Éxodo

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Libro del Éxodo
David Roberts-IsraelitesLeavingEgypt 1828.jpg
Los israelitas yéndose de Egipto, óleo de David Roberts,1828. Museo de Arte, Birmingham.[1]
Autor Atribuido a Moisés
Título original שׁמות (en hebreo)
Sh'mot (“Nombres”)
Génesis Libro del Éxodo Levítico

El Éxodo es el segundo libro de la Biblia. Se trata de un texto tradicional que narra la esclavitud de los hebreos en el antiguo Egipto y su liberación a través de Moisés, quien los condujo hacia la “Tierra Prometida”.

En el judaísmo, el libro del Éxodo forma parte del canon, encontrándose contenido en la Torá y formando uno de los cinco libros del Pentateuco, que forman la primera parte de la Biblia hebrea.[2] En el cristianismo, el libro del Éxodo también forma parte del canon y se encuentra en el Antiguo Testamento.

Origen y empleo del término “Éxodo”[editar]

Éxodo proviene del latín exŏdus, y éste del griego ἔξοδος /éksodos/, que significa ‘salida’.[3]

En el judaísmo, el texto tradicional es conocido en hebreo como Shemot (שׁמות), término cuyo significado literal es ‘nombres’.[4]

Es en la Septuaginta donde se lo titula Éxodos. Al realizarse la traducción al latín, se adoptó dicho nombre, que fue entonces expresado como exŏdus.[5] Las diferentes transformaciones en la grafía, necesarias según cada idioma, dieron lugar al término “Éxodo”.

Naturaleza y propósito del libro[editar]

El principal propósito del Éxodo es mantener vivo en la memoria del pueblo hebreo el relato fundacional de dicho grupo como nación: a partir de la salida de Egipto, una vez libre y dirigiéndose hacia la Tierra Prometida, el pueblo israelita adquirió por primera vez conciencia de su unidad étnica, filosófica, religiosa y nacional, dado que el Libro del Éxodo se refiere a la esclavitud de los hebreos en Egipto y la epopeya que condujo a liberarlos de tal condición, haciendo de ellos un grupo libre, con identidad nacional propia y a su vez provisto de Ley.[6] Significativas, en este contexto fue aquello que Moisés dijo al pueblo israelita:

« Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado. Vosotros salís hoy en el mes de Abib.[7] [...] Harás esta celebración en este mes. Siete días comerás pan sin leudar, y el séptimo día será fiesta para Jehová. Por los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura [...]. Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto. Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año ». Éxodo 13:3-10.[8]

A partir del citado pasaje bíblico que el pueblo de Israel ha considerado —y aún considera— su obligación el narrar la relato del Éxodo a lo largo de cada celebración pascual.[9] Ello tiene lugar cada Séder de Pésaj, cuando el pueblo de Israel lee y rememora los contenidos que se encuentran expresados en la Hagadá pascual.

El Libro del Éxodo establece también las bases de la liturgia y del culto del pueblo Israel; el libro en cuestión está a su vez dominado en toda su extensión por la figura del patriarca Moisés, quien se desempeñó como líder, conductor y legislador del pueblo de Israel.

El Libro del Éxodo no es exclusivamente narrativo, sino que contiene también leyes, himnos y oraciones.[10]

Contenidos del relato tradicional[editar]

"La historia comienza con un pueblo esclavizado en medio de la idolatría egipcia y termina con un pueblo redimido morando en la presencia de Dios".[11]
1. Opresión en Egipto 1:1-11:10

  • Esclavitud en Egipto 1:1-22
  • Preparación del Libertador 2:1-4:31
  • Lucha contra el opresor 5:1-11:10

2. Liberador de Egipto 12:1-14:31

  • Redención por sangre 12:1-51
  • Institución de la pascua 12:1-28
  • La décima plaga: muerte de los primogénitos 12:29-51
  • Redención mediante la poderosa ayuda divina 13:1-14:31
  • Consagración de los primogénitos 13:1-16
  • Cruce del mar Rojo 13:17- 14:31

