Escudo de Navarra

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Escudo de Navarra
Escudo de Navarra (oficial).svg
Entidad Comunidad Foral de Navarra
Adoptado hacia 1234
oficializado: 1910
Blasón «En campo de gules unas cadenas de oro dispuestas en orla, cruz y sotuer con una esmeralda de su color en el centro.»
Corona Real

El escudo de armas de Navarra es el emblema heráldico que durante siglos ha identificado a Navarra, a sus antiguos soberanos y a sus instituciones, siendo adoptado como uno de los símbolos oficiales de la Comunidad Foral de Navarra según reconoce la ley orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra,[1] de 10 de agosto de 1982, y regulado por la Ley Foral 24/2003, de 4 de abril, de Símbolos de Navarra, que en su artículo 7.1 lo blasona o describe del siguiente modo:

El escudo de Navarra está formado por cadenas de oro sobre fondo rojo, con una esmeralda en el centro de unión de sus ocho brazos de eslabones y, sobre ellas, la Corona Real, símbolo del Antiguo Reino de Navarra.

Símbolos de Navarra - Gobierno de Navarra[2]

Este reconocimiento oficial del escudo de Navarra en 1982 y la regulación de su diseño gráfico en 1985,[3] culminó una larga historia de varios siglos de evolución y desarrollo como emblema heráldico, y que se remonta a mediados del siglo XII, con la adopción de la moda heráldica por el rey Sancho VI de Navarra (1150 - 1194) como evidencian ejemplares conservados de sus sellos personales. Su sucesor Sancho VII de Navarra (1194-1234) adoptó una figura heráldica en forma de un águila que no tuvo continuación, pues Teobaldo I de Navarra (1234-1253) recuperó el señal anterior que fue difundiéndose a través de representaciones en forma de escudo defensivo donde solía detallarse el blocado y refuerzo del mismo. Este detalle gráfico con el tiempo adquirió significado emblemático y fue incorporado al código heráldico con el nombre de carbunclo, figura que representaría a los emblemas de Navarra durante toda la Edad Media. En la época Moderna, y en paralelo con la evolución cultural de los usos heráldicos, que fueron perdiendo su significado denotativo original, el carbunclo derivó en la figura con carga simbólica de las «cadenas de Navarra», que prevaleció finalmente al quedar fijada en la memoria colectiva con un legendario episodio de la batalla de Las Navas de Tolosa de 1212.

Además de su uso oficial en la propia Navarra, el blasón está extendido en otros muchos símbolos oficiales, como el escudo nacional de España y el de numerosos municipios. También representa al departamento de Pirineos Atlánticos en Francia, como símbolo del territorio histórico de Baja Navarra,[4] y aparece asociado a las armas de diversos linajes, de manera completa, como las de la casa real de Francia o como brisura, como en el de los Zúñiga, duques de Béjar.[5]

Regulación y uso[editar]

El escudo de Navarra, junto con la bandera y el himno, tiene el reconocimiento de símbolo oficial de la Comunida Foral según la Ley foral 24/2003, de 4 de abril, de símbolos de Navarra. Las normas exclusivas del escudo establecen que éste o su logotipo deberá figurar, además de integrado en la bandera de Navarra, en:

  • Los despachos de autoridades y salas de reunión de los inmuebles sedes de las Instituciones de la Comunidad Foral.
  • Los vehículos del Parque de Automóviles de las Instituciones de la Comunidad Foral.
  • Los diplomas, certificados o títulos de cualquier clase, expedidos por autoridades representativas de las Instituciones de la Comunidad Foral.
  • Los documentos, impresos, sellos y membretes de uso oficial en las Instituciones de la Comunidad Foral.
  • Las publicaciones y anuncios oficiales de las Instituciones de la Comunidad Foral.
  • Los distintivos oficiales utilizados por las autoridades representativas de las Instituciones de la Comunidad Foral.
  • Los lugares u objetos de uso oficial que por su carácter especialmente representativo así se determine.
  • Los demás casos en que reglamentariamente se establezca por el Gobierno de Navarra.
Escudo de Navarra en un repostero presidiendo un acto de la Policía Foral de Navarra. El diseño tradicional según los cánones heráldicos se emplea en actos oficiales de protocolo o de significativa representación.

Sobre fondo rojo, y saliendo unas cadenas en forma de radios del centro, que representa una esmeralda robada supuestamente al rey Miramamolín en la batalla de las Navas de Tolosa del año 1212 y que está en la colegiata de Roncesvalles.

También se establece:

  • Se reserva su utilización como símbolos o logotipos principales de las Instituciones y de la Administración de la Comunidad Foral de Navarra. Asimismo se prohíbe la utilización en la bandera o en el escudo de cualquier símbolo, sigla o logotipo.
  • Su uso como distintivo de origen en productos o mercancías, así como el empleo como símbolo o logotipo de partidos políticos, sindicatos, asociaciones empresariales o cualesquiera entidades privadas, se regirá por el procedimiento reglamentario que, a tal fin, deberá establecer el Gobierno de Navarra.
  • Los símbolos de Navarra gozan de la misma protección jurídica que las leyes estatales confieren a los símbolos del Estado, con aplicación de los mismos casos y supuestos que éstas contemplan.

Heráldica y diseño[editar]

Cadenas ubicadas en la colegiata de Roncesvalles que sirvieron de inspiración para formar el escudo de Navarra

Los emblemas heráldicos pueden entenderse como la reproducción de signos gráficos contenidos dentro de un contorno, generalmente en forma de escudo y cuya descripción es conocida como blasón, esencia misma del propio emblema, junto con la de diversos elementos exteriores a ese contorno. En el caso del escudo de Navarra, su blasón oficial se corresponde con el adoptado por sus más antiguas instituciones que a su vez, lo tomaron del emblema de sus antiguos soberanos. Este blasón ha permanecido inalterado durante siglos, a diferencia de los elementos exteriores que lo han acompañado. El blasón de Navarra es una composición heráldica sencilla, entendida como formada por un campo llano, sin partición, y que carga un mueble o figura característica. Esta figura es la de una cadena compuesta por eslabones que son dispuestos en forma de cruz, aspa y orla, llevando en su punto de unión o centro, la representación de una esmeralda.

Esta figura se representó de distintas maneras: barras, esferillas y por último cadenas formadas por eslabones. En 1910 la Diputación Foral decidió fijar un diseño y aprobó uno específico para su uso oficial.[7] [8] Posteriormente se usaron oficialmente diseños variados según los devenires históricos tanto de la II República, como durante el régimen de Franco hasta que en 1985 el Gobierno de Navarra confió a Domingo Aznar Magaña la actualización del diseño, inspirandose en el de 1910, con la finalidad de emplearlo en usos protocolarios y ornamentales, así como su aplicación en la bandera oficial.[9]

A imagen de otras instituciones ejecutivas del Estado, el Gobierno de Navarra encargó el diseño de un emblema más acorde con las tendencias estéticas simplificadas impulsadas por la adopción de la filosofía de la imagen corporativa. El escudo tradicional heráldico es entonces simplificado a formas de logotipo, con variantes a única tinta, utilizados para identificar a los departamentos y órganos dependientes.

La Ley Foral 24/2003, de 4 de abril, de Símbolos de Navarra, reserva la utilización de la bandera y del escudo de Navarra como símbolo o logotipo principal de las Instituciones y de la Administración de la Comunidad Foral de Navarra. Asimismo establece que el Gobierno de Navarra podrá adoptar como imagen corporativa un logotipo del escudo oficial de Navarra como solución de diseño gráfico más simplificado y actualizado a los gustos estéticos de cada época.

[6]

Historia[editar]

La historia del escudo de Navarra remonta a la primera mitad del siglo XII con la adopción de la moda heráldica por el monarca, el más alto de los estamentos de la sociedad medieval, incorporándose al nuevo uso de los emblemas que se estuvo extendiendo en ese mismo periodo por Europa Occidental. Con anterioridad a la aparición de este fenómeno cultural, las representaciones de figuras y símbolos son conocidos como preheráldicos, con un uso y significado diferentes.

Símbolos preheráldicos altomedievales: la cruz común a los reyes cristianos[editar]

Cruz sobre asta en una moneda de Alfonso I el Batallador (1104-1134). La cruz sobre vástago aparece como un símbolo pre-heráldico cargado de un significado religioso. Fue un signo común a los reyes cristianos peninsulares, pero a diferencia de los emblemas heráldicos, estas cruces no se usan como signo privativo de un individuo como el rey u otra persona, ni tampoco de una familia o un territorio.

La heráldica surgió en el siglo XII, por lo que los monarcas anteriores no pudieron usar emblemas de este tipo, a pesar de que en los siglos XIV y XV, según una moda de entonces, diferentes autores les atribuyeron imaginariamente el uso de escudos, asociándoles emblemas de tipo parlante.

En la Alta Edad Media, la cruz fue un símbolo muy difundido en monedas visigodas, y posteriormente en las entidades surgidas en el norte peninular del reino de Asturias, y usada muy frecuentemente durante los reinados de los primeros reyes de Pamplona. La cruz aparece también dispuesta en representaciones sobre un vástago o una asta, denominándose cruz procesional. En el contexto de los inicios de la denominada Reconquista, a la hora del combate, la cruz era portada sobre un astil por un sacerdote delante del ejército cristiano.

En Navarra, la adopción de estos símbolos de cristiandad arrancarían en el siglo X, cuando la monarquía pamplonesa, empezando por Sancho Garcés I, inicia la expansión del reino hacia el sur. Del siglo X data un relieve encontrado en Luesia, en Zaragoza, que representa a un rey con corona triangular portando en su mano una cruz procesional. La cruz procesional aparece en las monedas acuñadas durante los reinados de García III, Sancho «el de Peñalén» y los posteriores reyes navarro-aragoneses desde Sancho Ramírez.

