Expedición de Belgrano al Paraguay

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Expedición al Paraguay
Guerra de la independencia
Fecha 22 de septiembre de 1810 -21 de marzo de 1811
Lugar Intendencia del Paraguay, gobierno de las Misiones Guaraníes.
Resultado Fracaso militar de la Junta de Buenos Aires
Cambios territoriales Retirada de las fuerzas de la Junta de Buenos Aires y ocupación de la ciudad de Corrientes por fuerzas de la provincia del Paraguay.
Beligerantes
Ejército Auxiliar del Norte de la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del señor don Fernando VII. Ejército de la Provincia del Paraguay, dependiente del gobernador Velasco a nombre del Consejo de Regencia de España e Indias
Comandantes
Manuel Belgrano Bernardo de Velasco
Fuerzas en combate
600[1] [2] -1000[3] hombres
(probablemente 950)[4]
4[5] -6[4] cañones
6000-7000.[6] o 9000[2] hombres
16 cañones.[6]


La expedición al Paraguay —calificada como auxiliadora, libertadora o de conquista del Paraguay[7] [8] — emprendida a las órdenes de Manuel Belgrano, fue una campaña militar de la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del señor don Fernando VII contra la intendencia del Paraguay con el fin de instalar un gobierno bajo su autoridad. Esta operación contra el gobernador realista del Paraguay y Misiones, Bernardo de Velasco, se produjo al principio de la Guerra de la independencia, entre septiembre de 1810 y marzo de 1811, y resultó un fracaso militar, pero sirvió como otro antecedente de la creación de una junta de gobierno en Asunción que pocos meses después reemplazó a Velasco.

Antecedentes[editar]

A raíz de la delicada situación en España, que estaba casi completamente ocupada por las tropas de Napoleón Bonaparte, el 25 de mayo de 1810 se formó en Buenos Aires una Junta de Gobierno tras ser depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, hecho conocido como Revolución de Mayo. La junta proclamó que gobernaría provisionalmente en nombre del rey Fernando VII a las provincias que hasta entonces constituían el Virreinato del Río de la Plata, hasta que fuera restituido el monarca a su trono. La junta, el 27 de mayo de 1810, y el Cabildo de Buenos Aires el 29 de mayo, dirigieron comunicaciones a las demás ciudades y villas del virreinato expresando los motivos por los cuales habían depuesto al virrey, solicitando el reconocimiento de su autoridad provisional y el envío de diputados para la formación de un gobierno con representación de todas las provincias.

Las comunicaciones oficiales de la instalación de la Junta Provisional Gubernativa fueron llevadas a Asunción por José Espínola y Peña. A juicio de Pedro Alcántara de Somellera —asesor letrado del gobernador Velasco— "no había un viviente más odiado por los paraguayos".[9] Espínola había sido destituido dos veces por el gobernador Velasco y el Cabildo de Asunción había hecho una presentación ante el virrey para que no lo volviera a designar en su provincia. Espínola llevaba además el nombramiento secreto como comandante general del Paraguay a efectivizarse luego de la destitución de Velasco. Enterado éste de tal intención quiso confinarlo en Concepción pero Espínola logró escapar hacia Buenos Aires. Allí expresó que bastaría una pequeña fuerza de 200 hombres para remover al gobierno realista de Asunción, creyendo que la mayoría de los paraguayos se unirían a la junta de Buenos Aires.

En Asunción el gobernador pidió parecer al cabildo, y ambos respondieron a Buenos Aires el 17 de julio que habían decidido convocar a una asamblea de toda la provincia para el 24 de julio de 1810 a fin de resolver sobre el reconocimiento a la junta y el envío de un diputado. Un congreso de 225 personas, entre funcionarios y vecinos de la provincia, resolvió no reconocer la superioridad de la junta, jurar obediencia al Consejo de Regencia de Cádiz y tomar medidas de orden militar ante el peligro de una invasión portuguesa. Se decidió además mantener relaciones amistosas con la Junta de Buenos Aires a la espera de que el rey definiera la situación de la misma, lo que fue comunicado a Buenos Aires el 27 de julio.

El 18 de julio el Cabildo de Asunción reiteró a Buenos Aires su negativa a reconocer la superioridad de la junta, por lo que ésta envió un ultimátum, cortó las comunicaciones con el Paraguay y decidió incentivar la actuación de grupos paraguayos que le fueran favorables.

El 30 de julio de 1810 el gobernador Velasco ordenó un alistamiento general de milicias e inició comunicaciones con los portugueses. En septiembre detuvo a varios ciudadanos acusándolos de ser partidarios de la Junta de Buenos Aires, a quienes confinó en el Fuerte Borbón. Entre otras medidas, realizó con 600 hombres una requisa de armas en los partidos de Santiago y Candelaria en las Misiones, ocupó la guardia correntina de Curupayty, puso milicias en la ribera norte de los pasos del río Paraná en territorio misionero, y envió una expedición naval a la ciudad de Corrientes para franquear el paso a los buques detenidos allí por orden de la Junta de Buenos Aires.

Mapa de la región litoral fluvial del Virreinato del Río de la Plata, mostrando la ubicación de las principales ciudades enfrentadas y el avance del ejército de Belgrano hacia la intendencia del Paraguay.

Designación de Belgrano[editar]

El 19 de agosto la junta cortó toda comunicación con el Paraguay y en línea con la opinión de Espínola —quien murió el 8 de septiembre de 1810— resolvió enviar una pequeña expedición armada, que estimó sería suficiente, poniendo al frente a uno de sus vocales, Manuel Belgrano.

La Junta puso las miras en mí, para mandarme con la espedicion auxiliadora como representante y general en gefe de ella: admití porque no se creyese que repugnaba los riesgos, que solo quería disfrutar de la capital, y también porque entreveía una semilla de desunión entre los Vocales mismos, que yo no podía atajar, y deseaba hallarme en un servicio activo, sin embargo de que mis conocimientos militares eran muy cortos pues también me habia persuadido que el partido de la revolución, seria grande, muy en ello, de que los Americanos al solo oir libertad, aspirarían á conseguirla.

Memorias autobiográficas de Belgrano.

Como se agravó la situación de la Banda Oriental, el 4 de septiembre de 1810 la junta designó a Belgrano al frente de un improvisado ejército destinado a contener la expansión del gobierno realista de Montevideo,[10] pero una enfermedad impidió que saliera.

(...) pase a la Banda Oriental al frente del cuerpo de caballería de la Patria, y engrosando la fuerza con las milicias provinciales de aquellos partidos y demás reclutas que considerase conveniente levantar proteja a los pueblos, persiga los invasores y ponga el territorio en la obediencia y tranquilidad que la seducción y violencias de Montevideo han perturbado.

Instrucciones del 4 de septiembre de 1810.

El 22 de septiembre, la junta de Buenos Aires instruyó a Belgrano, aun convaleciente, para que primero dirija sus operaciones para poner "en completo arreglo" al Paraguay. Se puso a su disposición las milicias de Corrientes, Misiones, 3 compañías de la guarnición de Buenos Aires y un piquete de artillería, junto con las fuerzas que previamente se le habían asignado.

Habiendo llegado la noticia de la Junta que el Gobernador del Paraguay marcha con fuerzas contra los pueblos de Misiones, que reconocen a esta capital, lo atacará dispersando toda la gente reunida bajo sus órdenes, pasando al Paraguay y poniendo la provincia en completo arreglo, removiendo al Cabildo y funcionarios públicos, y colocando hombres de entera confianza en los empleos se volverá a pacificar el resto de la Banda Oriental.

Instrucciones del 22 de septiembre de 1810 en (Biblioteca de Mayo, 1963, p. 10, vol. 14)

Según el historiador Hoyt Williams, la Junta de Buenos Aires deseaba además obtener recursos del Paraguay y, sobre todo, reclutar hombres con el doble objetivo de desarmar esa provincia y aumentar su propio poder bélico.[11]

Formación del ejército expedicionario[editar]

En San Nicolás de los Arroyos[editar]

Parte del recientemente creado Regimiento de Caballería de la Patria, basado en los Blandengues de la Frontera de Buenos Aires, se hallaba reunido en San Nicolás de los Arroyos con una fuerza efectiva de 160 hombres, de los cuales 60 eran soldados profesionales —veteranos— y el resto unos 100 milicianos de los partidos de la zona que se agregaban al nuevo regimiento (piquetes de San Nicolás de los Arroyos, Rosario y Coronda). Al frente del regimiento se hallaban el coronel Antonio de Olavarría y el sargento mayor José Ildefonso Machaín, pero el primero no se incorporó a la expedición. En un oficio a la junta, Belgrano expresó:

Los soldados todos son bisoños y los más huyen la cara para hacer fuego (...) Las carabinas son malísimas, y a los tres tiros quedan inútiles.

Manuel Belgrano, comandante de la Expedición al Paraguay.

