Epidemia de cocoliztli de 1576

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Mujer mexica y su hija preparando tortillas (Codex Mendoza).

La epidemia de cocoliztli de 1576 fue una peste del virus de cocoliztli, iniciada en agosto de ese año,[1] que afectó al territorio del Virreinato de Nueva España —actual México— y que dejó graves consecuencias. Junto con la epidemia de cocoliztli de 1545, fue una de las peores pestes sufridas en la Nueva España.

El brote epidémico cobró la vida de una gran cantidad de indígenas mexicanos, principalmente, ya que las muertes de españoles y esclavos fueron mínimas. Además, los aborígenes, cuya población disminuyó notablemente luego de la pestilencia, no poseían un sistema inmunitario apto para afrontar la peste desconocida por ellos.[2] Sin embargo, al desconocerse la enfermedad causante de tantas muertes, se cree que la epidemia fue una combinación de varias enfermedades,[3] con cuadros clínicos diferentes.[2]

Nombre[editar]

En la lengua náhuatl, la raíz coco está asociada al concepto de enfermedad.[4] Cocoliztli significaba originalmente 'enfermedad, mal, peste, epidemia'.[5] En el siglo XVI, a las epidemias se les denominaba cocoliztles.[2] Sin embargo, el término perdió su significado original[2] cuando la enfermedad comenzó a cobrar la vida de los nativos, indígenas y españoles, y nombraron a la enfermedad desconocida como cocoliztli o cocoliztle.[2] El mal apareció en la meseta central en 1545.[6]

Historia[editar]

El 5 de noviembre de 1568,[7] Martín Enríquez de Almansa fue nombrado virrey de la Nueva España, cargo que mantuvo hasta 1580.[8] Un año después, fue nombrado virrey del Perú, cargo que desempeñó por dos años.[9] Su administración como virrey de la Nueva España fue marcada por las grandes calamidades que ocurrieron.[10]

Cambios en el modo de vida y la llegada de agentes biológicos para los cuales los indígenas estaban indefensos propiciaron la «relativa selectividad» con la que se vieron afectados.[11] El virreinato sufrió de enfermedades como el sarampión, el tifus y la viruela, además de problemáticas como la desnutrición, la esclavitud, la explotación e incluso el alcoholismo.[11]

Aunque se creía que las enfermedades propagadas por los conquistadores españoles habían sido las causantes de la muerte masiva de indígenas, la causante de más muertes de indígenas mexicanos fue el cocoliztli sucedida por el matlazahuatl.[12] Se han contabilizado doce epidemias de cocoliztli y doce de matlazahuatl, las cuales acabaron con cerca del 90 % de los habitantes de la zona.[12] Las epidemias fueron asociadas a «importantes cambios climáticos»,[12] y se suscitaron durante prolongados periodos de «sequía extrema».[13]

Se ha calculado que, antes de 1519, la población de los nativos mexicanos era de poco menos de 22 millones. La epidemia de viruela de ese año produjo alrededor de 8 millones de muertos; posteriormente, se sumaron las dos epidemias de cocoliztli de 1545 y 1576, que diezmaron a la población aborigen, y sólo quedaron alrededor de dos millones de indígenas. La población nunca llegó a igualarse en esta región hasta finales del siglo XX.[14]

Generalmente, el cocoliztli se producía dos años después del periodo de sequía, mientras que el matlazahuatl, dos años después del periodo de lluvias.[12] Estas epidemias, extinguidas en el siglo XIX, se centraron principalmente en el altiplano mexicano y mantenían relación con la altitud.[12] El antecedente principal de esta epidemia fue la ocurrida en 1545, que provocó la muerte de entre 7 y 17 millones de personas.[15] Fue caracterizada por síntomas como el «pujimiento de sangre y calenturas»[2] y se cree que fue la más desastrosa de todas.[16] Las cuatro epidemias más significativas sucedieron en 1545, 1576, 1736 y 1813.[13]

Cocoliztli[editar]

Brote[editar]

En agosto de 1576,[1] se inició en la Nueva España una epidemia atroz,[2] que afectó principalmente a los indígenas mexicanos, mientras que los negros y españoles fueron los menos afectados, con mínimas muertes —posiblemente por las terribles condiciones de vida de los nativos mexicanos—.[2] La enfermedad era desconocida por médicos españoles y mexicas.[17]

Aunque es desconocida la enfermedad que causó la epidemia y que se conoció como cocoliztli, se cree que pudo haber sido una combinación de varias enfermedades.[3] Se ha insistido que la mortandad de la epidemia se debió principalmente al tabardillo.[18] Sin embargo, la enfermedad no era específicamente sarampión, tabardillo o viruela.[2]