3. Educación de los redimidos en el desierto 15:1-18:27

  • Canto triunfal de los redimidos 15:1-21
  • Los redimidos puestos a prueba 15:22-17:16
  • Prueba amarga 15:22-27
  • Hambre 16:1-36
  • Sed 17:1-7
  • El conflicto 17:8-16
  • Gobierno de los redimidos 18:1-27

4. “Consagración de Los Redimidos en el Sinaí” 19:1-34-35

  • Aceptación de la Ley 19:1-31:18
  • Directivas dadas a Moisés 19:1-25
  • Los mandamientos de carácter moral 20:1-26
  • Las ordenadas de carácter social 21:1-24:11
  • Reglamentos de carácter religioso 24:12-31-18
  • Infracción de la Ley 32:1-14
  • El becerro de oro 32:1-14
  • Rompimiento de las tablas 32:15-35
  • Restauración de la Ley 33:1-34:35
  • Visión renovada 33:1-34:35
  • Las segundas tablas 34:1-35

5. La adoración de los redimidos en el tabernáculo, sacerdocio y ritual 38:1-40:38

  • Ofrendas y obreros para el tabernáculo 35:1-40:38
  • Construcción del tabernáculo y nombramiento de quienes participaron 36:1-39:43
  • Se erige el tabernáculo y desciende la gloria divina 40:1-38

Temática[editar]

Capítulo Temas
1-2 Esclavitud
14 Persecución
8-9-10-11 “Los juicios de Dios”
4- Fe
6-16-17-23(v20)-33-34 “Promesas de Dios”
12-20 a 25-35 “Mandatos de Dios”
34(v27). “Comunión con Dios”
3(v5) y 36(v8) Lugar Santo

Simbología[editar]

Capítulo Símbolo
1(v14). Barro
14 Azul
9(v32). Trigo
30(v17)- Bronce
12(v7). Sangre
16(v13). Maná
34(v27). Oro
25(v10). Arca
26(v32). Madera de Acacia
36(v8). Tabernáculo
34(v1). Tablas de Piedra

Autoría[editar]

Moisés con las Tablas de la Ley, óleo barroco de José de Ribera, 1638. Museo Nazionale di San Martino, Nápoles.
Arte sefardí. Hagadá Cataluña: Dayenú, manuscrito hebreo miniado, 1350. Versificación: "Ilu... ve lo... dayenú". El leitmotiv que figura en la porción reproducida en esta imagen con la popular canción pascual reitera la noción de que "Si [tal cosa hubiese ocurrido] pero no [hubiera ocurrido tal otra], [aún así eso] nos habría bastado [para continuar creyendo siempre en Dios].

Tradicionalmente, tanto judíos como cristianos atribuyen el libro del Éxodo, así como también todos los demás libros del Pentateuco, a Moisés.[12]

Hipótesis documentaria. Según la así denominada hipótesis documentaria, los principales autores de este trabajo habrían sido los grupos de la tradición yavista, elohísta, sacerdotal y deuteronomista. La hipótesis documentaria estima que la poética Canción del mar y el Código del pacto (escrito en prosa) son trabajos originalmente independientes de autores pero de algún modo asociados a los grupos ya indicados. En esta hipótesis, los elohístas son identificados como únicos responsables del episodio del becerro de oro, y la tradición sacerdotal es autora de las instrucciones para crear el tabernáculo, las vestimentas y objetos rituales, así como de la descripción de la creación de los mismos. Tres autores o equipos de escritores tradicionales son a su vez también autores de cada una de las partes del código de la ley: la tradición elohísta, del Pacto; la sacerdotal, del decálogo ético; y la yavista, del decálogo de rituales. La hipótesis documentaria sostiene que las demás partes del libro del Éxodo emergieron a partir de versiones entremezcladas de la tradición yavista, elohísta y sacerdotal. La reconstrucción de las historias en esas fuentes, aplicando esta hipótesis, tiende a identificar diferencias y variaciones entre segementos narrativos diversos.[13]

Leyenda e historicidad[editar]

El tradicional relato presenta el libro del Éxodo es conocido por los israelitas en términos de leyenda pascual: durante la celebración de la pascua judía se lee la Hagadá de Pésaj. En hebreo, hagadá (הגדה) significa tanto “relato” como “leyenda”, de donde puede interpretarse que en esa festividad judía se lee una narración tradicional, la que a su vez es también una leyenda o mito fundacional del pueblo de Israel.

