Escudo de armas de Lima
El escudo de Lima fue otorgado por la Corona española el 7 de diciembre de 1537 mediante Real Cédula firmada en Valladolid por el Emperador Carlos V y su madre la Reina Juana I, dotando a la ciudad de ostentar el escudo.
En la Cédula, conservada durante un tiempo en el Archivo del Cabildo, y posteriormente conocida por su transcripción en otro archivo de la ciudad, se describe el escudo del siguiente modo:
La divisa en la bordura colorada (de gules) "Hoc signum vere regum est", que significa "Este es el verdadero signo de los reyes" parece estar relacionado con el origen fundacional de la capital peruana. Esta tradición se fundamenta en el interés de Pizarro de fundar la ciudad el día de la Epifanía, en el que la tradición católica sitúa la llegada de los tres Reyes Magos de Oriente a Belén. Sin embargo, según la historiadora María Rostworowski, tal apelativo no fue impuesto en homenaje a los Reyes Magos sino en honor del emperador Carlos V de Austria y primero de España y de las Indias y de su madre, la reina Juana. El campo principal, de azur, representa la escena: las tres coronas abiertas, también llamadas antiguas, junto a una estrella, de oro, y con la punta inferior a menudo alargada. El blasón además especifica que la estrella toque con sus puntas las coronas, lo que potencia la idea de guía o señal que la estrella de Belén sirvió a los reyes. Por lo tanto, como la propia divisa de la bordura indica, la estrella es el verdadero signo de los reyes.
Exterior al escudo se sitúan varias figuras. Sobre este, quedan situadas las iniciales "I" y "K", Ioana y Karolus (o Karl), que son los nombres de la reina de Juana I de Castilla (conocida como Juana la Loca) y su hijo, posterior rey Carlos I. Sobre las letras se sitúa una estrella, y "abrazándolas" dos águilas afrontadas, de sable, coronadas, que sujetan el escudo. El águila es un símbolo imperial, que puede representarse en dos cuerpos, como este caso, o más a menudo, como un águila bicéfala, en representación del Sacro Imperio Romano Germánico del que Carlos I fue titular. De hecho, durante un tiempo se utilizó para representar el escudo un águila bicéfala, que además se acompañó de otros símbolos, como una lima y las Columnas de Hércules.[2]