Estrés

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Estrés
(nombre de síntoma)
Hair pulling stress.jpg
Clasificación y recursos externos
CIE-10 Z73.3
CIE-9 308.9
CIAP-2 P02
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El estrés (del inglés stress, ‘tensión’) es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada.

Síntoma provocado por alguna situación en problema, los síntomas son algunos notables como el nerviosismo (Temblar) o estar inquieto. Otros no son tan notables como la aceleración del corazón, las pupilas dilatadas, la sudoración, la piel se torna ribosa y se erizan los vellos de la piel (Como brazos o piernas).

La reacción del organismo se caracteriza por modificaciones neuroendocrinas estrechamente mezcladas que ponen en juego el hipotálamo (centro de emoción del cerebro) y las glándulas hipófisis y suprarrenales (centro de reactividad). Esta reacción que es la respuesta normal a un agente específico se produce en todo individuo sometido a una agresión.

El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, a pesar de lo cual hoy en día se confunde con una patología. Esta confusión se debe a que este mecanismo de defensa puede acabar, bajo determinadas circunstancias frecuentes en ciertos modos de vida, desencadenando problemas graves de salud.

Cuando esta respuesta natural se da en exceso se produce una sobrecarga de tensión que repercute en el organismo humano y provoca la aparición de enfermedades y anomalías patológicas que impiden el normal desarrollo y funcionamiento del cuerpo humano. Algunos ejemplos son los olvidos (incipientes problemas de memoria),[1] alteraciones en el ánimo,[2] nerviosismo y falta de concentración, en las mujeres puede producir cambios hormonales importantes como dolores en abdominales inferiores, entre otros síntomas.

El estrés crónico está relacionado con los trastornos de ansiedad,[3] que es una reacción normal frente a diversas situaciones de la vida, pero cuando se presenta en forma excesiva o crónica constituye una enfermedad[4] que puede alterar la vida de las personas, siendo aconsejable en este caso consultar a un especialista.

Llevar una vida de estrés tiene implicaciones variadas. Por un lado están todas las alteraciones fisiológicas, y por otro están las complicaciones de orden emocional. El estrés es un elemento que aumenta la sensación de agravio en las relaciones sociales, familiares y laborales, al mismo tiempo en que figura como herramienta de distorsión de la realidad. Vivir bajo estrés implica, entonces, no solamente un deterioro físico, sino también psicológico y relacional.

Historia[editar]

En los años 30 Hans Selye -hijo del cirujano austriaco Hugo Selye-, entonces estudiante de medicina en la Universidad de Praga, observó que todos los enfermos a quienes estudiaba, independientemente de la enfermedad que padecieran, presentaban síntomas comunes: cansancio, pérdida del apetito, bajada de peso y astenia, entre otras. Por ello, Selye llamó a este conjunto de síntomas el síndrome de estar enfermo.

En 1950 publicó la que sería su investigación más famosa: Estrés. Un estudio sobre la ansiedad. El término estrés proviene de la física y hace referencia a la presión que ejerce un cuerpo sobre otro, siendo aquel que más presión recibe el que puede destrozarse- y fue adoptado por la psicología, pasando a denominar el conjunto de síntomas psicofisiológicos antes mencionado, y que también se conocen como síndrome general de adaptación. Los estudios de Selye con posterioridad llevaron a plantear que el estrés es la respuesta inespecífica a cualquier demanda a la que sea sometido, es decir que el estrés puede presentarse cuando se da un beso apasionado.

Selye, que fue fisiólogo, se convirtió en el director del Instituto de Medicina y Cirugía Experimental en la Universidad de Montreal.

Fisiopatología[editar]

El efecto que tiene la respuesta estrés en el organismo es profundo:

Todos estos mecanismos los desarrolla el cuerpo para aumentar las probabilidades de supervivencia frente a una amenaza a corto plazo, no para que se los mantenga indefinidamente, tal como sucede en algunos casos.

A medio plazo, este estado de alerta sostenido desgasta las reservas del organismo y puede producir diversas patologías (trombosis, ansiedad, depresión, inmunodeficiencia, dolores musculares, insomnio, trastornos de atención, diabetes, etc.)

El estrés provoca inmunodepresión. La liberación de hormonas de estrés inhiben la maduración de los linfocitos, encargados de la inmunidad específica.[5]

Las consecuencias, por ende, terminan siendo fisiológicas, psicológicas y conductuales. Estas generan daños en el cuerpo que afectan la calidad de vida de las personas. A continuación se presenta una lista de los estragos más comunes causados por el estrés:

  • Obesidad y sobrepeso
  • Pérdida del cabello
  • Depresión
  • Reducción del deseo sexual
  • Menstruación irregular
  • Acné
  • Cuadros alérgicos
  • Úlceras
  • Insomnio
  • Disminución de fertilidad
  • Enfermedades cardíacas

El origen del estrés se encuentra en el cerebro, que es el responsable de reconocer y responder de distintas formas a los estresores. Cada vez son más numerosos los estudios que corroboran el papel que juega el estrés en el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones. Un estudio de la Universidad de California demostró que un estrés fuerte durante un corto período de tiempo, por ejemplo, la espera previa a la cirugía de un ser querido, es suficiente para destruir varias de las conexiones entre neuronas en zonas específicas del cerebro. Esto es, un estrés agudo puede cambiar la anatomía cerebral en pocas horas. El estrés crónico, por su parte, tuvo en experimentos con ratas el efecto de disminuir el tamaño de la zona cerebral responsable de la memoria.[6]

Factores desencadenantes[editar]

Los llamados estresores o factores estresantes son las situaciones desencadenantes del estrés y pueden ser cualquier estímulo, externo o interno (tanto físico, químico, acústico o somático como sociocultural) que, de manera directa o indirecta, propicie la desestabilización en el equilibrio dinámico del organismo (homeostasis).

