Especie invasora

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Conejo europeo en Australia. Unas pocas parejas fueron introducidas en el siglo XIX por motivos cinegéticos y hoy son la mayor plaga del país.
Valla a prueba de conejos en Australia.

Las especies invasoras son animales, plantas u otros organismos, generalmente transportados e introducidos por el ser humano en lugares fuera de su área de distribución natural y que han conseguido establecerse y dispersarse en la nueva región, donde resultan dañinos.

Que una especie invasora resulta dañina, significa que produce cambios importantes en la composición, la estructura o los procesos de los ecosistemas naturales o seminaturales, poniendo en peligro la diversidad biológica nativa (en diversidad de especies, diversidad dentro de las poblaciones o diversidad de ecosistemas). Debido a sus impactos en los ecosistemas donde han sido introducidas tales especies son consideradas ingenieros de ecosistemas.

La importancia de controlar poblaciones de palomas en urbes y zonas rurales


Los cambios naturales o causados por los seres humanos en los ecosistemas de todo el planeta han redistribuido las especies vegetales y animales de forma accidental o voluntaria. Como consecuencia de estos cambios ciertas especies tienen un comportamiento invasivo en su localidad natulal o de introducción, siendo más susceptibles los hábitats alterados o degradados. Estas invasiones llevan asociadas varios problemas:

  • A nivel ecológico destaca la pérdida de diversidad autóctona y la degradación de los hábitats invadidos.
  • Económicamente son importantes los efectos directos sobre las actividades agropecuarias y la salud pública.

Una vez detectada la invasión, su control y erradicación son costosos y no siempre posibles. Identificar los invasores potenciales y evitar su establecimiento es el mejor camino para frenar un problema que incrementa al mismo ritmo que la globalización.

Terminología[editar]

La terminología asociada con las especies introducidas se encuentra en flujo, por una variedad de razones.

Especies introducidas[editar]

El término especie introducida no es sinónimo de especie invasiva o invasora. Una especie invasiva, es aquella que ha sido introducida y se ha convertido en una plaga en su nueva ubicación. El término se utiliza para implicar tanto un sentido de urgencia, como de potencial daño. Por ejemplo, la orden ejecutiva 13112 de los Estados Unidos, define "especies invasivas" como "una especie extranjera cuya introducción causa o puede causar daños económicos o ambientales o causar daño a la salud humana".[1]

Algunas personas argumentan que el término "invasivo" es una palabra "cargada" y el daño es difícil de definir,[2] el hecho es que los organismos continúan siendo introducidos en áreas donde no son nativos. Algunos ecologistas argumentan que todas las especies no-nativas capaces de establecerse en un ambiente natural son dañinas donde sea que se introduzcan.

Otros términos a menudo utilizados alternativamente con especies introducidas son: aclimatado, bioinvasivo, exótico, escapado, salvaje, extranjero, invasor, naturalizado, inmigrante, no-nativo, y xenobiótico. No obstante, se puede y se debe hacer una distinción entre estos términos.

En el más amplio sentido, una especie introducida es un sinónimo de no-nativa y por lo tanto, aplica también a la mayoría de los organismos de granjas y jardines; estos encajan adecuadamente en la definición básica anterior. Sin embargo, algunas fuentes agregan a la definición: "...y ahora se están reproduciendo en el medio ambiente natural",[2] que remueve de consideración de especies introducidas a todas las especies criadas o nacidas en granjas y jardines, que no sobrevivirían sin los seres humanos. Con respecto a las plantas, caen en esta excepción aquellas definidas como plantas ornamentales o cultivadas.

Una definición más típica, aunque tal vez, carente de sofisticación ecológica, es la provista por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos: Las especies introducidas son ..."especies que han logrado sobrevivir y reproducirse fuera de los hábitats donde evolucionaron y o diseminaron naturalmente".[3] Y la definición según IUFRO (International Union of Forest Research Organizations):[4] "Una especie establecida no nativa para el ecosistema, región o país", donde establecida significa que se reproduce en el ambiente natural.

Invasores autóctonos[editar]

Las alteraciones ambientales, como la eliminación de un predador, puede llevar a una especie autóctona a aumentar su presencia y distribución en detrimento de otras especies.

