Episodio alcohólico

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episodio de exceso de alcohol
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Tener un episodio de exceso de alcohol (binge drinking) es el epíteto de beber bebidas alcohólicas con la intención principal de quedar intoxicado por un gran consumo de alcohol en un periodo corto.[1] Es un estilo de beber alcohol común en un gran número de países. Se solapa en el ambiente social ya que se acostumbra a hacerlo en grupos, principalmente con amigos. Sin embargo el grado de intoxicación varía entre las culturas que lo practican. No hay un valor establecido de nivel de intoxicación. Una borrachera puede durar varias horas, o inclusive días. Debido a los efectos nocivos que tiene el alcohol, las borracheras o los abusos del alcohol son considerados un problema grave de salud pública.[2]

Definición[editar]

La borrachera es conocida como un episodio, en él que el consumo de alcohol es excesivo.[3] Actualmente no existe un conceso mundial que ayude a definir la cantidad de alcohol consumido para considerarse un exceso. Sin embargo, en los Estados Unidos se ha definido un límite de 5 bebidas alcohólicas para hombres y 4 para mujeres.[4] [5] Se remarca que esta definición aplica sí el consumo de alcohol es durante un corto periodo de tiempo una vez cada dos semanas.[6] Esto es conocido coloquialmente como la "Condición 5/4", que básicamente es, beber 8 unidades o más en el caso de hombres y 6 unidades o más en el caso de las mujeres.[7]

Otras definiciones poco comunes están basadas en el Control de alcoholemia (BAC). Por ejemplo, el National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA) recientemente redefinió el término "borrachera" como: cada vez que alguien alcanza niveles de 0.08% ó mayores en la prueba BAC.[8] Siempre que la definición numérica es usada se supone que el abuso de alcohol o incluso el consumo rápido del mismo fue con la intención de sufrir una borrachera. Aunque estas situaciones siempre tienen sus excepciones ya que hay factores que evitan que una persona se emborrache[9]

Ocasionalmente en los Estados Unidos, el término "congestión alcohólica" se usa para describir un episodio mucho más severo de borrachera (las que ocurren en una sola tarde). Se considera más severa porque el número de unidades consumidas es de 10 o más (hablando de unidades estándar americanas)).[10] [11] Si esto se hace durante 2 o 3 horas un adulto promedio puede mostrar hasta un nivel de 0.20 % de alcohol en la sangre si se realiza la prueba BAC.

Adolescencia y adulto joven[editar]

La mayoría de las veces quienes presentan situaciones con episodios de borrachera son las personas jóvenes. Eso ocasiona consecuencias adversas, entre ellas, aumenta el riesgo de sufrir de alcoholismo o incluso de presentar patologías en el hígado. Actualmente ambos problemas se han convertido en un riesgo que debe de considerarse una amenaza a la salud pública.[2] Investigaciones recientes han demostrado que universitarios que exceden las unidades permitidas de alcohol (condición 4/5) a más de 3 veces en menos de 2 semanas están 19 veces más expuestos a desarrollar alcoholismo.[12] Esto es particularmente interesante ya que el beber con la sola intención de emborracharse sigue siendo un gran problema social que se presenta comúnmente en las universidades[13] Heavy and regular binge drinking during adolescence is associated with an increased risk of alcoholism. Approximately 40 percent of alcoholics report heavy drinking during adolescence.[14] Episodios repetitivos de borracheras, especialmente en edades tempranas, son potenciales indicadores de que el riesgo de presentar una enfermedad relacionada con el alcohol es más que latente (ICD-10). Otros factores de riesgo que influencian a incrementar el riesgo de desenvolver el alcoholismo incluyen factores sociales y genéticos. Muchas investigaciones han descubierto que empezar a beber antes de los 15 años aumenta el riesgo de ser alcoholico en comparación de aquellos que comienzan a beber a los 20 años o más.Se ha estimodo por algunos que si la edad para comensar a beber ser retrasa hasta los 20 años entonces se reducira a 50% la posibilidad de sufrir alcoholismo[3] However, it is unclear whether this is a causal relationship, or a function of confounding familial (and other) factors associated with both age at first drink and propensity for alcoholism.[15]

