Escrituras de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

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Las escrituras, o canon sagrado, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se componen de cuatro libros: la Biblia (aprox. 2000 páginas), el Libro de Mormón (642 páginas), Doctrina y convenios (343 páginas) y la Perla de gran precio (75 páginas). Para los tres últimos, la labor de Jose Smith fue crucial.

La Biblia[editar]

Todos los Santos de los Últimos Días aceptan a la Santa Biblia como escritura sagrada hasta donde esté correctamente traducida, y creen que sus profecías son verídicas, pero que hay algunas partes de la traducción de la Biblia que están incompletas o incorrectas.[1] Se estudia el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento en clases dominicales, llamadas Escuela Dominical. Se entiende que las escrituras son compendios de libros que manifiestan la voluntad de Dios por medio de sus respectivos profetas, y notan que existen otros libros que se mencionan en la Biblia que se han perdido. La revisión bíblica que la Iglesia considerada mejor traducida; totalmente aceptada y usada por los miembros hispano-hablantes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es la "Santa Biblia: Reina-Valera 2009", la cual fue publicada por la Iglesia en septiembre de 2009, basándose en la edición Reina-Valera de 1909 y revisada de manera muy conservadora. En esta nueva edición de la Santa Biblia se hizo énfasis en la modernización de cierta gramática antigua y de vocabulario que ha variado en lo que respecta a significado y aceptabilidad.

«Somos creyentes fieles y verídicos en el Señor Jesucristo y en Su palabra revelada por medio de la Santa Biblia.»

M. Russell Ballard[2]

El Libro de Mormón[editar]

Es un volumen de escritura sagrada, semejante en propósito y teología a la Biblia. Su propósito según la primera hoja del libro, es mostrar "cuán grandes cosas el Señor ha hecho" y convencer "de que JESÚS es el CRISTO, el ETERNO DIOS". Es una historia de la comunicación de Dios con los antiguos habitantes de las Américas.[3] El relato comienza 600 años AC durante el reinado de Sedequias rey de Judá, cuando el Señor mandó a un profeta llamado Lehi que saliera de Jerusalén con su familia, ya que esta ciudad seria destruida y se le prometió que serían conducidos a una tierra de promisión: Las Américas. Después de Lehi, el Señor llamaría a otros profetas: Nefi, Mosíah, Helamán, entre otros, los cuales escribieron por mas de mil años la historia de su pueblo. Mormón fue uno de esos profetas y fue quien compendió los escritos de todos los profetas que le precedieron, en un libro, el cual es hoy El Libro de Mormón. Se predica que el libro testifica de la misión de Jesucristo, al igual que lo hace la Biblia.

El Libro de Mormón narra la historia de dos naciones rivales, las cuales fueron conocidas como nefitas y lamanitas. Los primeros fueron gente laboriosa y por lo general fueron mas rectos y justos que los lamanitas, mientras que los otros fueron gente idólatra, ociosa y que rechazaron reiteradamente las enseñanzas del evangelio de Dios. Por su rebelión, Dios castigó a los lamanitas haciendo que su piel se volviera de color obscuro. A lo largo de la historia de estas dos naciones rivales, se produjeron una serie de sangrientas guerras y con el tiempo y por la corrupción de la nación nefita, los lamanitas llegaron a destruirlos y de esta forma se convirtieron en los únicos habitantes del continente, por lo que serían los ancestros de los actuales pueblos indígenas de América. La parte más importante de El Libro de Mormón, es aquella que narra la visita personal del Señor Jesucristo al continente americano después de su resurrección y ascensión al cielo en Jerusalén, en cumplimiento a lo que está escrito en el libro de Juan capítulo 10, versículo 16 de la Biblia.

Doctrina y convenios[editar]

Este libro contiene escritos, considerados revelaciones modernas, dadas por Jesucristo al profeta Jose Smith y algunos de sus sucesores. Contiene instrucciones sobre el sacerdocio, la obra misional, la obra de los templos, las glorias de las eternidades, y la obra a favor de los muertos, entre otras.