Transporte e introducción[editar]

La ardilla gris fue introducida en Inglaterra a principios del siglo XX. Hoy en día ha situado a la ardilla roja nativa al borde de la extinción en todas las Islas Británicas.

La especie es transportada por el hombre desde su región nativa a la localidad receptora. La mayoría de especies mueren durante esta fase pero aun así, son muchas las que la superan. El transporte puede ser intencional, causado por el hombre con un fin determinado, como la producción de alimentos, madera, mejora del suelo, jardinería o actividades de caza y pesca; o accidental, de forma involuntaria y asociada a las rutas de comunicación, cargamentos de productos agrícolas, polizones en transportes de mercaderías, la descarga de aguas de lastre en los puertos o el abatimiento de barreras geográficas por obras de ingeniería (caso de las medusas típicas del Océano Índico que invaden el Mediterráneo a través del Canal de Suez.)

Establecimiento o naturalización[editar]

La especie introducida llega a crear poblaciones autosostenibles sin necesidad de nuevas introducciones. Los factores que determinan que una especie se establezca en la nueva comunidad son la presión de propágulo, entendida como la frecuencia y magnitud de las introducciones; las características del invasor, las propiedades de la comunidad receptora y la interacción entre la especie y la comunidad.

Expansión e invasión[editar]

La especie invasora incrementa su densidad en la zona ocupada o coloniza nuevos territorios a lo largo del tiempo. En esta última fase intervienen tanto factores propios de la especie como de los ecosistemas o comunidades invadidas. Muchas especies pueden tener un crecimiento poblacional con un período de retardo temporal durante el cual resulta difícil distinguir qué especies serán finalmente invasoras.

Pero, ¿Cómo es posible que una especie que no ha evolucionado en una comunidad concreta sea capaz de invadirla e incluso desplazar especies nativas que han tenido mucho más tiempo para adaptarse?

No todas las especies son invasivas, ni lo son en cualquier parte o momento. Eso depende de muchos factores, tanto intrínsecos de la especie (capacidad de sobrevivir en el nuevo ambiente, tener un crecimiento poblacional rápido, estar preadaptado a las nuevas condiciones climáticas), como del proceso (abundancia y frecuencia de la invasión), como de los ecosistemas invadidos (alteración del medio original, falta de los enemigos naturales propios de la especie invasora, facilitación para establecer relaciones mutualistas, nichos ecológicos vacíos...).

Impactos[editar]

Cada especie invasora causa diferentes impactos y de diferente magnitud, entre los que se distinguen básicamente:

Impactos ecológicos[editar]

Chumbera (Opuntia ficus-indica) en Marruecos. Esta planta, muy extendida en el Mediterráneo occidental, fue importada por los españoles en el siglo XVI.

En el ámbito ecológico el principal impacto de las invasiones biológicas es la pérdida de biodiversidad. La introducción de una especie exótica puede alterar la abundancia de las especies e incluso causar la extinción local de algunas especies nativas contribuyendo de esta manera a la homogeneización del paisaje. Se calcula que el 80% de las especies en peligro de todo el mundo corren el riesgo de sufrir gravemente por competición o predación causadas por especies invasoras.[5]

Cuando especies generalistas y adaptables entran en ecosistemas que han sido modificados por los seres humanos las especies nativas se encuentran en desventaja para sobrevivir mientras otras especies prosperan. Las islas y los lagos son extremadamente sensibles a este fenómeno ya que al ser ecosistemas de pequeño tamaño sus especies son más vulnerables.

La disminución de la diversidad nativa que se produce a raíz de las extinciones puede estar mediada por varios factores, entre los cuales destacan las relaciones de competencia, depredación y herbivoría, la producción de sustancias tóxicas, la hibridación con especies nativas emparentadas, la modificación de las propiedades de los ecosistemas y la modificación del régimen de perturbaciones.

Impactos económicos[editar]

Las plagas de especies exóticas son responsables de grandes pérdidas económicas debido al daño generado en la producción de las cosechas, la ganadería, las pesquerías e incluso el mobiliario urbano. Por otra parte, también ocasionan el coste derivado de controlarlas y/o erradicarlas del lugar invadido.