Ser asociado con ciertos grupos sociales, especialmente en college hace que ciertas influencias recaigan en adultos jóvenes y por lo tanto sus decisiones sobre la cantidad de alcohol que debe de consumir se ven distoricionadas. Estudiantes que forman parte de fraternidades y sororidades son conocidos por beber más (al igual que los atletas), en estas situaciones los esfuerzos y maneras de prevenir el abuso del alsohol son bien conocidos pero poco practicados.[16] In addition to identifying these groups, it is understood that student drinkers choose to engage in this behavior as a means of fitting in with what is considered a social norm. Students are confronted with social pressures involving binge drinking and if ignored, risk being isolated from others.[17] Esto en realidad es examinado desde un punto de vista psicológico y se asocia con la idea de que formar parte de fiestas donde se consuma mucho alcohol en universidades o fraternidades es simplemente la decisión del propio individuo, y no se toma en cuenta que estos actos son meramente colectivos. Estudios anuales sobre las party schools americanas son un factor indirecto que contribuye a que los jóvenes participen en el consumo excesivo de alcohol entre campus escolares. Los estudiantes están orgullozos de la reputación que sus universidades se han hecho por sus fiestas y sus habitos al momento de beber, incluso hay competencias entre universidades elevando así un sentido de pertenencia/identidad muy fuerte[17]

Actividad sexual a temprana edad, el cambio constante de parejas sexuales, el elevado número de embarazos no deseados en la adolescencia, el aumento de probabilidad de sufrir enfermedades de transmisión sexual, infertilidad y daños al feto relacionados con el consumo de alcohol son los fenómenos que puede presentar una mujer que abuse de esta sustancia; 50 % de las adolescentes denuncian abuso sexual mientras estaban bajo la influencia del alcohol[3]

Los adolescentes que regularmente participaban en borracheras por muchos años presentan un hipocampo (anatomía) particularmente pequeño en comparación a bebebdores que iniciaron en etapas mas tradías. Los bebedores fuertes presentan defectos neurocognitiivos muy fuerrtes como la perdida de memoria o la incapacidad de trabajar con la misma, también hay daños en el lobulo frontal; esto ha sido demostrado gracias estudios en animales que sugieren que una enfermedad neurodegenerativa a causa de los efectos del alcohol durante la adolescencia son irreversibles.[3] Investigaciones en humanis, que usan un sofisticado método de escaneo cerebrar, sugieren que en los adolescentes beber más de 4 o 5 veces al mes resulta en un daño que evita el desarrollo y mantenimiento de tejido cerebral.<refname="tdmcibd">Michelle Trudeau (25 de enero de 2010). «Teen Drinking May Cause Irreversible Brain Damage». USA: National Public Radio.</ref>, sin embargo estos estudios han sido practicados en muestras poblacionales muy pequeñas haciendo de esto algo muy poco certero.