Origen: armas de los monarcas de Navarra. Los sellos de Sancho VI el Sabio.[editar]

Los estudios sigiliográfico han permitido, más allá de las leyendas tradicionales de fuerte asentamiento, trazar el origen y desarrollo de las armas de Navarra que a imagen de los emblemas de reinos vecinos, comenzaron a ser usadas hacia mediados del siglo XII.[10] El sello regio navarro más antiguo conservado es de 1157 y presenta por ambas caras la figura ecuestre de Sancho VI el Sabio de tipo mediterráneo (vista por su lado izquierdo), en una mano empuña una espada y en la otra una lanza acabada en un pendoncillo, está protegido por un escudo largo en forma de almendra, al estilo normando, no lleva emblemas visibles sino una bloca o refuerzo, en forma de ocho barretas radiales, terminadas en florones, que entonces carecía de valor emblemático. En esos años era el único de los cinco reyes peninsulares que no tenía en su sello un emblema heráldico, que solía estar grabado en el reverso de la representación ecuestre.[11] Para entender el significado de esta bloca, se ha estudiado otro ejemplo conservado de 1193, donde la figura ecuestre aparece portando escudo y también lanza con pendón y cubiertas para el caballo. La observación y evidencia de estos últimos elementos, donde también se pintaban las armas pero son representados sin ninguna traza de la bloca, llevan a la conclusión de que las armas representadas son lisas. En efecto, la bloca no tiene en aquel entonces un sentido simbólico y su representación es únicamente estética, como también aparece en representaciones de sellos de Alfonso VIII de Castilla (1163) o de Ramón Berenguer IV (1150-1160). El blocado adquiere no obstante una función emblemática más tarde, cuando es adaptado por el código heráldico con la denominación de «carbunclo» y blasonado como figura heráldica o mueble del escudo.[12]

Primera figura heráldica sin continuación: el águila de Sancho VII el Fuerte[editar]

Impronta de uno de los sellos personales de Sancho VII, aquí estampando sobre un documento de 1214. Los emblemas del águila heráldica usados por Sancho serían luego conocidos como Arrano Beltza, nombre en euskera de «águila negra», y adoptados como signos de reivindicación por diferentes grupos políticos minoritarios. Este diseño en concreto, donde se perciben también unas listas blancas sobre las alas, fue adaptado a un fondo amarillo y difundido por la antigua Herri Batasuna como símbolo de su idea de unificación política de Euskal Herria.[10]

Con Sancho VII se produjo una variación en el emblema usado por el soberano de Navarra que consitió en adoptar para su nuevo sello una figura heráldica, siguiendo por tanto la moda del código simbólico por entonces ya avanzada en las sociedades europeas y que en la Península Ibérica había sido usada por su abuelo, el rey de León Alfonso VII. La figura corresponde con un águila con el que se decoraron las improntas de sus sellos, la más antigua de las cuales data de 1196 y está conservada en la Seo de Zaragoza. Otra se guarda en el archivo municipal de Pamplona, fechada en 1214, mientras que es de especial relevancia la más moderna que se ha preservado, conservada en el Archivo de Navarra y fechada en 1225. La posterioridad de estas fechas a la de la célebre batalla de las Navas de Tolosa, permiten rebatir la difundida leyenda del origen de las «cadenas de Navarra» basada en aquel episodio, al demostrar que no hubo cambio alguno en la emblemática del soberano navarro.[12] Menéndez Pidal y Navascués relaciona la figura con el emblema del águila ya usado por familia de Margarita de L´Aigle, abuela de Sancho VII el Fuerte, mientras que otros estudiosos sostienen un origen religioso comparable al de otros emblemas del ámbito hispano como el de la cruz de Sobrarbe.[13] Aunque no se han conservado ejemplares contemporáneos que evidencien cuales fueron los colores exactos empleados para el blasón de Sancho VII, en los documentos conservados de la impronta, el estampado se realizó con tinta negra de manera que el águila aparece con este color, por lo que este emblema popularmente se le pasó a conocer como Arrano Beltza ('águila negra' en euskera).

Siglos XIII y XIV: fijación de la figura emblemática[editar]

El dibujo de la bloca sobre escudos, como representación sin valor emblemático, era muy frecuente los primeros años de difusión y desarrollo del código heráldico en toda Europa Occidental. En la imagen, uno de los sellos conservados de Ramón Berenguer IV, del siglo XII, que aunque fuertemente degradado, se percibe una figura ecuestre sosteniendo un escudo en forma de almendra donde se ha grabado el emblema de los palos luego conocido como Señal Real, es decir, con significado heráldico y sobre el mismo, unas tiras radiales que son la bloca, sin ese significado. Esta característica permite deducir que el emblema de los primeros sellos de los monarcas navarros era llano, sin figura alguna.[12]
Teobaldo I tuvo que mandar hacer un nuevo sello ya que el Fuero Antiguo le exigía que tuviera uno como rey de Navarra. Para el nuevo sello prescindió del emblema del águila usada por su tío Sancho VII el Fuerte y adoptó el que uso su abuelo Sancho VI el Sabio adaptado a los modelos usados en el norte de Francia. Aunque en estos momentos los escudos que aparecían en estos soportes ya no eran de guerra sino heráldicos, la bloca solo se mostraba como refuerzo del mismo y carecía de valor emblemático como lo demuestra el hecho de que ésta no aparezca en las cubiertas del caballo.[11]
Los sellos de Teobaldo II a partir de 1259 demuestran que la bloca ya había adquirido valor emblemático, figura que en términos heráldicos se denomina carbunclo y además de aparecer en el escudo también lo hace en las cubiertas del caballo.

En 1234, tras la muerte de Sancho VII el Fuerte, el último monarca descendiente por varonía de la dinastía pirenaica, la que había regido Navarra (antes Pamplona) desde los orígenes del reino, accedió al trono su sobrino Teobaldo conde de Champaña, bajo el nombre de Teobaldo I (1234-1253), al no tener éste hijos legítimos. En una de sus visitas a Navarra en 1237-1238, empieza a usar un nuevo sello, El Fuero antiguo redactado entre 1234 y 1238 alecciona al rey extranjero sobre sus deberes como «uno de los reyes de España» y les exigía que tuviera un sello y señas propios como rey de Navarra. El nuevo sello que consistía en una figura ecuestre del rey de tipo anglo francés que lleva un escudo triangular blocado y unas fuertes cubiertas del caballo en las que se aprecia bien el recubrimiento exterior de mallas. En el reverso un escudo triangular con las armas de Champaña y el grito de guerra de esta casa condal. Este sello ya venía usándolo su abuelo Sancho VI el Sabio pero Teobaldo adopto el contenido a los sellos usuales en Francia del norte, adaptando esa figura ecuestre de tipo mediterráneo que uso su abuelo y el largo escudo en forma de almendra blocado se sustituye por un escudo triangular corto igualmente blocado. Pero la bloca carecía aún de significado emblemático; lo adquiriría más tarde al convertirse en figura heráldica. Resalta la decisión de abandonar las armas anteriores que fue el águila, no la de emplear unas nueva. Es muy probable que ni se pensó en unas nuevas armas en el momento de grabar la matriz, solo en tener un sello como rey de Navarra cumpliendo con lo establecido en el Fuero Antiguo. La norma se dirige a la conservación de la identidad del reino ante el peligro de que quedara incluido o diluido en otra entidad política. Para ese sello, se tomó como modelo el empleado por Sancho VI el Sabio. Teobaldo I probablemente quiso con ello suavizar la sucesión un tanto forzada (no se cumplió el testamento de Sancho VII el Fuerte), procurando la continuidad de la imagen de su abuelo mediante el sello, que era el medio de trasmisión con mayor difusión de los entonces en uso. Sin embargo en 1234-1237 los escudo representados en las figuras ecuestres de los sellos ya no eran de guerra, si no heráldicos, porque ese escudo de guerra que figuraba en la figura ecuestre, fue tomado como escudo del rey de Navarra. El escudo comenzó a utilizarse en otros lugares y la bloca acabó por considerarse inseparable y en consecuencia de valor emblemático. Cuando esta bloca carecía de valor emblemático, el único elemento diferenciador del escudo era el color rojo, que podría describirse de gules (rojo) plano (sin ninguna figura). Los autores antiguos atribuyen este color a un supuesto color emblemático del reino. En los sellos de Teobaldo II a partir de 1259, la bloca ya ha adquirido valor emblemático, es la figura que en heráldica se denomina carbunclo. Esto lo demuestra el que esta figura aparece también en las cubiertas del caballo de la figura ecuestre del sello, que antes aparecía lisa. [11]

Difusión y los nombres del emblema[editar]

Armas de los reyes de Navarra, de la dinastía Evreux. El diseño mostrado reproduce el escudo sencillo que aparece en las armerías personales completas de Carlos III según el Armorial de Gelre de finales del siglo XIV.

A través de los miembro de la nueva dinastía, las armas de Navarra alcanzaron muy pronto una gran difusión en Europa. Los condes de Champaña se encontraban entre los principales feudatarios del rey de Francia. Más tarde cuando el condado pasó al dominio directo del rey de Francia, las armas partidas de Navarra y del condado de Champaña llegaron a figurar junto a los reales, como evidencia el sello del Châtelet, conservado en la presbotería de París. La figura de la bloca trasladada al repertorio heráldico se denominó charboucle o escarboucle, luego adaptado a carbúnculo del idioma francés, lengua de la cual procede la mayor parte del léxico heráldico. Con este término fueron blasonadas las armas de Navarra en los armoriales europeos desde la segunda mitad del siglo XIII, cuyas referencias más antiguas son del periodo de 1275 a 1285, en armoriales franceses e ingleses, y que añaden algún adjetivo para describir los discos o botoncillos que se representaban de Teobaldo II, como charboucle besancié, por su analogía con la figura de los besantes o bezantes. El carbunclo, sinónimo de rubí, era en el lapidario medieval una piedra que se imaginaba luminosa en la oscuridad. El condado de Würzburg, al describir las armas de Navarra, lo describe como un rubí rojo, aunque a finales del siglo XIV, el color se trocará en esmeralda verde. En el armorial llamado Urfé, creado entre 1360 y 1370, se blasona las armas de Navarra de la siguiente manera:

de Navarre: de gules a lescarboucle dor pommelee alumee de sinople en lamoyenne en guise désmeraude (de gules (rojo) un carbuclo de oro pomelado iluminado de sínople (verde) en el medio a manera de esmeralda).