Desde un punto de vista científico, el libro del Éxodo constituye antes que nada una narración de carácter religioso y cultural; los eventos relatados en dicho libro no necesariamente deben ser interpretados en tanto que hechos reales, sino como una semblanza poética y epopeya identitaria de considerable valor simbólico.

Como leyenda, el libro bíblico del Éxodo describe una epopeya nacional, mas una de cuya existencia investigadores y científicos prácticamente no disponen de evidencia contundente para corroborar o sustentar los eventos en él narrados. Esta situación ha dado lugar a diferentes teorías. Una de ellas, por ejemplo, sostiene que los hebreos no habrían sido dejados en libertad sino que habrían sido expulsados de Egipto.[14]

La situación se complica además debido a que la tradición hebrea ha sido inicialmente y durante varios siglos una tradición de corte oral, de la que por el momento sólo se conocen documentos escritos que datan del siglo VIII antes de la Era Común.

Existe también la así denominada “hipótesis de los dos éxodos”. Ante la ausencia de pruebas arqueológicas sobre el éxodo de los israelitas, algunos investigadores suponen que la tradición hebrea podría estar basada en fragmentos o restos de hechos reales y plantean la posibilidad de que haya ocurrido más de una salida de grupos semíticos desde Egipto en dirección Canaán.[15]

Hay quienes a su vez suponen que el éxodo pudo haber tenido lugar en tiempos de Amenhotep IV, a quien se conoce también como “Akenatón”. Entre ellos se destaca Sigmund Freud, quien expresa tal conviccióm en su obra Moisés y el monoteísmo (1934-1939).[16] Freud sostiene que la conexión monoteísta entre Akenatón y Moisés es sugerente y bien podría constituir una solución para el enigma que emana del libro del Éxodo.

Existen por otra parte otras tantas hipótesis acerca del tema, algunas contemplan olas migratorias que pudieron haber dado lugar no solo a uno sino a varios éxodos. Sea como fuere, la “hipótesis de los dos éxodos” acaso responda mejor que otras a lo ocurrido en términos históricos al sugerir diferentes restos recogidos por la tradición oral hebrea que, con el paso del tiempo, fueron entremezclándose y por último se fusionaron, dando lugar a la narración del libro del Éxodo.

Éxodo como leyenda literaria. En La Biblia desenterrada, Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman plantean la inexistencia del éxodo hebreo.[17] En 2006, Finkelstein afirmó: «El éxodo no existió», sosteniendo que bajo la lupa de las indagaciones arqueológicas no hay prueba ninguna del éxodo; que décadas de búsquedas en Kadesh (Barnea) no arrojaron ningún resultado absoluto, a lo que se suma la completa inexistencia de evidencias egipcias —quienes, según él, eran fabricadas por “excelentes cronistas”—, y sobre todo —sostiene Finkelstein— porque la arqueología contradice sistemáticamente a la Biblia en este tema: hay evidencias de que en Canaán, (la Tierra Prometida), existían ya asentamientos protoisraelíes desde mucho antes que las posible fechas del Éxodo desde Egipto. En otras palabras, Finkelstein propone que no existió ninguna conquista comandada por el guerrero israelita Josué, sino que Canaán fue invadido pacíficamente varios siglos antes de Josué por parte de nómadas extranjeros protohebreos cuando el declive de las ciudades-estado cananitas.[17]

Datación y cronología[editar]

Por convención, suele considerarse que el libro del Éxodo fue escrito en un período que en términos generales cubre desde aproximadamente 1450 a 1400 antes de la Era Común.[18]

Hipótesis con fundamento en el relato bíblico[editar]

La narración de este libro ―desde la muerte del hijo undécimo de Jacob, José al levantamiento del Tabernáculo en el desierto― cubre cerca de ciento cuarenta y cinco años; estamos entonces ante un supuesto de cerca de cuatrocientos treinta años (Éx. 12:40) desde el tiempo de la promesa hecha a Abraham (Gal. 3:17).

