Trastorno de ansiedad generalizada

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Estado de ansiedad»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Trastorno de ansiedad generalizada
Girl suffering form anxiety.JPG
Clasificación y recursos externos
CIE-10 F41.1
CIE-9 300.02
CIAP-2 P74
MedlinePlus 000917
PubMed Buscar en Medline mediante PubMed (en inglés)
Wikipedia no es un consultorio médico Aviso médico 

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es uno de los trastornos de ansiedad, junto con las fobias específicas (orientadas hacia un objeto determinado), la fobia social, el trastorno por estrés postraumático, la agorafobia, el trastorno de pánico o el trastorno obsesivo-compulsivo.

Se caracteriza por un patrón de preocupación y ansiedad frecuente y persistente respecto de una variedad de eventos o actividades. Los síntomas deben extenderse al menos por 6 meses para poder efectuar el diagnóstico.

Descripción[editar]

Como su nombre lo indica, se refiere a la situación en la que el individuo experimenta una ansiedad constante y a largo plazo, sin saber su causa. Estas personas tienen miedo de algo, pero son incapaces de explicar de qué se trata. Debido a su ansiedad no pueden desempeñarse en forma normal. No logran concentrarse, no pueden apartar sus temores y sus vidas empiezan a girar en torno a la ansiedad. Esta forma de ansiedad puede, al final, producir problemas fisiológicos. Las personas que padecen del trastorno de ansiedad generalizada pueden comenzar a sufrir dolores de cabeza, mareos, palpitaciones cardiacas o insomnio.

Síntomas[editar]

El síntoma principal es la presencia casi constante de preocupación o tensión, incluso cuando no existen causas objetivas que lo motiven. Las preocupaciones parecen flotar de un problema a otro, como problemas familiares o de relaciones interpersonales, cuestiones de trabajo, dinero, salud y otros problemas. Incluso siendo consciente de que sus preocupaciones o miedos son más intensos de lo necesario, una persona con trastorno de ansiedad generalizada aún tiene dificultad para controlarlos.

Los síntomas psicológicos son: preocupación crónica y exagerada, agitación, inquietud, tensión e irritabilidad, aparentemente sin causa alguna, o más intensas de lo que sería razonable en esa situación en particular. La gente que la padece también puede tener problemas de concentración y dificultades para conciliar el sueño y permanecer dormido (siendo el primero que se afecta en cualquier trastorno) y sueño no reparador ni satisfactorio.

Con frecuencia suelen aparecer signos físicos, como temblores, dolor de cabeza, mareos, agitación, tensión y dolor muscular, ojeras, pérdida de peso, molestias abdominales y sudoración.

Causas[editar]

El TAG está probablemente causado por una combinación de factores biológicos y de circunstancias vitales. Los genes pueden jugar un papel. Muchas de las personas que la padecen también experimentan otros trastornos médicos, como depresión y/o pánico, que al parecer implican cambios en los procesos químicos cerebrales, en particular anomalías en los niveles de la serotonina. El estrés también puede contribuir en su aparición.

Podemos definir las respuestas de ansiedad como reacciones defensivas e instantáneas ante el peligro. Estas respuestas, ante situaciones que comprometen la seguridad del sujeto, son adaptativas para la especie humana. Significa esto que ejercen una función protectora de los seres humanos.

El ser humano durante miles de años se ha tenido que enfrentar a infinidad de peligros; cuando estos se presentaban, las respuestas más eficaces para preservar la integridad del sujeto eran dos: huir o luchar. Los mecanismos, psicofisiológicos humanos, que preparan para la huida o la lucha (respuestas de ansiedad) han cumplido un eficaz papel a lo largo de los tiempos. El problema es que el ser humano ya no tiene que enfrentarse con animales que corren detrás de él para convertirlo en su cena; en cambio otros muchos agentes estresantes le rodean y le acompañan a lo largo de su existencia, haciendo que el fantasma del peligro le aceche detrás de cualquier situación inofensiva.

Enrique Echeburúa, Catedrático de Terapia de Conducta del País Vasco, ilustra con un magnífico ejemplo cómo funciona el mecanismo de la ansiedad:[1] {{cita|En el caso de los trastornos de ansiedad, la respuesta de miedo funciona como un dispositivo antirrobo defectuoso, que se activa y previene de un peligro inexistente. Precisamente el ser humano actual está abocado a abordar el fascinante problema de cómo controlar los aspectos perjudiciales de las respuestas de miedo (que se pueden manifestar psicopatológicamente en forma de trastornos fóbicos y de ansiedad) conservando, sin embargo sus beneficios protectores.

Incidencia[editar]

El trastorno de ansiedad generalizada es una afección común por lo que cualquier persona puede sufrir este trastorno, incluso los niños. La mayoría de las personas que sufren este trastorno dicen que han estado ansiosas desde que tienen memoria. El trastorno de ansiedad generalizada es un poco más frecuente en las mujeres que en los hombres. Cabe señalar que los trastornos de ansiedad son los problemas de salud mental más comunes. Pueden afectar de igual manera a adultos, niños y adolescentes.