El 23 de septiembre llegó a San Nicolás de los Arroyos una fuerza de 200 veteranos de infantería de la guarnición de Buenos Aires al mando de Juan Ramón Balcarce:

El 27 de septiembre salió de Buenos Aires hacia San Nicolás de los Arroyos un piquete del Batallón Real de Artillería Volante, compuesto por el capitán José Ramón de Elorga, 2 sargentos y 20 soldados, con 2 cañones de a 2 y 2 cañones de a 4, siendo la dotación total de 120 tiros. El 20 de octubre cruzaron el río Paraná.

El 26 de septiembre Belgrano salió de Buenos Aires para reunirse con las tropas, llegando a San Nicolás de los Arroyos el día 28. Ese día nombró comandante de armas del pueblo a Miguel Herrero, poniéndolo al mando de 50 milicianos para la defensa local. Al día siguiente le encargó que remitiera a Buenos Aires 4 de los 6 cañones de a 2 que tenía el ex Cuerpo de Blandengues, explicando que: para mi serían inútiles, pues solo entorpecerían mi marcha. El 29 de septiembre las tropas de infantería y caballería partieron de San Nicolás de los Arroyos remontando el curso del río Paraná.

En Santa Fe[editar]

El 1 de octubre las tropas expedicionarias llegaron a Santo Tomé, entrando a Santa Fe el 2 de octubre, en donde Belgrano se alojó en el Convento de Santo Domingo.[13]

En Santa Fe Belgrano nombró a Machaín mayor general de ejército de su mando y agregó al Regimiento de Caballería de la Patria la Compañía de Blandengues de Santa Fe que se hallaba al mando del capitán Francisco Aldao, compuesta por 40 veteranos (entre ellos el sargento y futuro caudillo federal Estanislao López) y 60 reclutas. Unos 60 blandengues procedían del Fuerte de Sunchales, de donde hizo retirar los 2 cañones de a 4 que allí había, dejando el fuerte protegido por solo 18 soldados, siendo luego casi arrasado por los indígenas. Además ordenó que se formara una segunda compañía con otros 100 hombres, designando para comandarla al capitán Agustín Martín Dacosta, pero no la agregó a la expedición.[14]

No van en mi ejército los doscientos Blandengues de esta ciudad porque no existen aun, pues se está levantando la 2.ª Compañia, he mandado únicamente que vaya la Compañía del Capitan Aldao agregada al Regimiento de Caballeria de la Pátria.

Belgrano a la Junta, 3 de octubre de 1810 (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 270)

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En Santa Fe, el ejército recibió donaciones y diversos ofrecimientos de los vecinos, entre los que se destacó el futuro gobernador Francisco Antonio Candioti. Por su contribución a la expedición Belgrano otorgó a la ciudad de Santa Fe el título de “Muy Noble”.[15]

En La Bajada del Paraná[editar]

El ejército comenzó a cruzar el río Paraná el 8 de octubre al mando de Juan Ramón Balcarce, llegando Belgrano a La Bajada (actual ciudad de Paraná) el día 10, en donde fue recibido con aplausos. En La Bajada se instaló un campamento para instruir a las tropas, se recibieron víveres y el donativo de 750 caballos hecho por el pueblo. La ayuda fue tal que Belgrano escribió en sus Memorias autobiográficas:

No se me olvidarán jamás los apellidos Garrigó, Ferré, Vera, y Hereñú, ningún obstáculo había que no venciesen por la patria.

Luego de recibir noticias, la Junta estimó que la campaña del Paraguay sería más seria de lo que se habían pensado y puso a disposición de Belgrano las milicias de Misiones que el gobernador Tomás de Rocamora tenía en Yapeyú y el 16 de octubre le envió a La Bajada 200 patricios (regimientos N.º 1 y 2) de Buenos Aires al mando del teniente coronel Gregorio Perdriel.

Preparando la defensa contra las acciones de los realistas de Montevideo, el 19 de octubre Belgrano nombró a José Miguel Díaz Vélez como comandante militar de los partidos de Entre Ríos, los que por orden de la junta habían vuelto a depender de la Tenencia de Gobierno de Santa Fe el 5 de septiembre. Belgrano envió a Díaz Vélez a Concepción del Uruguay junto con una compañía de 45 soldados del Regimiento de Caballería de la Patria al mando del capitán Diego González Balcarce.

Divisiones del ejército expedicionario[editar]

Belgrano creó lo que entonces se denominó Ejército del Norte, aunque mucho después con esta denominación pasó a ser conocido el que operaba en el Alto Perú. Cuando el 20 de octubre de 1810 llegó a La Bajada la artillería, Belgrano comunicó a la junta el estado del ejército expedicionario. Hasta ese momento contaba con 673 hombres, que organizó en tres divisiones, distribuyéndose los cañones entre ellas:[16]

  • 2.ª División, bandera azul: comandante interino José Ramón Elorga, ayudante general: Pedro Aldecoa. Compañía de Pardos, 2.ª, 5.ª y 8.ª compañías del Regimiento de Caballería de la Patria, 30 hombres de la Compañía de Blandengues de Santa Fe, 2 cañones de a 4 del tren volante en un carro capuchino y un tercio de las municiones y útiles del parque conducidas en 8 carretillas
  • 3.ª División, bandera amarilla: comandante interino Manuel Campos, ayudante general: Manuel Artigas. Compañía de Arribeños, 9.ª Compañía del Regimiento de Caballería de la Patria, 30 hombres de la Compañía de Blandengues de Santa Fe, 2 cañones de bronce de a 2 y un tercio de las municiones y útiles del parque conducidas en carretillas.[17]

Entre los paraguayos que acompañaban a Belgrano se encontraban los hijos del ya fallecido Espínola, José y Ramón, edecanes de Belgrano; el intendente de ejército José Alberto de Cálcena y Echevarría (incorporado en Curuzú Cuatiá, ya que Belgrano lo pidió a la junta el 4 de octubre por la influencia que podía tener en el Paraguay); y el mayor general de la expedición, José Ildefonso Machaín.

El 21 de octubre Belgrano dictó sus instrucciones al ejército y entregó un itinerario a cada jefe de división. En las instrucciones se establecía una disciplina muy severa, que aplicaba la pena de muerte incluso para los hurtos menores.[18] El 25 de octubre Belgrano recibió el despacho de coronel de ejército otorgado por la junta.

Avance por Entre Ríos[editar]

Desde La Bajada las 3 divisiones salieron con intervalos de 24 horas los días 22, 23 y 24 de octubre de 1810, iniciando la marcha por el interior de la Mesopotamia argentina. Belgrano permaneció en La Bajada en espera de los patricios, que llegaron el 1 de noviembre al mando del teniente coronel Gregorio Perdriel y del capitán Saturnino Saraza, partiendo al día siguiente luego de ser revistados —dejado 10 o 12 enfermos—. No llevaban cargas y los acompañaba un piquete de 25 a 30 milicianos de La Bajada. Antes de partir, el 2 de noviembre Belgrano comunicó a la junta de Buenos Aires la creación del Escuadrón de Milicias Patrióticas de Caballería del Paraná, formado por 3 compañías:

Excelentísimo señor: He creado un escuadrón de caballería con el título de milicia patriótica del Paraná, nombrando de comandante, con el grado de teniente coronel, al sargento mayor de milicias urbanas de este pueblo don Francisco Antonio de la Torre y Vera a quien he ordenado lo conveniente para el nombramiento de oficiales.

(Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 311)

Este escuadrón ya habían partido distribuido entre las 3 divisiones. El 8 de noviembre la junta ratificó esta creación. La función de esta milicia de unas 200 plazas reclutada en La Bajada era cuidar las carretas y caballos y tirar la artillería, sin entrar en combate, pues no iban armados.

Los expedicionarios cruzaron el arroyo Las Conchas, descansaron en la estancia de De la Torre y Vera y luego atravesaron el arroyo Antonio Tomás, deteniéndose en la estancia Las Vizcacheras (estancia de Colobrán), al este de Santa Elena. Pasaron luego el arroyo Feliciano, descansando en el puesto de las Estacas de la estancia de Juan Ventura Denis, en la cual su viuda, Gregoria Pérez de Denis, puso a disposición de Belgrano las haciendas, casas y criados, que poseía en su estancia, por lo que es conocida como la primera patricia argentina:

Pongo á la orden y disposición de V.E. mis haciendas, casas y criados, desde el rio Feliciano hasta el puesto de las Estacas en cuyo trecho es V.E. dueño de mis cortos bienes, para que con ellos pueda auxiliar al Ejercito de su mando, sin interés alguno.