José murió a la edad de ciento diez años (Gén:50:26). La familia de Jacob salió desde el valle de Beerseba en Canaán (Gen 46:5) y bajo el amparo de José fueron a radicarse al valle de Gosén, en Ramesés (supuestamente Pi-Ramsés, en lengua egipcia) (Gen 47:6), allí se multiplicaron. Anteriormente, estas tierras estaban habitadas por los hicsos hasta el 1500 a. C. y eran destinadas al pastoreo.

La ciudad egipcia de la cual salen es Ramesés, dirigiéndose alrededor de 0.6 millones de hebreos y un número indeterminado de gente no hebrea hacia Sucot. Ramesés podría ser la actual Qantir en el Bajo Egipto, en la tierra de Gosén, donde vino a morar la familia de Jacob bajo el amparo de José y donde se multiplicaron los hebreos en aquellos tiempos (Gén: 47:1). Desde Sucot, los hebreos y quienes le acompañaban salieron a Etam, a la entrada del desierto (Éxodo, 13:20) y fueron a acampar a Pi-hahirot, entre Migdol y el Mar Rojo hacía Baal-Zafón.

En Génesis 15:13, Yahvé le indica a Abraham que su descendencia morará 400 años en tierra ajena como nación esclava, y en Éxodo 12:40 se indica que se cumplieron 430 años exactos el mismo día en que se liberó al pueblo hebreo de Egipto.

El Templo de Salomón se construyó alrededor de 480 años después de la salida de Egipto (1Reyes 6:1).

Hipótesis basadas en la historia egipcia[editar]

La datación de la composición cronológica del libro del Éxodo es dificultosa y, para alcanzar una certeza razonable, es necesario relacionar los eventos en él narrados con la historia del Antiguo Egipto.

Ha habido muchos intentos por ajustar las fechas de los eventos acontecidos en este libro para precisarlos de acuerdo al calendario gregoriano. Estas tentativas raramente toman en cuenta las siguientes consideraciones:

  • la intrincadas relaciones cronológicas correspondientes para con el calendario hebreo, que es luni-solar y posee sus propios criterios, que de hecho no son ni necesariamente coincidentes ni fácilmente adaptables a aquellos solares que rigen tanto al egipcio como al gregoriano;
  • el nombre o identidad del faraón de esa época: dado que en el Libro del Éxodo se lo denomina meramente "faraón";
  • las fechas de descripciones no bíblicas de los diferentes pueblos semitas que pudieron haber abandonado Egipto;
  • o la fecha que los arqueólogos e historiadores establecen para la destrucción de Jericó.

Pero, en general, se tiende a suponer que una correcta identificación del Faraón mencionado en el Éxodo sería la clave para establecer la cronología apropiada para el Éxodo.

Han sido propuestos varios faraones y dinastías, cubriendo tales posiblidades ya de por sí nada más ni nada menos que dos siglos:

  • Amosis I, Tutmosis III o Amenhotep II de la Dinastía XVIIIsiglo XV a. C.―. Algunos, sin embargo, cuestionan las evidencias arqueológicas que sostienen la fecha del Éxodo y la fecha de la conquista de Canaán, pero los asentamientos conocidos más antiguos de israelitas no aparecen hasta el 1230 a. C., después que los muros de Jericó fueran destruidos.
  • Ramsés II o Merenptah de la Dinastía XIXsiglo XIII a. C.―. Tienen el soporte de los semíticos en tiempos de los hicsos, aunque esto contradice algunos aspectos claves narrados en la Biblia. A pesar de todo, hay quienes creen que esta hipótesis concuerda con los recientes descubrimientos arqueológicos en Tell el-Daba y Jericó.
  • Si se acepta como opresor a Seti I, la esclavitud se verificó entre 1310 y 1290 a. C. y el Éxodo durante la segunda mitad del reinado de Ramsés II.
  • La Biblia no identifica claramente al faraón reinante en la época del Éxodo, habla de una ciudad transcrita como Ramesés: (Éxodo 12,37: “Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños...” Números 33,3: “De Ramesés salieron en el mes primero, a los 15 días del mes primero...” Números 33,5: “Salieron pues, los hijos de Israel de Ramesés y acamparon en Sucot”).