Una parte importante del esfuerzo que se ha realizado para el estudio y comprensión del estrés, se ha centrado en determinar y clasificar los diferentes desencadenantes de este proceso. La revisión de los principales tipos de estresores que se han utilizado para estudiar el estrés, nos proporciona una primera aproximación al estudio de sus condiciones desencadenantes, y nos muestra la existencia de diez grandes categorías de estresores:

  1. situaciones que fuerzan a procesar información rápidamente,
  2. estímulos ambientales dañinos,
  3. percepciones de amenaza,
  4. alteración de las funciones fisiológicas (enfermedades, adicciones, etc.),
  5. aislamiento y confinamiento,
  6. bloqueos en nuestros intereses,
  7. presión grupal,
  8. frustración.
  9. no conseguir objetivos planeados.
  10. relaciones sociales complicadas o fallidas.

Sin embargo, cabe la posibilidad de realizar diferentes taxonomías sobre los desencadenantes del estrés en función de criterios meramente descriptivos; por ejemplo, la que propusieron Lazarus y Folkman (1984), para quienes el 'estrés psicológico es una relación particular entre el individuo y el entorno (que es evaluado por el individuo como amenazante o desbordante de sus recursos y que pone en peligro su bienestar). Por eso se ha tendido a clasificarlos por el tipo de cambios que producen en las condiciones de vida. Conviene hablar, entonces, de cuatro tipos de acontecimientos estresantes:

  • Los estresores únicos: hacen referencia a cataclismos y cambios drásticos en las condiciones del entorno de vida de las personas y que, habitualmente, afectan a un gran número de ellas.
  • Los estresores múltiples: afectan sólo a una persona o a un pequeño grupo de ellas, y se corresponden con cambios significativos y de transcendencia vital para las personas.
  • Los estresores cotidianos: se refieren al cúmulo de molestias, imprevistos y alteraciones en las pequeñas rutinas cotidianas.
  • Los estresores biogénicos: son mecanismos físicos y químicos que disparan directamente la respuesta de estrés sin la mediación de los procesos psicológicos.

Estos estresores pueden estar presentes de manera aguda o crónica y, también, pueden ser resultado de la anticipación mental acerca de lo que puede ocurrir en el futuro.

Endocrinología[editar]

Los aportes filognéticos más antiguos y los mecanismos de la reacción de estrés neuroendocrina del ser humano son prácticamente idénticos a los de todos los demás mamíferos. La percepción de nuevas constelaciones de estímulos, clasificados como amenazadores por procesamiento asociativo, corre pareja con la generación de un patrón de actividad inespecífica en estructuras corticales y subcorticales asociativas. Un papel especial lo juega aquí la corteza prefrontal, una región que es sobre todo responsable de la interpretación de las entradas multimodales sensoriales y de los fenómenos anticipatorios. La activación de estas áreas de la corteza asociativa influye en la generación de un patrón de activación característico del sistema límbico. En el interior del sistema límbico se encuentra la amígdala, la cual tiene una importancia especial, pues aquí los patrones de excitación más minuciosos se dotan de calidad afectiva mediante la activación de redes neuronales innatas, filogenéticamente más viejas. Mediante proyecciones descendentes, en espcial en los núcleos centrales noradrenérgicos del troncoencéfalo, se llega a la simulación del sistema simpático y adrenomuscular (SAM). Filamentos ascendentes de las neuronas noradrenérgicas localizadas en el locus coeruleus y en el troncoencéfalo refuerzan la activación en la zona de la amígdala y en el núcleo central hipotalámico, así como -a través de la activación de proyecciones dopaminérgicas mesocorticales- en la zona de la corteza prefrontal. De este modo surge un patrón de excitación que va subiendo por entre la corteza cerebral, el sistema límbico y los núcleos centrales noradrenérgicos, el cual -si no se ve reprimido por otras entradas- conduce a la activación de las células neurosecrecionales en el núcleo paraventricular y con ello a la estimulación del sistema hipotalámico-hiposíseo-adrenocortical (HPA).[7]

El sistema noradrenérgico se activa ya mediante estímulos nuevos, inesperados, es decir, también mediante agentes estresantes que no corren parejos con ninguna activación, o una activación sólo débil, del eje HPA. Una controlable reacción de estrés de este tipo se produce siempre que están disponibles estrategias de conducta (y también de represión) para la evitación y eliminación del agente estresante; pero la eficiencia de estos mecanismos (aún) no basta para superar la nueva exigencia mediante una reacción convertida en rutinaria, ni para evitar la activación de una reacción de estrés. Estas sobrecargas controlables producen una activación preferencial del sistema SAM noradrenérgico y periférico central y (si acaso) sólo una estimulación breve del eje HPA.[8]

Cada reacción a un agente estresante psiquíco empieza con una activación inespecífica de estructuras del cerebro corticales y límbicas que conduce a la estumulación del sistema noradrenérgico central y periférico (arousal). Tan pronto como, de resultas de esta activación inespecífica, se encuentra una posibilidad para la solución del cambio respectivo, con la activación de las conexiones neuronales participadas en esta reacción de la conducta, se deslíe la activación inicial. Ante todo, la secreción reforzada de noradrenalina en las regiones del cerebro corticales y límbicas acctivadas produce toda una serie de cambios fucionales y metabólicos en las células nerviosas y gliales, que contribuyen directa o indirectamente a la estabilización y canalización de las conexiones neuronales implicadas en la respuesta. Cuando aparece una sobrecarga oara la que determinada persona no ve ninguna posibilidad de solución mediante su propia acción, o para la que no sirve ninguna de las reacciones y estrategias anteriores, entonces se produce la denominada << reacción de estrés incontrolada>>. Ésta se caracteriza por una duradera activación de las estructuras corticales y límbicas, así como del sistema noradrenérgico central y periférico, una activación que aumenta tanto que al final desemboca en la activación del sistema HPA, con una estimulación masiva y persistente de la secreción de cortisona a travpes de las glándulas suprarrenales. Tales sobrecargas incontrolables tienen otras consecuencias importantes en las conexiones del cerebro distintas a las reacciones de estrés controlables antes descritas.[9]

