Escultura de Italia

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Historia[editar]

Escultura etrusca[editar]

Loba capitolina.

Las esculturas etruscas son principalmente en terracota o bronce. Modelaron las figuras de los muertos, que aparecían recostados sobre los sarcófagos.[1] Con la escultura etrusca apareció el retrato realista, saliendo del idealismo del arte griego.[1]

Tiene cierta semejanza con la primitiva escultura griega y cierta influencia mesopotámica.[2]

Las principales obras de este período son: La Quimera de Arezzo, la Loba capitolina, el Apolo de Veyes entre otras.[2] [3]

Escultura romana[editar]

República e imperio[editar]

La escultura romana no tuvo un estilo propio hasta psado cierto tiempo.[3]

Sus primeras influencias fueron los etruscos.[1] [3] Más adelante, según aumentaba el territorio romano y avanzaban las conquistas, grandes cantidades de esculturas griegas llegaron a Roma como botín de guerra y también llegaron los escultores griegos. Realizaron de estas esculturas miles de copias que adornarían los jardines y los edificios públicos romanos.[1] [2] De los etruscos heredaron el realismo de las imágenes de cera que realizaban a sus difuntos, de los griegos el idealismo. De época republicana destacan los retratos de Julio César, Cicerón y Pompeyo. El idealismo griego se puede apreciar en las obras del principio del imperio (s.I a.c) como el Augusto de Prima Porta, o los retratos de Calígula y Tiberio.[2]

Posterormente la época de los flavios y durante la anarquía militar del s. III d.c predominó la corriente más propia del realismo.[3] Durante el reinado de los Antoninos el retrato tiende al barroquismo. Muestra de ello son los retratos de Cómodo, Antonio Pío y la Estatua ecuestre de Marco Aurelio.[2]

En Roma también se esculpieron relieves, las influencias fueron las mismas, siendo el realismo una tendencia más popular y el idealismo más aristocrático. En los relieves, los artistas romanos hicieron uso de recursos pictóricos como las perspectivas.[1] Y detalles anecdóticos. La influencia más clara de grecia se aprecia en los relieves del Ara Pacis de Augusto, esta tendencia idealista se fue perdiendo con el tiempo, aunque se mantiene en la Columna de Trajano o el Arco de Tito, pero es más débil en la Columna de Marco Aurelio en que sus relieves representan el horror de la guerra.[3]

Escultura bizantina[editar]

Las obras más destacadas de la escultura bizantina son las labores ornamentales de los capiteles con motivos vegetales y animales afrontados, como son los de San Vital de Rávena o los sarcófagos de la misma ciudad, en los que se representan los temas del Buen Pastor.

Pero las obras capitales de la escultura bizantina son las pequeñas obras, dípticos y cajas talladas en marfil, destacando el díptico Barberini, Museo del Louvre, del siglo V, o la célebre Cátedra del Obispo Maximiano, en Rávena, tallada hacia el año 533 sobre placas de marfil con minucioso trabajo.




Edad media[editar]

Románico[editar]

Durante el románico, en el resto de Europa la escultura estuvo subordinada a la arquitectura, siendo una simple ornamentación, principalmente en las puertas de las iglesias y catedrales. Pero en la mayor parte del territorio italiano, la decoración escultórica no existía, en el arte románico particular italiano se le dio más importancia al color, por lo que la decoración de las fachads no era esculpida si no que era pintada o utilizaba mármoles de diferentes colores.[1] Pero en general el románico italiano, al igual que el gótico fue más clasicista que en el resto de Europa.



Gótico[editar]

La escultura gótica italiana se desarrolla principalmente en la Toscana y el norte de la península.[3] Son los lugares donde Nicola Pisano esculpió los relieves del púlpito del baptisterio de la Catedral de Pisa y de la Catedral de Siena. Nicola Pisano tuvo una tendencia marcadamente clasicista que prácticamente se anticipa al renacimiento.[1] Por otro lado, su hijo Giovanni está más influido por la corriente internacional, tomando características propias del gótico francés[3] como del alemán.[1]

Finalmente con Lorenzo Ghiberti termina el gótico, conserva ciertos rasgos de la escultura gótica aunque volviendo en cierto modo al clasicismo lo que conducirá al renacimiento.[3]





Renacimiento[editar]


Manierismo[editar]

Barroco[editar]


Neoclasicismo[editar]


Lista de escultores italianos por orden alfabético[editar]

Bibliografía y referencias[editar]

  1. a b c d e f g h Historia del arte. Vicens Vives. 2008. ISBN 978-84-316-4590-8. 
  2. a b c d e Gran enciclopedia universal de Espasa. 2004. ISBN 84-670-1327-3 (obra completa). 
  3. a b c d e f g h Diccionario enciclopédico Larousse. 1983. ISBN 84-7551-004-3 (obra completa). 

Véase también[editar]