Expedición Libertadora al Paraguay

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Expedición Libertadora al Paraguay
Parte de Guerra de la Independencia
Fecha septiembre de 1810 - marzo de 1811
Lugar Intendencia del Paraguay
Resultado Armisticio entre patriotas y realistas
Beligerantes
Ejército Revolucionario Ejército Realista
Comandantes
Manuel Belgrano Bernardo de Velasco
Fuerzas en combate
660 hombres y fuerzas auxiliares 7.000 hombres y fuerzas auxiliares

La Expedición Libertadora al Paraguay fue una campaña militar emprendida por la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires entre septiembre de 1810 y marzo de 1811, con el fin de instalar en el Paraguay un gobierno revolucionario amigo. Fue una de las tres expediciones militares enviadas por la Junta de Mayo para imponer su autoridad (las otras dos fueron la Expedición al Interior y la Expedición a la Banda Oriental), y si bien fracasó militarmente, sirvió como antecedente para la formación de un gobierno revolucionario en Asunción pocos meses después.

Mapa de la región litoraleña del Virreinato del Río de la Plata, mostrando la ubicación de las principales ciudades enfrentadas y el avance del ejercito de Belgrano hacia la Intendencia del Paraguay.
Mapa de la región litoraleña del Virreinato del Río de la Plata, mostrando la ubicación de las principales ciudades enfrentadas y el avance del ejercito de Belgrano hacia la Intendencia del Paraguay.

Contenido

[editar] Antecedentes

A raíz de la delicada situación en España, que luchaba contra las tropas de Napoleón, en Buenos Aires se formó en mayo de 1810 una Junta de Gobierno que depuso al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. La Junta de Buenos Aires aspiraba a gobernar el Virreinato del Río de la Plata hasta que se aclarase la situación en la Península Ibérica. Con ese motivo comunicó a las demás ciudades del Virreinato sus motivos para asumir el gobierno y solicitaba adhesión a la Revolución de Mayo y el envío de diputados para la formación de un gobierno realmente representativo. La mayoría de las ciudades adhirieron al gobierno revolucionario, formandose así la Junta Grande en diciembre de 1810.

En Asunción, capital de la Intendencia del Paraguay, se reunió el 24 de julio de 1810 un congreso de funcionarios y vecinos que resolvió no adherir al movimiento revolucionario porteño. Sin embargo, los paraguayos decidieron mantener el contacto con Buenos Aires a la espera de nuevas definiciones.

La Junta de Buenos Aires, como respuesta, cortó las comunicaciones con el Paraguay e incentivó la actuación de grupos paraguayos favorables a la revolución. El gobernador intendente, don Bernardo de Velasco y Huidobro, detuvo en septiembre de 1810 a varios ciudadanos del partido revolucionario y los envió a prisión. A continuación, fuerzas realistas paraguayas incursionaron en territorio de las Misiones. Cuando esta noticia llegó a Buenos Aires, la Junta decidió enviar una fuerza militar para apoyar al partido revolucionario paraguayo.

[editar] Se inicia la campaña

[editar] La formación del ejército

La Junta de Buenos Aires, en base a las información de agentes revolucionarios, creía que bastaría una pequeña fuerza para remover al gobierno realista de Asunción. Entonces, formó un improvisado ejército y destinó al abogado Manuel Belgrano, vocal de la Junta, para comandarlo. Belgrano tomó el mando el 23 de septiembre, en el campamento de San Nicolás de los Arroyos, donde encontró solamente 160 hombres, en su mayoría provenientes de las milicias provinciales y algunos blandengues como Estanislao López.

Manuel Belgrano, jefe de la Expedición Libertadora al Paraguay.
Manuel Belgrano, jefe de la Expedición Libertadora al Paraguay.

[editar] Avance en la Mesopotamia

El 25 de septiembre Belgrano inició la marcha, incorporando nuevas tropas en el camino.

