a cubanos y extranjeros, además de colectivos culturales en reconocimiento a aportes extraordinarios realizados a favor de los valores imperecederos de la cultura nacional y universal.

Obras[editar]

Entre sus principales obras podemos citar:

  • Instituciones de Filosofía Ecléctica para el uso de la Juventud Estudiosa (1813)
  • Lecciones de Filosofía (1818)
  • Miscelánea Filosófica (1819)
  • Cartas a Elpidio —sobre la Impiedad, la Superstición y el Fanatismo en sus Relaciones con la Sociedad (1835)

Referencias[editar]