Una tradición oral expresa que Belgrano llegó al "Oratorio Deniz" de dicha estancia el 4 de noviembre de 1810, junto al que hizo enterrar a 20 soldados.[19] Siguieron luego las estancias: El Sauce, Las Vizcachas (hoy El Rosario), La Mula de Candioti (en donde desertaron 2 soldados que luego de capturados por la escolta de Belgrano, fueron fusilados en Curuzú Cuatiá), el puesto de la Laguna (de Canteros), estancia de José Muñoz, pasando luego por las puntas del arroyo Basualdo a la actual provincia de Corrientes.[20] Siguieron las propiedades de José Antonio Casco y de Borda, llegando a Curuzú Cuatiá luego de 111,5 leguas de camino.

El 6 de noviembre de 1810 una escuadrilla con 300 soldados realistas al mando del capitán de navío Juan Ángel de Michelena ocupó la villa de Concepción del Uruguay, amenazando las comunicaciones de Belgrano con Buenos Aires. Los portugueses, en tanto, situaban un ejército de observación con 1200 hombres en su campamento del río Ibirapuitá, en las Misiones Orientales. En la capilla de Alcaraz supo Belgrano lo sucedido en Concepción del Uruguay y ordenó a Diego González Balcarce que se le reuniese con la compañía de blandengues, lo que ocurrió durante la marcha. Desde Alcaraz reiteró su solicitud a la junta para atacar a las fuerzas de Michelena, pero en Curuzú Cuatiá recibió nuevamente la negativa. A los pocos días de viaje Belgrano dejó al mando de Perdriel la 4.ª división y se adelantó hacia la 3.ª.

En Curuzú Cuatiá y avance hasta el río Paraná[editar]

El 8 de noviembre Belgrano comunicó a la junta su llegada al caserío de Curuzú Cuatiá con la 3.ª división, llegando dos días después la 4.ª división. Allí hizo fusilar a dos desertores recapturados del Regimiento de Caballería de la Patria. Belgrano reunió los pobladores dispersos y delineó el pueblo de Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá, le fijó su jurisdicción territorial laudando en la disputa que el cabildo de Corrientes tenía con el de Yapeyú, y el 16 de noviembre ordenó por carta la formalización del pueblo misionero de Mandisoví, otorgándole amplia jurisdicción territorial en el noreste de Entre Ríos y extremo sur de Corrientes.

El 13 de noviembre Belgrano ofició a Mariano Moreno pidiéndole la regularización del padre Arboleya como capellán del ejército, diciéndole que:

... dos veces ha predicado: en la Bendición de la Bandera, y el día de San Martín, con que envíeme V. esas licencias episcopales que tanto desea.

Este párrafo ha hecho suponer que el ejército enarboló una bandera propia, junto con la compra de géneros de color amarillo, azul y encarnado en Santa Fe. Estos colores fueron adoptados el 7 de abril de 1988 por el municipio de Curuzú Cuatiá como bandera de Belgrano, pero se trata solo de una conjetura.[21]

A fines de noviembre el ejército comenzó a moverse desde el campamento de Curuzú Cuatiá por la región del Pay Ubre, marchando en tres divisiones comandadas por Machaín, Perdriel y el propio Belgrano, quien dejaba el mando de la 3.ª división a Saturnino Saraza cuando se adelantaba a inspeccionar las otras dos. El cruce del río Corrientes les insumió tres días por el paso de Caaguazú, cruzando el 20 de noviembre la 1.ª división. El paso debió hacerse en dos canoas allí encontradas y en pelotas de cuero, aunque la mayoría de los soldados cruzó a nado, ahogándose 2 de ellos. El día 25 pasaron por el pueblo de Yaguareté Corá (hoy llamado Concepción). Desde la ciudad de Corrientes el teniente de gobernador Elías Galván envió 800 cabezas de ganado al ejército y prometió caballos que no se recibieron.

En Asunción el gobernador Velasco tuvo noticias de la movilización de fuerzas de la Junta de Buenos Aires y ordenó que se movilizaran milicias a los pasos del río Paraná. Belgrano dio órdenes para confundir a los realistas paraguayos acerca de la dirección de su avance y del lugar por donde cruzaría el Paraná. Para esto, ordenó a Galván el 20 de noviembre desde Curuzú Cuatiá que 300 milicianos correntinos se situaran en Paso del Rey (actual Paso de la Patria).

Acciones en la ribera del Paraná[editar]

Venciendo las dificultades del terreno, la falta de caballadas y especialmente las continuas lluvias, el 4 de diciembre de 1810 el ejército llegó al paraje San Gerónimo sobre el río Paraná, frente a la isla Apipé Grande, desde donde Belgrano emitió una proclama a los pueblos de Misiones:

La Exma. Junta Gubernativa á nombre de S. M. el Sr. D. Fernando VIl me manda a restituiros a vuestros derechos de libertad, propiedad y seguridad de que habéis estado privados por tantas generaciones, sirviendo como esclavos á los que han tratado únicamente de enriquecerse á costa dé vuestros sudores, y aun de vuestra propia sangre.[22]

La idea de cruzar el río Paraná por el paso de Ibirricury hacia la isla Apipé Grande para dirigirse hacia el pueblo misionero de San Cosme y Damián fue abandonada por falta de embarcaciones, ya que encontraron solo una canoa. Desde allí Belgrano dirigió un oficio al gobernador Velasco, al cabildo y al obispo de Asunción, pidiéndoles un acuerdo para evitar el derramamiento de sangre, e invitándolos al sometimiento a la junta y al envío de un diputado:

Traigo conmigo la persuacion y la fuerza, y no puedo dudar que V. S. admita la primera, escudando la efusión de sangre entre hermanos, hijos de un mismo suelo, y vasallos de un mismo Rey. No se persuada V. S. que esto sea temor: mis tropas son superiores a las V. S. en entusiasmo, porque defienden la causa de la Patria y del Rey, bajo los principios de la sana razón, y las de V. S. solo defienden su persona.

El capitán de dragones Ignacio Warnes, secretario de Belgrano, llevó la comunicación por el Paso del Rey, pero fue apresado por el capitán paraguayo Fulgencio Yegros, jefe de un destacamento realista apostado en la margen opuesta del río y remitido engrillado a Asunción vía Ñeembucú.

Belgrano se dirigió al paso de Caraguatá para apoderarse de una canoa de un gallego que estaba construyendo allí un barco, y que se había salvado de la destrucción de todas las embarcaciones del río ordenada por Velasco. Desde Caraguatá el 6 de diciembre envió fuerzas al mando de Machaín al pueblo capital misionero de Santa María de la Candelaria, para observar la anchura del río allí y luego retornar.

Envió también Belgrano comunicaciones al comandante del destacamento paraguayo de 500 milicianos situado enfrente, Pablo Thompson, para solicitarle que no hubiera hostilidades mientras no llegase la respuesta de Velasco, expresándole:

Traigo la paz, la unión, la amistad en mis manos para los que me reciban, como deben; del mismo modo traigo la guerra y la desolación para los que no aceptaren aquellos bienes.

Thompson hizo regresar al emisario, envió la carta a Velasco y respondió el 12 de diciembre aceptando un armisticio local con Belgrano hasta que se conociera la decisión adoptada por Velasco respecto de la propuesta de armisticio general. Desde Caraguatá Belgrano hizo ir nuevamente a Machaín por el Paraná hasta Candelaria, con el bote artillado con un cañón, y algunas canoas que logró hallar, llegando junto con el ejército que se dirigió por tierra allí el 15 de diciembre.

En Candelaria fueron construidas algunas balsas, una de ellas artillada con un cañón, y botes de cuero. El 12 de diciembre milicianos paraguayos realistas cruzaron el Paraná hacia Candelaria e hicieron algunos disparos contra los expedicionarios, por lo que el día 18 Belgrano declaró rota la tregua concertada con Thompson, avisándole a él y al jefe de Campichuelo que los atacaría, y se dispuso a cruzar el río Paraná. Ese día Velasco emitió un bando anunciando su propósito de resistir la invasión. Thompson respondió el mismo día 18 rechazando haber roto el armisticio.

Aunque los realistas habían incendiado las embarcaciones surtas en el río para impedir el cruce, los expedicionarios consiguieron algunas balsas. Belgrano simuló hacer el cruce al anochecer, y en la madrugada del 19 de diciembre envió una partida para despejar la costa norte.

Cruce del Paraná y combate de Campichuelo[editar]

Una vez eliminado el puesto paraguayo realista que cubría la costa, cruzó el grueso del ejército expedicionario y en la mañana del 19 avanzó para tomar la posición fortificada de Campichuelo, donde el capitán de urbanos Domingo Soriano del Monje con 13 milicianos se apoyaba con tres piezas de artillería. Después de disparar brevemente sus cañones, los realistas se replegaron y las fuerzas comandadas por Manuel Artigas quedaron dueñas de la posición.