Impactos en la salud[editar]

Existe un riesgo creciente de enfermedades exóticas debido al aumento del transporte y a la invasión por parte de los humanos de hábitats que antes eran remotos. Esto puede llevar a asociaciones con enfermedades nuevas (por ejemplo el SIDA-virus VIH).[5] Las especies introducidas de palomas, roedores o insectos (por ejemplo: mosquitos, pulgas, chinches, mosca tse-tse) pueden servir de vectores y de reservorios de enfermedades . Un caso reciente es el del virus del Nilo Occidental que se ha difundido por los Estados Unidos causando la muerte de humanos, aves, mamíferos y reptiles.[6] Las consecuencias de las especies introducidas pueden ir mucho más allá de los efectos inmediatos, por ejemplo si se usan pesticidas para controlar a las especies invasoras y éstos contaminan el suelo y el agua.[5]

Manejo[editar]

Prevención[editar]

La tortuga de Florida (Trachemys scripta) se convierte en especie invasora en Europa cuando es liberada de forma irresponsable en el medio al crecer demasiado para seguir siendo una mascota.[7]

Es difícil predecir a priori qué especies pueden invadir e impactar sobre los ecosistemas, ni qué ecosistemas son más vulnerables y sensibles a las especies invasoras. Actualmente se siguen importando nuevas especies de plantas para jardinería o peces de piscifactoría entre muchas otras. Por este motivo, y con el fin de prevenir futuras invasiones, es fundamental aumentar el control sobre las vías de introducción o prohibir la importación o introducción de aquellas especies que puedan generar grandes impactos. En consecuencia, es importante contar con un marco legal adecuado. Todas las especies introducidas son susceptibles de escapar hacia hábitats naturales y establecerse. Por lo tanto, la capacidad de detectar rápidamente las invasiones biológicas es esencial para que su erradicación sea realmente efectiva.

Detección temprana y respuesta rápida

Cuando la prevención ha fallado, el segundo escalón desde el que impulsar la lucha contra las invasiones biológicas, es el de la detección temprana y rápida respuesta. Un escalón, cuyo principio se sustenta en la intención de actuar antes de un mal mayor, es decir antes de que halla más individuos de los extraíbles o estos ocupen áreas más grandes de lo que su control aconseja, por ello, a pesar poder tener un carácter preventivo, queremos denotar que el objetivo principal de esta modalidad operativa, es impedir el establecimiento y/o propagación de especies introducidas. Rara vez, las introducciones se producen con tal número de efectivo y con circunstancias tan favorables como para poder hablar desde el inicio, de invasión, sino que más bien hay un periodo donde estas especies se centran en sobrevivir, más allá de la colonización, un periodo donde se muestran especialmente vulnerables y donde los costes de extracción son considerablemente menores a los de erradicación y control futuros. Sin embargo, no hay que olvidar a la hora de dar una respuesta rápida, que esta no debe ser precipitada, pues dada la complejidad de las relaciones interespecíficas, no podemos actuar hasta tener la seguridad de que la extracción del organismo invasor es efectivamente beneficiosa. Una herramienta que puede facilitar dicha labor es la aplicación del método de Determinación de la Idoneidad de Actuación en Especies Exóticas mediante matriz GAGO, sustentado por información ya existente y de fácil acceso, de manera que reduce los costes y el tiempo que conlleva la realización de nuevos estudios específicos.

Erradicación[editar]

La erradicación completa de una especie exótica a veces es posible, especialmente si se tiene un buen conocimiento de la especie, reproducción, ciclo de vida y si ha causado invasiones en otros puntos del planeta para saber la mejor manera de actuar.

Se ha logrado erradicar algunas especies exóticas potencialmente perjudiciales, como por ejemplo, el caracol gigante africano. Esta peste para la agricultura en muchas zonas de Asia y Pacífico, fue exterminada gracias a las campañas sostenidas contra las poblaciones establecidas en Florida y Australia. Sin embargo, otros proyectos han sido tan desastrosos que incluso han empeorado el problema. Por eso, cuando se pretende llevar a cabo un proceso de erradicación, se debe hacer previamente un estudio exhaustivo de la especie y de todos los factores implicados en la invasión.