La comprobación de receptores de glucocorticoides en el cerebro ha ayudado a ver mejor un fenómeno que hasta ahora apenas se había tenido en cuenta en el estudio del estrés; a saber, que el cerebro no es sólo un punto de partida, sino también un importante órgano de destino de la reacción de estrés neuroendocrina, se ha visto asimismo con mayor claridad que las reacciones desencadenadas en el SNC (sistema nervioso central) mediante un agente estresante (por ejemplo, una reforzada secreción de catecolamina de resultas de la activación de núcleos centrales noradrenérgicos, una secreción múltiple de CRF y vasopresina mediante axones intra y extrahipotálamicos, como por ejemplo mediante células de la adenohipófisis que producen AHTH) pueden influir de múltiple smaneras durante la reacción de estrés en los procesos de elaboración centra-nerviosos. También de la inducida estimulación del estrés del sistema simpático y de la secreción de noradrenalina y adrenalina desde la glándula suprarrenal surge toda una serie de efectos directos e indirectos en el SNC. Éstos van desde cambios en el riego sanguíneo cerebral y la múltiple disposición de substratos para el metabolismo de enertías hasta cambios en la disponibilidad de fases previas para la síntesis de catecolamina y serotonina. Gracias a un ascendente nivel de glucocorticoides en circulación, no sólo se llega a una activación directa de receptores de glucocorticoides en el SNC con consecuencias de suma importancia y a menudo de largo plazo para la función de las respectivas células nerviosas y gliales. También los efectos indirectos y periféricos transmitidos por glucocorticoides (disminución del nivel de hormona sexual, represión de la síntesis y secreción de , ediadores de la comunicación ntracelular tales como la prostaglandina y la citoquina, cambios en el suministro de substrato, etcétera) pueden influir de manera múltiple en la función del SNC durante una sobrecarga de estrés.[10]

Los mecanismos arriba indicados que se activan en el curso de una sobrecarga de estrés y los cambios a largo plazo resultantes dependen de la clase de sobrecarga a ala que se ve expuesta una persona determinada; es decir, dependen de la valoración individual de la controlabilidad del agente estresante. Una reacción de estrés controlable se produce siempre que las coneziones implantadas hasta ahora no apropiadas en principio para la eliminación de la perturbación, pero no son lo bastante eficientes para responder a ésta de manera plena y rutinaria en cierta medida. Una tal sobrecarga de estrés se describe mejor con el concepto de <<reto>>.[11]

Las activaciones del eje HPA de larga persistencia y para los aumentos de largo plazo del nivel de glucocorticoides en circulación se producen siempre que la sobrecarga de estrés resulta incontrolable, es decir, cuando ninguna de las estrategias de conducta (ni tampoco de represión) disponibles es apropiada para restablecer el equilibrio original. En animales de laboratorio se observa en tales condiciones un fenómeno que se llama behavioural inhibition. La repetida confrontación con varios agentes estresantes incontrolables condce a un estado de learned helpplessness y sirve de modelo animal para las enfermedades producidas por estrés.[12]

Son muchas las cosas que abogan por que las nociones adquiridas con animales de laboratorio sobre los mecanismos de la activacón central-nerviosa de la respuesta de estrés neuroendocrina valen también para los seres humanos. Las particularidades de la reacción de estrés en éstos son fruto de la enorme dilatación de la corteza asociativa y de lal resultante capacidad para el almacenamiento a largo plazo de contenidos de memoria mucho más complejos, así como para la valoración y control de las emociones y el pilotaje de la conducta apropiada. Factores importantes que determinan la respuesta de estrés estudiados en los animales en los últimos años, como por ejemplo la importancia de la experiencia previa de un individuo con determinado factor estresante o del influjo de factores sociales (social support, social status) en la respuesta de estrés, en el ser humano desempeñan un papel mucho mayor que en los animales de laboratorio y son decisivos para la enorme varianza interindividual de su respuesta de estrés. Una cuestión de la que se ha ocupado poco hasta ahora el estudio del estrés experimental es la de los desencadenantes normales y la frecuencia de la activación de la reacción de estrés bajo las condiciones de vida de una especie en cuestión. En todos los mamíferos socialmente organizados, y en particular en los seres humanos, el conflicto psicosocial es la causa principal y más frecuente de la activación de la reacción de estrés, la cual puede volverse fácilmente incontrolable. Esto concierne particularmente a individuos con un repertorio insuficientemente desarrollado de estrategais de conducta (y de coping) sociales. Pero también cambios bruscos, inesperados del marco social, para el que se desarrollaron estrategias de coping exitossas, como por ejemplo cambios en las relaciones sociales por la pérdida de la pareja o por un brusco cambio de normas culturales y sociales, son causa de sobrecargas incontrolables en las personas afectadas. Una ulterior causa frecuente de estrés incontrolable es el no poder alcanzar las metas propuestas o no satisfacer nevesidades y deseuna conducta os esperimentados en el marco de contextods socioculturales dados. Así como un déficit de información relevante constituye la acausa de una conducta inadecuada y, por consiguiente, del estrés psicosocial, un superávit de información puede conducir también a una incapacidad para la acción y, por cpnsiguiente, a sobrecargas de estrés incontrolables al no conseguir calsificar las informmaciones disponibles respecto a su relevancia actual. Finalmente, sólo el ser humano, en base a sus capacidades asociativas, está en condiciones de representarse un escenario que no sólo contenga una sobrecarga de estrés, sino que también produzca de hecho la correspondiente reacción neuroendocrina. Como el escenario que origina el miedo sólo existe en el mundo de las ideas, no es posible una reacción adecuada y resulta inevitable una reacción de estrés incontrolable.[13]

Cuadro clínico[editar]

Estados de adaptación[editar]

Selye describió el síndrome general de adaptación como un proceso en tres etapas:

  1. alarma de reacción: cuando el cuerpo detecta el estímulo externo;
  2. adaptación: cuando el cuerpo toma contramedidas defensivas hacia el agresor;
  3. agotamiento: cuando comienzan a agotarse las defensas del cuerpo.