El consumo excesivo de alcohol está asociado con un gran problema social, costos económicos, así como a un aumento de la incidencia de ciertas enfermedades. Esta práctica es más común en hombres, en especial durante su adolescencia y cuando son adultos jóvenes. La mayoría de estas personas no están conscientes con los riesgos que conlleva beber en exceso. El exceso en la ingesta de bebidas alcohólicas está relacionado con efectos adversos en los órganos del sistema neurológico, cardiaco, gastrointestinal, hematológico, inmune, musculo esquelético, así como aumentando los riesgos de inducir desordenes psicológicos.[18] [19] Aproximadamente una de cada veinticinco mujeres tienen episodios de exceso de alcohol durante el embarazo, que pueden ocasionar en él bebe diferentes trastornos, como el síndrome feto alcohol.[20] Tomar en exceso durante la adolescencia está asociado con accidentes automovilísticos, comportamiento agresivo y suicidio. Entre más jóvenes comiencen los adolescentes a tener episodios de exceso de alcohol es más probable que estos desarrollen un desorden relacionado con este, como el alcoholismo. Un gran número de adolescentes que abusan del alcohol también consumen otras sustancias psicotrópicas.[3] Beber en exceso puede resultar en daño cerebral tan rápido o peor que el alcoholismo, esto debido a los efectos neurotóxicos de consumir una gran cantidad de sustancia y después pasar mucho tiempo sin consumirla. La tolerancia que se genera durante el alcoholismo deriva en un daño menor al cerebro, que el que se produce en una borrachera, ya que se expone al cerebro a una gran cantidad de alcohol de un solo golpe. El gran golpe neurotóxico al cerebro se debe a las grandes y repetidas cantidades de glutamato que es liberado durante la borrachera, resultando en excitotoxicidad.[21] El cerebro en desarrollo de los adolescentes es en particular susceptible a los efectos neurotóxicos del exceso rápido de alcohol, mostrando evidencias de daño cerebral después de consumir entre 4 o 5 tragos una o dos veces al mes.[22]

Efectos en la salud[editar]

Una intoxicación aguda, así como sucede en las borracheras y en el alcoholismo, es conocida como un potente factor de riesgo para el suicidio.[23] El exceso en el alcohol también está asociado con un incremento en el riesgo de sexo no planeado, sexo sin protección, embarazos no planeados, así como un aumento en el riesgo de quedar infectado de VIH. Un 10% de mujeres y 19% de hombres han reportado haber sido asaltados como resultado del alcohol. Hombres que reportan haber bebido más de 35 unidades de alcohol a la semana reportan haber sido heridos físicamente como resultado del alcohol, y 15% reportan haber herido a otros como resultado de beber.[24] Emborracharse ha sido asociado con altos índices de divorcio, abuso conyugal y un bajo rendimiento en el trabajo.[25] El abuso en el alcohol también puede causar efectos en el organismo que incluyen alteraciones en la homeostasia de la sangre, variaciones en el ciclo circadiano, enfermedades cardiacas isquémicas, en la presión sanguínea, en la actividad de los glóbulos blancos, alteraciones en la secreción de hormonas femeninas, así como daño en el feto.[26] Beber en exceso también ha sido relacionado con dolor abdominal en las mujeres.[27] Puede ocurrir cetoacidosis en individuos que continuamente abusan del alcohol y que han tenido un historial de embriaguez.[28]

Sistema nervioso central[editar]

Los individuos que tienen demasiados episodios de exceso de alcohol tienden a tener fallas en la memoria auditiva y verbal, así como déficits en intentar recordar episodios del pasado, los cuales son síntomas parecidos a los observados en el síndrome de Korsakoff. Fallas en la percepción especial así como dificultades en el reconocimiento de patrones, han sido observadas en personas que continuamente tienen episodios de exceso de alcohol. También se observa también en estas personas dificultades para controlar sus impulsos, en especial en las mujeres. A su vez, la memoria inmediata de la información verbal y visual se ve afectada, en comparación con los bebedores crónicos que tienen una mejor capacidad de organización semántica. Los estudios realizados en adolescentes han demostrado que el consumo continuo de alcohol, provocará daños en el reconocimiento cognitivo. Los desórdenes en el reconocimiento cognitivo en los adultos no están completamente claros, algunos estudios no han encontrado relación entre tomar en exceso y los daños en este reconocimiento.[12] Se cree que las borracheras aumentan los impulsos, alterando las funciones de los circuitos prefrontales, subcortical y orbitofrontal. Adolescentes, mujeres y adultos jóvenes son más sensibles a efectos neurológicos por los episodios de abuso de alcohol. Especialmente los adolescentes jóvenes son vulnerables a efectos neurotóxicos y alteraciones neurocognitivas.[7] Los episodios de abuso de alcohol causan un desvalance entre la inhibición y la excitación de aminoácidos y cambios en las monoaminas relacionados con el sistema nervioso central, lo cual aumenta la neurotoxicidad y puede resultar en desordenes cognitivos, psicológicos e incluso en daños irreversibles en el cerebro, tanto en adolescentes como en adultos.[29] [30] Estudios recientes en ratas indican que el alcohol es más tóxico durante la adolescencia que durante la etapa adulta. Algunos investigadores creen que aún no está claro lo que sucede en los adultos. Se piensa que los casos severos de exceso de alcohol en adolescentes ocasionan un peor desempeño en la actividad cerebral en comparación con los adolescentes que no tuvieron episodios de embriaguez. Los investigadores argumentan que estos descubrimiento son similares en los adultos alcohólicos que no abusaron del alcohol durante la adolescencia.[31] La extrapolación de los estudios en animales a humanos es difícil,[32] y un análisis por el grupo Choose Responsability menciona que el daño a largo plazo en el procesamiento cognitivo por el alcohol es el mismo si los episodios de abuso de alcohol hubieran comenzado en la adolescencia o después.[31]