Como en las lenguas peninsulares no se había fijado un lenguaje heráldico específico en el siglo XIII, en el lenguaje ordinario se le dieron diversos nombres a las armas de Navarra. En el catalán de finales del siglo XIV, se les denominó «marro» por semejanza a este juego infantil; En Castilla en el siglo XV, El marqués de Santillana las describe poéticamente en la Comedieta de Ponza una tarja con las armas de Navarra como

amarilla gema pomelada...e cada qual poma de nudos ligada, de verde carbuclo al medio esmaltada

.

Carbunclo, marro, pomas o, más tarde cadenas, son todos nombres de otros objetos que se aplican a las armas de Navarra por mera semejanza formal. Faustino Menéndez Pidal y Navascués considera que probablemente nadie se hacia la pregunta en los siglos XIII y XIV de que objetos representaban esas armas aunque estima que el cambio de nombre de Carbunclo a cadenas debió forjarse en tiempos de Carlos III el Noble. Conviene aquí distinguir dos aspectos: por un lado el nombre de cadenas para referirse a la figura heráldica y por otro, la difusión del relato posteriormente sobre el origen de éstas en la Batalla de las Navas de Tolosa.[11]

Armas de los reyes de Navarra[editar]

Entre 1234 y 1512 las armas de Navarra figuraron combinándose con otras armerías de sus reyes, existiendo pocas manifestaciones en que aparezcan las cadenas solas. Las circunstancias históricas pusieron en el trono de Navarra a una dinastía que tenía importantes posesiones en el reino francés (los condes de Champaña) después los propios reyes de Francia de la dinastía de los Capetos, más tarde una rama de estos (los Evreux) y después a un infante aragonés de familia castellana (Juan II) que fue rey de Navarra y Aragón para terminar con los herederos de los condados de Foix y Albret. Las combinaciones de las armas de Navarra con otras armerías durante este periodo fueron las siguientes:

Armas de los reyes de Navarra
Armas navarra-Champaña.svg Armas de Navarra-Champaña (1234/1259-1284)

Parte el escudo de Navarra con las armas de Champaña, De azur y una banda de plata contornada de dos cotizas de oro.[14] [15] ambos se encuentran dimidiados.[16]

Armas navarra-Carpetos.svg Armas de Navarra-Francia (1285-1328)

Armas de los reyes Navarros de la dinastía Capetiana desde Felipe I el Hermoso hasta Carlos I el Calvo (1285 - 1328). En su contrasello como rey de Navarra, combina las armas de Francia formadas por un sembrado de lises en campo de azur con las de Navarra, poniendo las primeras en lugar preferente. En algunas ocasiones se emplea un cuartelado con las armas de Francia, Navarra, Champaña y Borgoña que desaparecieron definitivamente tras unir Felipe el Largo Champaña y Brie a la Corona Francesa.[15]

Armas Navarra-Evreux.svg Armas de Navarra-Evreux (1328-1425)

Armas de los reyes de Navarra de la dinastía Evreux desde Juana II casada con Felipe de Evreux hasta Carlos III el Noble (1328 - 1425). Cuartelado de Navarra y Evreux estas últimas armas son las armas reales de Francia diferenciadas por una cotiza componada de gules y plata. Durante el reinado de Juana I, hubo variantes en donde las armas de Evreux se ponían en un lugar preferente.[15]

Armas Navarra-Evreux-Aragón-Trastamara.svg Armas de Juan II de Aragón y Blanca I como reyes de Navarra (1425 - 1479)

Tras enviudar Blanca I de Martín de Sicilia contrajo matrimonio con el infante Juan de Aragón (1420), partiendo sus armas con las de su marido. Cuartelado en aspa de Aragón, Castilla y León. Existe múltiples variantes, como la de poner las armas de Navarra y Evreux en un cortado o cuartelado, así como algunas erróneas que parten las armas de Navarra y Evreux con las de Sicilia. También fueron las armas de los reyes tiulares Carlos de Viana y Blanca II y en estos caso exite la variante de poner el escudo terciado en pal 1º dimidiado de Aragón, 2.º Cuartelado de Navarra y Evreux y 3.º partido dimidiado del cuartelado en aspa de Aragón, Castilla y León.[15]

Armas Navarra-Foix completas.svg
Versión resumida

Armas Navarra-Foix (1479-1483) Leonor, combina las armas Navarro-Aragonesas heredadas de su padre, con las de su marido Gastón de Foix en pal, dando lugar al siguiente blasón: 1.º Cortado de Navarra y Evreux. 2.ºcuartelado de Foix y Bearne, sobre el todo Bigorra; 3.º Cuartelado en aspa de Aragón, Castilla y León. En su signeto resumía mediante un cuartelado de Navarra, Foix, Bearne y Evreux y sobre el todo Bigorra. Francisco Febo (1479-1483) dispuso las armas de la siguiente manera: 1.º Cuartelado de Navarra, Foix, Bearne y sobre el todo Bigorra; 2.º cuartelado en aspa de Aragón, Castilla y León.[15]

Armas Navarra-Albret.svg Armas Navarra-Foix-Albret (1483-1512)

Catalina de Foix y Juan III de Albret, acentúan la simetría del terciado en pal, no respetando el orden de los cuarteles. Emplean en sus sellos y otras manifestaciones un escudo partido de dos trazos y cortado de uno: 1.º Navarra, 2.º Albret, 3.º Foix, 4.º Bearne, 5.º Evreux, 6.º Cuartelado en aspa de Aragón, Castilla y León; sobre el todo el escusón de Bigorra. La complejidad de este escudo hace que los reyes en signetos u otros soportes simplifiquen bien usando el cuartelado Navarra, Evreux o el de Navarra, Foix, Bearne, Evreux con escusón de Bigorra.[15]

De bloca a cadenas: Evolución formal[editar]

Reproducción de un original de lámina heráldica en el Libro de la Armería del Reino de Navarra, un armorial del siglo XVI.[17] [18] El escudo del reino aparece rodeado de las armas de los doce linajes de «ricoshombres de Navarra» todavía con la figura de las barretas unidas por discos. La representación mediante eslabones conocida por la tradición como de las «cadenas de Navarra» es posterior, a pesar de la difundida leyenda que atribuye su uso a partir de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212.

Durante el siglo XIII la bloca, que se veía y descubría como carbunclo, emprendió su evolución formal hacia lo que más adelante se considerarán «las cadenas». Si con Teobaldo I había estado formada por listeles o barretas lisas que irradiaban del centro (en aspa y cruz) para encontrarse con otras que recorrían el contorno del escudo, con Teobaldo II se consagran ya los tachones a lo largo de dichos listeles. Entonces éstos se dibujaban en gran número, en forma de perlado, o al menos con varias semiesferillas en cada tramo. En cuanto al centro, se adornaba de muy distintos modos: desde un simple remache, hasta flores de lis como se puede ver en los capiteles de la Catedral de Tudela. Además también se solían poner: anillos, cuadrifolios, cudrilóbulos, etc.; y, sin embargo, ninguna de las soluciones hace pensar en un rubí (carbunclo) o en la esmeralda que más tarde será representada, ni tampoco en los eslabones de una cadena. Durante el siglo XIV se dará una progresiva disminución en el número semiesferillas. Quedarán los de los encuentros de los radios con la orla y dos o uno en cada tramo intermedio. Es a partir de tiempos de Carlos III, en el frente del coro de Ororbia (y en la bóveda del coro de Orendáin de incierta cronología), cuando algún diseño de dichos ensanchamientos empiezan a recordar a la unión de eslabones. No obstante a lo largo de toda la Edad Media, predomina las baritas unidas en ensanchamiento, botones o semiesferillas en número aleatorio. En cambio desde el siglo XVI se irá abandonando este diseño tradicional de remaches o globulillos unidos por barritas para aparecer como la sucesión de los eslabones de un cadena, bien sea de forma más o menos redonda o elíptica, bien sean los más parecidos a los conservados en Roncesvalles e Irache. Pero en ningún momento se abandona de forma definitiva ninguna de las soluciones: Los dibujantes del Libro de la Armería de Navarra, por ejemplo, prefirieron mantener el diseño tradicional sin eslabones.[11]

Evolución esquemática del escudo de Navarra
El Escudo de Navarra evolucionó a partir de un carbunclo o blocado, al cual se le añadieron
unas esferillas y más tarde se cerró. Con el paso del tiempo, esto se interpretó como cadenas.

[19]

Siglo XV: conformación del mito de las cadenas e incorporación a la memoria colectiva navarra[editar]

Sancho VII «el Fuerte» de Navarra en la Batalla de las Navas de Tolosa (vidriera de la capilla de San Agustín en Roncesvalles esta vidriera se hizo con motivo del VII centenario de la batalla en 1912[11]

El 16 de julio de 1212 tuvo lugar la Batalla de Las Navas de Tolosa, en las cercanías de esta localidad jienense, en cuyo combate resultó victorioso un ejército cristiano convocado con el espíritu cruzado y encabezado por Alfonso VIII «el Noble» de Castilla, Sancho VII «el Fuerte» de Navarra y Pedro II «el Católico» de Aragón,[20] sobre el ejército del Imperio almohade comandado por el califa Muhammad An-Nasir. Según mencionan fuentes contemporáneas, Sancho el Fuerte tuvo una participación decisiva en la victoria,[21] y como parte del botín de guerra llevó de vuelta a Navarra varios fragmentos de una cadena, de los cuales todavía se conservan ejemplares en Roncesvalles y en el Palacio de Navarra, procedentes estos del Monasterio de Irache. En crónicas y poemas de los siglos XIII y XIV se evoca el ímpetu guerrero de Sancho, como en la obra de Guillermo de Tudela y en el poema de Guilhem Anelier sobre la guerra de la Navarrería. Este poema occitano escrito a raíz de los sucesos de 1276, incluye la primera referencia conocida a la ruptura de las cadenas. Anelier alaba la valentía del monarca, su manejo de la maza, «(...)Veríais al rey con su maza agitar de tal forma que el que hería no había forma de curarlo», y su decisión de lanzarse al ataque, y atribuye a toda la tropa cristiana el asalto decisivo al puesto de mando del califa An-Nasir, apodado «Miramamolín el Verde», que tuvo que huir una vez desbordada la línea defensiva formada por soldados esclavos encadenados alrededor de su tienda. A partir del siglo XV, fue conformándose una nueva variante del relato, según la cual en ese momento decisivo de la lucha, fue el mismo Sancho el Fuerte quien rompió con su espada la cadena, arrebatando además del turbante del califa una esmeralda que lo adornaba.