Síntomas[editar]

El cocoliztli se caracterizó por el «pujamiento de sangre», tal como sucedió con la epidemia de 1545,[2] es decir, que el enfermo de cocoliztli sufría de «copiosas hemorragias nasales» además de apostemas.[2] Como explicó Francisco Hernández, la enfermedad consistía en:[11]

Además, el paciente sufría de delirios y convulsiones, dolor de corazón y pecho y temblores. Sin embargo, la característica principal era el sangrado de oídos y nariz, y para la mayoría las recaídas eran fatales.[11] Alonso López coincidió en varios puntos de la descripción de Hernández, por ejemplo: «los enfermos tenían excesiva sed», «a los dos días se tornaban locos».[11] La muerte era dolorosa aunque rápida y la mortandad, alta —aproximadamente el 90 % de los enfermos moría después de 5 o 6 días—.[11] [12]

Enfermos[editar]

La situación era catastrófica puesto que los cadáveres se encontraban esparcidos en la vía pública. Los sobrevivientes de la enfermedad eran acabados por «el hambre y la miseria».[19] El arzobispo Moya de Contreras y el virrey Enríquez trataron de buscar un remedio para la situación, buscaron establecer hospitales y gastaron grandes sumas de dinero; sin embargo, sus esfuerzos fueron inútiles, por lo cual «apelaron a la caridad».[19] Muchas personas, entre religiosos y españoles, aceptaron la ardua labor de «cuidar y consolar» a los enfermos,[19] confesarlos,[2] curarlos y alimentarlos.[19] Estas personas ayudaban con medicinas y ropas y mandaban a dar sepulcro a los cadáveres. La fatiga que sufrían al realizar un trabajo de esas magnitudes provocó la muerte de «muchos franciscanos».[19] Muchos de los hospitales construidos por los eclesiásticos dieron alojamiento a más de 400 enfermos.[20]

Tratamiento[editar]

La crisis que provocó la epidemia obligó a los médicos a buscar una cura o algún tratamiento para la extraña enfermedad, por lo que se decidió que en el Hospital Real de Indios se realizaran autopsias de los cadáveres.[11] Como resultado se pudo observar que «los enfermos tenían el hígado muy duro, lo cual los deformaba».[11] Estos descubrimientos llevaron al médico Francisco Hernández a creer que la causa de la enfermedad era veneno, por ello recomendó la triaca,[11] es decir, una panacea utilizada para curar cualquier mal.[21] El hecho de ser recomendada en Europa contra la peste, obligó a Hernández a modificarla,[11] prefiriendo un remedio indígena,[11] el coanenepilli.[22] A pesar de varias modificaciones más realizadas a la receta, el remedio fue inútil y «la mortandad no disminuyó».[11]

Consecuencias[editar]

La epidemia duró aproximadamente poco más de un año; sin embargo, sucumbieron aproximadamente 2 millones de personas.[2] [23] [24] [25] [26] Se cree que la epidemia pudo ser causada por «ratas migratorias durante ciclos de sequía» o «ratas que se vieron desplazadas de montañas y hábitats».[24] La epidemia fue más cruda y más larga en algunas regiones; además, logró extenderse a territorios guatemaltecos.[27]

Los indígenas eran los principales encargados de la agricultura; debido a la epidemia, los trabajos de agricultura fueron abandonados, provocando la escasez de alimentos.[19] Los pueblos fueron abandonados, junto con minas, campos e industrias.[2] Al escasear trabajadores en las minas, las bajas eran cubiertas con migrantes atraídos por incentivos económicos.[28]

La disminución de la población indígena «determinó una depresión secular en la economía».[29] Las epidemias de 1563 y de 1576 «favorecieron la creación de la sociedad novohispana y su economía».[30] La epidemia, seguida por la hambruna de 1588 y de otra epidemia en 1595, conllevó la muerte de muchos indígenas. Esto, junto con otros factores, ayudó a la adopción de la «política de congregaciones» desde 1592 hasta 1606.[31]