El estrés incluye 'distrés', con consecuencias negativas para el sujeto sometido a estrés, y 'eustrés', con consecuencias positivas para el sujeto estresado. Es decir, hablamos de eustrés cuando la respuesta del sujeto al estrés favorece la adaptación al factor estresante. Por el contrario, si la respuesta del sujeto al estrés no favorece o dificulta la adaptación al factor estresante, hablamos de distrés. Por poner un ejemplo: cuando un depredador nos acecha, si el resultado es que corremos estamos teniendo una respuesta de eustrés (con el resultado positivo de que logramos huir). Si por el contrario nos quedamos inmóviles, presas del terror, estamos teniendo una respuesta de distrés (con el resultado negativo de que somos devorados). En ambos casos ha habido estrés. Se debe tener en cuenta además, que cuando la respuesta estrés se prolonga demasiado tiempo y alcanza la fase de agotamiento, estaremos ante un caso de distrés.

El estrés puede contribuir, directa o indirectamente, a la aparición de trastornos generales o específicos del cuerpo y de la mente.

En primer lugar, esta situación hace que el cerebro se ponga en guardia. La reacción del cerebro es preparar el cuerpo para la acción defensiva. El sistema nervioso se centra en el estímulo potencialmente lesivo y las hormonas liberadas, activan los sentidos, aceleran el pulso y la respiración, que se torna superficial y se tensan los músculos. Esta respuesta (a veces denominada reacción de lucha o huida) es importante, porque nos ayuda a defendernos contra situaciones amenazantes. La respuesta se programa biológicamente. Todo el mundo reacciona más o menos de la misma forma, tanto si la situación se produce en la casa como en el trabajo.

Los episodios cortos o infrecuentes de estrés representan poco riesgo. Pero cuando las situaciones estresantes se suceden sin resolución, el cuerpo permanece en un estado constante de alerta, lo cual aumenta la tasa de desgaste fisiológico que conlleva a la fatiga o el daño físico, y la capacidad del cuerpo para recuperarse y defenderse se puede ver seriamente comprometida. Como resultado, aumenta el riesgo de lesión o enfermedad.

Desde hace 20 años, muchos estudios han considerado la relación entre el estrés de trabajo y una variedad de enfermedades. Alteraciones de humor y de sueño, estómago revuelto, dolor de cabeza y relaciones alteradas con familia y amigos son síntomas de problemas relacionados con el estrés que se ven comúnmente reflejados en estas investigaciones. Estas señales precoces del estrés de trabajo son fácilmente reconocibles. Pero los efectos del estrés de trabajo en las enfermedades crónicas son más difíciles de diagnosticar, ya que estas enfermedades requieren un largo período de desarrollo y se pueden ver influidas por muchos factores aparte del estrés. Sin embargo, gran número de evidencias sugieren que el estrés tiene un papel preponderante en varios tipos de problemas crónicos de salud, particularmente en las enfermedades cardiovasculares, las afecciones musculoesqueléticas y las afecciones psicológicas.

El estrés de trabajo se puede definir como un conjunto de reacciones nocivas, tanto físicas como emocionales, que concurren cuando las exigencias del trabajo superan las capacidades, los recursos o las necesidades del trabajador. El estrés de trabajo puede conducir a la enfermedad psíquica y hasta física. El concepto del estrés de trabajo muchas veces se confunde con el desafío (los retos), pero ambos conceptos son diferentes. El desafío nos vigoriza psicológica y físicamente, y nos motiva a aprender habilidades nuevas y llegar a dominar nuestros trabajos. Cuando nos encontramos con un desafío, nos sentimos relajados y satisfechos. Entonces, dicen los expertos, el desafío es un ingrediente importante del trabajo sano y productivo.

En la actualidad existe una gran variedad de datos experimentales y clínicos que ponen de manifiesto que el estrés, si su intensidad y duración sobrepasan ciertos límites, puede producir alteraciones considerables en el cerebro. Éstas incluyen desde modificaciones más o menos leves y reversibles hasta situaciones en las que puede haber muerte neuronal. Se sabe que el efecto perjudicial que puede producir el estrés sobre nuestro cerebro está directamente relacionado con los niveles de hormonas (glucocorticoides, concretamente) secretados en la respuesta fisiológica del organismo. Aunque la presencia de determinados niveles de estas hormonas es de gran importancia para el adecuado funcionamiento de nuestro cerebro, el exceso de glucocorticoides puede producir toda una serie de alteraciones en distintas estructuras cerebrales, especialmente en el hipocampo, estructura que juega un papel crítico en muchos procesos de aprendizaje y memoria. Mediante distintos trabajos experimentales se ha podido establecer que la exposición continuada a situaciones de estrés (a niveles elevados de las hormonas del estrés) puede producir tres tipos de efectos perjudiciales en el sistema nervioso central, a saber:

  1. Atrofia dendrítica. Es un proceso de retracción de las prolongaciones dendríticas que se produce en ciertas neuronas. Siempre que termine la situación de estrés, se puede producir una recuperación de la arborización dendrítica. Por lo tanto, puede ser un proceso reversible.
  2. Neurotoxicidad. Es un proceso que ocurre como consecuencia del mantenimiento sostenido de altos niveles de estrés o GC (durante varios meses), y causa la muerte de neuronas hipocampales.
  3. Exacerbación de distintas situaciones de daño neuronal. Éste es otro mecanismo importante por el cual, si al mismo tiempo que se produce una agresión neural (apoplejía, anoxia, hipoglucemia, etc.) coexisten altos niveles de GC, se reduce la capacidad de las neuronas para sobrevivir a dicha situación dañina.

Estrés postraumático[editar]

Una variación del estrés es el trastorno por estrés postraumático (TEPT), un trastorno debilitante que a menudo se presenta después de algún suceso aterrador por sus circunstancias físicas o emocionales, o un trauma (accidente de tránsito, robo, violación, desastre natural, entre otros). Este acontecimiento provoca que la persona que ha sobrevivido al suceso tenga pensamientos y recuerdos persistentes y aterradores de esa experiencia. Puede ocurrir en personas que han vivido la amenaza, la han presenciado o han imaginado que podría haberles pasado a ellas. El TEPT se puede dar en todas las edades, siendo los niños una población muy vulnerable para este trastorno.[14]

Datos de estrés post-traumático:

- El trauma se convierte en post-traumático cuando no se trata. La clave para prevenirlo es teniendo intervención clínica.
- Es necesario que las imágenes se traigan al consiente, para evitar que sea peor.
- Se considera un episodio post-traumático si se mantiene un mes (poco tiempo).
- Pesadillas, flash back, culpabilidad de sobreviviente.
- Volumen hipocampal pequeño.
- Hipersensibilidad al cortisol.