Al mediodía soldados expedicionarios ocuparon sin lucha el pueblo misionero de Itapúa, distante cuatro leguas de Campichuelo, que había sido abandonado sin combatir por Thompson con 40 milicianos, dejando 60 canoas, un cañón y municiones. El día 20 cruzó Belgrano el río Paraná con el resto del ejército desde Candelaria a Itapúa, dejando una compañía de Caballería de la Patria en Candelaria para custodiar las municiones. Por falta de caballos y ante el mal estado de la tropa, Belgrano se vio obligado a detenerse durante seis días en la posición conquistada, perdiendo así la posibilidad de perseguir a Thompson y aumentar la confusión generada.

Avance hacia Asunción[editar]

Belgrano envió a Machaín con una división de caballería para apoderarse del paso de Tacuarí, ubicado a 7 leguas sobre el arroyo del mismo nombre, mientras hacía construir balsas para viajar por agua hacia Tacuarí. Luego dispuso que Machaín saliera en busca de caballos y que persiguiera a los enemigos, lo que se efectuó hasta el río Tebicuary, en donde Ramón Espínola y el teniente Correa a frente de 50 hombres hicieron cruzar el río a unos 400 milicianos realistas.

La vanguardia al mando de Machaín inició el avance hacia la capital paraguaya el 25 de diciembre, en medio de grandes privaciones, haciendo alto en Santa Rosa. Componían la vanguardia las compañías del capitán Saraza, de los Regimientos 1 y 2, de Granaderos de Fernando VII, la de Vidal, la de Pardos y tropa de Caballería de la Patria. Siguiendo unos días después Belgrano con el resto del ejército, los 4 cañones de a 4, 6 carretas con municiones y un lanchon tirado por ocho yuntas de bueyes. Más atrás seguían el hospital y los útiles y herramientas.

A pocos días de marcha Belgrano recibió la noticia del arribo de Rocamora con las milicias misioneras a Candelaria, ordenándole que cruzara inmediatamente el río Paraná y lo alcanzara. Las milicias guaraníes de Rocamora llegaron con muchas deserciones y alcanzaron a Belgrano en Tacuarí, con 2 cañones de a 4 y 2 de a 2. En Santa Rosa se reunieron las columnas de Belgrano y Rocamora con la de Machaín, y luego continuaron hacia el Tebicuary, límite entre Misiones y Paraguay.

El territorio del tránsito, igual que en la Mesopotamia argentina, presentaba muchos cursos de agua que obstaculizaban el avance del ejército, y un terreno muy desfavorable repleto de esteros, pantanos, y sierras poco elevadas pero cubiertas en esa época por densas selvas tropicales, al mismo tiempo que favorecía a los defensores.

El 6 de enero de 1811 el ejército de Belgrano llegó al río Tebicuary, en donde se produjo el combate de Maracaná entre una compañía de 50 patricios al mando de Ramón Espínola y del teniente de granaderos Manuel Correa, que logró poner en fuga a un destacamento paraguayo de 400 hombres al mando del comandante Rojas. El 7 de enero llegó Belgrano al río Tebicuary con la segunda división.

"Desde que atravesé el Tebicuary no se me ha presentado ni un paraguayo ni menos los he hallado en sus casas; esto, unido al ningún movimiento hecho hasta ahora a nuestro favor, y antes por el contrario, presentarse en tanto número para oponernos, le obliga al ejército de mi mando a decir que su título no debe ser de auxiliador, sino de conquistador del Paraguay"

Belgrano a la Junta de Buenos Aires, 24 de enero de 1811 (Garay, 1897, p. 52)

El 11 de enero el ejército se hallaba en Itaipá, a 27 leguas de Asunción, sin conocimiento de la situación del ejército paraguayo. El 15 de enero Belgrano divisó a las tropas enemigas que lo esperaban en Paraguarí y se dispuso a atacarlas.

Defensa de la provincia del Paraguay[editar]

Operaciones militares en territorio paraguayo y misionero (diciembre de 1810-marzo de 1811.

Ante la noticia de la derrota de Thompson en la defensa del Paraná, Velasco se dispuso a defender Asunción. Organizó un ejército que él mismo estimó en más de 6000 hombres (7062 según el asesor de Velasco, Pedro Somellera, luego de la incorporación de las milicias de Villarrica), compuesto por la milicia reglada permanente y los milicianos reclutados luego del bando del 30 de julio de 1810. Ese día Velasco publicó un bando llamando a los paraguayos a alistarse para quando la Patria los necesite, creando un cuerpo militar del cual él se puso al frente, secundado por un encargado de la economía y con una fuerza efectiva de todos los ciudadanos y habitantes sin distinción de patricios ni forasteros. En esa fuerza solo 800 eran europeos. Al capitán Carlos Genovés, nombrado por Velasco, y al regidor José García del Barrio, nombrado por el cabildo de Asunción, se les encomendó la tarea de hacer una lista de individuos alistables de Asunción y de las armas que hubiera en manos particulares.

Velasco situó su posición defensiva en el arroyo Caañabé, a 18 leguas de Asunción, dado que por carecer de medios de transporte no pudo situarse en la línea del río Tebicuary, como era su intención.

La milicia reglada del Paraguay estaba compuesta, según el reglamento de 1801, por 2500 plazas:

  • Regimiento Nº 1 de Voluntarios de Caballería del Paraguay: con 4 escuadrones de 3 compañías cada uno y un total de 1200 plazas. Situado en la costa del río Paraguay al norte de Asunción.
  • Regimiento Nº 2 de Voluntarios de Caballería del Paraguay: con 4 escuadrones de 3 compañías cada uno y un total de 1200 plazas. Situado en la costa del río Paraguay al sur de Asunción.
  • Compañía de Artillería del Paraguay: con 100 plazas en Asunción.

Batalla de Paraguarí (o de Cerro Porteño)[editar]

Velasco había elegido como punto de resistencia la villa de Paraguarí, pues era una zona elevada rodeada de pantanos y ríos tributarios. Allí, en el camino obligado hacia Asunción, distante unos 62 km hacia el noroeste, situó su vanguardia de dos divisiones de caballería, 800 infantes y 16 piezas de artillería. Velasco en persona mandaba este contingente.

Durante la noche del 15 de enero Belgrano envió una vanguardia de 200 hombres y 2 piezas de artillería para sorprender a los paraguayos, pero el ataque no se realizó. Durante los dos siguientes ambos ejércitos se mantuvieron separados por apenas una legua, observándose mutuamente.

Belgrano intentó aprovechar este tiempo para propiciarse la voluntad de los "nobles, fieles y leales paraguayos", haciéndoles repartir en la noche del 17 una hipócrita proclama, preñada de dulces palabras y de lisonjeras promesas. "Vengo, decía, de representante de la Exma. Junta Provisional Gubernatiba de las Provincias del Río de la Plata q.e á nombre de S.M. el Sor. D. Fernando 7mo rige dhas. Provincias, y de General en Gefe del Exército que á vista de vuestros clamores ha dispuesto p.a livertaros de la opresión"

(Garay, 1897, p. 77)

Belgrano resolvió atacar, si triunfaba, tendría abierto el camino a Asunción, si se veía derrotado, confiaba en poder replegarse sobre su base en el Paraná tras haber mostrado su fuerza y determinación. Tras ordenar que se oficiara misa, ordenó el avance de sus dos divisiones, que sumaban 460 soldados. El avance se inició a las 3 de la mañana del 19 de enero de 1811 y una hora después comenzó el combate.

Hacia el amanecer la posición defensiva había sido tomada y las fuerzas de Velasco se retiraron hacia la iglesia de Paraguarí, pero la indisciplina de las milicias de Belgrano, que se dedicaron al pillaje, permitió que aquellos reaccionaran y comenzaran a rodear a la primera división. Los refuerzos enviados por Belgrano fueron confundidos con más tropas enemigas, lo que hizo que los atacantes abandonaran el campo de batalla. Viendo perdida la batalla, Belgrano ordenó la retirada hacia el sur. El comportamiento del capitán de artillería Elorga hizo que Belgrano lo remitiera a Buenos Aires el 27 de enero con la recomendación de colocársele donde no tuviera que esperar balas. Para reemplazar a Elorga como comandante de la artillería Belgrano ascendió a teniente al sargento Andrés García.

El combate duró algo más de cuatro horas, produjo pocas bajas en ambos bandos. Se tomaron 120 prisioneros del ejército invasor entre los cuales figuró el sargento santafesino Estanislao López que sería después gobernador de esa provincia.

"Esta batalla era importante como que afectaba el porvenir del Paraguay; pero cuando consideramos la pequeña cantidad de muertos y heridos, parece una cosa muy insignificante y les hace poco favor a los invasores. Estando mejor armados y mejor disciplinados [...] era de suponerse que hubieran dejado un gran número de sus enemigos muertos o heridos sobre el campo de batalla".

