Estereotipia (comportamiento)

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Las estereotipias son movimientos, posturas o voces repetitivos o ritualizados sin un fin determinado. Las estereotipias pueden ser movimientos simples como el balanceo del cuerpo, o complejos como las autocaricias, el cruzado y descruzado de las piernas o la marcha en el sitio. Se encuentran en personas con retraso mental, con autismo, discinesia tardía y trastorno de movimientos estereotipados;[1] además se han descubierto estereotipias asociadas a algunos tipos de esquizofrenia.[2] La demencia frontotemporal también es una causa neurológica común de comportamientos y movimientos estereotipados.[3] [4] También se producen movimientos estereotipados en los animales en cautividad.

Se han elaborado varias hipótesis para la estereotipia, y hay varias opciones de tratamiento disponibles.[5] En el autismo la estereotipia a veces se llama stimming, bajo la hipótesis que autoestimula uno o varios sentidos.[6] Los términos relativos punding y tweaking describen el comportamiento repetitivo que se produce como efecto secundario de algunas drogas.[7]

Entre la gente con degeneración lobular frontotemporal más de la mitad (60%) tiene estereotias. Las estereotipias tardan varios años en empezar en la degeneración lobular frontotemporal, una media de 2,1 años.[3]

Diferencia con los tics[editar]

Las estereotipias como los tics son repetitivos y periódicos, y se incrementan con la fatiga, el estrés y la ansiedad. Pero a diferencia de los tics las estereotipias suelen empezar antes de los tres años de edad, involucran mayor parte del cuerpo, son más rítmicas y menos al azar, y se relacionan más con el apoyo a otra actividad más que con los impulsos premonitorios. Los ejemplos de los primeros tics son cosas como los guiños de ojos o el aclarado de garganta, mientras que la estereotipia más común es agitar el brazo. Las estereotipias no tienen la naturaleza cambiante de los tis, que aumentan y disminuyen, sino que permanecen constantes durante años. Los tics generalmente pueden pararse voluntariamente por breves periodos de tiempo, en cambio, los niños con una estereotipia raramente intentan controlarlas conscientemente, aunque se les puede distraer para que la paren.[5] [8]

Posibles causas[editar]

Hay varias posibles explicaciones para las estereotipias, y los diferentes comportamientos estereotípicos pueden tener distintas causas. Una explicación popular es la estimulación, que hipotetiza que un comportamiento estereotipado tiene una función relacionada con el registro sensorial. Otras explicaciones incluyen las hipótesis de que la estereotipia descarga la tensión o expresa frustración; que expresa la necesidad de atención, refuerzo o estimulación sensorial; que es debida al aprendizaje o la neuropatología, o una combinación de ambas; o que es un comportamiento normal que no necesita explicación.[6]

Términos asociados[editar]

Punding es el término acuñado para describir los comportamientos estereotipados, complejos, prolongados y sin propósito de los consumidores crónicos de anfetamina.[7] Posteriormente se describió también en relación con la enfermedad de Parkinson.[9] El punding es la compulsión por realizar tareas mecánicas repetitivas, como ordenar, recolectar cosas, o encajar y desencajar elementos.[10] puede darse en individuos con tratamiento para el Parkinson con agentes dopaminérgicos como la levodopa.[11] [12]

Tweaking es un término de jerga para los comportamientos compulsivos y repetitivos que realizan los consumidores de metanfetamina y anfetamina.[13] [14]

En animales[editar]

Oso polar deambulando con movimientos estereotipados por su recinto en un zoo.

Las estereotipias también se producen en animales no humanos. Se consideran comportamientos anormales que suelen verse los animales en cautividad, especialmente en aquellos que se mantienen encerrados en pequeños espacios y tienen pocas oportunidades de realizar sus comportamientos normales. Estos comportamientos pueden ser inadaptaciones, como producir autolexiones o reducir su capacidad reproductiva, y en los animales de laboratorio pueden interferir negativamente e la investigación del comportamiento.[15] Los comportamientos estereotipados más frecuentes en animales son por ejemplo caminar de un lado a otro, balancearse, nadar en círculos, dormir excesivamente, la automutilación (incluyendo el autodesplumado y el acicalado excesivo) y el mordisqueo de los barrotes de la jaula. Se han observado estereotipias en muchas especies, incluyendo los primates, aves y carnívoros. Hasta el 40% de los elefantes de los zoos desarrollan comportamientos estereotipados.[16] Son bien conocidos las estereotipias en los caballos estabulados, generalmente se desarrollan como resultado de estar encerrados si el ejercicio insuficiente. Coloquialmente se denominan vicios de establo. Representan un problema no solo porque los daños que producen en las instalaciones a causa de los mordiscos, patas y movimientos repetitivos, sino porque tienen serias consecuencias en la salud del animal si no se atajan.[17]

Se cree que los comportamientos estereotipados son consecuencia de los ambientes artificiales que no permiten a los animales satisfacer sus necesidades conductuales normales, por lo que se ha sugerido que se describan como «comportamiento indicativo de un ambiente anormal».[18] Las estereotipias se correlacionan con la selección de respuestas de comportamientos alterados en los ganglios basales.[15] Como las estereotipias se consideran un signo de angustia psicológica en los animales, se relacionan con los estándares de bienestar animal.

