Eróstrato

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Eróstrato o Heróstrato (en griego Ἡρόστρατος) fue un pastor de Éfeso,[1] convertido en incendiario. Fue responsable de la destrucción del templo de Artemisa (diosa Artemisa o Diana) de Éfeso, considerado una de las siete maravillas del mundo, el 21 de julio del año 356 a. C., coincidiendo, según Plutarco, con el nacimiento de Alejandro Magno.

Registro histórico[editar]

La confesión del propósito de su crimen le fue sacada bajo el suplicio de la tortura, ordenada por Artajerjes. Según registra la historia, su único fin fue lograr fama a cualquier precio. Al descubrirse la intención del incendiario, se prohibió bajo pena de muerte el registro del nombre de éste para las generaciones futuras, lo cual, evidentemente, no bastó para borrar de la historia ni el nombre ni tampoco la acción. En cita de Valerio Máximo: «Se descubrió que un hombre había planeado incendiar el templo de Diana en Éfeso, de tal modo que por la destrucción del más bello de los edificios su nombre sería conocido en el mundo entero». También el escritor e historiador griego Teopompo reseñó el incendio y registró para la historia el nombre de Eróstrato.

El nombre en la cultura y la ciencia[editar]

La acción realizada por Eróstrato, y su intención de lograr la fama a cualquier precio han tenido eco en la modernidad. En el ambiente académico de la psicología se denomina complejo de Eróstrato al trastorno según el cual el individuo busca sobresalir, distinguirse, ser el centro de atención.[2]

El nombre de Eróstrato ha pasado a las lenguas modernas.

  • De él se acuñó el término "erostratismo", que según el Diccionario de la lengua española significa: "Manía que lleva a cometer actos delictivos para conseguir renombre".[3]
  • En alemán, Herostrat es un individuo en constante búsqueda de la fama.
  • El término inglés Herostratic fame ("fama erostrática"), del mismo modo se refiere a Eróstrato.
  • Miguel de Cervantes, en Don Quijote de la Mancha, capítulo VIII de la Segunda parte, escribe: «También viene con esto lo que cuentan de aquel pastor, que puso fuego y abrasó el templo famoso de Diana, contado por una de las siete maravillas del mundo, sólo porque quedase vivo su nombre en los siglos venideros; y aunque se mandó que nadie le nombrase ni hiciese por palabra o por escrito mención de su nombre, porque no consiguiese el fin de su deseo, todavía se supo que se llamaba Eróstrato».[4]
  • Baltasar Gracián, en su alegoría filosófica titulada El Criticón, escribía sobre Eróstrato: «Éste es el que pegó fuego al célebre templo de Diana, en efeto, no más de porque se hablasse dél en el mundo».[5]
  • Victor Hugo, en su poema Lo que dice la boca de sombra (1855), menciona, entre otros personajes histórico-ficticios, a Eróstrato: «...Y el viento, que hace mucho soplaba en las Sodomas / Mezcla en el sucio hogar y bajo el vil caldero / Al humo de Eróstrato con la llama de Nerón».[cita requerida]
  • Marcel Schwob escribió un cuento corto sobre Eróstrato (titulado ‘’Eróstrato Incendiario‘’), que forma parte del libro Vidas imaginarias, publicado en 1896. En él se puede leer: «No alegó más causa a su acción que la pasión por la gloria y la alegría de oír su nombre».[6]
  • Antón Chéjov, en su cuento “Tolsty i tonki” (El gordo y el flaco), hace referencia a él con estas palabras: «—Íbamos juntos a la escuela —repitió el flaco—. ¿Te acuerdas de cómo te hacían rabiar llamándote Eróstrato por haber quemado un libro oficial con un cigarrillo?...»[7]
  • Jean-Paul Sartre escribió un cuento corto titulado Erostratus como parte de El muro (1939). En la historia, un hombre planea cometer crímenes violentos al azar a fin de conseguir fama.
  • Terenci Moix es el autor de un libro titulado Chulas y famosas: La venganza de Eróstrato.
  • Vicente Gutiérrez Escudero escribió un libro de poesía titulado Traqueotomía y otros puzzles: hermano Eróstrato.
  • Herostratus es una película británica de 1967 del cineasta australiano Don Levy.
  • El escritor español Miguel de Unamuno, en su novela Amor y pedagogía, nombra a este personaje para hacer referencia al ansia de inmortalidad inherente al ser humano. La misma idea también se repite en Del sentimiento trágico de la vida, capítulo III, El hambre de inmortalidad.
  • Julio Verne en su cuento corto "Un drama en los aires" hace referencia a Eróstrato. Al preguntarle su nombre, el personaje que sube de polizón e intenta derribar el globo donde se desarrolla la trama responde "Me llamo Eróstrato o Empédocles, como más le guste". Se refiere al primero como destructor de una maravilla(en este caso el globo) y al segundo como un suicida que busca una muerte digna de él.

Referencias[editar]

  1. Libro de notas: El complejo de Eróstrato y algunas cosas más
  2. Analítica.com Opinión y análisis
  3. Vigésima segunda edición, 2001.
  4. Biblioteca Sopena, 1966.
  5. Clásicos Españoles de Olympia Ediciones, 1995.
  6. El Club Diógenes de Valdemar, 2003. Trad. de Mauro Armiño.
  7. Nueve cuentos sin final feliz, colección benteveo de la Editorial Sirpus, 2002. Trad. E. Podgursky y A. Aguilar.

Enlaces externos[editar]