Siguiendo el curso del río Paraná, el ejército revolucionario llegó a Santa Fe y La Bajada (actual ciudad de Paraná). Desde allí inició la marcha por el interior de la Mesopotamia evitando particularmente las costas del río Uruguay, pues la ciudad de Montevideo tampoco había adherido a la Revolución y poseía una flota de guerra que dominaba los ríos interiores. Partiendo de Paraná los expedicionarios cruzaron el Arroyo Las Cochas, descansaron en la Estancia de la Torre y luego atravesaron el Arroyo Antonio Tomás, deteniéndose en la Estancia Las Vizcacheras, al este de Santa Elena. Pasaron luego el Arroyo Feliciano, descansando en el Puesto las Estacas de la estancia perteneciente a Gregoria Pérez, quien es conocida como la primera patricia argentina, ya que puso a disposición de Belgrano las haciendas, casas y criados, que poseía en su estancia. Siguieron luego las estancias: El Sauce, Las Vizcachas (hoy El Rosario), La Mula (en donde desertaron 2 soldados que luego fueron fusilados en Curuzú Cuatiá), el puesto de la Laguna, estancia de Muñoz, psando luego por las puntas del Arroyo Basualdo a la actual Provincia de Corrientes.[1]

En Asunción, el gobernador español, Velasco, tuvo noticias de la movilización de los porteños y ordenó reforzar los pasos sobre el río Paraná.
Según cuenta Belgrano en sus Memorias, la flota realista de Montevideo patrullaba el río Uruguay, lo cual amenazaba las comunicaciones del ejército revolucionario. Sin embargo, la Junta de Buenos Aires ordenó que se mantuviera el plan inicial.

[editar] Acciones en la ribera del Paraná

Venciendo mil dificultades, Belgrano aumentó el número de sus fuerzas con milicianos de la región de Mesopotamia y dio ordenes para confundir a los paraguayos acerca de la dirección de su avance y del lugar por donde cruzaría el Paraná para entrar en Paraguay. Tras alcanzar Curuzú Cuatiá llegó a Santa María de la Candelaria el 6 de diciembre. Desde allí dirigió un oficio al gobernador Velasco, al Cabildo y al obispo, pidiéndoles un acuerdo para evitar el derramamiento de sangre.

El capitán Ignacio Warnes, secretario de Belgrano, llevó el parlamento, pero fue apresado por el jefe de un destacamento paraguayo apostado en la Villa de Concepción. Sin desanimarse, Belgrano envió un nuevo parlamento, esta vez destinado al comandante Pablo Thompson, jefe del destacamento que apresó a Warnes. Este concertó un armisticio local con Belgrano hasta que se conociera la decisión adoptada por Velasco respecto a la propuesta de armisticio general.

Pocos días después, soldados paraguayos cruzaron el Paraná e hicieron algunos disparos contra los revolucionarios. El 17 de diciembre Belgrano declaró rota la tregua concertada con Thompson, y se dispuso a cruzar a suelo paraguayo.

Aunque los paraguayos habían incendiado las embarcaciones surtas en el río para impedir el cruce, los revolucionarios consiguieron algunas balsas. Belgrano anunció a los paraguayos su intención de cruzar, simuló hacerlo al anochecer, y en la madrugada del 19 de diciembre envió una partida para despejar la costa norte.

[editar] Combate de Campichuelo

Artículo principal: Batalla de Campichuelo

Una vez eliminado el puesto realista que cubría la costa, cruzó el grueso del ejército revolucionario y en la mañana del 19 avanzó para tomar la posición fortificada de Campichuelo, donde los realistas paraguayos se apoyaban con tres piezas de artillería. Después de un breve combate, los realistas se replegaron y las fuerzas revolucionarias quedaron dueñas de la posición.
Al mediodía los patriotas ocuparon sin lucha el pueblo de Itapúa, distante cuatro leguas de Campichuelo. Sin embargo, por falta de caballos y ante el mal estado de la tropa, Belgrano se vio obligado a detenerse en la posición conquistada durante seis días, perdiendo así la posibilidad de perseguir a los realistas y aumentar su confusión.

[editar] Avance hacia Asunción

[editar] La defensa realista de Asunción

Operaciones militares en territorio paraguayo (diciembre 1810-marzo 1811.
Operaciones militares en territorio paraguayo (diciembre 1810-marzo 1811.

Ante la noticia de la derrota de Thompson en la defensa del Paraná, Velasco se dispuso a defender Asunción. Organizó un ejército de 7.000 hombres y situó su posición defensiva en el río Paraguary, a 14 leguas de Asunción. Belgrano inició el avance hacia la capital paraguaya el 25 de diciembre, en medio de grandes privaciones. Los pobladores, contrariamente a lo que había dicho la Junta de Buenos Aires, no apoyaron al ejército revolucionario sino que huían de él. Ningún medio se dejó en la retirada para que aprovecharan los patriotas que avanzaban.