Referencias[editar]

  1. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Renaud-2001
  2. a b Plantilla:Cita publicacion
  3. a b c d e Plantilla:Cita publicacion
  4. Plantilla:Cita publicacion
  5. «College Alcohol Study». Hsph.harvard.edu (25 de junio de 2004). Consultado el 15 de marzo de 2010.
  6. Plantilla:Cita publicacion
  7. a b Plantilla:Cita publicacion
  8. "Quick Stats: Binge Drinking." The Centers for Disease Control and Prevention. April 2008.[1].
  9. Binge drinking
  10. Hitti, M. (2006, 5 24). 'Extreme Drinking,' Alcohol Abuse Common Among College Students. Retrieved 3 4, 2010, from Fox News: http://www.foxnews.com/story/0,2933,196857,00.html
  11. «From Binge Drinking to 'Extreme Drinking'». Partnership at Drugfree.org. Consultado el 15 de marzo de 2010.
  12. a b Plantilla:Cita publicacion
  13. Brody, J.E. (2008, September 09). Curbing binge drinking takes group effort. The New York Times, pp. 7.
  14. Enoch, MA. (Dec 2006). «Genetic and environmental influences on the development of alcoholism: resilience vs. risk». Ann N Y Acad Sci 1094:  pp. 193–201. doi:10.1196/annals.1376.019. PMID 17347351. 
  15. Schwandt, M.L.; S.G. Lindell, S. Chen, J.D. Higley, S.J. Suomi, M. Heilig, C.S. Barr (Feb 2010). «Alcohol response and consumption in adolescent rhesus macaques». Alcohol 44 (1):  pp. 67–80. doi:10.1016/j.alcohol.2009.09.034. PMID 20113875. 
  16. Marczinski, 2009, pg.37
  17. a b Tan, 2005
  18. Plantilla:Cita publicacion
  19. Kuntsche, E.; Rehm, J.; Gmel, G. (Jul 2004). «Characteristics of binge drinkers in Europe.». Soc Sci Med 59 (1):  pp. 113–27. doi:10.1016/j.socscimed.2003.10.009. PMID 15087148. 
  20. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Floyd-2005
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  22. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas tdmcibd
  23. Plantilla:Cita publicacion
  24. Dasgupta, Amitava (2011). The Science of Drinking: How Alcohol Affects Your Body and Mind. Rowman & Littlefield Publishers. 
  25. Dawson, Deborah (1 de mayo de 2008). «A Prospective Study of Risk Drinking: At risk for what?». Drug and Alcohol Dependence. 
  26. Plantilla:Cita publicacion
  27. Plantilla:Cita publicacion
  28. Plantilla:Cita publicacion
  29. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Ward-
  30. Plantilla:Cita publicacion
  31. a b http://www.chooseresponsibility.org/alcohol_adolescents_and_adults_c/ Alcohol, Adolescents, and Adults--Choose Responsibility, Accessed 06-30-2010
  32. http://www.jameslindlibrary.org/trial_records/21st_Century/perel/perel-commentary.php Bracken MB. Why animal studies are often poor predictors of human reactions to exposure