Charles A. Washburn representante de los Estados Unidos de América en (Garay, 1897, p. 83 y nota 8)

Retirada de Belgrano[editar]

La derrota en Paraguarí agudizó la difícil situación de Belgrano a la cual lo había llevado Velasco con su estratégica defensa en profundidad. Las fuerzas expedicionarias emprendieron entonces una lenta retirada hacia Itapúa favorecidas por la falta de persecución activa de Cabañas, lo que permitió incluso que se llevaran un botín de ganado vacuno y caballos. Belgrano retrocedió parando sin ser molestado un día y medio en un pueblo, y luego el ejército comenzó el recruce del río Tebicuary por el paso de Doña Lorenza, tardando tres días en hacerlo. Allí recibió un refuerzo de 150 milicianos de Yapeyú y un escuadrón de Caballería de la Patria.

Según anotó en sus Memorias, no fue perseguido, a su vez Belgrano pidió refuerzos y luego de descansar dos días en la banda sur del río Tebicuarí, se continuó la retirada hasta Santa Rosa, punto en el que descansaron 3 días. Allí recibió Belgrano un correo de Buenos Aires con noticias de que Francisco Javier de Elío había llegado a Montevideo con el cargo de virrey, por lo que se agravaba la situación en la Banda Oriental. La junta le ordenaba concluir pronto la campaña del Paraguay para atender al nuevo teatro de operaciones. Recibió también allí el despacho de brigadier general que le confirió la junta el 19 de enero.

Belgrano pensaba retener en su poder el territorio misionero entre el Tebicuary y el Paraná mientras esperaba por la ayuda pedida a Buenos Aires, pero las noticias recibidas sobre la Banda Oriental y el aumento de la presión de la vanguardia paraguaya dirigida por Fulgencio Yegros, hizo que decidiera hacerse fuerte en la última posición favorable existente antes de llegar al río Paraná: el río Tacuarí a unos 40 km al noroeste de Itapúa. Confiaba en mantener esa posición si Buenos Aires le enviaba refuerzos.

Las tropas salieron de Santa Rosa en 40 carretas, con 6 cañones, un carro de municiones, 3000 cabezas de ganado tomado en el Paraguay y 1500 caballos. La retirada se realizó bajo continuas lluvias, debiendo cruzarse a nado el río Aguapey, lo que tardó 18 horas.

Ante el peligro de que Belgrano finalmente quedara rodeado contra el río Paraná, la junta armó una pequeña escuadra naval con tres pequeños buques (la goleta Invencible, el bergantín 25 de Mayo y la balandra Americana) al mando de Juan Bautista Azopardo y la envió a auxiliarlo. Pero el 2 de marzo de 1811 fue derrotada y capturada en el combate de San Nicolás por barcos españoles de Montevideo. Con el mismo razonamiento de rodear a Belgrano Velasco envió a Ignacio Aguirre con 4 lanchas cañoneras a cortarle la logística entre Itapúa y Candelaria, por lo que Belgrano tuvo que desde Tacuarí enviar a Perdriel con 100 hombres a repasar el Paraná y situarse en Candelaria antes de que Aguirre lograra finalmente cerrar los pasos de Itapúa y Candelaria.

Batalla de Tacuarí[editar]

Cuando Cabañas llegó con sus fuerzas a la zona donde Belgrano se había detenido consideró que un ataque frontal a esa posición que utilizaba el río Tacuarí como muralla natural era de dudoso resultado, por lo que pidió refuerzos adicionales a Velasco para poder realizar un ataque envolvente. El 7 de marzo, 400 hombres —en su mayoría de caballería— con 3 cañones, al mando de Gamarra se sumaron a los 2000 hombres que disponía allí el ejército de la provincia del Paraguay.

El plan de Cabañas consistió en construir un puente para cruzar el río más arriba y, por una picada a través del monte, salir con el grueso de sus fuerzas en el flanco derecho de Belgrano. Una falua y dos botes, que ingresarían desde el Paraná por la boca del río Tacuarí realizarían un ataque de diversión por el ala izquierda mientras fuerzas menores y toda la artillería aferrarían a Belgrano por el centro.

El 9 de marzo de 1811 Cabañas puso en ejecución su plan de batalla y el movimiento por el ala derecha sorprendió a Belgrano que estimó que el ataque principal llegaría por el centro, por lo que se puso al mando de ese sector y envió fracciones de sus fuerzas a rechazar el envolvimiento. El flanco izquierdo logró rechazar el ataque de los botes, pero el flanco derecho fue sobrepasado por el grueso del ejército mandado por el propio Cabañas. El coronel Machaín intentó contener ese movimiento lateral pero fue rodeado y capturado por la caballería paraguaya. Belgrano movió sus fuerzas desde el centro pero tampoco logró frenar el ataque por lo que tuvo que retirarse a una loma cercana para reagrupar sus fuerzas. Cabañas, viendo que la situación de Belgrano era militarmente insostenible, le propuso la rendición que este rechazó. Finalmente Belgrano envió un parlamentario ante Cabañas, cesando el combate e iniciándose una negociación. El general cordobés José María Paz comentó al respecto:

Efectivamente, no debió escapar ninguno, ni el general mismo. Los paraguayos [...] que, por otra parte, no estaban enconados con el ejército, porque no había cometido desórdenes, no quisieron un triunfo completo y otorgaron una capitulación, que no podían esperar los vencidos, quien aceptó que se retirara con todas sus fuerzas al otro lado del Paraná.

(Garay, 1897, p. 95)

Conferencias de Belgrano con jefes paraguayos[editar]

Mientras su ejército permanecía rodeado por fuerzas paraguayas, Belgrano negoció un armisticio con Cabañas, quien finalmente franqueó el paso para que Belgrano y sus tropas sitiadas con todas sus armas y pertrechos, repasara el río Paraná, en una decisión que se le criticaría después en Asunción.

Belgrano aprovechó las negociaciones para hacer propaganda en favor de la Junta de Buenos Aires entre los oficiales criollos enemigos:

Me conformo en todas sus partes, con cuanto usted me significa en su oficio de este día; y al efecto daré principio a mi marcha mañana, pero si usted gusta que adelantemos más la negociación para que la Provincia se persuada de que mi objeto no ha sido conquistarla, sino facilitarle medios para sus adelantamientos, felicidad y comunicaciones con la capital [Buenos Aires], sírvase decírmelo, y le haré mis proposiciones – Dios guarde a usted muchos años. Marzo 9 de 1811.

Pero esta era

"una sola faz de las dos de su política: la segunda se revela en lo que escribe a Buenos Aires, en donde [Belgrano] piensa que es de todo punto necesario "conquistar á los salvajes paraguayos...", a "esa canalla" a quien se debe impedir que tenga que comer para someterla más fácilmente"

Belgrano a la Junta Provisional Gubernativa (Garay, 1897, p. 99 y nota 32)

Al día siguiente Belgrano envió ocho proposiciones a Cabañas:

  1. En la primera Belgrano "ofrecía": paz, unión, confianza y, lo más importante, "franco y liberal comercio de todos los frutos de la provincia". Se aclara puntualmente "incluso el tabaco". Debe recordarse que tanto Cabañas como Yegros eran grandes productores y acopiadores de tabaco.
  2. En la segunda "pedía": Como la provincia del Paraguay, según Belgrano, "ignora" lo que pasa en España e ignora también que las provincias del Rió de la Plata están "ya unidas y en obediencia a la capital" (entiéndase del Virreinato o sea Buenos Aires) pide que ella "se una y guarde el orden de dependencia determinado por la voluntad soberana" de Fernando VII.
  3. En la tercera Belgrano se refiere a lo que la provincia del Paraguay "debía hacer": elegir diputados y nombrar una Junta en Asunción con el gobernador Velasco como presidente de la misma. El objetivo sería "conservar la monarquía española en estos dominios de Su Majestad el señor don Fernando VIII".
  4. Las demás propuestas tenían que ver con hechos inherentes a la propia campaña militar: destino de los prisioneros, colaboracionistas, pago de caballos y ganado consumidos, etc.[23]

Cabañas acusó el recibo del "papel" (sic) enviado por Belgrano y manifiestó:

  1. Que su autoridad era "limitada" y por lo tanto no podía resolver "ninguna" de las proposiciones de Belgrano. Esto significaba que Belgrano debía tratar estos asuntos con Velasco.
  2. No obstante dice "mi patria merece se le dé satisfacción", por acciones pasadas de la provincia que ha auxiliado al Rió de las Plata las "veces que lo ha pedido" y que lejos de reconocer esos méritos y respeto se la "compensa [expresión irónica de Cabañas] con un ejército auxiliador que jamás ha pedido".
  3. Respecto al tratamiento de prisioneros y colaboracionistas se redujo sucintamente a "asegurar" un buen suceso siempre que se "sepulte" toda invasión entre las "dos provincias" lo que "suavizará la justicia que algunos merecen". Cabañas reduce la "capital" de Belgrano a una "provincia" equivalente a la del Paraguay y advierte que el cese de futuras hostilidades beneficiará a algunos prisioneros ante la justicia pero solo a "algunos".
  4. La respuesta de Cabañas la dató, significativamente, en "Campo de batalla de Tacuarí, marzo 10 de 1811".[23]

El apoyo de las fuerzas misioneras de Rocamora[editar]

El 25 de septiembre la junta impartió órdenes al gobernador de Misiones con sede en Yapeyú, Tomás de Rocamora, para que se pusiera bajo el mando superior de Belgrano junto con las fuerzas de esa gobernación.

