Enrique Falcón

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Enrique Falcón.

Enrique Falcón (Valencia, España, 1968) es un poeta adscrito a prácticas literarias críticas y socialmente comprometidas (poesía de la conciencia, escritura del conflicto, literatura activista, realismo crítico) en el panorama actual de la poesía española.

Biografía[editar]

Nace en febrero de 1968 en Valencia y desde 1993 reside en el Barrio del Cristo, un barrio de acción social preferente en la periferia obrera de Valencia. Insumiso al ejército y a la prestación sustitoria, objetor fiscal a los gastos militares, milita en un sindicato anarquista, forma parte de una comunidad de base y es miembro de organizaciones vecinales y de colectivos de apoyo en prisión.

Ha publicado varios libros de poesía y de ensayo político y su obra ha sido recogida en numerosas antologías y volúmenes colectivos dedicados a la poesía española actual.

Vinculado a la coordinadora de la Unión de Escritores del País Valenciano - Foro Social de las Artes, fue miembro del consejo de redacción de la extinta revista "Lunas Rojas" y perteneció al colectivo de crítica literaria "Alicia Bajo Cero", responsable del polémico volumen Poesía y poder.[1]

El corpus teórico que anima su labor como escritor y poeta ha ido apareciendo a lo largo del tiempo en diferentes artículos (principalmente las Cuatro tesis de mayo, Las prácticas literarias del conflicto y El amor, la ira) luego recopilados en el volumen Las prácticas literarias del conflicto: registro de incidencias.

Obra[editar]

Rasgos generales[editar]

A juicio de Araceli Iravedra,[2] la obra de Enrique Falcón concibe la poesía como una tarea desorganizadora que opta por un discurso disidente al margen del lenguaje establecido. Así, en sus libros y poemarios “asistimos a la enunciación abierta de las lacras de la sociedad capitalista, a la narración de un conflicto civil puesta en manos de un nuevo sujeto revolucionario, pero tal narración no será lineal y cerrada: en busca de una práctica literaria conflictiva, refractaria a toda lectura unívoca, Falcón se decanta por una escritura experimental que funda una comunicación irracional jalonada de imágenes y asociaciones insólitas, determinada por la incoherencia sintáctica, el encabalgamiento violento y la omisión de los signos de puntuación normativos, sin que falte la irrupción frecuente, como piezas inesperadas del collage, de fragmentos de discurso enunciativo asimilables al testimonio-denuncia periodístico.”[3]

La poesía de Falcón ha sido a menudo categorizada bajo los membretes de "poesía de la conciencia crítica", "nueva poesía social" o "literatura del conflicto" o "de la antiglobalización" (fue uno de los autores recogido en la antología Feroces y él mismo ha reivindicado en ocasiones la necesidad de una "poesía de corte crítico"; recientemente Domingo Sánchez-Mesa[4] hacía uso, por ejemplo, del término "realismo crítico" para aplicarlo a Falcón), aunque todas estas etiquetas se vuelven polémicas en los estudios que abordan con más detalle su obra. Así, siguiendo la estela de lecturas realizadas por autores como Eduardo Milán (“los poemas de Falcón crean las condiciones para cantar la condición del hombre actual”[5] ) o Luis Bagué Quílez (“el autor opta por un discurso de aliento narrativo que pone de relieve las contradicciones de la sociedad capitalista y las convenciones del lenguaje establecido”[6] ), Alberto García-Teresa señala:

“La obra de Enrique Falcón supone un hito en la poesía española contemporánea. Su obra sabe conjugar una intención radicalmente renovadora, una alta exigencia a nivel estético, un abordaje muy explícito de la conflictividad socioeconómica y un firme objetivo, teóricamente muy sólido, de que su escritura trabaje en pos de la transformación social; todo ello ejecutado y ligado de una manera abrumadoramente coherente. El resultado es una poesía de gran calidad en la cual una rigurosa experimentación formal está supeditada totalmente a las necesidades expresivas y de representación, porque la mirada poética que desarrolla Falcón, que pretende enunciar el mundo que observa y vive (un mundo en crisis, atravesado por el sufrimiento y la injusticia social), requiere una ardua investigación lingüística y retórica.” [7]

De estas estrategias de despoetización, y de la progresiva voluntad de renovación en las técnicas de la poesía contemporánea, empleadas a lo largo de la obra de Falcón, se han ocupado recientemente los estudios de Eduardo Moga,[8] Virgilio Tortosa,[9] Antonio Méndez Rubio,[10] Joaquim M. Magalhaes[11] o Crespo-Massieu, según el cual

"(...) sólo un lenguaje en continua experimentación, que se cuestiona, se abre a múltiples significados, puede dar cuenta de esta poesía que quiere atravesar (con y desde las víctimas; desde su ausencia, pero sin usurpar su voz) la historia, salvarla en el poema. Así entiende la poesía Enrique Falcón: riesgo y compromiso con la palabra, ejercicio de libertad, multiplicación de voces y momentos, estremecimiento y temblor." [12]

