Ero Fernández

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Monasterio de Chantada fundado por el conde Ero Fernández y su primera esposa, Adosinda

Ero Fernández (m. c. 926) fue un magnate gallego, conde de la comarca de Lugo, abuelo de san Rosendo,[1] y ancestro de varios linajes gallegos y portugueses que entroncaron con la más alta nobleza de los reinos de León y de Castilla.

Vida[editar]

Su ascendencia no es conocida; solamente se sabe que, por su patronímico, fue hijo de un probable conde llamado Fernando[2] . La presencia de otro conde en la corte llamado Diego Fernández, genearca de una poderosa familia del norte de Portugal, esposo de Onecca, posiblemente de origen navarro, ha llevado a algunos historiadores a suponer que Ero y Diego Fernández eran hermanos, aunque no existe prueba documental que confirme tal parentesco.[3] [4] El conde Ero vivió durante los reinados del rey Alfonso III de Asturias y sus sucesores y ostentó la dignidad condal desde finales del siglo IX y las primeras décadas del siglo X.[2] . Su presencia en la curia regia del rey Alfonso el Magno queda confirmada en un diploma expedido por el rey el 30 de septiembre de 899 cuando entrega a la iglesia de Santiago varias villas en el territorio de Coímbra.[5]

Ejerció la tenencia o commisso del territorio lucense y el 7 de julio de 910, estando en Lugo roboró un documento dirigido al rey Ordoño II mediante el cual los condes prometen restaurar las casas destruidas en la ciudad.[6] Un año más tarde, el 22 de abril de 911, fue testigo en un documento del rey Ordoño quien confirma a la iglesia de Santiago las donaciones hechas por sus antecesores.[7]

Fue un gran benefactor de monasterios. Con su primera esposa, la condesa Adosinda de Monterroso, fundó el Monasterio de Chantada[8] y con la segunda, la condesa Elvira, el de Santa María de Ferreira de Pallares,[1] donde se retiró en vida de su mujer. Aparece por última vez el 24 de septiembre de 926 confirmando la carta de arras entregada por Gunterico Arias a Gontrodo González, nieta del conde Ero.[9] [7] Debió fallecer poco después y fue enterrado en el monasterio de Ferreira de Pallares que fundó con su segunda esposa.

Matrimonios y descendencia[editar]

El conde Ero contrajo dos matrimonios. El primero fue con Adosinda de Monterroso, que habrá fallecido antes de 898.[2] [1] [3] De este matrimonio nacieron dos hijos:[2] [3]

Capilla funeraria en el Monasterio de Santa María de Ferreira de Pallares, fundado por el conde Ero y su segunda esposa, la condesa Elvira
  • Gudensindo Ériz, esposo de Enderquina «Palla» Menéndez, hija del conde Hermenegildo Gutiérrez y la condesa Ermesinda Gatónez, con dilatada descendencia.
  • Ilduara Ériz, condesa por su matrimonio con el conde Gutierre Menéndez, también hijo del conde Hermenegildo Gutiérrez. Tuvieron varios hijos, entre ellos san Rosendo, fundador del monasterio de Celanova y obispo de Mondoñedo, así como Adosinda Gutiérrez, probablemente la madre de la reina Velasquita Ramírez.

Volvió a casar alrededor de 898 con la condesa Elvira quien, ese año, realizó una cuantiosa donación al monasterio de Santa María de Ferreira de Pallares que ambos habían fundado. Tuvieron los siguientes hijos:[10]

  • Diego Ériz (m. c. 917), murió joven y en 917 su madre Elvira hace una donación por su hijo Diego, ya difunto.[1] Se considera padre de dos hijos: Nepociano y Gundesinda Díaz, aunque sin prueba documental convincente.[10]
  • Godesteo Ériz (m. 939). Contrajo matrimonio con Gugina con quien tuvo unos cinco hijos.[3] [10] [a]

Tuvo también otras dos hijas aunque se desconoce de cual de sus dos matrimonios:[3]

Notas[editar]

  1. Después de enviudar, Gugina hizo una donación por el alma de su esposo, mencionando al conde Ero y a Elvira como sus padres. Algunos historiadores, por ejemplo, Emilio Sáez (1947), p. 57, basándose en ese documento, la tienen equivocadamente como hija de Ero Fernández y Elvira, pero consta en la documentación que fue la nuera, no hija, de los condes.[7]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]