De interés para la cuestión del emblema de Navarra es la incorporación de esta versión a la explicación que los cronistas y estudiosos del siglo XV dieron sobre el origen del escudo de Navarra, afirmando que Sancho decidó entonces cambiar su emblema del águila por el de unas cadenas para conmemorar ese episodio. Esta versión del origen del escudo navarro con el tiempo alcanzó gran difusión elevándose a la categoría de mito legendario e incorporada a la memoria cultural colectiva de Navarra, aunque ha sido refutada por las evidencias sigilográficas y el estudio del contexto histórico del desarrollo de los emblemas heráldicos. También en el estudio de documentos se constata como a partir del siglo XV van surgiendo las descripciones de blasones aludiendo a las «cadenas», en lugar de «rayos de escarbunclo», que con el tiempo habría de prevalecer.

Así, el documento más antiguo conservado es el Privilegio de la Unión, otorgado en 1423 por Carlos III el Noble a la ciudad de Pamplona, y que supuso la unión de sus burgos, que en su capítulo XV establece la forma que tendrán el pendón y la armas de la Ciudad de Pamplona:

Escudo de armas de la ciudad de Pamplona, concedido por Carlos III en 1423.

(...) de las quales el campo será de azur, et en medio abrá un leon pasant, que será dargent, et habrá la lengua et huynas de gueulas; et alrededor del dicho pendon habrá un renc de nuestras armas de Navarra, de que el campo será de gueulas, et la cadena, que irá en derredor, de oro, et sobre dicho leon, en la endrecha de su esquina, habrá en el dicho campo del dicho pendon, una corona real de oro...

Capítulo XV del Privilegio de la Unión[22]
Retrato de Carlos de Viana. Este retrato póstumo muestra un escudo terciado (a la manera aragonesa) con las armas de su padre. En la combinación vemos las armas de Aragón, León, Navarra y Evreux. Le acompaña las divisas del lebrel, el castaño, el lazo triple así como diersas sentencias y el monte bonne foy. Destellos alusivos a su santidad enmarcan la cabeza.[15]

El Príncipe Carlos de Viana se hace eco de la leyenda de las cadenas que adornan el escudo de Navarra en su Crónica de los Reyes de Navarra, escrita entre 1453 y 1455:

Y el rey (Sancho el Fuerte) de Navarra tomó el encadenado de los camellos y de las tiendas y conquistó las cadenas por armas, y las asentó sobre las aristas con un punto de sinople en medio

Carlos, Príncipe de Viana.

Igualmente, al narrar el reinado de Teobaldo I de Navarra, afirma:

E llevó por armas, este rey Don Teobaldo, dichas cadenas, partido el escudo en palo con las armas de Champaña, que son el campo de azur con una banda de plata en una parte y de oro en la otra.

Carlos, Príncipe de Viana.[23]

Según la tradición, fragmentos de las cadenas del botín de Sancho fueron a parar a diversos lugares como la Catedral de Pamplona o a la entonces Colegiata de Tudela, donde habrían sido remodeladas, así como a Logroño y Santo Domingo de la Calzada. También la leyenda dice que la esmeralda habría sido llevada a la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles, pero un estudio gemacológico ha concluído que la piedra allí conservada procede de Colombia.[11]

Siglos XVI a XIX[editar]

Escudo de Fernando el Católico a partir de 1513, cuando se proclamó rey de Navarra. El emblema de Navarra se ubicó en los cuarteles correspondientes a la Corona de Aragón, partido con los palos de Aragón.[24]

La conquista de Navarra en 1512 significó un definitivo giro en el devenir hitórico del reino. La nueva situación de origen bélico había de hallar acomodo jurídico y su correlado simbólico (titulaciones, sellos, emblemas). Fernando el Católico se tituló inicialmente depositario de la corona de Navarra y del señorío o mando de él, titulandose rey de Navarra en 1513 y aunque inicialmente su intención era agregar Navarra a la Corona de Aragón (según prueba documentación de 1514), finalmente la agregó a la de Castilla en 1515. Esto explica la ubicación de las armas de Navarra en los cuarteles correspondientes a la corona aragonesa, concretamente figuraron partidas con las armas de Aragón. Hay dos ejemplos de escudos de los Reyes Católicos en el presbiterio de la Catedral de Pamplona. Esta ubicación en el escudo continuó hasta el reinado de Carlos I. El hecho de que perdurará la unión Castellanoaragonesa posibilitó que esta ubicación fuera reconsiderada, pero en vez de reubicarlas fueron omitidas en muchas representaciones fuera de Navarra.[24]

Afirmación de la identidad: Las armas del reino[editar]

Mientras que durante la Edad Media predominaba la presentación de las armas reales y pocas veces aparecían las cadenas solas, a partir del siglo XVII se irá consolidadndo el uso de las armas del reino como signo de identidad diferenciadora. Estas aparecerán en todas las recopilaciones de leyes navarras, las comunicaciones e instrumentos emanados de organismos propios, las monedas aquí batidas, los ricos objetos utilizados en sesiones por las Cortes o la Diputación del Reino (Urnas y mazas de plata), las publicaciones sobre la historia del reino, etc. En todos ellos aparecen las cedenas solas que cada vez son representadas de una forma más realista. En el libro moderno de escudos del reino, armorial manuscrito del siglo XVII viene encabezado al igual que el Libro de Armaría de Navarra por el escudo de Navarra pero en lugar de atribuirse al inclito rey de NaBarra se atribuye al Yltmo Reyno de Navarra[24]

Siglos XVI a XVIII: Uso por los reyes de España[editar]

Armas completas de Carlos I. Dentro de su compleja composición, las armas de Navarra fueron dispuestas bajo el cuartel de Aragón, arreglo ya empleado por su abuelo Fernando el Católico. Este escudo es empleado por el ayuntamiento de Villaviciosa, en Asturias, en recuerdo del desembarco del monarca en esta villa para su proclamación en España.

Carlos I incorporó las armas de navarra a su complejo escudo aunque en sus versiones necesariamente simplificadas y que alcanzaron mayor difusión, se omitieron los cuarteles con las Armas de Navarra junto con las de Hungría y Jerusalén. Este modelo sencillo adquirió carácter oficial al ser reproducido habitualmente en sellos y monedas por todos los reyes de la casa de Austria. La preocupación de los navarros se dirigió a reivindicar la permanencia de las armas de Navarra en cualquier escudo real y se insistía en que habían de figurar en todas aquellas comunicaciones y figuraciones dirigidas a Navarra. Por ejemplo en el sello de la Chancillería de Navarra usado en Navarra por la real corte llevaba las mismas armas que los sellos de Fernando el Católico cuarenta años después de haber fallecido este rey, con su nombre en la leyenda.

  • Labra heráldica conservada en la muralla de la villa de Viana con un escudo simplificado de Carlos I de España, donde las armas de Navarra ocupan una posición preferente en el conjunto, Esta disposición peculiar, era prácticamente inexistente fuera de Navarra.[25]

El siguiente sello abierto a nombre de Felipe II, que seguía el modelo general omitiendo las armas de Navarra, motivó una petición de reparo en las Cortes de Sangüesa de 1561. El rey mando que se pusieran las armas de Navarra en escudos de armas, pendón y estandartes donde el emperador Carlos I las solía tener. En 1586 se aclaró que ese lugar era tras las armas de Castilla y que sin duda se refería a después del cuartelado de Castilla y León, pero la frase se interpretó de forma literal y las cadenas sustituyeron a los leones y estos se desplazáron junto al cuartel de Aragón. Quejas semejantes continuaron en el reinado de Felipe IV y nuevas leyes de las Cortes de Navarra (1646, 1652) confirmaron que las armas de Navarra se incluyan después de las de Castilla en los lugares antedichos y también en las cotas de malla de los maceros de su Majestad.[24]

Uso por los reyes de Francia[editar]

Escudo del rey de Francia y Navarra oficial desde el fin de las Guerras de Religión de Francia hasta 1789 aproximadamente, con la abolición del Reino de Navarra (Baja Navarra) y la proclamación de Luis XVI como Rey de los franceses.

Las armas de los reyes de Francia desde finales del siglo XII se representaron por un sembrado de flores de lis sobre fondo azur, que desde finales del siglo XIV fue simplificado para representar a flores dispuestas dos y una. A partir de 1589, cuando Enrique III de Navarra fue proclamado Enrique IV de Francia, las armas de los reyes se representaron con un partido de Francia y de Navarra. Estas armas estuvieron en uso hasta 1789, aunque a partir del reinado de Luis XIV de Francia (1643-1715) las armas navarras se incluían con menor frecuencia. Nuevamente fueron empleadas entre 1814 y 1830, aunque con la eliminación oficial de las armas navarras. Aun así éstas eran incluidas a veces. [26]

Una forma muy habitual de representar las armas reales francesas, fue poniendo dos escudos acolados (uno junto al otro). Uno con las lises tradicionales francesas y otro con un peculiar diseño del carbunclo. En Francia el emblema de Navarra se blasonó como rayos de carbunclo (rais d'escarbouncle), y desde el siglo XVII como cadenas. El carbunclo, que normalmente tenía la orla cuadrada, se solía acompañar de un segundo cuadrángulo interior. A partir del reinado de Luis XIV, primaron las representaciones con las lises únicamente.[24]

Integración en el escudo nacional de España[editar]

Durante el siglo XVIII habían prescindido de las armas de Navarra la mayor parte de los escudo de la monarquía española elaborados fuera de Navarra. La instauración de la dinastía bonapartista en la figura de José I de España supuso la creación de unas nuevas armas que con el tiempo se revelarían ser el embrión del modelo de escudo nacional, es decir, representativo de la nación y no ya de la dinastía reinante. El primer blasón nacional quedó aprobado por el Gobierno provisional en 1868 tras un informe emitido por la Real Academia de la Historia y a pesar de algunas modificaciones, principalmente en timbres y ornamentos exteriores, fue prácticamente usado desde entonces por todos los regímenes que luego sucedieron, ya fuera como armas completas, como durante la Segunda República, en las versiones simplificadas durante el régimen franquista o incorporando el escusón de la casa de los borbones de España, desde 1981.