Estrés en el magisterio[editar]

Durante las últimas décadas del Siglo XX hubo un boom de investigaciones alrededor del fenómeno del estrés docente, lo que hasta la fecha ha generado una gran cantidad de literatura alrededor de este constructo. Desde las investigaciones de Kyracou a mediados de los 70s, hasta las investigaciones de Schaufelli y Salanova de la actualidad. Alrededor de 1980 Wallace y Szilagyi advertían en una revisión de la literatura médica y administrativa que:

  • Una gran variedad de condiciones organizacionales y ambientales son capaces de producir estrés
  • Diferentes individuos responden a las mismas condiciones laborales de maneras diferentes
  • La intensidad y el grado de estrés son difíciles de predecir en los trabajadores.
  • Las consecuencias de un estrés prolongado provocan cambios conductuales tales como aumento en el absentismo o una enfermedad crónica.

Adicciones causadas por el estrés[editar]

El estrés en sí mismo no es necesariamente perjudicial. Todos los seres humanos necesitamos objetivos y retos. Pero el exceso puede si serlo. El estrés es un desencadenante conocido para la depresión y también puede afectar la salud física. Así que es importante identificar las causas ya que el estrés no afecta a todo mundo de la misma manera. Los síntomas más comunes que se experimentan son: · Dolor abdominal · Dolores de cabeza · Dolor o tensión muscular · Necesidad frecuente de orinar · Heces sueltas · Boca seca · Problemas para deglutir / alimenticios · Dificultad para concentrarse · Cansancio excesivo · Problemas para conciliar el sueño · Quedarse dormido · Perder los estribos con mayor frecuencia · Problemas sexuales Dichos síntomas obligan a las personas a buscar medidas desesperadas para bajar los niveles de tensión y con mucha frecuencia se vuelven en adicciones que afectan al desgaste del cuerpo en mayor nivel. Las adicciones más comunes son:

EL ESTRÉS Y LAS ADICCIONES

Puede parecer sorprendente a primera vista, pero muchas de las adicciones a drogas tales como alcohol, marihuana, heroina, etc, provienen de procesos de ansiedad que no han sido ni tratados ni por supuesto curados. Aproximadamente un 15% de los adultos de media en los países desarrollados tienen problemas de ansiedad, siendo uno de los problemas psicológicos más extendidos. El mismo porcentaje admiten tener alguna adicción, entre personas aparentemente normales.

Los trastornos de ansiedad causan los síndromes ya conocidos con sus secuelas físicas tan desagradables (recordemos que la ansiedad es un circulo vicioso. Son precisamente este conjunto de secuelas las que provocan en el sujeto la necesidad imperiosa de acabar con estas sensaciones negativas. la Persona ansiosa busca escapar de la sensación de estar ansioso. Por este estado de estrés provocado por las crisis o el estado de ansiedad, es por lo que muchas personas abusan del alcohol. El alcohol facilita un rápido relax (entre la ingesta y los efectos hay muy poco espacio de tiempo) por lo que esta rapidez, -similar a la de otras drogas- provoca un refuerzo de la toma de alcohol como relajante del estrés y la ansiedad.

CIBERADICCIONES

Tipos de ciberadicciones

Otras denominaciones análogas son: adicciones online, adicciones virtuales, ciberdependencia o tecnoadicciones. Adicción a Internet (o Internet Addiction Disorder) Uso excesivo e incontrolable de Internet que interfiere negativamente con la vida diaria de la persona afectada o de sus allegados. Las actividades más problemáticas, adictivas o que pueden producir comportamientos más compulsivos online son las que tienen que ver con el sexo, las compras y el juego (remunerado o no). Los problemas que pueden acarrear (y que se pueden emplear para detectar el problema) incluyen repercusiones de tipo social y personal: problemas conyugales, pérdida de empleo o deterioro del rendimiento escolar, problemas alimenticios, ansiedad, empleo como vía de escape de la realidad, depresión, aislamiento personal, déficit de atención, escaso control de las pulsiones, pérdida de habilidades sociales, pérdida del sentido del tiempo, síndrome de abstinencia, necesidad de dosis cada vez mayores, etc. Algunos estudios cifran entre el 5 y el 10% los internautas que podrían estar afectados, con tasas aún mayores entre la población juvenil de ciertas zonas de Asia.

Adicción al cibersexo

Subtipo de adicción a Internet relacionada con las conversaciones online de tipo sexual.

Adicción a la pornografía online

Subtipo de adicción a Internet en la cual la actividad principal que provoca el problema es el consumo de pornografía disponible mediante Internet.

Adicción al juego online (ludopatía online o ciberludopatía)

Subtipo de adicción a Internet en la cual lo problemático es el juego online. Si es remunerado tiene mucho que ver con la ludopatía.

Adicción a las subastas online Subtipo de adicción a Internet en la cual se abusa de la participación en subastas online.

Adicción al chat

Subtipo de adicción a Internet donde se abusa de alguno o varios de los tipos de chat (IRC, mensajería instantánea, chat en web, etc.). En ocasiones pueden ser también un tipo de adicción al cibersexo.

Adicción a las comunidades online (o redes sociales)

Subtipo de adicción a Internet donde se abusa del uso de redes sociales online. En ocasiones se pasa demasiado tiempo participando activamente para buscar popularidad en ellas o bien navegando en los perfiles de otra gente.

Adicción al blogging

Subtipo de adicción a Internet donde se abusa del uso de blogs. Habitualmente el afectado lo hace con el objetivo concreto de aparecer en más y más blogs de otra gente para promocionarse.