Cálculo de la fecha del comienzo del Éxodo[editar]

La Biblia no menciona por su nombre al faraón del Éxodo, ni da fecha exacta al Éxodo. En 1Reyes 6:1 se lee que el rey Salomón comenzó a construir el templo de Jerusalén en el cuarto año de su reinado, «480 años después que los hijos de Israel salieron de Egipto». La caída de Jerusalén ante el rey babilonio Nabucodonosor II sucedió en el año 586 a. C. El período de los reyes de Israel y Judá es difícil de determinar, pero a partir del relato paralelo del Primero y el Segundo libro de los reyes transcurren aparentemente 390 años hasta la muerte del rey Salomón; y otros 37 años adicionales abarcados por el gobierno de Salomón (incluyendo el cuarto año de su gobierno), daría la fecha de 1013 a. C. para la edificación del primer Templo de Jerusalén, de lo que puede deducirse que 480 años antes implicaría que la fecha del Éxodo habría sido en año 1493 a. C..

Sin embargo, considerando la complicada cronología de los reyes de Judá e Israel, Enciclopedia judaica castellana expresa que:

Para la fijación absoluta de las fechas se dispone del eclipse solar del epónimo Isid-Seti-Igbi, ocurrido el 13 de junio del 809 a. de la E. C., o sea 91 años después de la batalla de Cancor, en vida de Ajab, y 78 años después del envío, por Yehu, de tributos a Shalmanezer III de Nínive. Las tablillas epónimas y la crónica babilonia sitúan la caída de Samaria en enero del 721 a. de la E. C. Los dos eclipses del año 7 de Cambises (523-522) establecen la fecha del advenimiento de Nabucodonosor en mayo o junio del 605 a. de la E. C., y la de la liberación de Yehoiajin por Evil-Merodaj, hijo de aquel, en el 25 o 27 de adar, o sea el domingo 29 de febrero o el martes 2 de marzo del 561 a. de la E. C..[19]

La mayoría de los estudiosos concluyen así que el cuarto año del reinado de Salomón debería haber sido el año 967 a. C. Por lo tanto, la fecha de Éxodo fue el 1447 a. C. (967 + 480), cuando gobernaba Tutmosis III o Amenofis II, si bien por el momento se deconoce cualquier tipo de documento o resto arqueológico que confirme tal acontecimiento.

La tradición judía por su parte ubica el inicio del Éxodo del pueblo de Israel en el año 1313 a. E. C.[cita requerida]

Ruta emprendida, según el relato bíblico[editar]

En el relato bíblico se expone que, después de atravesar el Mar Rojo, los hebreos se adentraron en el desierto de Shur o Etam, y tres días después llegaron a Mara. En este lugar, la unidad del pueblo hebreo empezó a resentirse y hubo quienes murmuraron y, a pesar de los hechos que habían visto de Dios, se opusieron a Moisés (Éxodo, 15:24).

Desde Mara se trasladaron a Elim, un oasis de doce fuentes de agua, desde este lugar se adentraron el desierto de Sin en dirección al monte Sinaí orillando el mar Rojo; ya habían transcurrido dos meses desde la partida de Egipto. Aquí se verifica el evento del maná proporcionado por el dios Yahvé.

Ya en el desierto de Sin, la congregación se trasladó desde locaciones como Dofca y Alús. En Refidim ―cerca del monte Horeb, en el desierto de Parán, un lugar sin agua― combatieron por primera vez como pueblo contra los amalequitas, venciéndoles (Éxodo, 17:13). En este lugar, Moisés golpeó una roca con su vara e hizo brotar agua potable.

Desde Refidim, el pueblo hebreo entró al desierto del Sinaí y acamparon en las postrimerías del monte Sinaí o del monte Horeb a los 90 días de haber salido de Egipto. En este lugar, Moisés pudo ver a Yahvé, quien le entregó los Diez Mandamientos. Además constituyó el sacerdocio de Aarón (o sacerdocio levítico), las primeras leyes civiles y religiosas en el pueblo judío, adicionalmente se construyó el primer Tabernáculo, el Arca de la Alianza. (Éxodo, 25:10). En este lugar permanecieron dos años y dos meses. Al salir del Sinaí, el pueblo de Israel estaba regido en todo aspecto legal, civil, moral y religioso (Éxodo, 10:11).