Posiblemente, la enfermedad cocoliztli fue una combinación de paperas, sarampión, tifus y viruela.[32] [33] Se ha pensado en diversas enfermedades como fiebre amarilla, gripe hemorrágica e incluso paludismo;[2] sin embargo, se desconoce qué enfermedad era, pues no existe «un equivalente en la actualidad».[12]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b «1576.Se desata una epidemia que acaba con la vida de miles de indígenas». El Observador. Consultado el 23 de enero de 2012.
  2. a b c d e f g h i j k l m n ñ «Historia de las epidemias en el México antiguo». Universidad Autónoma Metropolitana. Consultado el 22 de enero de 2012.
  3. a b «Cronología de epidemias devastadoras en México». Consultado el 22 de enero de 2012.
  4. «¡Hasta que me cayó el veinte! :Está del cocol». El Porvenir. Consultado el 22 de enero de 2012.
  5. Siméon, 1996, pp. 119
  6. «Fiebres hemorrágicas causa de muerte en las culturas originarias». Consultado el 22 de enero de 2012.
  7. «Martín Enríquez de Almansa». Bicentenario. Consultado el 22 de enero de 2012.
  8. de Herrera, 1934, pp. 250
  9. «Martín Enríquez de Almansa». Biografías y Vidas. Consultado el 22 de enero de 2012.
  10. Riva Palacio,, pp. 298
  11. a b c d e f g h i j k l «La epidemia de cocoliztli de 1576». Instituto Nacional de Antropología e Historia. Consultado el 22 de enero de 2012.
  12. a b c d e f g «Cocoliztli y Matlazahuatl». Zócalo. Consultado el 23 de enero de 2012.
  13. a b «Catástrofe indígena». El Universal. Consultado el 23 de enero de 2012.
  14. Acuna-Soto, Rodolfo; Stahle DW, Cleaveland MK, Therrell MD (April 2002). «Megadrought and megadeath in 16th century Mexico». Emerging Infectious diseases 8 (4):  pp. 360-362. http://wwwnc.cdc.gov/eid/article/8/4/pdfs/01-0175.pdf. 
  15. «Expert: Native disease killed Aztecs, not outsiders» (en inglés). Consultado el 24 de enero de 2012.
  16. Cook y Lovell, 2000, pp. 74
  17. García Acosta, Pérez Zevallos y Molina del Villar, 2003, pp. 118
  18. Márquez Morfín, 1994, pp. 217
  19. a b c d e f Riva Palacio,, pp. 299
  20. «Consolidación de la Iglesia: Capítulo II: Los Hospitales». Consultado el 23 de enero de 2012.
  21. Assessorato alla cultura e alle belle arti, 1980, pp. 149
  22. «Cohuanenepilli o Pasiflora, 1552-2000». Consultado el 23 de enero de 2012.
  23. «Capítulo quinto». Consultado el 23 de enero de 2012.
  24. a b «Plaga exterminó a millones de personas en México en el siglo XVI». Consultado el 23 de enero de 2012.
  25. «Apuntes de cronología comparada e Historia». Consultado el 23 de enero de 2012.
  26. «Viruela en la República Mexicana». Instituto Nacional de Salud Pública. Consultado el 23 de enero de 2012.
  27. Cook y Lovell, 2000, pp. 81
  28. «3. Población». Consultado el 23 de enero de 2012.
  29. «La despoblación indígena en el Perú y Nueva España». Consultado el 23 de enero de 2012.
  30. Carrera Damas, 1999, pp. 153
  31. Williams, 2003, pp. 136
  32. Carrera Damas, 1999, pp. 313
  33. Cuenya, 1999, pp. 148

Bibliografía[editar]

  • Siméon, Rémi (1996). Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana. Siglo XXI. ISBN 9789682305733. 
  • de Herrera, Antonio (1934). Historia general de los Hechos de los Castellanos en las islas y tierrafirme del Mar Oceano. Real Academia de la Historia. 
  • Riva Palacio, Vicente. México a través de los siglos. Tomo II. 
  • Cook, Noble David; Lovell, W. George (2000). Juicios secretos de Dios. Editorial Abya Yala. ISBN 9789978046074. 
  • García Acosta, América; Pérez Zevallos, Juan Manuel; Molina del Villar (2003). Desastres agrícolas en México. CIESAS. ISBN 9789681670887. 
  • Márquez Morfín, Lourdes (1994). La desigualdad ante la muerte en la Ciudad de México. Siglo XXI. ISBN 9789682318788. 
  • Assessorato alla cultura e alle belle arti (1980). Venezia e la peste. Marsilio. 
  • Carrera Damas, Germán (1999). Historia general de América Latina. Unesco. ISBN 9789233031517. 
  • Williams, Eduardo (2003). La sal de la tierra. El Colegio de Michoacán A.C. ISBN 9789706790989. 
  • Cuenya, Miguel Ángel (1999). Puebla de los Ángeles en tiempos de una peste colonial. El Colegio de Michoacán A.C. ISBN 9789686959987.