Espolón de Haglund

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Espolón Calcáneo
Espolon001.jpg
Radiografía de pie izquierdo con espolón calcáneo.
Clasificación y recursos externos
CIE-10 M77.3
eMedicine orthoped/
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El espolón calcáneo es una prominencia ósea o exostosis que puede aparecer en la parte anterior del talón (Hueso Calcáneo) como consecuencia de estiramientos excesivos y continuados de la fascia plantar, una banda de tejido conjuntivo que recubre los músculos de la zona. Al estirarse excesivamente, la fascia puede calcificarse, formándose el espolón, que es bastante doloroso y dificulta el apoyo normal de talón, ocasionando a veces una inflamación en la zona que lo rodea, que puede manifestarse a diversos niveles. Existe un espolón subcalcáneo, simple o doble, y un espolón retrocalcáneo, si el dolor se localiza en el borde medial y lateral del talón. Sobre todo en niños, se debe pensar en la epifisitis del calcáneo (enfermedad de Sever). Si es posterior al tendón de Aquiles, en bursitis posterior al tendón de Aquiles (deformación de Haglund). Si es anterior al tendón de Aquiles en el espacio retromaleolar se debe descartar fractura de la tuberosidad posterolateral del astrágalo, bursitis retromalolar, bursitis anterior al tendón de Aquiles y si es referido en la inserción calcánea del tendón de Aquiles en neuralgia del nervio tibial posterior, síndrome de sobrecarga (en deportistas) y tendón de Aquiles tenso por estructura y función anormal del pie.[1]

El espolón también está relacionado con los zapatos de tacos altos, pues el contrafuerte rígido de estos zapatos puede crear una presión que agrava el sobrehueso al caminar. De hecho, el espolón es común en mujeres que usan tacos altos.

Síntomas[editar]

El espolón de Haglund puede manifestarse en uno o ambos pies. Los signos y síntomas incluyen:

  • Una protuberancia notable en la parte trasera del talón.
  • Dolor en el área donde el tendón de Aquiles se vincula al tobillo.
  • Hinchazón en la parte trasera del talón.
  • Enrojecimiento de la piel en la zona afectada.

Causas[editar]

La herencia juega un rol en el espolón de Haglund. Se puede heredar un tipo de estructura ósea en el pie que puede volverlos propensos a desarrollar esta condición.

Por ejemplo, los arcos elevados pueden contribuir a la deformidad de Haglund. El tendón de Aquiles se une a la parte posterior del hueso del talón, y en una persona con arcos elevados el hueso del talón se inclina hacia atrás en el tendón de Aquiles. Esto hace que la porción superior de la parte posterior del hueso del talón frote contra el tendón. Con el tiempo, debido a esta irritación constante, se desarrolla una profusión ósea y la bursa se inflama. Es la bursa inflamada la que produce el enrojecimiento y la inflamación asociados con la deformidad de Haglund.

Un tendón de Aquiles apretado también puede jugar un papel en la deformidad de Haglund, provocando dolor por compresión de la bursa delicada e inflamada. En contraste, un tendón más flexible resulta en una menor presión sobre la bursa.

Otro posible factor contribuyente a la deformidad de Haglund es la tendencia a caminar en la parte exterior del talón. Esta tendencia, que produce desgaste en el borde exterior de la suela del zapato, hace que el talón gire hacia el interior, dando lugar a un desgaste del hueso del talón contra el tendón. El tendón se protege formando una bursa, que finalmente se convierte en inflamada y sensible.

Diagnóstico[editar]

Después de evaluar los síntomas del paciente, el cirujano examina el pie. Además, se prescribirán rayos X para ayudar al cirujano a evaluar la estructura del hueso del talón.

deformidad de Haglund en el talón

Tratamiento[editar]

El tratamiento no quirúrgico de la deformidad de Haglund apunta a reducir la inflamación de la bursa. Si bien estos enfoques pueden resolver la bursitis, no reducirán la protuberancia ósea. El tratamiento no quirúrgico puede incluir una o más de los siguientes:

  • La eliminación del problema: Caminar sin zapatos quita la presión completamente fuera de la zona afectada.
  • Medicación: Los medicamentos antiinflamatorios pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación. Algunos pacientes también encuentran que un analgésico tópico, que se aplica directamente sobre la zona inflamada, es beneficioso.
  • Hielo: Para reducir la hinchazón, aplique una bolsa de hielo con una toalla fina sobre el área afectada durante 20 minutos por cada hora de caminata. No aplique el hielo directamente sobre la piel.
  • Ejercicios: Los ejercicios de estiramiento ayudan a aliviar la tensión del tendón de Aquiles. Estos ejercicios son especialmente importantes para el paciente que tiene un tendón tenso.
  • Taloneras: Colocación de almohadillas en el interior del calzado amortigua el talón y puede ayudar a reducir la irritación al andar.
  • Modificación del calzado. Usar calzado sin respaldo (contrafuerte) o al menos que este sea suave para evitar o minimizar la irritación.
  • Fisioterapia: La inflamación es a veces reducida a ciertas formas de terapia física, como la terapia de ultrasonido.
  • Dispositivos ortopédicos: Soportes para el arco personalizados, útiles porque controlan el movimiento en el pie, que puede agravar los síntomas.
  • Inmovilización. En algunos casos, el uso de enyesado puede ser necesario reducir los síntomas.

Si el tratamiento no quirúrgico no logra proporcionar un alivio adecuado del dolor, la cirugía puede ser necesaria. El cirujano de pie y tobillo determinará el procedimiento que mejor se adapte a su caso. Es importante seguir las instrucciones del médico para la atención postquirúrgica.

Prevención[editar]

Una recurrencia de la deformidad de Haglund puede ser prevenida por:

  • Uso de calzado adecuado, evitar los tacos altos.
  • El uso de soportes para el arco o aparatos ortopédicos, como las plantillas
  • Realización de ejercicios de estiramiento para evitar que el tendón de Aquiles se tensione.
  • Evitar correr sobre superficies duras y cuesta arriba.

Referencias[editar]

  1. Bravo Acosta, Tania (2006). Diagnóstico y rehabilitación en enfermedades ortopédicas. Ciencias Médicas. p. 357. ISBN 9592122016.