Desde el Sinaí partieron al desierto de Parán y habitaron en Kibrot-hataava (Éxodo, 11:35) para trasladarse a Hazerot, en pleno desierto. Desde este lugar, Moisés asignó a doce espías para que reconocieran la tierra de Canaán (Éxodo, 13) desde el monte Neguev (en el desierto del mismo nombre). Mientras tanto, la congregación avanzó a Ritma y de allí a Rimón-Peres.

La tierra de Canaán reconocida estaba habitada por jebuseos, anacitas, amalequitas, amorreos y cananeos.

La información conseguida en cuarenta días, fue mal recibida por la congregación, dado que diez de los doce espías incitaron a murmuraciones en contra de sus líderes, lo que provocó una funesta rebelión en el pueblo en contra de Yahvé debido a que pensaban que Dios los estaba llevando a la muerte ante gente aparentemente más poderosa que los mismos israelitas (Números 14) y muchos pugnaron por volver a Egipto.

Yahvé maldijo a los diez espías, quienes fallecieron de plaga (Números, 14:36) y además condenó al pueblo de Israel a perderse durante cuarenta años en el desierto del Neguev. Solo Caleb y Josué fueron autorizados a salir del desierto y adentrarse en Canaán (Números 14:30). Israel intenta rebelarse ante la condena en el desierto pero son derrotados por los amorreos liderados por el rey de Edom y los obligan a permanecer entre Cades, el desierto de Moab y el Neguev y allí permanecen casi 40 años. Aarón fallece en el monte Hor (Números, 20:22-29).

Cuando se cumplieron los 40 años, y hubo fallecido toda la generación adulta, la generación precedente pudo por fin entrar a Canaán teniendo como líder a Josué (Deuteronomio, 2:14 -24). Yahvé no autorizó a Moisés a entrar a Canaán y solo le permitió observar la tierra de la herencia desde el monte Pisga o Nebo (Deuteronomio, 3:27 y Deuteronomio, 32: 48-52) para fallecer en este mismo lugar y ser enterrado en Moab.

Sentido religioso[editar]

Judaísmo. La salida de Egipto y la revelación del monte Sinaí son dos hechos fundacionales en la historia del pueblo Israel. Significativamente, ambos son narrados en el libro bíblico del Éxodo. Según el judaísmo, el milagro de la liberación del pueblo hebreo demuestra y confirma al pueblo de Israel como el pueblo elegido por Yahveh y dicha liberación es a su vez determinante en el establecimiento de la liturgia yahvista.

Cristianismo. Para los cristianos, la celebración de la primera Pascua prepara el camino para la resurrección cristiana. La formación del Pueblo de Dios es el antecedente de la Iglesia como asamblea y reunión de fieles a través de la liturgia. El Nuevo Testamento reinterpreta muchos de los acontecimientos del Éxodo: Pablo de Tarso insiste en esto de manera especial (1.ª Corintios, 10:2-4), y luego compara el pasaje del mar Rojo con el bautismo y la eucaristía (1.ª corintios, 79:8). En el Evangelio de Juan se compara al mesías Jesucristo con Moisés, y Cristo opone el maná al “pan de la vida”. En más de una ocasión se ha hecho notar el paralelismo de la estructura del Éxodo con este evangelio, especialmente en los primeros capítulos. Por último, en la Epístola a los hebreos se concibe la muerte como el éxodo de la vida hacia la Tierra Prometida del cielo, el sacerdocio cristiano como el hebreo, el sacrificio de Cristo como el del Sinaí y la antigua alianza como la nueva, es sacramentada con la sangre de Jesús.