Elección del modelo de 1910[editar]

Reproducción de diseño de escudo presentado en el acuerdo de 1910 que regulaba la descripción del escudo y sus elementos integradores tras casi siete siglos de historia. Los eslabones de las cadenas se dibujaron directamente inspirados de los fragmentos históricos conservados en el en el Palacio de Navarra, provenientes de la donación de Sancho VII de Navarra al Monasterio de Irache.[9]

El modelo oficial y la descripción de los elementos integradores del escudo de Navarra, fueron regulados por primera vez en 1910. Hasta entonces el escudo de Navarra aparece en distintos objetos, libros y documentos con notables diferencias, tanto en lo respectivo a su figura general, como a las piezas del blasón. Con la determinación de su forma, que en conjunto y en detalle debe tener el mencionado escudo y todo ello con arreglo a los antecedentes históricos, se quiso eliminar en lo sucesivo dichas diferencias. Esta aprovación se efectuó dentro de los preparativos del séptimo centenario de la batalla de las Navas de Tolosa, iniciados un año antes por la Comisión de Monumentos de Navarra. La Diputación Foral, aprobó además del modelo oficial del escudo, el de la bandera de Navarra, todo ello el 15 de julio, tras la consulta a tres miembros honorables de dicha Comisión: Arturo Campión, Julio Altadill y Hermilio de Oloriz. El acuerdo reconocía que:

El escudo de Navarra, tiene como elementos esenciales cadenas de oro sobre fondo de gules con una esmeralda en el centro de unión de los ocho brazos de eslabones.

Al acuerdo se adjuntaba un dibujo en el que los eslabones de las cadenas se representan tal y como son las conservadas procedentes de aquella batalla. También incluía una corona real, de la cual no decía nada el acuerdo. El uso del escudo ya había sido regulado en 1900 por la Diputación Foral de Navarra, autorizandose su uso a instituciones, sociedades y particulares que solicitasen permiso y pagasen una tasa de 250 pesetas. Esta tasa ascendió a 1000 pesetas en 1919 y restringieron su uso mercantil permitiendo su uso solo a las casas navarras. En 1927 (BON 19 de agosto) se redactó un reglamento más completo sobre su uso.[9]

Hay que señalar que las cadenas que figuran en el escudo de España, sin embargo, responden a un diseño anterior, y por eso sus eslabones no son alargados, sino ovalados.[8]

Escudo durante la Segunda República[editar]

Escudo de Navarra según la modificación aprobada en el acuerdo del 8 de junio de 1931, pocos meses después de proclamarde la Segunda República. Con el acuerdo se sustutuyó la corona real por la mural.[9]

Tras la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931, tuvo lugar una nueva regulación del escudo de Navarra. El 12 de junio de 1931 fue publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Navarra el acuerdo de la Diputación alcanzado el día anterior del 8 de julio por el que se venía a ordenar la sustitución el timbre de la corona real por una corona mural de todos los signos oficiales de la provincia en los que figurase el escudo, siguiendo con ello los pasos del Gobierno provisional de Niceto Alcalá-Zamora, que ya había ordenado el mismo cambio para con el escudo nacional.[9] [2]

Escudo de Navarra (1937-1981)[editar]

Insignia de la Cruz Laureada de San Fernando, la más alta de las condecoraciones militares de España, aunque su uso por los militares sublevados durante la Guerra Civil llevó al gobierno republicano la creación de la Placa Laureada de Madrid para distinguir a los miembros del Ejército Popular Republicano. La laureada de San Fernando fue concedida a la por entonces provincia de Navarra por decreto de Francisco Franco, en 1937, durante la Guerra Civil.

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), el blasón navarro resultó nuevamente modificado. Navarra fue uno de los territorios que permaneció desde el Pronunciamiento del 17 y 18 de julio de 1936 bajo el control de los partidarios del bando sublevado. Restablecida la Diputación, esta ordenó el 18 de marzo de 1937, que se recuperase el diseño del escudo de Navarra con las características que tenía con anterioridad a la proclamación de la República.[9] Meses después, Francisco Franco, designado ya Jefe del Estado,[29] firmó el Decreto número 411, de 8 de noviembre de 1937, por el que se otorgaba a la entonces provincia de Navarra «(...) en recuerdo a las gestas heroicas de Navarra en el Movimiento Nacional y homenaje a quien tan reciamente atesora las virtudes de la raza (...)» la distinción de la Cruz Laureada de la Real Orden de San Fernando (...) que desde hoy deberá grabar en sus escudos.[30]

Escudo de Navarra con la Cruz Laureada de San Fernando. Tras la concesión del emblema a la provincia de Navarra en noviembre de 1937, la Diputación presentó un nuevo diseño del escudo con dicha cruz en diciembre del mismo año.[9]

El emblema de la cruz de la Orden de San Fernando, constituida por las Cortes de Cádiz en 1811, era la más alta distinción por hechos militares que se otorga en España pero su uso por los militares sublevados había llevado a las Cortes de la República a la creación en mayo de 1937 de la Placa Laureada de Madrid,[31] que fue escasamente concedida solo a altos mandos. Como condecoración, las reglas del blasón indicaban que el emblema de la cruz laureada debía ser representado como ornamento exterior en el escudo de Navarra. La Diputación encargó un informe al jefe del Archivo de Navarra y al rey de Armas de Navarra, sobre la forma de adaptar la laureada al escudo y resolvió en sesión de 14 de diciembre, que «(...) correspondía acolar a su secular escudo la cruz de gules (roja) de sus cuatro espadas y rodearle de la corona de laurel de sínople (verde).», incorporando un dibujo, que también se incluyó en el Boletín Oficial de la Provincia de Navarra del 17 de diciembre.[9]

En 1939, terminada la guerra y coincidiendo con la simbólica fecha del 18 de julio, un nuevo decreto otorgó la misma distinción a la ciudad de Valladolid[32] por lo que ambas entidades mostrarían escudos acolados con la laureada de manera oficial durante el régimen franquista (1939-1975) apareciendo también, en el caso de Navarra como símbolo oficial de la Diputación Foral, en sus banderas.

El final de la dictadura y el avance en los derechos de expresión durante la Transición pusieron en evidencia el grado de división en la opinión pública hacia el uso del emblema de la laureada en el escudo de Navarra pues éste era rechazado por una parte de la misma que había terminado por asociarlo con el régimen o con sus orígenes. Así, en los meses anteriores a la aprobación de la Constitución Española de 1978, los medios de comunicación se hicieron eco de la exhibición de banderas «sin la laureada», usualmente junto con la «ikurriña», en jornadas de reivindicación como la del 9 de diciembre de 1977 en Pamplona,[33] o los de la presencia de «laureadas», en actos como el de protesta contra un atentado de ETA en mayo de 1978.[34] La reunión del 4 de noviembre de 1978 del Consejo Parlamentario de Navarra, organismo transitorio formado por representantes de UCD, el PNV y PSOE, resultó crucial para la cuestión del escudo de Navarra que había trascendido al debate político al cruzarse la reclamaciones para la retirada de la «laureada» junto con la publicidad de los planes del Consejo General Vasco para recuperar el antiguo emblema del Laurak-bat. En aquella sesión fueron presentadas, por una parte, una solicitud para requerir a la Diputación que adoptase (...) el acuerdo de sustraer del escudo de Navarra la laureada de San Fernando, como símbolo de la nueva democracia y de la reconciliación que la misma nos ha traído, y por otra parte, la de exigir al Consejo General Vasco que retire el escudo de Navarra del aprobado por el citado organismo, por carecer de competencia para ello, ya que no solo contraviene la legalidad vigente, sino la propia normativa constitucional en trámite de aprobación. Instar a la Diputación Foral de Navarra para que ejercite cuantas acciones legales estén a su alcance, a fin de que quede sin efecto el referido acuerdo del Consejo General Vasco.[35]

Estas propuestas quedarían concretadas poco tiempo después, una vez aprobada por las Cortes la Constitución y reconocido el derecho a las comunidades autónomas a regular sobre sus propios símbolos.

1981: legislación democrática para el escudo de Navarra[editar]

Palacio de Navarra, sede del Gobierno de Navarra, su planta noble albergó el Parlamento Foral de Navarra entre 1979 y 1983[36] La fachada que da al Paseo de Sarasate es obra de José de Nagusía. Las esculturas colocadas en las hornacinas desde 1951 pertenecen a Fructuoso Orduna y representan a Sancho VII el Fuerte y Sancho el Mayor. Además, esta fachada está rematada por un grupo escultórico, también de Orduna, que incluye el escudo de Navarra flanqueado por dos hombres: un montañés y un ribero.[37]

La ratificación de la Constitución española de 1978 por referéndum el 6 de diciembre de 1978 supuso el reconocimiento de las comunidades autónomas y el derecho de éstas a regular sus propios símbolos.[38] Quedó así abierto el camino para que las instituciones legislativas de Navarra, en proceso de democratización, contemplasen los acuerdos que sobre el escudo se adoptaron en la sesión del Consejo de noviembre y que a lo largo de un polémico y prolongado proceso, resolvieron la recuperación del modelo de escudo vigente con anterioridad a 1931.