La Doctrina y Convenios consta de 138 secciones o capítulos y 2 Declaraciones Oficiales, reveladas a José Smith en su mayoría; aunque contienen también lo que se considera es la palabra literal de Dios o ángeles (Sección 2, 122 y 136), ordenaciones (Seccción 13), visiones (Sección 76, 110, 137 y 138), actas (Sección 102), oraciones (Sección 109 y 121), preguntas (Sección 113), deberes y responsabilidades eclesiásticas (Sección 123), epístolas (Sección 127 y 128), instrucciones personalizadas (Sección 129, 130 y 131) y declaraciones (Sección 134).

La mayoría de las Secciones fueron recibidas por José Smith desde 1829 hasta su muerte. La Sección 135 relata la muerte del mismo, escrito por John Taylor el 27 de junio de 1844. La última sección es una visión dada al Presidente Joseph F. Smith en el año 1918 sobre el mundo de los espíritus y la administración de la obra misional entre los muertos.

La Perla de Gran Precio[editar]

Todos los Santos de los Últimos Días aceptan una colección de escrituras sagradas llamada «La Perla de Gran Precio». La misma consiste de «El libro de Moisés», «El libro de Abraham», «José Smith - Mateo» y «José Smith - Historia»: una selección de materias o temas de gran valor que se relacionan con muchos aspectos importantes de la fe y de la teología de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El profeta José Smith preparó estos temas y se publicaron en los periódicos de la Iglesia en su época y son considerados auténticos y parte de la palabra de Dios.[4]

El Libro de Moisés[editar]

Consiste en un libro corto, de ocho capítulos, que José Smith comenzó en junio de 1830[5] en el que afirmó haber traducido, con el poder de Dios, los escritos de Moisés de la Biblia, agregando partes originales que se habían perdido con el correr del tiempo. Equivale al comienzo del Génesis, y contiene un relato de la creación del mundo, la historia de Adán y Eva, la vida de Enoc (descendiente directo de Adán) y las condiciones que prepararon al mundo para el Diluvio. Relata el intento de Satanás de destruir el Plan de Salvación, y de como Jesucristo aceptó dicho plan en la vida premortal. 21


A comienzos del siglo XIX, un arqueólogo italiano, Antonio Lebolo, encontró ciertos papiros en tumbas egipcias. Al morir se los dejó a Michael Chandler. El mismo los expuso en Estados Unidos en 1835. José Smith los compró con ayuda de los miembros de la iglesia en Kirtland por $2.400 y, con Oliver Cowdery y W. W. Phelps como escribas, tradujo los caracteres y jeroglíficos. Estas transacciones históricas se tornaron en cuestión de fe al dar José Smith a conocer la traducción de los manuscritos. Los escritos que presentó José Smith contienen un relato en primera persona, escrito por quien fuera el patriarca Abraham. En pocos capítulos, se narra la decisión de Abraham de huir de su casa, su viaje a Egipto, y diversas visiones que tuvo, incluyendo otra narración de la creación del mundo y el plan de salvación que fue presentado a los hijos espirituales de Dios en la vida premortal.[6]

A pesar de que el filólogo francés Jean-François Champollion descifró los jeroglíficos egipcios hacia 1820, y publicó el significado de la escritura egipcia en 1822 existen pocas probabilidades de que José Smith haya conocido su obra y por tanto haber contado con una guía para traducir jeroglíficos, sin embargo, la traducción que éste hizo del Libro de Abraham debe entenderse dentro del contexto religioso, pues considerado como Profeta, Smith hizo una traducción del texto bajo su denominado 'don divino', por tanto, la validez de la traducción queda sujeta al criterio del creyente Santo de los Últimos Días, dejando de lado las presuntas traducciones hechas por egiptólogos modernos, pues se trata de un asunto de Fe. Algunos calculan, sin embargo, que existen 13 años de diferencia aproximadamente (1822-1835) entre lo que publicó Champollion y el momento en que Smith compró esos papiros, y nada descarta que Smith pudo haber tenido leves conocimientos de esa lengua unida con revelaciones divinas a la hora de traducir los papiros.