El libro del Éxodo en el imaginario colectivo[editar]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. El título original de la obra de Roberts fue concebido en inglés: The Israelites leaving Egypt. En la lengua anglosajona, to leave significa ‘irse’ (Arturo Cuyás, Nuevo Diccionario Cuyás de Appleton, Englewood Cliffs: Prentice-Hall, 1972, p. 333, III: leave).
  2. Dentro del marco del judaísmo, a la versión hebrea de la Biblia se la conoce como Tanaj.
  3. «Éxodo», Diccionario de la lengua española (vigésima segunda edición), Real Academia Española, 2001.
  4. Los israelitas conocen además al libro en función de dos palabras hebreas: ואלה שׁמות (we-'eleh shemoth—“y-estos [son los] nombres”).
  5. Éxodo
  6. Para un debate acerca de estos aspectos, explórense las numerosísimas explicaciones y exégesis, tanto judías como cristianas, que fueron desarroladas a partir del relato bíblico. Para un debate acerca del tema, consúltese el artículo titulado "People of Israel" ('pueblo de Israel', entendido como sinónimo tanto de 'israelita' como de 'pueblo judío'), considérese no obstante que se trata de un texto no editado de 1906, por lo que el mismo presenta ciertas inexactitudes incluyendo aquellas propias de la época en que fue redactado; en particular: « "Israel" is the national name of the people who are known racially as "Hebrews." », donde "racialmente" responde a una noción decimonónica totalmente especulativa y propia de esos tiempos. Considerando el contexto en que la citada oración se manifiesta, queda claro que su sentido se refiere a la idea de que '"Israel" es el nombre nacional de quienes [ya desde antes] son conocidos como los "hebreos"'. Es decir, el Am Israel (עם ישראל—Pueblo de Israel), término que para el judaísmo designa a los israelitas, entendiéndose por ellos a todos los descendientes de Jacob, ya sean del tiempo de antaño o de cualquiera de los tiempos subsiguientes, de modo tal de llegar a comprender también a todo el pueblo judío actual (עם ישראל חי).
  7. "Mes de Abib" se refiere al tiempo de la primavera (en hebreo 'Aviv'—אביב) que en el calendario hebreo corresponde al mes de Nisán. Es decir, la liberación del pueblo de Israel tiene lugar en Nisán y tiene así su simbolismo correspondiente en la primavera, que no es otra cosa que un período de fertilidad y regeneración. Es típico de los hispanohablantes el pronunciar los dos sonidos de la letra hebrea "bet" (ב) como si fuesen idénticos; de ahí el "Abib" que figura en la versión bíblica Reina Valera.
  8. Éxodo 13: Consagración de los primogénitos (versión Reina Valera, 1960; accedida 6 de junio de 2014).
  9. "Haggadah shel Pesah", Jewish Encyclopedia, 1901-6 (accedido 6 de junio de 2014).
  10. Luego del capítulo 20, donde Jehová establece y otorga los Diez Mandamientos, varios capítulos son dedicados a leyes e instrucciones acerca de la vida diaria y la liturgia; célebres son los cánticos de Moisés y Miriam en el capítulo 15; la composición también incluye alabanzas a Jehová por la victoria sobre el faraón (Ana Fermin, "Éxodo", About.com, accedido 3 de junio de 2014).
  11. Luis E. Llanez, "Libro del Éxodo", Estudios en el Pentateuco, 3 de mayo de 2009; accedido 3 de junio de 2014.
  12. Ana Fermin, "Éxodo", About.com Cristianos; "Libro de Éxodo", GotQuestions?com; Llanes, "Libro del Éxodo", Estudios en el Pentateuco, 2009; accedidos 3 de junio de 2014.
  13. De haberse dado el Éxodo en términos de dos acontecimientos que pudieron haber sucedido en épocas distintas pero posteriormente resultaros fundirse en uno solo, una primera narración podría ser yavista y presentar correspondencias con la expulsión de los hicsos por Amosis I, mientras que el episodio del paso del mar Rojo podría tener su precedente literario en el Papiro Westcar, documento escrito en tiempos de los hicsos (1650-1540 antes de la Era Común) en el que un mago egipcio “separaba” las aguas de un lago (Josep Padró, Historia del Egipto faraónico, p. 226).
  14. Según esta teoría, el tema en cuestión se encontraría ligado a la expulsión de los hicsos, evento descrito en la literatura egipcia. Pero ya sea egipcia o hebrea, la literatura no es más que eso: literatura y no necesariamente una evidencia históricamente contundente.
  15. Una vez más se remiten a la expulsión de los hicsos, pero esta hipótesis no alcanza por sí misma para explicar una posible conexión religiosa entre el politeísmo de (los hicsos) y el monoteísmo de los hebreos.
  16. Similares son los puntos de vista de escritores latinoamericanos, tales como el boliviano Ariel Villazón (en ¿Dioses o impostores?) y el argentino Patricio Colombo Murúa (en Tras las huellas de Moisés).
  17. a b Luisa Corradini, «“El Éxodo no existió”, afirma el arqueólogo Israel Finkelstein», La Nación, Buenos Aires, 25 de enero de 2006.
  18. Se supone que el libro del Éxodo fue escrito por Moisés entre 1450/1440 y 1410/1400 antes de la Era Común (About.com; GotQuestions?com).
  19. Eduardo Weinfeld y otros, Enciclopedia Judaica Castellana, México: Enciclopedia Judaica, 1950, vol. III, p. 242: “Cronología”.
  20. « ... עבדים היינו לפרעה במצרים ». La inscripción hebrea da también lugar a ser traducida como "Esclavos fuimos del faraón en Egipto". Tradicionalmente se considera la posibilidad de que Ramsés II sea "Faraón" (Pharaoh, Jewish Encyclopedia, 1906, §3), el poderoso monarca egipcio mencionado en la Biblia en relación al Éxodo hebreo. Ello tiene su base en el bíblico Libro del Éxodo y la tradicional Hagadá del pueblo judío. La Torá (Biblia hebrea) contiene además once referencias en relación a los faraones, mas ninguna de ellas los denomina de modo específico sino que se remite a emplear solo "Faraón", término que el contexto bíblico tiene el sentido de "rey egipcio". Fuera de las escrituras sagradas para el judaísmo y su exégesis en el marco del monoteísmo hebreo, no se conoce evidencia arqueológica u otro documento que corrobore el que "Faraón" haya sido necesariamente Ramsés II. La Hagadá Barcelona es un manuscrito miniado hebreo-catalán, presevado y exhibido en la British Library de Londres (BL Add MS 14761).