A finales de enero de 1979 se estableció el Parlamento Foral de Navarra, precedente a su vez del definitivo Parlamento de Navarra, con la principal misión de redactar el Estatuto para Navarra, conocido como Amejoramiento. Una vez constituido el Parlamento Foral tras las elecciones del 3 de abril de 1979, en las cuales alcanzaron una mayoría los diputados representantes de los partidos de izquierda y nacionalistas vascos, el consenso alcanzado en la sesión del Consejo no prevaleció y a finales de abril se manifestó la oposición de los puntos de vista de las fuerzas políticas parlamentarias respecto a la regulación del escudo. Por una parte, la posición de la izquierda y los nacionalistas vascos quedaba resumida en palabras del diputado del PSOE Gabriel Urralburu: la Laureada debe desaparecer del escudo de Navarra, para eliminar los residuos de la guerra civil;[39] mientras que para los representantes de UCD y UPN, encabezados por Jaime Ignacio del Burgo, también diputado y Presidente de la Diputación de Navarra, consideraban que no debía modificarse y abogaban a favor de una «amnistía» para la «laureada».[40]

A finales de agosto de 1979, la mesa interina del Parlamento Foral de Navarra tomó en consideración la moción presentada por Herri Batasuna que proponía, entre otras medidas para la retirada de simbología pública, la eliminación del escudo de Navarra de la Cruz Laureada de San Fernando,[41] que llevó a la Comisión de Régimen Foral a anunciar un mes más tarde, la adopción como escudo oficial de la provincia el utilizado por las antiguas cortes de Navarra, es decir, según los modelos anteriores a 1937 sin la «laureada».[42] El acuerdo, que no contó con el voto favorable de UCD y UPN, desembocó en una polémica social cuando algunos ayuntamientos, reaccionando desfavorablemente, hicieron llamamientos para una consulta popular sobre el asunto.[43]

El proceso legislativo siguió su rumbo y a principios de julio de 1980 el pleno del Parlamento Foral aprobó, tras una prolongada sesión que requirió el uso del voto secreto, un dictamen en el que solicitaba a la Diputación que enviara a la Cámara un proyecto de norma que contuviera una descripción del nuevo escudo y bandera de Navarra.[44] La Diputación aprobó el proyecto de norma el 4 de octubre de 1980 mediante un texto en el que ya figuraba la descripción del escudo oficial de Navarra, formado «por cadenas de oro sobre fondo de gules, con una esmeralda en el centro de unión de los ocho brazos de eslabones y, sobre ellos, la corona real», y extendiendo en el mismo, la regulación relativa a la bandera oficial que suponía una prohibición implícita hacia el uso institucional de la «ikurriña» que por entonces era usada por numerosos ayuntamientos navarros, incluyendo el de Pamplona.[45] Este proyecto fue finalmente remitido al Parlamento quien lo aprobaría en el pleno del 26 de octubre de 1981, esta vez contando con el voto favorable de varios diputados de UCD.[46]

Una vez conocido el blasón, quedaba por decidir sobre el diseño concreto que lo representaría. Así, pocos días después, la Diputación Foral de Navarra, encargada de ejecutar la decisión parlamentaria, hizo público,[47] el diseño del modelo oficial de escudo de Navarra y que supuso adoptar el diseño creado en 1910.

El blasón fue finalmente ratificado en el Amejoramiento de Navarra, equivalente al Estatuto de Autonomía, y aprobado por las Cortes españolas mediante Ley Orgánica 13/82 de 10 de agosto (BOE de 16 de agosto de 1982),[48] no sin despertar dos controvertidos procesos entre instituciones a nivel nacional, una de las cuales hubo de ser resuelta por el Tribunal Supremo.

Controversia sobre la «Laureada» y dictamen del Consejo de Estado[editar]
Escudo de Navarra «laureado», según la simbología establecida en 1937, y que se conserva en la fachada del Conservatorio navarro Pablo Sarasate. En la imagen tomada en 2007, se aprecian restos de la limpieza del vandalismo hacia este tipo de símbolos, cuya regulación en los años 1980 centró una viva controversia política y social, y cuya presencia es todavía rechazada por algunos sectores.

El acuerdo del Parlamento Foral adoptado el 26 de octubre de 1981 desembocó en una controversia entre instituciones del ámbito nacional, cuando el Consejo Supremo de Justicia Militar, en su calidad de Asamblea permanente de la Real Orden de San Fernando,[49] dirigió en febrero de 1982 un escrito al Rey Juan Carlos I, Soberano de la Real Orden, y al Gobierno de la nación, en el que se pedía la anulación este acuerdo parlamentario por considerar (...) la supresión de la laureada como un menosprecio a esta condecoración, a su soberano (el Rey) y a la institución militar además de interpretar que carecía de validez por infringir (...)el artículo 9.3 de la Constitución y por vulnerar lo dispuesto en el decreto de de noviembre de 1937, por el que se concedió a Navarra la condecoración.,[50] [51] El Gobierno elevó en consecuencia una consulta al Consejo de Estado,[52] que llevó a la Comisión Permanente del Parlamento Foral de Navarra, el 2 de agosto de 1982, a preparar un texto en defensa del acuerdo parlamentario en el que se aclaraba que la interpretación oficial de la Norma, que define el escudo oficial de Navarra no implicaba la renuncia a dicha condecoración. [53]

Finalmente, la Comisión Permanente del Consejo de Estado emitió un dictamen no vinculante relativo a la norma foral, el 4 de noviembre que manifestaba que, puesto que Navarra nunca habían renunciado a la Cruz Laureada de San Fernando, no se había producido derogación del Decreto 411/1937 y, consecuentemente, era (...) un hecho indudable que Navarra continúa ostentando la Cruz Laureada de San Fernando por lo que no se prohíbe de ningún modo que quien tenga derecho al uso del escudo de Navarra, pueda incorporar al mismo, como ornamento complementario, el emblema de tan alta recompensa.[54]

Contencioso con el Gobierno Vasco[editar]

En 1978 el entonces Consejo General del País Vasco (órgano preautonómico), adopto como emblema el denominado Laurak Bat, un escudo cuartelado, formado por los cuarteles de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra.[55] La inclusión de las armas de Navarra, en uno de sus cuarteles, generó el rechazo al mismo por la entonces Diputación Foral de Navarra, argumentando que dicha inclusión invade el ámbito competencial de Navarra y ante la negativa del Gobierno Vasco a retirar las cadenas de su escudo, sosteniendo que el derecho a utilizar las cadenas no es exclusivo de Navarra; la Diputación Foral puso el caso en manos de los tribunales y el Tribunal Constitucional ordenó su retirada, mediante la Sentencia TC 94/1985[56] permaneciendo desde entonces vacío ese cuartel.[57]

Regulaciones en el siglo XXI[editar]

Varias regulaciones posteriores a la establecida en el Amejoramiento se han sucedido sin que haya habido modificación significativa del blasón. En 1986, fue aprobada la Ley Foral 7/1986, de 28 de mayo, Reguladora de los símbolos de Navarra ,[58] y en 2003, la Ley de Símbolos de Navarra, que agrupa la normativa de otros símbolos oficiales como la bandera, el himno. Esta ley incluye una disposición transitoria acerca de la obligatoriedad de retirar los símbolos franquistas.[59] que ha sido interpretada por algunos sectores para reivindicar la retirada de emblemas «laureados» históricos que se conservaban en lugares como el Monumento a los Caídos de Pamplona, el Conservatorio Navarro de Música Pablo Sarasate, el mercado del Segundo Ensanche de Pamplona o el Parque del Mundo de la Chantrea.[60]

Difusión[editar]

Las armas de Navarra originalmente empleadas por sus reyes, se fueron propagando por sus herederos y por donaciones a personas ajenas, como símbolo de adopción de la familia del rey. También aparecerán en escudos de villas en principio por concesión regia que más tarde se generalizará en la heráldica Navarra. Además estas armas están presentes en los escudos de algunos municipios fuera de Navarra y también están presentes en los símbolos de otras instituciones.

Descendientes de la familia real navarra[editar]

Escudo de la casa de Beaumont y Navarra, condes de Lerín. Algunos de sus miembros fueron Condestables de Navarra, integrándose más tarde en los títulos de la casa de Alba. Es un ejemplo de variante del escudo cuartelado de la casa real de Navarra y Evreux, empleado por sus descendientes. En este caso se sustituye la señal de Evreux, por una composición geómetrica llamada losanjado, empleando los colores azul y amarillo.

Una característica fundamental para el desarrollo del sistema heráldico fue su capacidad de combinación de emblemas de distinta procedencia. En Francia, Inglaterra y otros lugares de Europa, fue común mantener las armas plenas añadiendo algún elemento menor diferenciador o brisura. En Castilla, donde surgió la composición conocida como cuartelado, la costumbre dentro de la casa real fue la de modificar el cuartelado de Castilla y León, sustituyendo la figura de uno de estos cuarteles, u ordenando ambos de forma distinta. En Navarra, que geográficamente está más cerca de Castilla, pero dinásticamente más vinculada al área cultural francesa, los descendientes de la familia real adoptaron señales propias combinando ambos procedimientos.

Los matrimonios de las infantas navarras difundieron combinaciones con las armas de Navarra por toda Europa. Los descendientes de Felipe de Évreux y JuanaII siguieron en razón de su origen diferenciando sus armas con las características del área clásica. Los reyes llevaban un cuartelado de Navarra-Evreux, dando prioridad a las armas navarras que eran las que le daban la dignidad regia heredada. El futuro Carlos III siendo infante primogénito utilizaba para diferencias sus armas personales, un lambel de tres pendientes de plata. Sus tíos Luis conde de Beaumont y Felipe, conde de Longueville utilizaron una bordura llana y un lambel respectivamente. Su hermano Pedro conde de Mortain, añadiría una bordura de plata que en un principio será agrelada pero más adelante será llana.