Los comportamientos estereotipados a veces pueden reducirse o eliminarse mediante el enriquecimiento ambiental, que incluyen recintos más grandes y estimulantes, entrenamientos adecuados, la introducción de estímulos (como objetos, sonidos y olores) en los ambientes de los animales. El enriquecimiento debe variarse para ser efectivo en cualquier periodo de tiempo. Los animales sociales deben estar con otros miembros de su especie para evitar el desarrollo estereotipias. Pero una vez que el comportamiento se ha establecido el comportamiento, a veces es imposible eliminarlo debido a las alteraciones producidas en el cerebro.[18]

Referencias[editar]

  1. Jankovic J (2001). «Differential diagnosis and etiology of tics». Adv Neurol 85:  pp. 15–29. PMID 11530424. 
  2. Pedro BM, Pilowsky LS, Costa DC, et al. (May 1994). «Stereotypy, schizophrenia and dopamine D2 receptor binding in the basal ganglia». Psychol Med 24 (2):  pp. 423–9. PMID 8084937. 
  3. a b Mateen FJ, Josephs KA (June 2009). «The clinical spectrum of stereotypies in frontotemporal lobar degeneration». Movement Disorders 24 (8):  pp. 1237–40. doi:10.1002/mds.22555. PMID 19412926. 
  4. Mendez MF, Shapira JS (March 2008). «The spectrum of recurrent thoughts and behaviors in frontotemporal dementia». CNS Spectr 13 (3):  pp. 202–8. PMID 18323753. http://www.cnsspectrums.com/aspx/articledetail.aspx?articleid=1460. 
  5. a b Singer HS (2009). «Motor stereotypies» (PDF). Semin Pediatr Neurol 16 (2):  pp. 77–81. doi:10.1016/j.spen.2009.03.008. PMID 19501335. http://m.hopkinsmedicine.org/neurology_neurosurgery/specialty_areas/pediatric-neurology/conditions/motor-stereotypies/motor-stereotypies.pdf. 
  6. a b Nind M, Kellett M (2002). «Responding to individuals with severe learning difficulties and stereotyped behaviour: challenges for an inclusive era». Eur J Spec Needs Educ 17 (3):  pp. 265–82. doi:10.1080/08856250210162167. 
  7. a b Plantilla:Cite report
  8. Muthugovindan D, Singer H (2009). «Motor stereotypy disorders». Current Opinion in Neurology 22 (2):  pp. 131–6. doi:10.1097/WCO.0b013e328326f6c8. PMID 19532036. 
  9. Evans AH, Katzenschlager R, Paviour D et al (2004). «Punding in Parkinson's disease: its relation to the dopamine dysregulation syndrome». Mov Disord 19 (4):  pp. 397–405. doi:10.1002/mds.20045. PMID 15077237. 
  10. Fernandez HH, Friedman JH (September 1999). «Punding on L-dopa». Mov. Disord. 14 (5):  pp. 836–8. doi:10.1002/1531-8257(199909)14:5<836::AID-MDS1018>3.0.CO;2-0. PMID 10495047. 
  11. Jankovic J (2005). «Motor fluctuations and dyskinesias in Parkinson's disease: clinical manifestations». Mov. Disord. 20 Suppl 11:  pp. S11–6. doi:10.1002/mds.20458. PMID 15822109. 
  12. O'Sullivan SS, Evans AH, Lees AJ (2009). «Dopamine dysregulation syndrome: an overview of its epidemiology, mechanisms and management». CNS Drugs 23 (2):  pp. 157–70. doi:10.2165/00023210-200923020-00005. PMID 19173374. 
  13. Buxton JA, Dove NA (June 2008). «The burden and management of crystal meth use». CMAJ 178 (12):  pp. 1537–9. doi:10.1503/cmaj.071234. PMID 18519899. 
  14. «Selected Intelligence brief: methamphetamine myths». U.S. Drug Enforcement Administration XXXVIII (2). febrero de 2005. http://www.justice.gov/dea/programs/forensicsci/microgram/mg0205/mg0205.html.  Reprinted with permission from the NDIC Narcotics Digest Weekly 2005;4(2):1
  15. a b Plantilla:Vcite journal
  16. Plantilla:Vcite news
  17. Christie, Julie Christie, (2008). «Horse Behavior and Stable Vices». University of Minnesota Extension (Regents of the University of Minnesota). http://www.extension.umn.edu/distribution/livestocksystems/DI8538.pdf. 
  18. a b Plantilla:Vcite journal