Esclavitud del salario

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Esclavitud del salario o esclavitud salarial es un término usado por determinadas corrientes políticas para referirse a una condición en la cual una persona elige voluntariamente un trabajo pero solamente dentro de un sistema demasiado limitado de opciones (por ejemplo, trabaja para un determinado jefe o muere de hambre).

Se utiliza para expresar la desaprobación de una condición donde una persona se siente obligada a trabajar a cambio del pago de un salario mínimo que no proporciona las bases para la movilidad social.

Aproximación socialista[editar]

Según la explicación del marxismo de este fenómeno, utilizada por corrientes de socialismo y sindicalismo, la esclavitud del salario es la condición donde una persona debe vender su energía de trabajo, sometiéndose a la autoridad de un patrón simplemente para poder subsistir.

La esclavitud salarial se puede describir como una carencia de derechos, uno no puede pagar un abogado, su única alternativa a un sistema de salud es la pública y, en un caso extremo, se depende del trabajo infantil para la subsistencia. Finalmente, los únicos derechos obtenidos son en el ámbito del mercado laboral. Los capitalistas son los poseedores de los bienes de ganancia (tierra, industria, etc.) y obtienen un beneficio simplemente por conceder el permiso de utilizarlos, lo que hacen a cambio de salarios. Los detractores del capitalismo demandan que la propiedad privada de dichos medios es un hurto y que, puesto que los proletarios (quien no dispone de bienes y vive de un sueldo) son la mayoría, la aristocracia mantiene la esclavitud salarial con el control de los medios y las instituciones educativas, y utilizando las leyes y la violencia de Estado (por ejemplo, la policía arrestará a trabajadores que intenten mantener en funcionamiento una fábrica, sin ser una cooperativa autorizada, aun siendo de manera demócratica y organizada).

Aproximación capitalista[editar]

Según la explicación de los partidarios del capitalismo y la economía de mercado, la explotación no es la relación patronal-laboral voluntaria, que se considera un acuerdo racional entre personas y un avance en la división del trabajo, sino la frustación ante las pocas opciones para encontrar un empleo proporcional a la calificación individual y la insatisfacción entre trabajo realizado y paga recibida.

Los partidarios del capitalismo dicen que este es un problema relacionado con la poca capitalización de la población, debido a las restricciones a la libre empresa y la ausencia de seguridad jurídica para la inversión privada - características propias de sistemas donde no se ha desarrollado el capitalismo: feudalismo, mercantilismo, comunismo y populismo o estatismo - que impiden a la sociedad generar más empresas, más capitalistas y más empleos que aumenten el poder adquisitivo de la población mediante el ahorro. Es decir, la realización individual en el plano material es directamente proporcional a la acumulación de propiedad privada y el crecimiento económico, siendo ilógica para la teoría capitalista aquella teoría socialista de que la propiedad y el dinero de unos individuos empobrece a otros que trabajan voluntariamente para ellos por una paga.

Véase también[editar]