Eufemia de Calcedonia

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Santa Eufemia de Calcedonia
Santa Eufemia.jpg
Santa Eufemia, por Zurbarán
Nacimiento 289
Calcedonia, Bitinia
Fallecimiento 304
Venerada en Iglesia Católica, Iglesia Ortodoxa
Festividad 16 de septiembre
Atributos Palma
Patronazgo Antequera desde 1410 (Málaga)

Santa Eufemia de Calcedonia o santa Eufemia mártir (Calcedonia, 289 - 16 de septiembre 304) es venerada como santa y mártir de la Iglesia católica y de la Iglesia ortodoxa.

Vida[editar]

Eufemia era la hija de un senador llamado Filofronos y de su mujer Teodosia, de Calcedonia (Bitinia), localidad en la entrada oriental del Bósforo, enfrente de la ciudad de Bizancio, posteriormente denominada Constantinopla y actualmente Estambul. Desde su nacimiento fue consagrada a la virginidad.

El gobernador de Calcedonia, Prisco había decretado que todos los habitantes de la ciudad participaran en los sacrificios a la deidad pagana Ares. Eufemia fue descubierta con otros cristianos que se escondían en una casa, rindiendo culto al Dios cristiano, desafiando las órdenes del gobernador. Debido a su negativa a sacrificar, fueron torturados durante varios días, y luego entregados al emperador para nuevas torturas. Todo ello para que los cristianos sacrificaran a Ares. Eufemia, la más joven de ellos, fue separada de sus compañeros y sometida a tormentos particularmente duros, incluida la rueda, con la esperanza de quebrantar su espíritu. Se cree que murió por las heridas de un oso salvaje en la arena bajo el emperador Diocleciano (284-305). Posteriormente se construyó una magnífica catedral en Calcedonia sobre su tumba.

Milagro durante el Concilio de Calcedonia[editar]

El Concilio de Calcedonia fue el cuarto Concilio Ecuménico de la Iglesia cristiana, y tuvo lugar en la ciudad de Calcedonia, en el año 451. En él se repudió la doctrina monofisista de Eutiques y se estableció el Credo calcedoniano, que describe la "plena humanidad y la plena divinidad” de Jesucristo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

El concilio se llevó a cabo en la catedral consagrada a su nombre. Estuvieron presentes en el concilio 630 representantes de todas las iglesias cristianas locales. Tanto el monofisismo como los ortodoxos estaban bien representados en el concilio, por lo que las reuniones fueron muy controvertidas, y no podría alcanzarse el consenso. El Patriarca de Constantinopla Anatolio sugirió al consejo que la decisión se dejara al Espíritu Santo, a través de Santa Eufemia.

Ambas partes escribieron una confesión de su fe y la pusieron en la tumba de la Santa Eufemia, que fue sellada en presencia del emperador Marciano (450-457), poniendo el sello imperial sobre ella y estableciendo una guardia para vigilarlo durante tres días. Durante estos días las dos partes ayunaron y rezaron. Después de tres días, la tumba se abrió y el rollo con la confesión ortodoxa estaba en la mano derecha de Santa Eufemia, mientras que el rollo de los monofisistas yacía a sus pies.


Este milagro fue atestiguado en una carta enviada por el Consejo al Papa León I:

Por eso fue Dios, que actuaba, y la triunfante Eufemia, que coronaba la asamblea como si fueran unas nupcias, y que tomando nuestra definición de fe como su propia confesión, la presentó a su desposado por nuestros piadosísimos emperador y y emperatriz, amantes de Cristo, apaciguado todo tumulto de los oponentes, y estableciendo nuestra confesión de que la verdad es aceptable para Él, poniendo su sello con mano y lengua a nuestros votos en proclamación de ello.

Kevin Knight ed.,Letter from the Synod of Chalcedon to Leo,letter 98

Reliquias[editar]

Alrededor de 620, como consecuencia de la conquista de Calcedonia por los persas de Cosroes II en 617, las reliquias de Santa Eufemia fueron transferidas a Constantinopla. Allí, durante las persecuciones de los iconoclastas, se dice que su relicario fue arrojado al mar, de donde fue recuperado por dos armadores, los hermanos Sergio y Sergonos, que pertenecían al partido ortodoxo, entregándolo al obispo local, que lo escondió en una cripta secreta. Las reliquias fueron luego llevadas a la isla de Lemnos, y en 796 volvieron a Constantinopla.

Más tarde fueron robadas por los cruzados. La cabeza de la santa fue llevada por los caballeros templarios a su sede de Nicosia (Chipre).[1]

En la ciudad malagueña de Antequera, de donde es patrona la Santa desde la reconquista del Infante don Fernando "El de Antequera" a los musulmanes (1410), un Ángel custodio llamado "angelote", que tiene función de veleta en la torre de la Real Colegiata de San Sebastián (torre más alta de la ciudad -60 metros-), contiene en su pecho un relicario en el que permanece una reliquia de la santa mártir calcedoniense.

Hoy dia se cree que la mayoría del resto de las reliquias se guardan en la basílica de Rovinj (Croacia).

Festividades[editar]

La primera fiesta de Santa Eufemia celebrada por la cristiandad en Oriente y Occidente fue el 16 de septiembre, en conmemoración de su martirio. Adicionalmente, los ortodoxos orientales conmemoraron su milagro en el concilio de Calcedonia el 11 de julio.

Cuando finalizó la persecución de Diocleciano, los cristianos pusieron las reliquias de Santa Eufemia en un sarcófago dorado colocado en la iglesia dedicada a la santa. Las reliquias atrajeron a multitud de peregrinos durante siglos. Luego fueron llevadas a Constantinopla en 616, en tiempos de la invasión persa y permanecieron intactas en la iglesia del patriarcado de Phara.

Santa Eufemia es venerada en Croacia, Italia, Francia, Argentina, México, Portugal y España. En España, es Patrona de Antequera, y en el año 2010 se celebra su Sexto Centenario como Patrona. El 14 de abril de 1410 se le apareció al Infante don Fernando "el de Antequera", que iba a recuperar las tierras a los musulmanes, y ella le dijo: "No temas y que nos salga el sol por Antequera". Luego, al conquistar la ciudad, se eligió como su Patrona. También es patrona del municipio de Villafranca (Navarra) y de Santa Eufemia (Córdoba).

Cultura popular[editar]

Santa Eufemia es venerada por los cristianos ortodoxos orientales, no sólo por su virginidad y martirio, sino también por su contribución al fortalecimiento de la fe ortodoxa. Sus festividades se celebran con especial solemnidad, y se han erigido iglesias en su honor en todo el mundo cristiano.

Bibliografía[editar]

  1. Sean Martin,The Knights Templar:The History & Myths of the Legendary Military Order (2005).ISBN 1-56025-645-1

Enlaces externos[editar]