Espectro autista

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El espectro autista (o también espectro autístico) es un conjunto de síndromes del desarrollo y el comportamiento que resultan de ciertas combinaciones de rasgos autistas. Aunque estos rasgos se pueden distribuir normalmente en la población, algunos individuos heredan o manifiestan más rasgos autistas. En la parte más baja y más grave del espectro se encuentra el autismo de bajo funcionamiento o autismo de Kanner, que se caracteriza por profundas discapacidades en varias áreas. En la parte más alta (y por lo tanto, menos grave) del espectro nos encontramos con el autismo de alto funcionamiento y el Síndrome de Asperger.

Para tener en cuenta: El "Espectro Autista" no es una enfermedad. una enfermedad puede, con un tratamiento "mejorarse" o curarse en otras palabras. Estas personas tienen un coeficiente intelectual y una manera de ver diferente el mundo, en su cerebro su mente logra ver todo de manera diferente son estructurados, tienen rutinas, algunos hablan, otros no, algunos poco.Es decir esto es una discapacidad. y cada niño de estos es un ser especial . El tratamiento que puede llevarse a cabo es "psicología temprana" desde los primeros años, al detectarse el Autismo o Síndrome, ayudando al niño a que avance en su vida teniendo acciones similares al resto de los "neurotipicos". pero no es algo que tenga solución o se "arregle". hay que aprender a vivir con ellos. ayudar a la sociedad a comprender a estas personas.

Suele ser más frecuente en el sexo masculino que en el femenino.

Las características por las que podemos reconocer a un niño autista son variadas, pues como ya dijimos anteriormente, es un síndrome (conjunto de anomalías) y no es una enfermedad. Se considera que una persona es autista si tiene o ha tenido en alguna etapa de su vida, cuando menos siete de las siguientes características:

· Lenguaje nulo, limitado o lo tenía y dejó de hablar.

· Ecolalia, repite lo mismo o lo que oye (frases o palabras).

· Parece sordo, no se inmuta con los sonidos.

· Obsesión por los objetos, por ejemplo, le gusta traer en la mano un montón de lápices o cepillos sin razón alguna.

· No tiene interés por los juguetes o no los usa adecuadamente.

· Apila los objetos o tiende a ponerlos en línea.

· No ve a los ojos, evita cualquier contacto visual.

· No juega ni socializa con los demás niños.

· No responde a su nombre.

· Muestra total desinterés por su entorno, no está pendiente.

· No obedece ni sigue instrucciones.

· Pide las cosas tomando la mano de alguien y dirigiéndola a lo que desea.

· Evita el contacto físico. No le gusta que lo toquen o carguen.

· Aleteo de manos (como si intentara volar) en forma rítmica y constante.

· Gira o se mece sobre sí mismo.

· Se queda quieto observando un punto como si estuviera hipnotizado.

· Camina de puntitas (como ballet).

· No soporta ciertos sonidos o luces (por ejemplo, la licuadora o el microondas).

· Hiperactivo (muy inquieto) o extremo pasivo (demasiado quieto).

· Agresividad y/o auto agresividad (se golpea a sí mismo).

· Obsesión por el orden y la rutina, no soporta los cambios.

· Se enoja mucho y hace rabietas sin razón aparente o porque no obtuvo algo.

· Se ríe sin razón aparente (como si viera fantasmas).

· Comportamiento repetitivo, es decir, tiende a repetir un patrón una y otra vez en forma constante.

Esta lista se da como referencia pero será necesaria el diagnóstico del neurólogo así como la valoración del psicólogo.


Clasificación en los manuales de diagnóstico[editar]

En el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV-TR) y en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud (CIE-10), los trastornos del espectro autista (TEA) se clasifican como trastornos generalizados del desarrollo (TGD), en contraposición a los trastornos del desarrollo específicos (como la dislexia, la agrafía, la discalculia o la dispraxia).

El autismo se clasifica en el CIE-10, el sistema de clasificación de enfermedades de la OMS con la clave F84, con los siguientes subgrupos:

F84.0: Autismo; también denominado: autismo infantil temprano, psicosis infantil, autismo infantil, síndrome de Kanner, psicosis de la infancia
F84.1: Autismo atípico; también denominado: psicósis atípica de la infancia
F84.10: Autismo con una edad de aparición atípica
F84.11: Autismo con sintomatología atípica
F84.12: Autismo con edad de aparición y sintomatología atípicas
F84.5: Síndrome de Asperger; también denominado: psicopatía autista, trastormo esquizoide de la infancia

Aunque algunas de las denominaciones alternativas que se mencionan más arribader han ido cayendo en desuso, continúan apareciendo hoy en el ICD-10.

El DSM-IV, la clasificación estedounidense de las alteraciones psiquiátricas, también clasifica el autismo como alteración generalizada del desarrollo, bajo la clave 299. Se distinguen aquí dos categorías:

299.00: Autistische Störung
299.80: Asperger-Syndrom

El "autismo atípico", no aparece considerado como un diagnóstico posible en la clasificación del DSM-IV.

Empatía y sistematización[editar]

Simon Baron-Cohen ha descrito en su libro The Essential Difference,[1] publicado en castellano bajo el título de La Gran Diferencia,[2] su teoría del "cerebro extremadamente masculino" para el autismo. En esta teoría, Baron-Cohen postula la existencia del "cerebro masculino", particularmente diseñado para la "sistematización", y del "cerebro femenino", especialmente adaptado para la "empatía". Tanto hombres como mujeres varían en el grado en que poseen un cerebro típicamente de su sexo; algunos hombres son más sistematizadores que otros, y algunas mujeres son más empáticas que otras. Baron-Cohen plantea la hipótesis de que los trastornos del espectro autista puedan ser el resultado del emparejamiento selectivo entre algunos hombres (y mujeres) que poseen cerebros extremadamente masculinos, buenos para la sistematización pero carentes de empatía. Su teoría da explicación tanto de muchas (aunque no todas) de las manifestaciones clínicas del autismo (como los severos déficits en las relaciones interpersonales, mientras se mantienen habilidades normales e incluso excepcionales en otros ámbitos) como del hecho de que la abrumadora mayoría de afectados por trastornos del espectro autista son hombres.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Simon Baron-Cohen. "The Essential Difference. Men, Women And The Extreme Male Brain". Penguin, Londres (2003).
  2. Simon Baron-Cohen. "La Gran Diferencia. Cómo son realmente los cerebros de hombres y mujeres". Amat Editorial, Barcelona (2005).

Enlaces externos[editar]