Escepticismo ecológico

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Escepticismo ecológico (o escepticismo ambiental) es un término general que describe aquellos que argumentan que las demandas particulares presentadas por los ecologistas y los ciencias ambientales que apoyan a los primeros son falsas o exageradas, el término incluye aquellos que son críticos del ambientalismo en general. Los escépticos ambientales han argumentado que el grado de daño causado por las actividades humanas es menos cierto de lo que afirman algunos científicos y organismos científicos, o que es demasiado pronto para introducir recortes en estas actividades sobre la base de la evidencia existente, o que se necesita más discusión acerca de quién debe pagar por este tipo de iniciativas ambientales.[1] Uno de los temas centrales en el movimiento de los escépticos del ambientalismo es la idea de que el ecologismo es una creciente amenaza para el progreso social y económico y para las libertades civiles.[2]

La popularidad del término se ha fortalecido con el libro de Bjørn Lomborg, El ecologista escéptico.[3] Lomborg analizó los reclamos ambientales desde un punto de vista estadístico y económico, y concluyó que a menudo las afirmaciones hechas por los ambientalistas fueron exageradas. Lomborg argumenta, sobre la base del análisis de costo-beneficio, que pocos reclamos ambientalistas merecen una preocupación seria. Sin embargo, en 2010, Lomborg cambió su posición y ahora está de acuerdo con "decenas de miles de millones de dólares al año para ser invertidos en la lucha contra el cambio climático" y declaró que el calentamiento global es "sin duda una de las principales preocupaciones que enfrenta el mundo hoy se enfrenta a muchos problemas que la humanidad entera debe enfrentar", sumarizó su punto de vista diciendo que a pesar de ser un asunto importante no es necesaria la exageración de que el mundo se va a acabar.

Críticas[editar]

Organizaciones y grupos de presión ambientalistas argumentan que tales dudas escépticas generalizadas no se han desarrollado de forma independiente, sino que se han "animado por el cabildeo y campañas de relaciones públicas financiadas por las industrias contaminantes". Los partidarios de los ambientalistas argumentan que el "escepticismo" es en realidad negacionismo, y que, en los EE.UU. en particular, "grandes donaciones [Se han hecho] a los senadores y congresistas, y [que] patrocinado por los think tanks neoliberales y la investigación científica contraria. ExxonMobil, la del petróleo, ha sido acusada por Amigos de la Tierra y otros de dar millones de dólares a una larga lista de grupos de expertos y grupos de presión frente a Kioto."[1]

Un estudio reciente de autores progresistas sobre el movimiento del escepticismo ecológico afirma que la inmensa mayoría de libros escépticos medioambientales publicados desde la década de 1970 fueron escritos o publicados por autores o instituciones afiliadas a grupos de expertos conservadores. Ellos "concluyen que el escepticismo es una táctica de un contra-movimiento impulsado por la élite diseñada para combatir el ecologismo, y que la utilización con éxito de esta táctica ha contribuido al debilitamiento del compromiso de EE.UU. con la protección del medio ambiente."[4]

Referencias[editar]

  1. a b «'Denial lobby' turns up the heat». London: The Observer. 06-03-2005. Consultado el 07-02-2008. 
  2. Ver, Apelación de Heidelberg, documento firmado en 1992 por científicos "preocupados por el surgimiento de una ideología irracional que se opone al progreso científico e industrial e impide el progreso económico y social".
  3. Lomborg, Bjørn; Bjorn Lomborg (2004). Global crises, global solutions. Cambridge, UK: Cambridge University Press. ISBN 0-521-60614-4. 
  4. Jacques, P.J.; Dunlap, R.E., and Freeman, M. (June 2008). «The organisation of denial: Conservative think tanks and environmental scepticism». Environmental Politics 17 (3):  pp. 349–385. doi:10.1080/09644010802055576. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Posturas que niegan el cambio el climático