Adicción a las compras online (o compras compulsivas online)

Subtipo de adicción a Internet donde se realizan compras de manera abusiva por medio de la Red.

Adicción al ordenador

Clasificación más amplia que recoge tanto la adicción a Internet como a juegos offline o cualquier otra actividad que implique el uso del ordenador. Se entiende como un uso excesivo e incontrolable del ordenador que interfiere negativamente con el desarrollo de la vida diaria de la persona afectada o de sus allegados.

  • Adicción al teléfono móvil
  • Abuso incontrolado del uso del teléfono móvil.
  • Adicción a los SMS
  • Subtipo de adicción al móvil donde el principal uso problemático el envío de SMSs.
  • Adicción a los videojuegos

Pueden ser juegos online o no. En el primer caso es un subtipo de la adicción a Internet y puede tener que ver con la clásica ludopatía. Ya se han llegado a producir muertes asociadas directa o indirectamente con este problema.

Advertencia: Existe discrepancia en la comunidad médica internacional acerca de si se deben considerar estos tipos de problemas como auténticas adicciones. Algunos los clasifican como trastornos obsesivos o compulsivos. Según algunos especialistas una persona no puede decirse con rigor que sea adicta a un medio de comunicación (Internet, telefonía, etc.) que no es ni un objeto ni una sustancia. No obstante, con frecuencia las personas que presentan estos problemas tienen otros trastornos mentales diagnosticables, de los cuales una ciberadicción no sería sino una manifestación más.

CONSEJOS PARA EVITARLAS

PARA PADRES

Pon unas normas claras a tus hijos sobre cuándo y cuánto pueden estar al ordenador, a la videoconsola o en Internet. P.ej. la especialista Parry Aftab en su libro Internet con los menores riesgos recomienda, para niños de entre 12 y 15 años, poner un límite de 1,5 h/día (sin contar el tiempo de chat) más el tiempo extra que necesiten para hacer los deberes. Esta misma especialista recomienda limitar el tiempo de chat siguiendo el mismo criterio que usemos para el tiempo que les dejemos estar al teléfono con sus amigos. Aunque lo mejor es que eduques a tus hijos para que sepan atenderse a dichas normas, también existen programas de control paterno para ayudarte en esa labor, que pueden limitar horas de conexión, tiempo total y tipo de servicio que pueden usar. Prohíbeles usar Internet (para el ocio), los juegos, etc. hasta que hayan terminado sus deberes. Vigila el uso que hacen de estos medios, teniendo el ordenador o la consola en un lugar común de la casa, no en su cuarto. Si son pequeños, prohíbeles usarlos cuando están solos. Controla el uso y el gasto que hacen de sus teléfonos móviles. Si son menores de 15 años ten en cuenta las recomendaciones del informe Stewart y limítales su uso a las emergencias, para proteger sus cerebros aún en formación, de las microondas que emiten estos aparatos. Búscales actividades físicas, deportivas, creativas, culturales, etc. fuera de la Red. Mejor si implican interacción social con otros niños.

El estrés cibernético

¿A cuántas personas conoces, con edades que fluctúen entre 38 y 45 años, que no se adecuan completamente al mundo cibernético? Resulta que algunas personas que no tienen el conocimiento o la habilidad para manejar cierta tecnología que está en auge como: la computadora, la memoria USB o SD, cámaras fotográficas digitales, etc., sufren de una ansiedad a la cual se le conoce como ESTRÉS CIBERNÉTICO. El afán por conseguir el manejo eficiente de esta tecnología provoca que algunos adultos adapten una relación patológica con los aparatos más sofisticados; llegando a caer en el exceso de permanecer frente a la computadora horas y horas, promoviendo el desinterés sobre su familia. De acuerdo con encuestas del IMSS. Se estima que un millón de personas de más de 30 años padezcan este estado debido a falta de conocimientos sobre la tecnología, o el temor a causar daños a los equipos. Para otros su estrés procede de la ansiedad por aprender a manejar estos equipos y no sentirse menos o burlados

TABAQUISMO

Una de las principales causas de adicción al cigarro en la juventud es el estrés académico, revelaron las investigaciones sobre la dependencia realizadas por la Clínica contra el Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la UNAM. El ambiente en la escuela se vuelve agresivo al tener presente la mayoría del tiempo la competitividad, por lo que los alumnos encuentran en el cigarro una ayuda para controlar el estrés, mencionó la doctora Guadalupe Ponciano, coordinadora de la clínica. Este nivel de tensión se encuentra mayormente en los alumnos de los últimos semestres, ya que se enfrentan con que al terminar una carrera no es seguro encontrar un empleo o que el seguir con un posgrado implica más años de sus vidas. La doctora comentó que los jóvenes que asisten al consultorio llevan una actitud abierta, pues intentan manejar responsablemente desde el principio su situación, pero en el transcurso se enfrentan a distintas preocupaciones. La principal inquietud que experimentan es cómo van a manejar la ansiedad en temporada de exámenes, motivo por el cual los doctores les enseñan a enfrentar sus problemas y manejar emociones mediante técnicas de relajación. En México existen unos 26 millones de fumadores, de los cuales se estima que la mitad son adolescentes, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Crece población de fumadoras

De acuerdo con el Atlas del Tabaco, publicado por la Sociedad Americana del Cáncer (ACS), del total de la población mexicana 30.4% de los hombres son fumadores, mientras que el sexo femenino representa 9.5 por ciento. Al respecto, Ponciano dijo que cada día hay más mujeres con este problema, al igual que con el alcoholismo, situaciones que van de la mano, por lo que hay que tener mucho cuidado. Afirmó que las sesiones que se llevan a cabo una vez por semana, a pesar de que son en grupo, intentan hacerlas lo más personalizadas posible, de acuerdo con la edad, género y características individuales.