La proclama de Belgrano a los paraguayos era la siguiente:

Nobles fieles y leales paraguayos: vengo de representante de la Excelentísima Junta Provisional Gubernativa de las Provincias Unidas del Río de la Plata que gobierna a nombre de su majestad el señor don Fernando VII[2]

El territorio paraguayo, igual que en la Mesopotamia, presentaba muchos ríos como obstáculo y un terreno muy desfavorable (repleto de esteros, pantanos, cordilleras poco elevadas pero cubiertas en esa época por densas selvas tropicales) para el avance de un ejército, al mismo tiempo que favorecía a los defensores. Velasco había elegido como punto de resistencia el Paraguary, pues era una zona pantanosa y con ríos tributarios. Allí, en camino obligado hacia Asunción, situó su vanguardia de dos divisiones de caballería, 800 infantes y 16 piezas de artillería. Velasco en persona mandaba este contingente.

El 6 de enero de 1811 el ejército de Belgrano llegó a Tebicuary y en los días siguientes sostuvo algunas escaramuzas con patrullas realistas. El 15 de enero el jefe revolucionario divisó a las tropas realistas que lo esperaban en Paraguary y se dispuso a atacarlas.

[editar] Batalla de Paraguary

Artículo principal: Batalla de Paraguarí

Durante la noche del 15 Belgrano envió una vanguardia de 200 hombres y 2 piezas de artillería para sorprender a los paraguayos, pero el ataque no se realizó. Durante los dos siguientes ambos ejércitos se mantuvieron separados por apenas una legua, observandose mutuamente.

Belgrano envió varias proclamas a los paraguayos, invitándolos a pronunciarse por la revolución, pero Velasco ordenó que nadie guardara ninguno de los panfletos que se les habían enviado.

Belgrano resolvió atacar: si triunfaba, tendría abierto el camino a Asunción; si se veía derrotado, confiaba en poder replegarse sobre su base en el Paraná tras haber mostrado su fuerza y determinación. Tras ordenar que se oficiara Misa, ordenó el avance de sus dos divisiones, que sumaban 460 soldados. El avance se inició a las 3 de la mañana del 19 de enero y una hora después comenzó el combate entre estas tropas y los realistas.

Hacia el amananecer la posición defensiva había sido tomada y los realistas huían hacia la iglesia de Paraguary, pero la indisciplina de las milicias revolucionarias, que se dedicaron al pillaje, permitió la reacción de los realistas que rodearon a la primera división. Los refuerzos enviados por Belgrano fueron confundidos con más tropas realistas, y la confusión hizo que los patriotas abandonaran el campo. Viéndolo todo perdido, Belgrano ordenó la retirada hacia el sur.

[editar] La reacción realista

[editar] Retirada de Belgrano

Belgrano retrocedió hasta Tebicuary, donde se le unieron algunas milicias de Yapeyú. Según anota en sus Memorias, los realistas no lo persiguieron, a su vez Belgrano pidió refuerzos y decidió detener la retirada en el río Tacuarí y resistir allí. Confiaba en mantener esa posición si Buenos Aires le mandaba los refuerzos pedidos, y así pudo continuar su retirada hasta el poblado de Santa Rosa. Allí recibió noticias de que se agravaba la situación en la Banda Oriental, por lo cual la Junta le ordenaba concluir pronto la campaña de Paraguay para atender al nuevo teatro de operaciones.

Buenos Aires organizó una pequeña escuadra naval para remontar el Paraná y auxiliar a Belgrano. Esta exigua flotilla, compuesta por la goleta "Invencible", el bergantín "25 de Mayo" y la balandra "Americana", fue atacada por la escuadra realista con base en Montevideo (combate naval de San Nicolás) el 2 de marzo de 1811. Tras luchar varias horas, el jefe patriota, Juan Bautista Azopardo, rindió la flotilla a los realistas.

[editar] Batalla de Tacuarí

Artículo principal: Batalla de Tacuarí

Los paraguayos avanzaron detrás de Belgrano aunque sin entablar una verdadera persecución. La vanguardia estaba al mando de Fulgencio Yegros, y operaba junto a una división mandada por el general Manuel Cabañas. En conjunto mandaban una fuerza de 2.000 hombres, a los cuales se sumó un refuerzo de tres piezas de artillería y 400 soldados más.

El 9 de marzo de 1811 los realistas paraguayos, comandados por el general Cabañas, atacaron la posición patriota en Tacuarí. La artillería realista disparaba al frente, mientras sendas fuerzas envolvían los flancos. Belgrano envió fracciones a rechazar el envolvimiento mientras él comandaba la acción en el centro. La izquierda revolucionaria logró rechazar el ataque, pero el flanco derecho fue sobrepasado por el grueso del ejército realista, mandado por el propio Cabañas. Éste logró cercar la posición defensiva e intimó la rendición. Belgrano la rechazó pero envió un nuevo parlamentario, iniciándose así un proceso negociador cuya principal consecuencia fue la evacuación pacífica del Paraguay por parte de los revolucionarios en marzo de 1811.