Control[editar]

Cuando la erradicación de una especie falla o no es posible, se procede al control de las poblaciones de esa especie a niveles aceptables para que los daños ecológicos y socioeconómicos sean los menores posibles. Existen tres métodos de control que se usan a menudo, de forma individual o combinados: el químico, el mecánico y el biológico.

"Enemigos del Conejo" que pueden ser usados en su erradicación, según un cartel del Servicio de Información de Australia Occidental (1950).
  1. Control químico: Es probablemente el principal método utilizado para combatir las pestes tóxicas en agricultura. Por ejemplo, en Estados Unidos los pesticidas lograron controlar con éxito a una hierba parásita de las raíces. Pero los controles químicos conllevan también muchos problemas, como riesgos para la salud humana y para la biodiversidad local. Además, es importante tener en cuenta la posibilidad de que muchas especies puedan desarrollar resistencia al pesticida.
  2. Control físico o mecánico: Hay ciertas especies que únicamente se pueden tratar de forma directa, extrayéndolas mecánicamente. Este método sólo es efectivo cuando el área invadida es pequeña. En el caso de la hierba del cuchillo (planta del género Carpobrotus), se ha intentado eliminarla con azadas para contener su expansión, ya que ningún otro método era apropiado. En la erradicación exitosa de los caracoles africanos gigantes de Florida y Australia, uno de los factores cruciales fue la recolección a mano de los individuos. También se puede considerar la caza como un método mecánico para mantener controladas las poblaciones de animales exóticos, como en el caso de la caza y trampeo utilizados para controlar poblaciones de pequeños mamíferos exóticos en Nueva Zelanda. Sin embargo, es poco probable que la caza por sí sola sea un método de control eficaz. Además las dificultad de encontrar a los organismos y los gastos de equipamiento para su extracción o caza hacen imposible aplicar este tipo de control en muchos casos.
  3. Control biológico: Como hemos explicado antes, una de las causas de expansión descontrolada de las especies es el hecho de que vienen sin sus depredadores naturales. Por lo tanto, una fórmula de controlar sus poblaciones es introducir a los enemigos naturales en el nuevo ecosistema. Esto ha tenido éxito en algunos casos, aunque se debe hacer de forma muy controlada porque la introducción de una especie exótica siempre supone un riesgo para la comunidad nativa. La invasión del hipérico (Hypericum perforatum) en Estados Unidos fue controlada mediante la introducción de un escarabajo herbívoro del género Chrysolina que se alimenta de esta planta.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. * CEQ (1999). Executive Order 13112.
  2. a b Carlton, James T. (2002). «Introduced Species in U.S. Coastal Waters» (en inglés). Pew Oceans Commission. Archivado desde el original el 08 de octubre de 2001.
  3. U.S. Envronmental Protection Agency. Mid-Atlantic Integrated Assessment. September 2003. Introduced species. Sitio web US EPA
  4. IUFRO. Introduced species. Reference definition. Multilingual glossary, Forest genetic resources, IUFRO, FAO. IUFRO
  5. a b c Pimentel, D.; R. Zuniga and D., Morrison (2005). «Update on the environmental and economic costs associated with alien-invasive species in the United States.». Ecological Economics 52:  pp. 273–288. doi:10.1016/j.ecolecon.2004.07.013. 
  6. Lanciotti, R.S. (1999). «Origin of the West Nile virus responsible for an outbreak of encephalitis in the northeastern United States». Science 286:  pp. 2333–2337. doi:10.1126/science.286.5448.2333. PMID 10600742. 
  7. Pendlebury, Paul; Bringsøe, H.; Paul Pendelbury, REPTRANS UK (2006). «NOBANIS – Invasive Alien Species Fact Sheet – Trachemys scripta». Global Invasive Species Database. IUCN/SSC Invasive Species Specialist Group (ISSG). Consultado el 17 de agosto de 2009.
CONTROL DE PALOMAS

Enlaces externos[editar]