El TRATAMIENTO

Esto se debe a las necesidades que cada persona tiene, ya que se han dado cuenta de que los motivos que llevan a los jóvenes a inscribirse a la clínica son distintos a los de las personas mayores de 30 años, quienes ya empiezan a tener síntomas causados por el tabaco. La coordinadora aseguró que inclusive entre el grupo de los estudiantes se encuentran desigualdades según el género, pues los hombres van generalmente por la falta de condición, mientras que las mujeres asisten por el factor físico, como el deterioro del cutis y el mal aliento.

También están las desigualdades en el nivel de la adicción, los que tienen una dependencia baja sólo toman sesiones grupales, los que tienen un grado mediano tienen que recurrir a los parches, chicles e inhaladores, que actúan como sustituto de la nicotina. Los que son altamente adictos necesitan medicamentos más fuertes, y en el caso de los que tienden a deprimirse con frecuencia, se les receta antidepresivos. Por ello, una vez que la persona entra a la clínica para tratarse el primer paso a seguir es entrevistarse con personal médico para determinar su situación y si puede o no asistir a las pláticas grupales, de lo contrario tendrá que ser atendido individualmente. En el proceso no se deja de fumar gradualmente, ya que puede ser desgastante y es inevitable una recaída, preparan a las personas para dejar de fumar en la fecha que les indican, la cual es a partir de la tercera semana. En este sentido, la coordinadora indicó que sólo 5% de los que atienden no ha intentado antes dejar el tabaco, mientras que el resto ha probado al menos tres técnicas para lograrlo, las cuales fueron fallidas.

15 cigarros al día

Gabriel Mortera, estudiante de la licenciatura de diseño, fuma desde la secundaria; actualmente consume alrededor de 15 cigarros al día e intentó dejarlo dos veces hace un año, la primera disminuyendo la cantidad y finalmente acudiendo a los parches y chicles. "Escuché de unas sesiones de rayo láser que te borran la adicción y creí que eso sería una buena opción para mí, pero resultaron muy costosas, decidí no dejar de fumar por el momento, hasta que termine mi carrera, sé que lo tengo que hacer porque reconozco que ya es una dependencia y me traerá enfermedades", dijo. Por otro lado, Yunuén Monter, de 25 años, comentó que ella empezó a fumar a los 15 por curiosidad, pose y apariencias, pero años después se dio cuenta que ya era una dependencia. Ella tomó la decisión de dejarlo cuando tomó consciencia de que era una adicción y que como tal tenía consecuencias nocivas en su salud, ya que corría el peligro de tener problemas circulatorios por genética, y el cigarro sólo aumentaba los riesgos. "Al principio fue intento personal, pero después me di cuenta que necesitaba ayuda; así que recurrí a métodos de medicina alternativa para liberar la ansiedad y desintoxicarme, los cuales duraron un poco más de cuatro meses, pero ahora ya estoy libre de adicciones", afirmó. Al respecto, Guadalupe Ponciano mencionó que es muy importante reconocer cuando se trata de una adicción, y una manera de descubrirlo es tomando en cuenta el tiempo que pasa una vez que se despierta en la mañana y se fuma el primer cigarrillo, o si se sigue fumando cuando se está enfermo.

ADICCION A LOS FARMACOS

DESCRIPCIÓN PROBLEMA

El consumo de fármacos por gran parte de la población hace que esta adicción resulte relativamente fácil de adquirir, especialmente la de aquéllos empleados para curar trastornos psiquiátricos (psicofármacos) como los sedantes, hipnóticos y ansiolíticos, útiles para combatir el estrés, la ansiedad y el insomnio. Su consumo excesivo interfiriendo en el estado anímico, propiciando el abandono personal y de los demás, además de generar problemas graves de salud.

SOLUCIONES

Las principales soluciones son: (1) No dejar el fármaco de forma repentina (2) Seguir un estilo de vida saludable (3) Normas de higiene del sueño (4) Técnicas de relajación, que permiten controlar la ansiedad asociada a relacionarse con otras personas o el temor a ser criticado. Algunas técnicas efectivas son la meditación (conciencia no focalizada y conciencia focalizada), la respiración profunda, la relajación mediante afirmaciones y visualizaciones, la relajación muscular progresiva, los estiramientos o el Yoga. (5) Racionalizar los pensamientos distorsionados asociados al consumo excesivo de psicofármacos, como por ejemplo “Si no me tomo las pastillas no puedo dormir” o “Los tranquilizantes me permiten soportar el día a día”. Más información sobre la gestión de los pensamientos desagradables. Si a pesar de estas técnicas tenemos dificultades para superar la adicción a los fármacos, podemos recurrir a un especialista, que aplicará una terapia del tipo cognitivo-conductual

COMER COMPULSIVAMENTE

Es una enfermedad provocada por la excesiva preocupación por el peso corporal, el aspecto físico y la alimentación. Para las personas que padecen el comer compulsivo la comida es prioridad, ya que basan su vida en torno a ella.

El comer compulsivo se cataloga por primera vez como enfermedad a mediados de los 80's y es el trastorno de la alimentación más común en hombres y mujeres.

Estudios recientes mencionan que alrededor del 30% de las personas con sobrepeso que acuden a las clínicas de reducción presentan síntomas de comer compulsivamente.

Algunos síntomas del comer compulsivo son: Se ingieren grandes cantidades de comida en poco tiempo, estos episodios son llamados “atracones”. No existe control sobre el tipo de alimentos que se ingieren Hay una necesidad imperiosa de seguir comiendo, aunque físicamente ya no se tenga hambre Las personas frecuentemente comen solos por pena de que les vean comer o de ser criticados Se presentan sentimientos de culpa, depresión, frustración y enojo con uno mismo después de comer Obsesión por no aumentar de peso Recurrir a atracones como mecanismo para manejar sentimientos de ansiedad, enojo o tristeza Baja autoestima, nerviosismo Ansiedad Depresión recurrente A diferencia de la bulimia nerviosa, los comedores compulsivos no tratan de contrarrestar los efectos del exceso de alimento, por lo que no se provocan vómito, ni usan laxantes o practican ejercicio excesivo.


¿Qué te puede pasar? Algunas de las complicaciones pueden ser el aumento de peso, el aislacionismo; con sus consecuencias y la afectación de áreas como: El trabajo, los estudios y la integración.