Situaciones que pueden aumentar el riesgo de padecer TAG:

  • Tiene un familiar cercano que sufre de un trastorno de ansiedad.
  • Consumo y/o abuso de drogas.
  • Problemas de aprendizaje o de memoria.
  • Condición prolongada, como diabetes, depresión, uso de drogas ilícitas, o alcoholismo.
  • Embarazada o recientemente tuvo un bebé.
  • Es mujer.
  • Tiene 25 años de edad o menor.[2]

Tratamiento[editar]

El tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada incluye la utilización de antidepresivos (tricíclicos, ISRS), buspirona y (a corto plazo) benzodiacepinas, y formas específicas de psicoterapia. El tratamiento más efectivo para el TAG suele combinar la psicoterapia con la medicación.

Las investigaciones han demostrado que la psicoterapia cognitiva-conductual es efectiva para el tratamiento del TAG. También son útiles las técnicas de reducción de estrés: técnicas de relajación y respiración profunda (diafragmática o abdominal), meditación, mejor manejo del tiempo, ejercicio físico, yoga, caminar, Tai chi y Bio-retroalimentación (Biofeedback) para controlar la tensión psíquica y muscular. También suelen ser de utilidad cambios en la alimentación: por ejemplo, la eliminación gradual del café, bebidas estimulantes, alcohol y refrescos que contengan cafeína (bebidas cola).

Farmacológico[editar]

Los psicofármacos son muy efectivos para mitigar los síntomas de ansiedad.

Ansiolíticos[editar]

Se pueden utilizar medicamentos ansiolíticos o antidepresivos con efecto ansiolítico (no todos los antidepresivos lo poseen). Los ansiolíticos benzodiazepínicos no deberían utilizarse por períodos mayores a un mes ya que con el transcurso del tiempo pueden llegar a producir efecto tolerancia y a una necesidad de incrementar la dosis.

ISRS[editar]

Por tratar un TAG de larga duración lo más recomendable para el manejo psicofarmacológico de los síntomas de ansiedad es la utilización de antidepresivos con efecto ansiolítico asociado (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina). Los siguientes antidepresivos se encuentran aprobados por la FDA para el tratamiento del TAG: escitalopram, venlafaxina XR/LP, duloxetina y paroxetina.

Los antidepresivos, a diferencia de los ansiolíticos benzodiazepínicos, no producen tolerancia, por consiguiente no existe riesgo de generar una adicción farmacológica. Por esto es preferible utilizarlos en el tratamiento a largo plazo de la ansiedad.

Antiepilépticos[editar]

La pregabalina (Lyrica) actúa sobre el canal de calcio voltaje-dependientes con el fin de reducir la liberación de neurotransmisores tales como el glutamato, noradrenalina y la sustancia P. Su efecto terapéutico aparece después de 1 semana de uso y es similar en eficacia al lorazepam, alprazolam y venlafaxina pero la pregabalina ha demostrado ser superior al producir efectos terapéuticos más consistentes para los síntomas de ansiedad psíquica y somática. Estudios a largo plazo han demostrado su eficacia continua sin el desarrollo de la tolerancia y, además, a diferencia de las benzodiazepinas no interrumpe la arquitectura del sueño y produce menor deterioro cognitivo y psicomotor, además tiene un bajo potencial de abuso y dependencia por ello puede ser preferible a las benzodiazepinas por estas razones. Los efectos ansiolíticos de la pregabalina aparecen rápidamente después de la administración, similar a las benzodiazepinas, lo que da pregabalina una ventaja sobre muchos de los medicamentos ansiolíticos tales como los antidepresivos.

Algunas personas con TAG que sufren de ataques de pánico graves pueden beneficiarse con el tratamiento de Lamotrigina (Lamictal) o Gabapentina (Neurontin), que fue desarrollado inicialmente para el tratamiento de convulsiones.

En personas con síntomas de insomnio invalidante pueden beneficiarse de un medicamento no-benzodiacepinico perteneciente a las Drogas-Z llamado Zolpidem (solo a corto plazo ya que puede producir dependencia al igual que las benzodiacepinas), en este sentido a largo plazo es preferible el uso de neurolépticos como la quetiapina (Seroquel).

Referencias[editar]

  1. Enrique Echeburúa-Odriozola (1996). Avances para el Tratamiento Psicológico de los Trastornos de Ansiedad. PIRÁMIDE. 
  2. Trastorno de ansiedad generalizada | Descripción general

Bibliografía[editar]

  • Feldman (2010). Psicología con aplicaciones en países de habla hispana Robert S. Mcgraw-Hill. p. 579. 

Enlaces externos[editar]