Trastorno por estrés postraumático

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Trastorno por estrés postraumático
Clasificación y recursos externos
CIE-10 F43.1
CIE-9 309.81
CIAP-2 P02
DiseasesDB 33846
MedlinePlus Información de salud en la enciclopedia MedlinePlus
eMedicine med/1900 
MeSH D013313
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El trastorno por estrés postraumático o TEPT es un trastorno psicológico clasificado dentro del grupo de los trastornos de ansiedad, que sobreviene como consecuencia de la exposición a un evento traumático que involucra un daño físico o es de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica. Su característica esencial es la aparición de síntomas característicos que aparecen luego de la exposición a este acontecimiento estresante y extremadamente traumático.[1] Es una severa reacción emocional a un trauma psicológico extremo. El factor estresante puede involucrar la muerte de alguien, alguna amenaza a la vida del paciente o de alguien más, un grave daño físico o algún otro tipo de amenaza a la integridad física o psicológica, a un grado tal que las defensas mentales de la persona no pueden asimilarlo.[2] En algunos casos, puede darse también debido a un profundo trauma psicológico o emocional y no necesariamente algún daño físico, aunque generalmente involucra ambos factores combinados. Si una madre o un padre es afectado, el TEPT puede causar consecuencias negativas para la relación padres-hijo y el desarrollo del niño.[3]

Contenido

[editar] Clasificación

Para hacer el diagnóstico de trastorno de estrés postraumático con base en los criterios de la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Texto Revisado, se requiere lo siguiente:

  1. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que se ha presentado lo siguiente:
    1. la persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno o más acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás
    2. la persona ha respondido con temor, desesperanza u horror intensos. En los niños estas respuestas pueden expresarse mediante comportamientos desestructurados o agitados
  2. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de una o más de las siguientes formas:
    1. recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma
    2. sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento. En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible
    3. el individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo. Se incluyen la sensación de revivir la experiencia, ilusiones, alucinaciones y flashbacks. Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico
    4. malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
    5. respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
  3. Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo, tal y como indican tres o más de los siguientes síntomas:
    1. esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático
    2. mecanismo de disociación psíquica que es una alteración temporal de las funciones de integración de la conciencia que separa el acontecimiento traumático ocurrido de los sentimientos generados por este para sentir como si eso le hubiera pasado a otro
    3. mecanismo de evitación que puede producir la amnesia total o parcial de un aspecto puntual del acontecimiento traumático
    4. embotamiento psíquico de la capacidad de respuesta del individuo por el temor, la desesperanza o el horror
    5. esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma
    6. incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma
    7. reducción acusada del interés, la participación en actividades significativas y la disminución de la reactividad al mundo exterior, denominada «anestesia amocional»
    8. sensación de desapego o enajenación frente a los demás
    9. restricción de la vida afectiva y disminución de la capacidad para sentir emociones, especialmente

las que hacen referencia a la intimidad, ternura y sexualidad en aquellos que han sido víctimas de un trauma sexual

    1. sensación de un futuro desolador, pesimismo
  1. Síntomas persistentes de aumento de la activación, tal y como indican dos o más de los siguientes síntomas:
    1. insomnio de conciliación o de mantenimiento
    2. irritabilidad o ataques de ira
    3. dificultades para concentrarse
    4. hipervigilancia
    5. sobresaltos
    6. síntomas de ansiedad o aumento de la activación (arousal) que no existían antes del trauma

El tiempo mínimo de evolución de los síntomas es de un mes. Las alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. El trastorno es agudo si los síntomas persisten menos de tres meses. Su prolongación hará que se considere crónico. En los casos en los cuales los síntomas se inician después de seis meses de padecido el evento traumático, se considerará de inicio demorado.

A diferencia del DSM IV TR los criterios diagnósticos de investigación de la CIE-10 no establecen una duración mínima de los síntomas y no se consideran indispensables los síntomas por aumento de la activación, pudiendo ser sustituidos por la incapacidad de recordar aspectos importantes que generaron el trauma.

[editar] Epidemiología

La prevalencia del TEPT tiene una relación directa con el grado de exposición a eventos estresantes traumáticos, tanto naturales (terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas) como provocados por la mano del hombre (guerras, atentados terroristas, ataques violentos, etc). En todas estas condiciones las personas pertenecientes a los grupos afectados pueden presentar TEPT en porcentajes de, al menos, un 15%.

Suele aparecer en sujetos que han ido al frente en la guerra o que han sido prisioneros de guerra, que han estado expuestos a ataques personales como asalto o violación, que han sido secuestrados o tomados como rehenes, que han sido torturados o han estado en campos de concentración, que han participado en accidentes automovilísticos siendo el accidentado o habiendo sido testigos de la amputación de otra persona, que han presenciado un asesinato o que han visto cuerpos fragmentados en accidentes o en explosiones de bombas o trenes y que han presenciado o han sido víctimas directas de actos terroristas.[1]

En los niños las experiencias sexuales inapropiadas para la edad (aunque no haya habido violencia o daño físico real, sólo abuso) se incluyen entre los acontecimientos traumáticos que provocan el TEPT.[1]
Cuando el agente estresante es obra de otro ser humano el trastorno es de mucha mayor gravedad que cuando es producto de un acontecimiento natural.[1]

[editar] Etiología

El TEPT puede o no desarrollarse en una persona que ha estado expuesta a un acontecimiento traumático dependiendo de factores predisponentes individuales (vulnerabilidad) y de la naturaleza del evento traumático. A más traumático el acontecimiento, más probabilidades de que se origine, y a menos vulnerabilidad individual previa menos probabilidades de generarlo.

Entre los factores que contribuyen a su desarrollo están:

  • La extensión en que el evento traumático afecta la vida íntima y personal del afectado.
  • La duración del evento dos.
  • El grado de vulnerabilidad ante la maldad humana (El TEPT es más probable que ocurra en eventos provocados por la mano del hombre que ante eventos naturales).

[editar] Tratamiento

Los objetivos del tratamiento del TEPT, van dirigidos a:

  • Disminuir los síntomas.
  • Prevenir complicaciones crónicas.
  • Rehabilitación social y ocupacional.

El tratamiento incluye diversas modalidades psicoterapéuticas individuales, entre las cuales podemos destacar la cognitivo-comportamental; también son de gran utilidad las terapias de grupo y de familia, y los grupos de autoayuda.

El manejo farmacológico dependerá de los síntomas predominantes. Entre los medicamentos utilizados se cuentan los antidepresivos, ansiolíticos y estabilizadores del ánimo, entre otros. En algunas oportunidades pueden utilizarse los antipsicóticos atípicos.

Los tratamientos empíricamente avalados por el DSM IV (APA) en la categoría de bien establecidos son los siguientes:

El NICE (National Institute for Clinical Excelence, 2005) confirma los anteriores y añade:

  • Terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma.

[editar] Referencias

  1. a b c d Pierre Pichot coordinador general (1995). DSM IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Barcelona, Masson. ISBN 84-458-0297-6. 
  2. Susan Coates, Daniel Schechter (2004). Preschoolers’ traumatic stress post-9/11: relational and developmental perspectives. Disaster Psychiatry Issue. Psychiatric Clinics of North America, 27(3), 473-489.
  3. Daniel Schechter, Erica Willheim (2009). Disturbances of attachment and parental psychopathology in early childhood. Infant and Early Childhood Mental Health Issue. Child and Adolescent Psychiatry Clinics of North America, 18(3), 665-687.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

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