Los hijos ilegítimos de la realeza (bastardos) en los siglos XIII al XV tenían derecho también a usar las armas regias modificadas. En el área clásica en este caso lo habitual era, reducir las armas del linaje paterno a solo una parte del escudo, rellenando el resto con otros elemento o dejando estos en blanco. En Navarra vemos alguna diferencia de este tipo en el linaje de los Enríquez o en el de los Beaumont , aunque estas personas estuvieron menos influidas por las costumbres francesas y siguieron el modelo castellano, tomando el cuartelado Navarra-Evreux en el cual cambiaron estas últimas armas por piezas geométricas, con los colores de Francia, azur y oro. En otros casos se cuartelaban las armas de Navarra con los de otras familias.[61]

Concesiones a particulares[editar]

Escudo de mosen Pierres de Peralta, recogido en el Libro de Armería del Reino de Navarra, Al escudo familiar, un grifo Carlos III le concedió un mantelado con las armas de Navarra. Posteriormente a su hijo durante la Guerra Civil de Navarra, Juan II le aumento las armas plenas de un cuarto a la mitad y además se incorporaron las armas de Aragón, Castilla y León.[61]

A lo largo del siglo XV los reyes de Navarra concedieron armas reales a personas muy allegadas o a quienes habían prestado servicios valiosos. Un buen ejemplo de ello es la concesión a mosén Pierres de Peralta por Carlos III el Noble, que al grifo ya usado por su familia, le añadió un mantelado con las cadenas de Navarra. Las concesiones llegaron hasta eclesiásticos como el obispo de Pamplona, Don Sancho Sánchez de Oteiza el cual portaba las cadenas sobre una cruz de gules cantonada de estrellas. A parte de las concesiones documentadas o presumibles, exiten varios linajes navarros que portan las cadenas en sus escudos por otras razones diversas. Entre las concesiones legendarias, destacan las que tienen su origen en una supuesta participación en la Batalla de las Navas de Tolosa. Un ejemplo de esto es el escudo de los Zúñiga, cuya bordura con cadenas se le quiere dar este origen. Esto fue frecuente al final dela Edad Media, cuando se expandió la idea de las armas «ganadas» en hazañas bélicas. Otros linajes castellanos añadieron a sus escudos cadenas, que pretendían haber obtenido en esa batalla. Linajes como los Mendoza y los Muñoz, con cadenas en orla o los Otazo e Irrazabal con cadenas en banda. También son muchos los que en época moderna han incorporado de un modo u otro las armas de Navarra en sus escudos.[61]

Heráldica oficial[editar]

Escudos municipales con las armas de Navarra
Escudo de Milagro.svg
Milagro
Escudo de Petilla de Aragón.svg
Petilla de Aragón
Escudo de Villava (medio punto).svg
Villava
Escudo de Navascués.svg
Navascués
Escudo de Orcoyen.svg
Orcoyen
Escudo de Mendigorria.svg
Mendigorría
Escudo de Vera de Bidasoa.svg
Cinco Villas
Escudo de Mañeru.svg
Mañeru
Escudo de Artajona.svg
Artajona
Escudo de Espronceda.svg
Espronceda
Escudo de Cabanillas.svg
Cabanillas
Escudo de Irañeta.svg
Irañeta
Escudo de Etxarri-Aranatz (2007).svg
Echarri-Aranaz
Escudo de Uharte-Arakil.svg
Huarte-Araquil

Muchos municipios navarros llevan el escudo de armas de Navarra ya sea en forma de armas plenas o como brisura derivada, frecuentemente en forma de orla sobre una bordura de color gules. El primer concejo en llevarlas fue el de la ciudad de Pamplona por concesión regia en 1423, así como también concedidas al valle de Larraún en 1514.

Llevan las armas de Navarra en bordura los escudos de los municipios de Tudela, Estella, Sangüesa, Olite, Tafalla, Guesálaz, iza, Berriozar, Urraúl Bajo, Azagra, Cadreita, Puente la Reina, Viana, Aguilar de Codés, Andosilla, Arbizu, Los Arcos, Barañáin, Cortes, Beriáin, Beire, Burguete, Burlada, Funes, Lecumberri y Marcilla.

Otros en cambio las llevan de forma completa (de gules y cadenas de oro dispuestas en orla, cruz y sotuer con una esmeralda en el centro), en alguno de sus cuarteles como son los casos de Villava, Irañeta, Milagro, Las cinco Villas (Vera de Bidasoa, Yanci, Lesaca, Echalar y Aranaz), Cabanillas, Mendigorría, Petilla de Aragón, Artajona, Navascués, Echarri-Aranaz, Espronceda, Huarte-Araquil (solo en aspa) y Mañeru. También hay municipios que tienen o han tenido por escudo las armas de Navarra, como Tulebras, Pueyo, Lerga, Iguzquiza y Bargota, difernciandose de este mediante la no representación de la esmeralda en el centro.[62]

Fuera de Navarra, también aparecen las cadenas en la heráldica del municipio de Abusejo en la provincia de Salamanca, ocupando el cuartel inferior del cuartelado en aspa del escudo.[63]

En Francia, son varias las villas y comunas que llevan en sus emblemas las armas de Navarra. En el departamento de Pirineos Atlánticos, en cuyo escudo aparece el emblema navarro por ser símbolo del territorio histórico de la Baja Navarra, la ciudad de Saint-Palais usa las armas enteras de Navarra. Por su parte Yerres, en el departamento de Essonne en las proximidades de París usa un partido de Francia y Navarra. Pampelonne en la región francesa de Mediodía-Pirineos y Pamplona en Colombia usan también las cadenas de Navarra, en el último caso, como recuerdo a su fundación durante el periodo colonial.

Escudo de armas del departamento francés de los Pirineos Atlánticos. El blasón navarro representa aquí el territorio de Baja Navarra.
Escudo de ciudades de Francia con las armas de Navarra
Blason ville fr Gan2 (Pyrénées-Atlantiques).svg
Gan
COA of Saint Jean Pied de Port.svg
San Juan de
Pie de Puerto
Blason Royaume Navarre (ecu francais).svg
Saint-Palais
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Yerres
Blason ville fr Pampelonne (Tarn).svg
Pampelonne
Blason Saint-Florentin 89.svg
Saint-Florentin

Heráldica oficial de otras corporaciones[editar]

La figura heráldica representativa de Navarra está asociada también a los emblemas de diversas corporaciones e instituciones, como las de varias universidades.

Investigaciones sobre el origen del escudo[editar]

Las dudas en torno a qué era en realidad lo representado en el escudo de Navarra arrancan ya del siglo XVII. El historiador, jurista y poeta suletino Arnaud Oihenart, en su obra, Notitia Ultriusque Vasconiae, editada en París en 1667 pone en duda la doctrina sobre que las cadenas sean armas ganadas a los moros, y afirma que lo representado en el escudo es un carbunclo. Se basa en dos razones: primero, en que la figura del emblema en nada se parece a cadenas; y segundo, que la mayoría de los autores antiguos lo blasona como tal carbunclo. Sobre la figura afirma que las representaciones con eslabones no tienen más de cincuenta años, con lo que los data aproximadamente en 1587. Sobre los autores afirma que solo el Príncipe de Viana menciona las cadenas, mientras que muchos más y más antiguos, cuyos testimonios aporta, lo consideran carbunclo radiante, dividido con esferillas y el centro verde. Estas afirmaciones generaron una controversia dentro de Navarra, teniendo en cuenta que se ponía en duda una de las tradiciones más preciadas por los navarros, en la que todos los autores hispanos coincidían.

El Padre Moret, jesuita pamplonés y cronista de Navarra, en su obra Investigaciones Históricas de las antigüedades del Reyno de Navarra, defendió, la historia de las cadenas e incluso pretendió haber convencido a Oihenart. Argumenta que hay dos formas de representarse las cadenas:

una más vulgas, mediante enlace de eslabones y otra rematando los encajes de los hierros lisos en ciertos nudos globosos que por dentro tienen su engarce y por fuera parecen globillos o esferillas del todo macizas

Y atribuye el error de los autores extranjeros a la ignorancia del «alma de la empresa».

Ninguna de estas dos tesis hallaron eco en historiadores posteriores de España, pero en Francia, heraldistas como Sainte Marthe, prosiguieron defendiendo el blasonado inicial del escudo navarro.[24]

Investigaciones recientes[editar]

