Félicité Robert de Lamennais

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Hughes Felicité Robert de Lamennais por Paulin Guérin.

Hugues-Félicité Robert de Lamennais, (Saint-Malo 19 de junio de 1782 - París 27 de febrero de 1854). Filósofo católico y teólogo francés, condenado por las Encíclicas Mirari vos de 1832 y la Singulari Nos affecerant gaudio de 1834 por persistir con sus ideas con el libro Paroles d'un croyant (castellano: palabras de un creyente).

Biografía[editar]

Félicité Robert de La Mennais que después cambiaría a Lamennais se quedó huérfano de madre desde muy pequeño, a los cinco años. Su padre, que era empresario y armador, se ocupa poco de él, dejando su educación a cargo de su hermano mayor Juan, fundador de los Hermanos de la Instrucción cristiana, y de su tío, Robert de Sandrais, que abre su amplia biblioteca a sus sobrinos. En esa biblioteca, Lamennais descubre sin orden ni concierto a Platón, Tácito y Cicerón, a Pascal, Malebranche, Voltaire y Rousseau - a quien ya ha leído con diez años -, pero también la Biblia. Autodidacta, consigue una formación bastante amplia, aunque poco dirigida.

Su hermano, Jean-Marie de Lamennais, fue el fundador de los Hermanos de la Instrucción Cristiana de Ploërmel (F.I.C.P.).

Carrera eclesiástica[editar]

Félicité Robert de Lamennais por David d'Angers (1839).

Su director espiritual le anima a ordenarse sacerdote,[1] lo que hace en 1816. Aunque no muestra una gran vocación, ve en ello una oportunidad para conseguir notoriedad en el terreno literario. Se inicia en la literatura traduciendo la "Imitación de Cristo" de Tomás de Kempis. Entre 1817 y 1823 publica un "Ensayo sobre la indiferencia" en el que adopta posiciones cercanas a los llamados ultramontanos. Los católicos descubren en él a alguien capaz de polemizar con ilustrados y volterinos. Lamennais califica al filósofo individualista de ser anormal, de hombre separado de la sociedad humana y contrario al sentido común, que para Lamennais es el único criterio válido. El cristianismo es, según él, la culminación de todos los conceptos morales y espirituales de la humanidad.

Lamennais funda la Congregación de San Pedro, cuyo objetivo es dotar a Francia de un clero culto, capaz de responder con argumentos a los ataques de filósofos e incrédulos. En esta época colabora con diversos medios católicos y conservadores. Se muestra partidario de la separación entre la Iglesia y el Estado, y por ello es contrario al galicanismo.

Pero sus mismas creencias le llevan a evolucionar y apoyar las causas de la independencia de los belgas e irlandeses, causas fuertemente enraizadas en el catolicismo. Lamennais aparece como una especie de revolucionario exaltado al que siguen los católicos liberales de Francia, Bélgica, Irlanda o Polonia, con lo que despierta desconfianza entre la jerarquía eclesiástica.

La represión por parte de las autoridades rusas de la revuelta polaca en 1831, con el apoyo explícito de Gregorio XVI subleva a Lamennais, que manifiesta su indignación en su viaje a Roma en 1832. En su obra "Palabras de un creyente" (1834) ataca el uso de la fuerza, y descalifica al Papa, considerándolo un renegado. Este libro marca su punto de ruptura con la iglesia. Tras ser condenado por el Papa en la encíclica Mirari vos va perdiendo influencia poco a poco. Sus numerosos seguidores no parecían dispuestos a dejar la Iglesia para seguir a alguien calificado de apóstata. Sin embargo, el 9 de abril de 1835, sus amigos Fleury, Arago y Liszt le presentaron a George Sand. Su salón se convirtió en un auténtico cenáculo republicano. Lamennais permanecerá muy unido a ella. Sentirá rechazo hacia las ideas de George Sand sobre la libertad social y el divorcio, pero será su iniciadora, junto a Michel de Bourges, en los caminos del socialismo político. George Sand le llegaría a decir: "Le contamos entre nuestros santos... es usted el padre de nuestra nueva Iglesia". A veces se lo considera un difuso precursor de los valores del anarquismo; aunque no lo reconoció explícitamente como tal, el anarquista Mijaíl Bakunin dijo sobre él a manera de elogio: "Si hubiera vivido más, habría resultado siendo ateo", esto lo comentaba por el progresivo avance de las ideas humanistas de Lamennais contrastado con la cada vez menor importancia que le daba a la cuestión eclesiástica y religiosa.

Su periodo no-católico[editar]

En 1837, publicó el Libro del pueblo, auténtico libro de lucha. Siguió apoyando la causa popular desde el catolicismo, y en 1841, tras atacar al gobierno del rey, fue condenado a un año de cárcel. Entre 1841 y 1846 escribió Esbozo de filosofía, en el que desarrolla un concepto de cristianismo sin Iglesia, capaz de agrupar a las masas para conducirlas al progreso por la caridad. En 1848, fue elegido diputado en la Asamblea Constituyente de 1848, pero tras el golpe de estado del 2 de diciembre se retiró a sus propiedades en Bretaña. Rechazó reconciliarse con la Iglesia, y pidió ser enterrado sin rito alguno.[2] Su cadáver fue echado a la fosa común del Père-Lachaise.[3]

Notas[editar]

  1. Según la pequeña biografía de Julio Meinvielle en De Lamennais a Maritain es su hermano quien le presiona a entrar en el seminario. pag 16
  2. Lamennais en Enciclopedia Católica
  3. Julio Meinvielle en De Lamennais a Maritain

Obras[editar]

  • Ensayo sobre la indiferencia religiosa (1817-1823)
  • Sobre la religión considerada en sus relaciones con el orden político y civil (1826)
  • Los progresos de la revolución y de la guerra contra la iglesia (1829)
  • Palabras de un creyente (1834)
  • Tercera recopilación (1835)
  • Asuntos de Roma (1836)
  • Libro del pueblo (1837)
  • Esbozo de filosofía (1840-46)
  • Sobre la religión (1841)