Sin los refuerzos pedidos y con la orden de la junta porteña de abandonar el teatro paraguayo y pasar a la Banda Oriental en esta ocasión debió avanzar hacia las costas del río Uruguay, pasando por Yapeyú, Mandisoví y Salto Chico para luego ingresar en la Banda Oriental donde debía coordinar acciones con José Gervasio Artigas.

[editar] Causas de la desafección

A priori, Belgrano suponía que la sola presencia de una reducida tropa patriota en el territorio de la entonces provincia-intendencia del Paraguay haría que la inmensa mayoría de la población paraguaya se sumara a la Revolución. Sin embargo, los hechos fueron casi totalmente opuestos a lo esperado: la mayoría de las tropas paraguayas se mantenía realista (adepta a España).

La explicación para esto se debe a dos factores principales: el primero fue el aislamiento secular de la provincia paraguaya centrada en una cultura que se comunicaba en guaraní y que desconfiaba de los otros criollos como si fueran "extraños". Más aún, esa cultura de aislamiento centrada en Asunción ni siquiera sentía simpatías por otros guaraníparlantes como eran los misioneros, ya que desde la perspectiva asuncena los misioneros habían sido "indios" y rivales económicos (particularmente en el comercio del mate.

En cuanto a la perspectiva paraguaya respecto a los «porteños», ésta era de recelo: los «porteños» eran percibidos como portadores de las «ideas nuevas» y raras, temidas como posibles desestructurantes de la sociedad tradicional paraguaya. Esta sociedad se estructuraba en un sistema de clientelismo vertical, cuyos jefes eran los grandes estancieros o «capangas». Es que, en general, ante el peligro de un supuesto caos, las poblaciones suelen optar por un orden preestablecido.

No era éste el único motivo de la difidencia de gran parte de la población paraguaya y su vuelco al bando «realista»; existía (en cierto modo como también existían en Montevideo y otras ciudades importantes del ex virreinato del Río de la Plata) la percepción de un hegemonismo cultural y económico en Buenos Aires. Tal recelo se acentuaba en el caso paraguayo por un hecho histórico: Asunción del Paraguay había sido hasta el siglo XVII la ostentadora de la primacía en la Cuenca del Plata, la «madre de ciudades» (incluso de la misma Buenos Aires), y este remoto recuerdo hacía que la elite asuncena — en su mayoría — no aceptara la primacía «porteña». Tal prevención afectó negativamente a las relaciones entre las ex provincias del antiguo virreinato.

Es de este modo que, para sorpresa de Belgrano, la población paraguaya resultara muy hostil a una expedición que marchaba en función de libertadora. Por cierto, Belgrano y los otros combatientes que iban en el ejército pensaban en la expedición como libertadora; lo que no es menos cierto es que algunos grupos en Buenos Aires solo pretendían suplantar al poder español. Es notable que, aún a fines del siglo XX, muchos de los difusores de la historiografía en Paraguay han presentado a esta expedición libertadora como una especie de «invasión porteña».

[editar] Consecuencias

La expedición al Paraguay mostró que la Junta de Buenos Aires había cometido un error de apreciación al pretender imponer su autoridad por la fuerza: los realistas paraguayos no ayudaron al ejército patriota y lucharon valerosamente, en contra de lo esperado por la Junta. Por otro lado, si bien el ejército de Belgrano era básicamente improvisado, demostró que la Revolución podía sostener un esfuerzo militar para defenderse y expandirse.

Otra consecuencia de suma importancia fue la acción propogandística de Belgrano. En su correspondencia con Cabañas a raíz de Tacuarí, el jefe patriota comenzó a inspirar en el general paraguayo las ideas revolucionarias. Esta propaganda se esparció en los principales jefes paraguayos y sirvió para que el 14 de mayo de 1811 estallara una revolución en Asunción, que formó una junta de gobierno. Los paraguayos enviaron emisarios a Buenos Aires para manifestarle su apoyo y luego propusieron formar una confederación de estados americanos. Buenos Aires y Asunción firmaron un Tratado de paz y amistad que estipulaba una Confederación el 12 de octubre de 1811.

[editar] Enlaces Internos

[editar] Enlaces Externos y referencias

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