Esquí de travesía

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Practicantes del esquí de montaña.
Fotografía de antiguas pieles de foca usadas para el esquí de travesía (hacia los años 1950)

El esquí de travesía, es una modalidad a medio camino entre el alpinismo y el esquí que no precisa de zonas preparadas ni señaladas y que tiene como objetivo hacer la ascensión y el descenso de un pico, una travesía o una excursión.

Como otras actividades de montaña, se trata de un deporte de riesgo. Hace falta material y equipo específico, así como una preparación física y capacidad técnica que rebasan con mucho el simple dominio de las habilidades de descenso.

Tiene su origen en los Alpes, durante las primeras décadas del siglo XX, en un momento en que mientras que el alpinismo era una actividad de verano plenamente consolidada, durante el invierno y la primavera la alta montaña permanecía cerrada a toda actividad humana.

Actualmente se practica en cualquier parte del mundo. Existen también numerosas competiciones, organizadas por clubes de alpinismo o excursionismo.

Para ello se utiliza un material específico:

  • Tablas de esquí parecidas a las del esquí alpino aunque más ligeras.
  • Fijaciones que permiten soltar el talón del esquí para poder caminar.
  • Botas ligeras con suela de goma.
  • Pieles de foca que se colocan debajo de cada esquí para poder ascender pendientes. Su nombre proviene del animal marino cuya piel se usaba antiguamente para fabricar el accesorio. En la actualidad se usan otros materiales.
  • Cuchillas en caso de tener que caminar sobre nieve dura.
  • Además de los utensilios típicos del alpinismo como los crampones, piolet, vestimenta técnica, etc.

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