Escoria de carbón

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La escoria de carbón es uno de los residuos producidos por las centrales térmicas que utilizan este mineral fósil como combustible, para la producción de energía eléctrica y que, hasta hace unos años, ha causado numerosos problemas medioambientales al almacenarse en escombreras al aire libre o balsas como la tristemente famosa de Aznalcóllar, que tantos problemas causo al Parque natural de Doñana.

Esta escoria, tiene una apariencia que recuerda a la piedra volcánica, y una densidad aproximada en seco de 1000 kg/m3.

En el año 2004, Aragón se convirtió en pionera en este tipo de reciclado ya que se puso en marcha en la localidad turolense de Andorra la primera planta donde se reciclan las escorias producidas en la central térmica que Endesa tiene instalada en esta localidad.

De dichas escorias, se obtienen áridos de distintas características y para varias aplicaciones.

Se utilizan como árido ligero para obtener morteros y hormigones aptos para prefabricados de hormigón, proceso que fue patentado en finales del siglo pasado. En su amasado, se utiliza menor cantidad de agua y el peso final de los materiales prefabricados se reducen en un 30% con relación a los de áridos tradicionales.

Se utiliza también para mezclar con tierras vegetales para darles mayor esponjosidad, como drenaje, para agricultura hidropónica y ornamentación de parques y jardines.

Otro de los destinos que se le da es como antideslizante sobre el hielo y la nieve, dado que al esparcirse sobre ellos produce un efecto de agarre que evita resbalar y las caídas, con lo que se convierte en una alternativa eficaz a la sal, ya que al ser un producto inerte no perjudica al medioambiente, ni a los pavimentos, y es reutilizable.

Las escorias de carbón quemado en las centrales térmicas, sus características y aplicaciones, no deben confundirse con las escorias de mina de carbón, ni con las escorias de acería o Alto horno.