La bibliografía sobre el escudo de Navarra ha sufrido un cambio radical en los últimos años, como puede verse en libros como Signos de identidad histórica para Navarra, obra publicada en 1996 y dirigida por A. Martín Duque que incluye capítulos de Faustino Menéndez Pidal y Navascués referentes a esta cuestión, El escudo de armas de Navarra, publicado en 2000 o Emblemas reales del águila a las cadenas, publicada en 1991, todos ellos del mismo autor. También este autor tiene otras obras algunas de ellas anteriores, donde se trata este tema de forma más pormenorizada, como por ejemplo Armas e Trófeus, publicado en 1963.[64]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Denominación en Navarra de su Estatuto de Autonomía, que junto con la Constitución Española de 1978, son las normas de máximo rango del Estado.
  2. a b > Gobierno de Navarra (ed.): «Símbolos de Navarra». Consultado el 21 de enero de 2009.
  3. inspirado a su vez de uno anterior de 1910
  4. «Emblemas de Francia (Les emblèmes de France) - Baja Navarra» (en francés). Consultado el 06/04 de 2009.
  5. «Grandes de España - Armas de los Zúñiga». Consultado el 6 de abril de 2009.
  6. a b c «BOLETÍN Nº 66 - 2 de junio de 2004» (en español). Consultado el 07/03 de 2009.
  7. «Las falsas cadenas - Fortunecity» (en español). Archivado desde el original el 2005-01-28. Consultado el 21/01 de 2009.
  8. a b «Consulado de España en Torreón, Coahuila, México» (en español). Consultado el 21/01 de 2009.
  9. a b c d e f g h Faustino Menéndez Pidal y Javier Martínez de Aguirre (2000). «Capítulo VI - Las Armas de Navarra en los siglos XIX y XX». El Escudo de Armas de Navarra. Gobierno de Navarra. ISBN 84-235-2016-1. 
  10. a b Elizari Huarte, Juan Francisco (1993). «Tiempos de ruptura, tiempos de sosiego». Historia Ilustrada de Navarra. Pamplona: Diario de Navarra. ISBN 84-604-7413-5. 
  11. a b c d e f g Faustino Menendez Pidal y Javier Martínez de Aguirre (2000). «Capítulo II - En los orígenes del emblema de Navarra: del águila a "las cadenas"». El Escudo de Armas de Navarra. Gobierno de Navarra. ISBN 84-235-2016-1. 
  12. a b c Faustino Menéndez Pidal, El Escudo de España, Ed. Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. Madrid. 2004. ISBN 84-88833-02-4
  13. La religiosidad de los primeros emblemas heráldicos forma parte del debate académico. Véase artículo Gerard Marí i Brull, Universidad de Barcelona, Heráldica medieval: una creación cultural para una sociedad laica, en Journal of Ancient and Medieval History (Mirabilia), nº 6, diciembre de 2006, La educación y la cultura laica en la Edad Media
  14. «Comté de Champagne» (en francés). Consultado el 16/05 de 2009.
  15. a b c d e f g Faustino Menéndez Pidal y Javier Martínez de Aguirre (2000). «Capítulo III - Las armas de Navarra en la Baja Edad Media». El Escudo de Armas de Navarra. Gobierno de Navarra. ISBN 84-235-2016-1. 
  16. «Leones Y Castillos escrito por Faustino Menéndez Pidal» (en español). Consultado el 19/05 de 2009.
  17. Juan José Martinena Ruiz (1982). «Libro de Armería del Reino de Navarra (reproducción fotográfica)». Libro de Armería del Reino de Navarra. Diputación Foral de Navarra. ISBN 84-235-0557-X. 
  18. «Fotografía de la página del libro de Armería del Reino de Navarra donde aparecen las Armas del rey de Navarra y sus doce Ricoshombres.» (en español). Consultado el 23/04 de 2009.
  19. Historia y Evolución del Escudo de Navarra(en español)06/04 de 2009
  20. Junto con otros comandantes como el señor de Vizcaya Diego López II de Haro y caballeros europeos, así como fuerzas de las principales órdenes de caballería ibéricas y fuerzas de los reinos de Portugal y de León, aunque sus monarcas no participaron directamente y no estuvieron presentes.
  21. Carta de Blanca de Castilla a Blanca de Navarra, hermana de Sancho
  22. «Usos y costumbres del Ayuntamiento de Pamplona». Ayuntamiento de Pamplona: año 1987, página 51. ISBN 84-505-5675-9
  23. Carlos, Príncipe de Viana, Crónica de los Reyes de Navarra, Colección Biblioteca Básica Navarra, Fundación Diario de Navarra, Pamplona, Ediciones y Libros, S.A., 2002. Pág 144 Escudo de Navarra en una de las copias antiguas del libro Crónica de los Reyes de Navarra que se encuentra en la biblioteca de la Universidad de Navarra
  24. a b c d e f Faustino Menendez Pidal y Javier Martínez de Aguirre (2000). «Capítulo V - Las armas de Navarra en el reino de España (siglos XVI a XVIII)». El Escudo de Armas de Navarra. Gobierno de Navarra. ISBN 84-235-2016-1. 
  25. Faustino Menendez Pidal y Javier Martínez de Aguirre (2000). «Capítulo I - A manera de introducción: escudo, armas, emblemas». El Escudo de Armas de Navarra. Gobierno de Navarra. ISBN 84-235-2016-1. 
  26. «Las armas de Francia (The Arms of France)» (en inglés). Consultado el 16/04 de 2009.
  27. divide el escudo en seis cuarteles, 1º Castilla, 2º León, 3º Aragón, 4º Navarra, 5º Granada y 6º las Indias, representado por dos esferas terrestres flanqueadas por las columnas de Hércules, y añade sobre el todo un escusón de azur con el águila de los Bonaparte en oro.Evolución del escudo de España a través del reverso de sus monedas
  28. «Informe dado al gobierno provisional sobre el escudo de armas y atributos de la moneda» (en español). Consultado el 14/04 de 2009.
  29. Manuel Azaña ostentaba desde 1936 el cargo y dignidad de Jefe del Estado, reconocido por las cortes de la Segunda República.
  30. Publicado en la Gazeta del estado,nº 390, de 14 de noviembre. Acesso en boe.es
  31. Placa Laureada de Madrid. Asociación Sancho de Buerko
  32. DECRETO concediendo a la ciudad de Valladolid la Cruz Laureada de San Fernando. 18/07/1939, BOE nº 199
  33. Diario El País, 09/12/1977, Cincuenta mil personas se manifestaron en Pamplona contra la actual Diputación
  34. Diario El País, 10/05/1978, Asesinado otro guardia civil en San Sebastián
  35. Diario El País, 05/11/1978, Persiste el desacuerdo sobre la democratización de las instituciones forales navarras
  36. El Parlamento o Cortes de Navarra- Edita Parlamento de Navarra 1989 - ISBN 84-87460-00-3
  37. «Palacio de Navarra - Ayuntamiento de Pamplona» (en español). Consultado el 29/04 de 2009.
  38. Los Estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas. Estas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales.

    Título preeliminar, Art.4 2
  39. A pesar de no haber sido frente de guerra ni sufrir devastaciones por combates equiparables a las de otras partes del país, Navarra alcanzó una proporción de mortandad significactiva de su población, ya fuera como consecuencia de la represión y violencia política, que superó varios miles de víctimas, la muerte de miles de combatientes militares o enrolados en los requetés, batallones de falange, o milicias o el alcance de la violencia contra miembros de la Iglesia Católica de origen navarro. Como en otras partes del país, el recuerdo de esta tragedia colectiva condicionó la mayoría de los posicionamientos políticos que buscaron la reconciliación nacional.
  40. Diario El País, 27/4/1979, La Laureada de San Fernando será retirada del escudo de Navarra
  41. Diario El País, 30/08/1979, Probable desaparición de la Laureada de San Fernando del escudo navarro
  42. Diario El País, 28/09/1979, Navarra cambia su escudo
  43. Diario El País, 5/10/1979, UCD, contra una consulta popular sobre la laureada y el escudo
  44. Diario El País, 05/07/1980, Suprimida la laureada del escudo de Navarra
  45. Diario El País, 05/10/1980, La "ikurriña", prohibida en los ayuntamientos navarros
  46. Diario El País, 27/10/1981, La laureada de San Fernando será retirada de la bandera de Navarra
  47. BO de Navarra núm. 139, de 20 de noviembre de 1981
  48. Amejoramiento (Ley Orgánica 13/82 de 10 de agosto)
  49. El reglamento orgánico y de régimen interior del alto órgano jurisdiccional castrense, de 30 de octubre de 1959, todavía en vigor en 1981, le atribuía en su artículo 22, entre otras funciones, la de «constituir la Asamblea permanente de las Reales y Militares Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo».
  50. Diario El País, 06/02/1982, Escritos al Rey y al Gobierno sobre la retirada de la Laureada del escudo de Navarra
  51. Diario El País, 05/08/1982, El Parlamento navarro defenderá ante el Consejo de Estado la supresión de la Laureada
  52. expediente número 44.435/44.205
  53. ”En el contenido de la citada Norma (Norma Foral sobre Bandera y Escudo de Navarra) no figura ninguna expresión que, directa o indirectamente, implique una renuncia a la indicada condecoración. La Norma se limita a definir el escudo oficial de Navarra sin hacer referencia alguna a la Cruz Laureada de San Fernando y, en consecuencia, Navarra sigue ostentando dicha condecoración (...) así pues, la Norma no significa ninguna renuncia a la condecoración, ni implica, por tanto, menosprecio alguno para la misma ni ningún género de ofensa a la Real y Militar Orden de San Fernando, ni a su Soberano, ni a la Institución Militar

    Diario de Sesiones de la Comisión Permanente. 2 de agosto de 1982.«Navarra no renuncia a su Laureada». 1983. Comisiones de Navarros. ISBN:84-300-8732-X. Págs. 17-19
  54. Expediente número 44.435/44.205, en «Navarra no renuncia a su Laureada». 1983. Comisiones de Navarros. ISBN 84-300-8732-X.
  55. «Boletín Oficial del País Vasco - 1 de diciembre de 1978» (en español). Consultado el 20/04 de 2009.
  56. «Sentencia TC 94/1985, de 29 de julio, que ordena la retirada de las cadenas de Navarra del escudo del País Vasco» (en español). Consultado el 20/04 de 2009.
  57. «Dossier: Los símbolos de las Comunidades Autónomas. Boletín de Documentación CEPC» (en español). Consultado el 20/04 de 2009.
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  59. «Ley Foral 24/2003, de 4 de abril, de Símbolos de Navarra» (en español). Consultado el 07/04 de 2009.
  60. «Diario de Noticias - 27 de enero de 2007- Nueva denuncia para que se retire un escudo franquista» (en español). Consultado el 07/04 de 2009.
  61. a b c Faustino Menendez Pidal y Javier Martínez de Aguirre (2000). «Capítulo IV - Difusión». El Escudo de Armas de Navarra. Gobierno de Navarra. ISBN 84-235-2016-1. 
  62. Andoni Esparza Leibar - Aproximación a la heráldica de las entidades locales de Navarra
  63. «BOCyL 106 de 2/6/2000». Consultado el 14 de agosto de 2012.
  64. Faustino Menendez Pidal y Javier Martínez de Aguirre (2000). «Para saber más». El Escudo de Armas de Navarra. Gobierno de Navarra. ISBN 84-235-2016-1. 

Bibliografía[editar]

  • MENÉNDEZ PIDAL Y NAVASCUÉS, Faustino y Javier Martínez de Aguirre, El escudo de armas de Navarra, Departamento de Presidencia, Justicia e Interior del Gobierno de Navarra, 2000. ISBN 84-235-2016-1
  • SALAS LARRAZÁBAL, Ramón, «Cómo ganó Navarra la Cruz Laureada de San Fernando», en Navarra fue la primera: 1936-1939, coord. por Antonio de Lizarza Iribarren, J. Javier Nagore Yarnoz, Ramón Salas Larrazabal, Rafael García Serrano y Álvaro d' Ors, 2006. ISBN 84-935081-8-7 , pags. 415-450
  • NAGORE YÁRNOZ, Javier, La historia de una dejación. (La Cruz Laureada de San Fernando en el Escudo de Navarra), Madrid, Círculo Carlista San Mateo, 1997.
  • El régimen jurídico de los símbolos de Navarra; Miguel José Izu Belloso; Instituto Navarro de Administración Pública, Pamplona, 2011.

Enlaces externos[editar]