Desde Curuzú Cuatiá, adonde terminó de llegar el ejército el 10 de noviembre, el 1 de octubre Belgrano ofició al coronel Rocamora para que se le incorporara con las milicias de Misiones que debía reunir, conformando una quinta división —la División de Misiones— que contaba con 400 milicianos guaraníes con 2 piezas de artillería y 10 soldados del Regimiento de Dragones de Buenos Aires.

El 11 de noviembre Belgrano designó a Rocamora como cuartel maestre general del ejército expedicionario y le indicó que siguiera una ruta desde Yapeyú por el interior de Corrientes, con intenciones de confundir a los jefes paraguayos sobre el punto por el que haría el cruce del río Paraná.

Itinerario que deberá seguir el señor gobernador de Misiones, coronel Tomás de Rocamora, con todas las tropas de su mando, hasta reunirse al Ejército del Norte.
De Yapeyú por el camino más breve y cómodo, al Paso del Rosario, en el Miriñay; del paso del Rosario a lo de Enrique Arévalo, en los Aguaceros. De los Aguaceros a lo de Fernández, de lo de Fernández al paso del río Corrientes, conocido por el Capitá-Miní. En éste recibirá mis órdenes y sin ellas de ningún modo pasará adelante.

Manuel Belgrano. Cuartel General de Curuzú-Cuatiá, noviembre 11 de 1810. (Instituto Belgraniano Central, 1982, p. 625)

Partiendo de Yapeyú el 28 de noviembre, los milicianos misioneros pasaron el río Guaviraví y se acuartelaron en la capilla de San Felipe; pasaron al día siguiente la cañada de Yatay y luego cruzaron el río Miriñay en el «paraje El Durazno», haciendo alto en la capilla del Rosario. Pasaron luego sucesivamente: el puesto del Ombú, los Aguaceros, Arévalo, la estancia del vicario de Saladas, el arroyo Pay Ubre Grande, estancia de José Paré, monte de Caaguazú, cruzando el río Corrientes. Siguieron luego al Puerto de Tacuaras, Tahiso, Yaguareté Corá y capilla de San Francisco de Pauls, en donde se pasó revista de armas. Siguieron luego a Santa Bárbara, Caapirú, San Miguel, pasaron el Ipucú Chico y el Grande a nado (estero Pucú), San Gerónimo, Caraguatá, Santa María la Mayor, estancia de José Ventura Godoy, San Luis, Mártires y finalmente se llegó el 30 de diciembre al Puerto de San José, desde donde se cruzó hacia Itapúa.[24]

En ese punto Belgrano le ordenó destacar a marchas forzadas 150 fusileros que fueron al mando del capitán Clemente López para que se unieran al resto del ejército que avanzaba hacia el río Tebicuarí, pero que alcanzaron a Belgrano después de la batalla de Paraguarí. El resto de la división partió luego rumbo al río Tacuarí, llegando el 21 de enero y tras dejar allí un destacamento de 50 hombres (que participaron en la batalla de Tacuarí), regresó ese día con 150 hombres para guarnecer Itapúa que se hallaba amenazada por lanchas cañoneras enviadas por Velasco para cortar la logística de Belgrano. El 9 de marzo Belgrano ordenó a Rocamora que marchara a Campichuelo, donde habían 2 cañones de a 4 y 4 de a 1, para repasar el río Paraná.

Uno de los principales cargos que se hicieron a Belgrano en el juicio que se le siguió por la derrota en el Paraguay fue que no reuniera las tropas de Misiones con el resto de su ejército. Belgrano en sus Memorias explicó que:

Pude haberle mandado que fuese por los pueblos de Misiones á Candelaria, pueblo sobre la costa sud del Paraná, con lo que habría ahorrado muchas leguas de marcha, pero como el objeto de mi venida á Curuzucuatiá, había sido, así por el mejor camino de carretas, como para alucinar a los paraguayos de modo que no supieran por qué punto intentaba pasar el Paraná, barrera formidable, le di la orden predicha.[25]

Repaso del Paraná[editar]

Luego del armisticio, Belgrano repasó el río Paraná estableciendo su cuartel general en Candelaria, punto en el cual se le reunieron las milicias de Misiones y de Corrientes.

El 21 de marzo de 1811 Belgrano dio un estado detallado de sus fuerzas en Candelaria:

ESTADO DE FUERZAS AL 21 DE MARZO DE 1811 [26]
Cuerpos Comandante Capitán Teniente Subteniente Tambor Sargentos Cabos Soldados
Real Cuerpo de Artillería 1 3 2 2 0 3 5 70 (*1).
Granaderos de Fernando VII 0 1 0 0 0 0 0 46
Compañía 1.º de Patricios 0 1 1 0 1 1 8 41
Compañía 2.º de Patricios 0 0 0 0 0 1 3 32
Arribeños 0 1 1 1 1 3 6 49
Pardos 0 1 1 0 0 0 3 33
Comp. de Yapeyú (1.º, 2.º, 3.º y 4.º). 0 3 3 4 2 10 15 141
Infantería de Corrientes 0 0 1 1 1 2 4 50
Caballería de la Patria 0 1 3 5 2 7 8 188
Comp. de Caballería de San José 0 1 1 1 0 2 2 66
Caball. de Corrientes (Comp. 2.º, 3.º y 5.º). 0 3 3 3 2 8 10 233
Milicias de la Bajada 0 1 2 2 0 5 12 185
TOTAL 1 16 18 19 9 42 76 1134

Notas:

  • (*1) el piquete original de artilleros fue aumentado con soldados de caballería desmontados y soldados nuevos alistados en Corrientes.

En Candelaria Belgrano agregó a los 2 cañones de a 2 y 4 cañones de a 4 con que hizo la campaña, un cañón de a 3 de las fuerzas de Corrientes y los de la división de Rocamora: 2 cañones de a 4, 1 de a 2 y 4 de a 1.

La ayuda enviada salió de Buenos Aires el 12 de febrero de 1812 llegando ya demasiado tarde a Santa Fe. Francisco Ramírez —posiblemente homónimo y no el luego supremo entrerriano Francisco Ramírez— transportó cartuchos para cañones y fusiles, 400 recados y útiles de parque, para ser remitidos a Belgrano.[27]

Sin los refuerzos pedidos y con la orden emitida por la junta el 7 de marzo de abandonar el teatro paraguayo y pasar a la Banda Oriental (que recibió después de la acción de Tacuarí), Belgrano avanzó hacia el sur por la costa occidental del río Uruguay, pasando por Yapeyú, Mandisoví y San Antonio del Salto Chico. Mientras estaba en marcha, el 4 de abril de 1811 Belgrano recibió un oficio de la junta expresándole:

La marcha de las tropas á toda costa debe acelerarse por el interes que V. E. concibe en la reunión con los pueblos amigos de la Banda Oriental, que sin orden ni disciplina se juntan tumultuosamente, lo que podria seguramente engendrar desórdenes, acaso difíciles de reparar si no se pone eficaz y pronto remedio.

Belgrano llegó a Concepción del Uruguay el 9 de abril y luego ingresó en la Banda Oriental el 13 de abril de 1811[28] por el Paso Vera, donde debía coordinar acciones con José Gervasio Artigas, iniciando la primera de las dos Expediciones Libertadoras a la Banda Oriental. La Junta le envió a Entre Ríos como refuerzo 441 hombres al mando de Martín Galain y 426 hombres al mando de José Moldes.[29]

División de Corrientes[editar]

El 22 de septiembre de 1810 la junta puso a Corrientes bajo la autoridad de Belgrano, quien ordenó el 8 de octubre al nuevo teniente de gobernador Elías Galván, que situara 300 hombres en la capilla de San Roque, en espera del ejército expedicionario. Corrientes contaba con las 6 compañías de 100 hombres cada una del Regimiento de Voluntarios de Caballería de Corrientes. Galván ofreció además a Belgrano 50 indígenas de Santa Lucía y otros 50 de Santa Ana de los Guácaras, junto con 80 pardos para servir en la artillería. Entre otras medidas, creó 2 compañías de infantería de mozos decentes y el acaudalado Ángel Fernández Blanco organizó 2 compañías de cívicos de infantería.

Desde Curuzú Cuatiá Belgrano ordenó a Galván el 20 de noviembre que llevara los 300 milicianos al Paso del Rey. Después de su derrota en Paraguarí, Belgrano explica al presidente de la junta de Buenos Aires las razones de esta medida estratégica:

No tengo absolutamente confianza en los correntinos, sin embargo, les he dado mis órdenes para que me sostengan los pasos de Itatí y del Rey con el objeto de que ninguno pase [con ganado] y no tengan que comer los [paraguayos] del partido de Ñeenbucú.

