Ilúvatar
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Ilúvatar (del quenya ilúvë, "todo" y atar "padre") es un ser espiritual que aparece en la obra del novelista J. R. R. Tolkien como el creador de Eä (el universo). También es llamado Eru, el Único. En "El Silmarillion", la primera obra de Tolkien que se publicó después de su muerte, en la primera parte titulada Ainulindalë (la Música de los Ainur) se narran la forma en que ocurrió la creación de los demás espíritus y de cómo ellos con su música originaron el mundo físico.
En el comienzo de los tiempos, creó a los Ainur, hijos de su pensamiento y después de proponerles temas de música, hizo visible el mundo que creaban con ella.
Maravillados con esta visión, los Ainur quisieron hacerla realidad y Eru le dio Ser a esa visión y se llamó Eä, El Mundo que Es, a través del poder de la Llama Imperecedera.
Los Ainur que así lo decidieron (los Valar y los Maiar) acabaron Eä y crearon el Reino de la Tierra, Arda. Ésta debía prepararse para la llegada de los Hijos de Ilúvatar, Elfos y Hombres, en cuya creación no intervinieron ninguno de los Valar, sino solamente Eru. Igualmente los Enanos, aunque fueron creados materialmente por el Vala Aulë, fue Eru el que les dio el libre albedrío adoptándolos como hijos suyos.
[editar] Otras intervenciones de Eru
Además de la Creación y el despertar de los hijos de Eru, pocas fueron las intervenciones directas de Eru en su creación, que más bien era administrada por los Valar, en particular por Manwë que mantiene con él una comunicación directa.
Durante la Primera Edad del Sol, Eru interviene para permitirle a Beren regresar a la vida, así como para cambiar el destino élfico de Lúthien por el destino mortal de los Hombres. En el Athrabeth Finrod ah Andreth, Finrod menciona a Andreth que sólo Eru podría llevar a cabo el plan de salvación que algunos sabios Hombres dicen que Eru tiene para sus hijos.
Durante la Segunda Edad del Sol, los Númenóreanos adoraban a Eru en el monte Meneltarma en tres fechas importantes del año. En el Akallabêth, Eru interviene en favor de los Valar para destruir la flota del rey Ar-Pharazôn y para hundir la isla de Númenor y darle forma redonda al mundo, sacando a Aman fuera de los círculos del mundo.
Por lo que se sabe, el fin del mundo llegará cuando Eru decida que el canto de Arda redimida se lleve a cabo para dar comienzo a un nuevo mundo, sin la mácula de Melkor.