Causas del comer compulsivo No se conoce la causa exacta del problema. Las investigaciones indican que es un trastorno neurológico del cerebro. Las evidencias sugieren que las personas con comer compulsivo tienen una deficiencia de un neurotransmisor químico que se encuentra en el cerebro llamado serotonina. El comer compulsivo tiende a heredarse, lo que sugiere la presencia de un componente genético. Sin embargo, también puede desarrollarse sin una historia familiar de ese trastorno.

El estrés en la empresa[editar]

En el estrés laboral se combinan las respuestas físicas y emocionales nocivas que se producen cuando los requisitos del puesto no coinciden con las capacidades y los recursos o las necesidades del trabajador, o bien, cuando las demandas del trabajo sobrepasan por mucho los límites de capacidad, conocimiento y habilidad de quienes intervienen en la empresa, desde el nivel directivo hasta la planta trabajadora. El estrés laboral puede afectar a la salud mental y física, ocasionando daño. Hay reacciones agudas, como el estrés mismo y la fatiga, conductas contrarias a la conservación de la salud, como el tabaquismo, alcoholismo, apnea y dolencias crónicas, que se pueden manifestar de diversas formas, desde un resfriado-alergia, hasta disfunción de algún órgano; un ejemplo son los trastornos cardiovasculares que se asocian a los horarios ampliados e irregulares, entre otros factores.

Para poder actuar preventivamente e incluso responder efectivamente al factor estrés, se sugiere que las empresas contraten especialistas o acudan a instancias externas que puedan diagnosticar en tiempo y forma las corrientes que podrían tomar las exigencias del mercado (incrementos-decrementos de la demanda del producto o servicio, alza de precio de insumos, oferta del producto-servicio de regiones no usuales, etc.), así como ofrecer talleres, conferencias, cursos o seminarios de actualización a todo nivel y para todo el personal, comenzando por quienes tienen la responsabilidad directiva.

Tratamiento[editar]

Encarar memoria sobre el trauma que origine el estrés. Para combatir el estrés se suelen recomendar los ejercicios respiratorios de relajación. El objetivo es ejercer un control voluntario sobre la respiración de manera que la utilicemos como calmante cuando nos abrumen las situaciones de estrés.[cita requerida]

Otras acciones para evitar el estrés son las siguientes:

  • Realizar ejercicios físicos y de recreación.
  • Evitar situaciones que causen estrés.
  • Planificar las actividades diarias.
  • Mantener una dieta saludable.
  • Tener al menos dos ataques de risas al día (permite la liberación de endorfinas).
  • Mantener un clima agradable durante el almuerzo, evitando preocupaciones.
  • Tomarse un tiempo para la relajación mediante los juegos de mesas (se comprobó que estos tipos de juegos tranquilizan la mente).

Existen terapias preparadas para combatir el estrés y la ansiedad como la arboterapia.[15] [16]

La resistencia al estrés[editar]

Las variables que confieren a la personalidad las características que la hacen más resistente ante las demandas de las situaciones y que han recibido mayor atención, son aquellas que hacen referencia a las creencias, ya que en su mayor parte son tendencias generalizadas a percibir la realidad o a percibirse a sí mismo de una determinada manera (Lazarus, 1991).

En general, se trata de un conjunto de creencias relacionadas, principalmente, con la sensación de dominio y de confianza sobre la realidad del entorno, que van desarrollándose a lo largo de la vida, y que están muy relacionadas entre sí. El núcleo de creencia de una persona incidirá sobre el proceso de estrés, modulando los procesos de valoración sobre las condiciones estresantes.

Entre dichas características se incluyen:

  • el sentimiento de autoeficacia (Bandura, 1977, 1997)
  • el locus de control (Rotter, 1966)
  • la fortaleza (Maddi y Kobasa, 1984)
  • el optimismo (Scheir y Carver, 1987)
  • el sentido de coherencia (Antonovsky, 1987)

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. ineco.org.ar
  2. [1] ineco.org.ar
  3. Trastornos de Ansiedad
  4. Situaciones de estrés
  5. «Consecuencias del estrés psicológico».
  6. Los cerebros reunidos (Cristina Aguayo-Mazzucato) 27-11-2008, consultado 27-11-2008
  7. Hüther, Gerald (2012). Biologia del miedo. El estrés y los sentimientos. Barcelona: Plataforma Editorial. pp. 47–48. ISBN 978-84-15115-81-6. 
  8. Hüther, Gerald (2012). Biología del miedo. El estrés y los sentimientos. Plataforma Editorial. p. 49. ISBN 978-84-15115-81-6. 
  9. Hüther, Gerald (2012). Biología del miedo. El estrés y los sentimientos. Plataforma Editorial. pp. 51–52. ISBN 978-84-15115-81-6. 
  10. Hüther, Gerald (2012). Biología del miedo. El estrés y los sentimientos. Plataforma Editorial. pp. 52–53. ISBN 978-84-15115-81-6. 
  11. Hüther, Gerald (2012). Biología del miedo. El estrés y los sentimientos. Plataforma Editorial. p. 53. ISBN 978-84-15115-81-6. 
  12. Hüther, Gerald (2012). Biología del miedo. El estrés y los sentimientos. Plataforma Editorial. pp. 53–54. ISBN 978-84-15115-81-6. 
  13. Hüther, Gerald (2012). Biología del miedo. El estrés y los sentimientos. Plataforma Editorial. pp. 57–59. ISBN 978-84-15115-81-6. 
  14. Trastorno por Estrés Postraumático. (TEPT)
  15. Herrero Uceda, Miguel. "Arboterapia - Los árboles, terapia contra el estrés". Tribuna. Octubre 2013
  16. Sancho, Beatriz: "Talleres de Arboterapia para evitar el estrés y la ansiedad". Medio Ambiente. Obra social de Caja de Madrid
  • Wulf SAur. (2012). Enfermedades asociadas al puesto de trabajo. Biomedical Therapy, Volumen 5, (Número 1), pág. 4-13.

Enlaces externos[editar]