José Smith - Mateo[editar]

Libro de un sólo capítulo, forma parte de la corrección que José Smith afirmó hacer de la Biblia, con la ayuda divina. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días continúa utilizando la Biblia cristiana (sin los libros deuterocanónicos, aceptados por la Iglesia católica, algunos los llaman "apócrifos" -lo que significa que la discusión sobre estos textos está abierta-), pero considera de importancia la corrección de José Smith. Sin embargo, ninguna de esas correcciones se encuentra en el canon de escrituras, excepto dos fragmentos: "El libro de Moisés" (explicado arriba) y el capítulo 24 de Mateo, cuya corrección se denomina "José Smith - Mateo".[7]

José Smith—Historia[editar]

Son selecciones del testimonio e historia oficial de José Smith que él preparó en 1838 y que se publicó en serie en el periódico Times and Seasons, en Nauvoo, Illinois, empezando el 15 de marzo de 1842.[8]

Revelaciones actuales[editar]

Estatua de Joseph Smith, Hijo, en la Manzana del Templo de Salt Lake City.

Los fieles de la Iglesia (comúnmente llamados Santos de los Últimos Días, SUD, o mormones) creen que Jesucristo la guía por revelación moderna y constante, dada al presidente de tal institución, quien es considerado también como profeta, vidente, y revelador. El presidente de la Iglesia da a conocer esas revelaciones e instrucciones en las «Conferencias Generales» semestrales. Es aceptado que, en caso de ser necesario, el presidente de la Iglesia dé a conocer nuevas escrituras que se incorporan al canon ya existente, lo que sucedió por última vez en 1978. Se sostiene, por lo tanto, que cuando Dios revela algo para todas las personas y la Iglesia, lo hace a través de su profeta por medio del Espíritu de Dios.[9]

Además del presidente de la Iglesia, otros líderes (apóstoles, setentas, presidentes de estaca, obispos) también pueden recibir y dar a conocer revelaciones referentes a las congregaciones a su cargo, estas revelaciones no son aplicadas a toda la Iglesia, ni son agregadas a sus libros canónicos.

Las revelaciones personales, es decir, las que recibe un individuo para dirigir sus propios asuntos, no son consideradas escrituras, ni tienen relevancia para la Iglesia como institución. Sin embargo, de acuerdo con la doctrina de esta Iglesia, José Smith enseñaba que cada persona tenía la responsabilidad de buscar a Dios por sí misma. Toda persona puede recibir revelación para su propia vida, principalmente en forma de pensamientos y sentimientos. Por ejemplo, una madre podría recibir revelaciones que le ayuden a criar a sus hijos; un joven podría recibir una revelación sobre cómo tener éxito en sus estudios, etc.

Referencias[editar]

  1. Véase Artículo de Fe N° 8: "Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde este correctamente traducida; también creemos que el Libro de Mormón es la palabra de Dios."
  2. M. Russell Ballard, El milagro de la Santa Biblia (en español). Liahona, mayo de 2007, 80–82. Último acceso 13 de abril 2008.
  3. Ezra Taft Benson, A New Witness for Christ, Ensign, Nov 1984, 6. Último acceso 13 de abril de 2008.
  4. Robert D. Hales, Las Santas Escrituras: El poder de Dios para nuestra salvación, (en español). Liahona, Nov 2006, 24–27. Último acceso 13 de abril de 2008.
  5. History of the Church [Historia de la Iglesia], 1:98–101, 131–139.
  6. La traducción se publicó en serie en el periódico Times and Seasons, empezando el 1º de marzo de 1842 en Nauvoo, Illinois. (History of the Church, 4:519–534.)
  7. Véase Doctrina y Convenios 45:60–61, donde aparece el precepto divino de empezar la traducción del Nuevo Testamento
  8. History of the Church, 1:1–44
  9. Véase en el Antiguo Testamento, Amós 3:7