Cuartel General de Santa Rosa, 31 de enero de 1811

Luego de repasar el Paraná, Belgrano ordenó que la división correntina se le uniera en Candelaria para continuar hacia la Banda Oriental, reduciendo las defensas de Corrientes, que fue fácilmente ocupada por una expedición naval paraguaya auxiliada por barcos de Montevideo.

Prisioneros capturados por el Paraguay[editar]

Luego de ser derrotado en Tacuarí, el 12 de marzo hizo Belgrano proposiciones a Manuel Cabañas, entre ellas pidió la libertad de los prisioneros de Paraguarí y de Tacuarí, así como también la de su ayudante Ignacio Warnes y de los partidarios de la junta confinados en el Fuerte Borbón. Cabañas le respondió que tendrá todo buen suceso respecto de dejar en libertad a los prisioneros capturados al ejército auxiliar, pero Velasco los hizo conducir a Asunción, en donde los alojó en un barco y los empleó en trabajos forzados. Como las comunicaciones fluviales con Montevideo habían sido restauradas por el virrey Elío, el 6 de abril de 1811 Velasco los despachó hacia Montevideo en un barco conducido por Francisco Fornell, al mando del sargento mayor Carlos Genovés, siendo 6 oficiales y 195 soldados prisioneros, incluyendo a Warnes, Saraza y al capitán de dragones Francisco Castellanos. Machaín fue embarcado en la Villa de Pilar. Los prisioneros fueron canjeados meses después por el virrey.[30]

Causas de la desafección del Paraguay[editar]

Al entrar en tierras paraguayas Belgrano se percató rápidamente del vacío y hostilidad del pueblo paraguayo y de que su misión no iba ser de "auxiliador" como se publicitaba sino de "conquistador". Esto la junta ya lo había previsto por lo que había dejado a su voluntad tal decisión. En tal sentido solicitó prudentemente el envío de refuerzos. En sus comunicaciones con la Junta de Buenos Aires del 16 de diciembre, 24 de enero, 31 de enero y 14 de marzo de 1811, Belgrano puso de manifiesto claramente el objetivo que se proponía luego de recibir la hostilidad paraguaya: la expresión "conquista del Paraguay" se repite varias veces y los paraguayos, ahora en su calidad de enemigos, son considerados como "salvajes" a los que sólo se "pueden convencer a fuerza de balas".[8]

La explosión paraguaya que saludó y derrotó a Manuel Belgrano y su ejército en las batallas de Paraguarí y Tacuarí en el año 1811, fue básicamente obra del localismo provincial y desconfianza sobre la conducción de Buenos Aires. Ello no fue debido a la lealtad a la corona española. Durante los siglos posteriores a la Conquista, el Paraguay se había desenvuelto en soledad; con cultura, manera de vivir y raza diferentes y había vivido sin ayuda de nadie.

(Hoyt Williams, 1970, p. 120)

No era ese el único motivo:

La mayor influencia de los comerciantes porteños sobre las autoridades coloniales en comparación con sus colegas del Alto Plata generó en las distintas áreas que componían dicha región (Paraguay, las provincias del Litoral, sur del Brasil) un profundo sentimiento de suspicacia y recelo hacia la poderosa ciudad-puerto.

(Cisneros y Escudé, 1998, p. 118 volumen 2, Cap. 6)

Tal recelo se acentuaba en el caso paraguayo por un hecho histórico: Asunción había sido hasta el siglo XVII la ostentadora de la primacía en la Cuenca del Plata, la «madre de ciudades» (incluso de la misma Buenos Aires), y ese recuerdo hacía que la mayoría de la élite asuncena no aceptara la primacía porteña. Tal prevención afectó negativamente las relaciones entre las exprovincias del antiguo virreinato.

En general la historiografía paraguaya presenta a la expedición de Belgrano como una invasión conquistadora y no libertadora, que es como la nombra y presenta, en general, la tradicional historiografía argentina dedicada a las "guerras de la independencia". Esta corriente historiográfica se constituyó, desde 1887 y durante un siglo, en un compartimiento casi estanco con pocas variaciones en los esquemas de análisis. Desde la "Historia de Belgrano" de Bartolomé Mitre, seguida después por Ricardo Levene como director de la obra colectiva "Historia de la Nación Argentina", la casi mayoría de los historiadores argentinos dedicados al tema fueron militares influenciados por la historiografía mitrista. A fines del siglo XX (1999), en la actualización de la "Historia de la Nación Argentina" hecha por la Academia Nacional de la Historia, fue nuevamente un militar, el general de brigada Goyret, el encargado del rubro "guerra de la independencia" (Vid. "11. Huestes, milicias y ejército regular").

Ocupación de Corrientes[editar]

Para impedir un nuevo ataque al Paraguay, el 7 de abril de 1811 el comandante de Ñeembucú, Jaime Ferrer, avanzó con una flotilla de barcos y se apoderó de los 8 barcos que se hallaban en el puerto de Corrientes. El 17 de abril llegaron a Corrientes barcos de Montevideo enviados por Elío con armas y oficiales. Ferrer envió un ultimátum al teniente gobernador Elías Galván, para que en el término de dos horas se declarase aliado de la provincia del Paraguay y reconociese a Elío como virrey del Río de la Plata. Galván abandonó la ciudad trasladándose a Lomas, mientras que la minoría española del cabildo de Corrientes entregó la ciudad a los realistas. El 19 de abril Ferrer desembarcó y ocupó la ciudad, quedando como comandante provisorio designado por Velasco hasta la llegada del comandante designado por el virrey, Blas José de Roxas Aranda. Éste se hizo cargo del gobierno el 28 de abril lanzando un proclama contra la turbulenta y facinerosa Junta de Buenos Aires.[31]

"Paraguayos somos; no esperemos que unos salteadores enemigos de nuestro idolatrado Fernando nos imponga con ardides un yugo vergonzoso, para ir después a costa de nuestra sangre a aumentar su ambición y sus conquistas en Montevideo y Provincias del Perú".

(Cardozo, 1963, p. 19/20)

Galván reunió milicias y puso sitio a Corrientes.

El 14 y 15 de mayo de 1811 se produjo un alzamiento militar en Asunción y el 16 de mayo se impuso a Velasco dos consocios. Simultáneamente, el comandante de Corrientes adhirió al movimiento y el 16 de mayo apresó a unos 100 españoles de la ciudad, apoderándose de 13 barcos. El 30 de mayo el gobierno de Asunción decidió abandonar Corrientes:

La ocupación de la ciudad de Corrientes por las fuerzas de esta provincia fué solamente consultando la seguridad, necesária en mención á la falta de espresion suficiente en la capitulacion hecha después del ultimo combate en Tacuarí entre el General de las tropas de esta ciudad, y el de las de Buenos Aires, pero el presente Gobierno de acuerdo con el Comandante y Oficiales del cuartel general de esta plaza, ha resuelto el procurar terminar por medios pacíficos las diferencias ocurridas con la citada ciudad de Buenos Aires, y como no hay motivo de esperar de la prudencia y circunspección de la Excelentísima Junta de aquella ciudad el que penetrada de iguales sentimientos de razon y humanidad deje de adoptar un sistema tan benéfico y justo como el mas natural y aun necesario en las presentes circunstancias a fin de conservar la unión y seguridad general de las provincias de este continente: se ha acordado igualmente prevenir a Usted que luego al recibo de esta orden evacué y deje enteramente libre esa ciudad, dando a saber á su Ilustre Ayuntamiento y Comandante, si este se hallase en oportunidad, que en lo sucesivo deben observar el mismo régimen y gobierno que tenian anteriormente subordinado, a la propia Exma. Junta de Buenos Aires como Dependiente de aquella capital.

Juicio a Belgrano[editar]

El 6 de junio de 1811 la Junta Grande que gobernaba en Buenos Aires dispuso por decreto procesar a Belgrano por los procedimientos y su conducta militar en la expedición al Paraguay. El juicio debía realizarlo un consejo de guerra de oficiales generales, por lo que fue nombrado juez fiscal el coronel Marcos González Balcarce y secretario el capitán Juan Francisco Tollo, quienes debían recabar informaciones y tomar declaraciones. Ante la ausencia de cargos, el 8 de junio Balcarce pidió a la junta que se publicase por bando u otro medio que todas las personas que quisieran formar cargos a Belgrano se presentasen a hacerlos, debido a que los participantes de la Revolución del 5 y 6 de abril de 1811 habían pedido su proceso, pero no se presentó ninguno. Lo mismo se hizo para los soldados que se hallaban en el ejército de la Banda Oriental al mando de José Rondeau y quisieran formar cargos, los cuales enviaron un oficio respondieron que no había un oficial ni un soldado que tuviera la menor queja que producir contra él. Pidió además Balcarce que se le remitieran todos los oficios a y de Belgrano y Rocamora y los antecedentes en poder de la junta, lo cual ocurrió el 25 de junio.