Bibliografía[editar]

  • Colin J. Humphreys, The Miracles of Exodus: A Scientist’s Discovery of the Extraordinary Natural Causes of the Biblical Stories 2003, HarperSanFrancisco
  • W. F. Albright From the Stone Age to Christianity (segunda edición) Doubleday/Anchor
  • W. F. Albright Archaeology and the Religion of Israel (5th edition) 1969, Doubleday/Anchor
  • Encyclopedia Judaica, Keter Publishing, entrada en Population, volumen 13, columna 866.
  • Fuster, S.: El Éxodo bíblico en los textos egipcios, En Revista de Egiptología-Isis N 10 pp.55-62, Málaga, 2002.
  • Y. Shiloh, The Population of Iron Age Palestine in the Light of a Sample Analysis of Urban Plans, Areas and Population Density. Bulletin of the American Schools of Oriental Research (BASOR), 1980, 239:25-35
  • Exploring Exodus: The Origins of Biblical Israel Nahum Sarna, Shocken Books, 1986 (first edition), 1996 (edición reimpresa), capítulo 5, Six hundred thousand men on foot.
  • Those Amazing Biblical Numbers: Taking Stock of the Armies of Ancient Israel William Sierichs, Jr.
  • The Rise of Ancient Israel : Symposium at the Smithsonian Institution October 26, 1991 by Hershel Shanks, William G. Dever, Baruch Halpern and P. Kyle McCarter, Biblical Archaeological Society, 1992.
  • The Biblical Exodus in the Light of Recent Research: Is There Any Archaeological or Extra-Biblical Evidence?, Hershel Shanks, Editor, Biblical Archaeological Society, 1997

Enlaces externos[editar]

Traducciones judías del Éxodo[editar]

Traducciones cristianas del Éxodo[editar]

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