Evolución geológica de La Española

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La Española es la segunda isla en extensión del Caribe. Está situada entre las islas de Cuba hacia el oeste, y Puerto Rico hacia el este, directamente dentro de la zona de huracanes.

La isla ha evolucionado geologicamente a partir de la era Mesozoica en el período Cretáceo hasta el período Cuaternario en la época del Pleistoceno.

Era Cenozoica[editar]

La Cordillera Septentrional pertenece a las épocas Mioceno y Oligoceno de la Era Cenozoica, la Sierra de Neiba es originaria de la época del Eoceno de la Era Cenozoica. La Sierra Martín García se originó también en la época del Eoceno cuando formaba parte de la Sierra de Neiba, de la cual se separó en las épocas Mioceno y Oligoceno, debido a una falta de hundimiento que también provocó la desviación del curso original del río Yaque del Sur hacía la Bahía de Neiba.

La ladera norte de la Cordillera Central surge en la época Oligoceno del período Paleógeno de la Era Cenozoica.

Fin del período Neógeno e inicio del Cuaternario[editar]

En la medida en que seguía el levantamiento de la isla, entre los últimos períodos de la Era Cenozoica y la época del Pleistoceno del período Cuaternario, surgen los valles como el de la planicie del Valle de San Juan (en la actual San Juan de la Maguana República Dominicana), originándose entre los últimos períodos de la Era Cenozoica y la época del Pleistoceno del período Cuaternario. Además las llanuras costeras de toda la isla y desaparece el canal marino que se extendía entre las actuales bahías de Neiba y de Puerto Príncipe, a partir de las épocas Mioceno y Oligoceno de la Era Cenozoica, dando paso a la depresión de la Hoya de Enriquillo que terminó su formación en las épocas Pleistoceno y Holoceno del período Cuaternario.

Período Cuaternario[editar]

En este período desaparece el otro canal marino, dando paso al Valle del Cibao, retirándose también las aguas que ocupaban los espacios de los antiguos lagos, convirtiéndose en los valles, lo que permitió la deposición de materiales aluviales apostados por los ríos y arroyos más grandes, y por la misma acción gravitatoria contribuyendo con la formación de abanicos y terrazas aluviales al pie de los sistemas montañosos, dando origen a suelos aluviales, sedimentarios y lacustres de origen marino.