Entre el 26 de junio y el 11 de julio de 1811 comparecieron a declarar: Tomás de Rocamora, Gregorio Perdriel, el capitán Cayetano Martínez, el teniente Juan Mármol, el teniente Vicente Silva, el subteniente Felipe Callejo, el alférez José Antonio Segovia, Marcelino Sosa, José Ramón de Elorga. Martínez, Silva, Callejos y Elorga habían sido separados de la expedición y enviados a Buenos Aires por Belgrano. El 2 de agosto Belgrano proclamó por escrito su inocencia.

Los cargos que se le hicieron fueron: que no esperó la reunión de las tropas de Rocamora, a quien no consultó y no repasó el Paraná en vez de luchar en Tacuarí y que no manifestó a la junta de guerra previa a Paraguarí sus instrucciones de no aventurar batalla sin ventaja conocida. El 9 de agosto se dictó el fallo:[32]

Vistos con lo expuesto por el Excmo. Cabildo, alcaldes de barrio y oficiales del ejército del Norte, se declara que el general don Manuel Belgrano se ha conducido en el mando de aquel ejército con un valor, celo y constancia dignos del reconocimiento de la patria; en consecuencia, queda repuesto en los grados y honores que obtenía, y que se le suspendieron en conformidad de lo acordado en las peticiones del 6 de abril, y para satisfacción del público y de este benemérito patriota, publíquese este decreto en la Gazeta.

Consecuencias[editar]

Al pretender imponer su autoridad por la fuerza sobre los paraguayos con un ejército básicamente improvisado y reducido y un general que no era militar, la Junta de Buenos Aires cometió un error de apreciación, los paraguayos no eran afectos a Buenos Aires y reaccionaron en masa al sentir que la élite porteña pretendía mantener su privilegiada posición colonial por los medios que fuere. Aunque el ejército expedicionario salió derrotado del Paraguay, no sufrió pérdidas considerables y fue dirigido a la Banda Oriental, mientras que Belgrano fue absuelto y enviado al frente del Alto Perú.

En su correspondencia con Cabañas, el jefe porteño intentó influenciar a los militares paraguayos para que adhieran a las ideas políticas sostenidas por la Junta de Buenos Aires. Pero Cabañas y Yegros, ricos hacendados y yerbateros, sabían que la derrota de Belgrano ponía nuevamente en marcha la oportunidad de liberarse del yugo político interno y del económico de Buenos Aires postergada por la misión Espínola y Peña, el ultimátum de Buenos Aires y la invasión. Para peor, la acción militar de la Junta de Buenos Aires justificó una "ayuda" portuguesa que pretendía incorporar la provincia a la corona de Carlota Joaquina. Y fue este peligro lo que provocó que el 14 de mayo de 1811 se tuviera que obligar al gobernador Velasco a aceptar dos consocios en el gobierno hasta la reunión de un congreso. Este congreso destituyó a Velasco, estableció una junta de cinco miembros y comunicó a Buenos Aires su decisión de autogobernarse por si misma. La nota del 20 de junio de 1811 enviada a la Junta de Buenos Aires propuso formar una confederación de estados americanos en pie de igualdad. Buenos Aires y Asunción firmaron un Tratado de paz y amistad el 12 de octubre de 1811, pero la enemistad entre ambos gobiernos lo llevó poco después a letra muerta y el Paraguay se aisló por completo de toda relación con Buenos Aires, que a su vez aseguró su casi completo aislamiento del mundo exterior.

Gazeta de Buenos-Ayres, reconocimiento a Machain en 1812.

Referencias[editar]

  1. David Marley (2008). Wars of the Americas: a chronology of armed conflict in the Western Hemisphere, 1492 to the present. Santa Bárbara: ABC CLIO, pp. 586. ISBN 978-1-59884-100-8.
  2. a b Ignacio M. Allende (1998). La independencia recobrada. Buenos Aires: Editorial Atlantida, pp. 81. ISBN 978-9-50081-919-0.
  3. Garavaglia, Juan Carlos (2007). Construir el Estado, Inventar la Nación: El Río de la Plata, Siglos XVIII-XIX. Buenos Aires: Prometeo Libros Editorial, pp. 277. ISBN 978-9-87574-165-2.
  4. a b Jorge Newton (1970). Belgrano; una vida ejemplar. Buenos Aires: Editorial Claridad, pp. 60
  5. Bartolomé Mitre (1859). Historia de Belgrano. Tomo I. Buenos Aires: Mayo, pp. 331
  6. a b Best, 1960, p. 173.
  7. La expresión "conquistadora" fue utilizada por Belgrano en oficios confidenciales a su gobierno.
  8. a b Garay, 1897, p. 52-53.
  9. White, 1984, p. 34.
  10. Biblioteca de Mayo, 1963, p. 9, vol. 14.
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  12. Miguel Navarro Viola, Vicente Gregorio Quesada (eds.): Revista de Buenos Aires: historia americana, literatura y derecho (volumen 13, pág. 371). Buenos Aires: Impr. de Mayo, 1867.
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  16. Archivo General de la Nación. 2.º, 4, Nº 15, folio 195 y sigs.
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  18. Facundo A. Arce: Entre Ríos en los albores de la Revolución de Mayo (pág. 60). Museo Histórico de Entre Ríos «Martiniano Leguizamón»: Nueva Impresora, 1960.
  19. Bernardello, 1984, p. 25.
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  21. Nuestras banderas: vexilología argentina (pág. 48). Buenos Aires: Dunken. ISBN 987-02-1809-1, 9789870218098
  22. Historia de Belgrano. Pág. 269-270. Escrito por Bartolomé Mitre. Publicado por Libreria de la Victoria, 1859
  23. a b Molas, 1957, p. 113-116.
  24. Adolfo P. Carranza: Archivo general de la República Argentina: publicación dirigida por Adolfo P. Carranza (volúmenes 7-8, pág. 22). Buenos Aires: Guillermo Kraft, 1896.
  25. Autobiografía. Pág. 10. Autor: Belgrano, Manuel. Editor: Francisco Etchelecu. ISBN 9871833199, 9789871833191
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  27. Adolfo P. Carranza: Revista nacional: Historia Americana--literatura--jurisprudencia (pág. 34). Publicado por Calle Moreno (Buenos Aires), 1888.
  28. Juan J. Biedma Straw: Crónica histórica del N.º 2 de Infantería de Línea (pág. 23). Buenos Aires: Imprenta, Litografía, etc. del Arsenal Principal de Guerra, 1904.
  29. Bartolomé Mitre: Historia de Belgrano y de la independencia argentina, volumen 1, pág. 348. Buenos Aires: F. Lajoune, 1887.
  30. Noticias históricas de la República Argentina (pág. 231). Buenos Aires: Impr. de G. Kraft, 1898.
  31. Cardozo y Pivel Devoto, 1949, p. 11.
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Bibliografía citada[editar]

  1. Bernardello, Amalia (1984). «Estancias litoraleñas». Documentos de arquitectura nacional y americana: revista de los Departamentos de Historia de la Arquitectura y Conservación del Patrimonio Arquitectónico, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Nacional del Nordeste (17-18):  pp. 22-30. 
  2. Best, Félix (1960). Historia de las guerras argentinas Vol. 2. Buenos Aires (Argentina): Ediciones Peuser. 
  3. Biblioteca de Mayo (1963). Biblioteca de Mayo: colección de obras y documentos para la historia Argentina, Volumen 14. Buenos Aires (Argentina): Senado de la Nación. 
  4. Cardozo, Efraím; Pivel Devoto, Juan E. (1949). Paraguay independiente. Barcelona (España): Salvat Editores S.A. 
  5. Cisneros, Andrés; Escudé, Carlos y otros (1998). Historia general de las relaciones exteriores de la República Argentina. Desde los orígenes hasta el reconocimiento de la independencia formal. Varios volúmenes. Buenos Aires (Argentina): Nuevohacer / Grupo Editor Latinoamericano. ISBN 9789506945459. 
  6. Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, Tomo III, Volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires (Argentina): Instituto Nacional Belgraniano. ISBN 9789509497030. 
  7. Garay, Blas (1897). La revolución de la independencia del Paraguay. Madrid (España): Est.tip. de la viuda é hijos de Tello. 
  8. Hoyt Williams, John (1969). Dr. Francia and the creation of the Republic of Paraguay, 1810-1904. En inglés. Florida (EU): University of Florida. 
  9. Molas, Mariano Antonio (1957). Descripción histórica de la antigua provincia del Paraguay. 1ra. edición 1866. Buenos Aires (Argentina): Ediciones Nizza. 

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