En cualquier caso, la obra de Falcón destaca (así lo han subrayado lecturas críticas como la de Raúl Quinto[13] ) por saber despejar, en la historia reciente de la poesía escrita en España, el tradicional conflicto planteado por los desequilibrios entre literatura y activismo, evitando caer en el panfleto o en el material propagandístico que literariamente se pretende denunciar. Preguntado por el carácter insurgente de la apuesta poética contenida en sus libros, Falcón declararía para un reportaje publicado en el semanario Tiempo que

"...si la poesía nace en un contexto de indignante injusticia social, lo más coherente resulta ser la insubordinación (...) Escribiendo poemas que hagan compañía a la desobediencia de los otros y que logren resistir a las claudicaciones que sobre cada escritor también quieren ejercer el miedo y el poder. Manifestar que el verdadero compromiso de cualquier poeta lo es para con la literatura, a mí siempre me ha parecido una obviedad vacía e inútil que a menudo excusa el silenciamiento o la rendición." [14]

La marcha de 150.000.000[editar]

Específicamente, La marcha de 150.000.000 (libro-poema publicado en sucesivas ediciones durante más de una década, hasta su publicación definitiva de 2009) profundiza en las huellas de los poetas que han hecho del poema un instrumento para el conocimiento crítico de la realidad[15] y, “partiendo del marxismo y de la Teología de la liberación, construye largos poemas o cantos de una elevada tensión verbal que se prolongan en notas al margen y cuyo protagonista no es otro que el inmenso colectivo de los excluidos del progreso”.[16]

Con este libro, advirtió el crítico Prieto de Paula, “queda cuestionada la institución poesía igual que antaño lo hiciera el socialrealismo de posguerra, del que difiere Falcón por su lenguaje vanguardista y su aliento universal”.[17] Unos años más tarde, entre las páginas de la antología Las moradas del verbo: Poetas españoles de la democracia, este mismo autor destacaría cómo la obra poética de Enrique Falcón ha ido ensayando

"...una épica coral, antiidealista y retóricamente musculada, en la que el individuo de la poesía tradicional queda subsumido en un sujeto colectivo que camina en una anábasis redentora." [18]

En diversas ocasiones la crítica se ha ocupado de los golpes que este libro asesta contra la conciencia colectiva y personal del posmodernismo de mercado (así lo hace, por ejemplo, Santiago L. Navone en un estudio sobre poesía y pensamiento crítico[19] ). Considerado como uno de los escritores que en la España reciente "llevan recordando que la atmósfera del capitalismo salvaje es irrespirable",[20] esta obra es una de las pocas que en la literatura española contemporánea aborda de un modo explícito la realidad del llamado Tercer Mundo, haciéndolo además desde una perspectiva crítica cristiana que logra trascender la experiencia concreta del saqueo, de la dominación y de la esperanza sobre una consideración más abierta acerca de la condición humana y de la suerte de la humanidad entera. Así, tal como ha señalado César de Vicente

"sus poemas de largo verso alientan una épica social capaz de hacer saltar todos los tópicos comunes, haciendo épico el nombre único de una multitud."[21]

La Trilogía de las Sombras[editar]

Al margen de La marcha de 150.000.000, proyecto que se inició a principios de los años 90 y del que se han publicado hasta tres volúmenes, Enrique Falcón ha ido publicando una serie de poemarios que constituyen la llamada Trilogía de las Sombras, ocupada (tal como lo ha descrito el propio autor en sucesivas entrevistas[22] ) en la expresión personal y colectiva de los modos de sometimiento de la conciencia contemporánea, y de la que forman parte los volúmenes Amonal y otros poemas (libro publicado en 2005, acerca de los pactos con la violencia), Taberna roja (publicado en 2008, acerca de los mecanismos de tranquilización de las conciencias) y Porción del enemigo (libro que, publicado en 2013, habría de ocuparse del miedo en escenarios límites de crisis). Para algunos críticos esta "Trilogía de las Sombras" iniciaría, en la obra de Falcón, una "reconquista de la realidad cotidiana" desde nuevos parámetros de escritura poética crítica.[23]

El cierre de la mencionada trilogía (y en particular, el último tramo que construye Porción del enemigo) supondría un paso adelante en la trayectoria poética de Enrique Falcón en tanto instrumento para pensar y afrontar, en términos de conciencia poética, el complejo momento al que se enfrenta la cultura occidental. Tal como señala Luis Bagué, en este libro "la denuncia de la explotación económica, el lamento ante la violencia fratricida o la revisión del tema de España conducen a una ética y una estética de la insubordinación".[24] El libro presenta al lector (así ha sido señalado por críticos como Enrique Villagrasa[25] ) una cruda realidad que plantea la posibilidad de ser transformada y, en palabras ahora del propio autor, recogidas en la Nota Preliminar que encabeza el volumen, "la pregunta que este libro le confía a la tribu no es si nuestro enemigo podrá ser vencido (lo será), sino si podremos mirarlo de una vez, al menos un centímetro por encima de nuestros propios temores. Estos poemas hablan, casi todos ellos, desde la altura formidable de ese único centímetro posible: ojalá la poesía siga revelando, desde él, los secretos de esa resistencia, cuando esa comunidad de hombres y mujeres la alcanza a conseguir".[26]

Poéticas[editar]

Enrique Falcón ha ido formulando, en diversos trabajos y libros (recopilados posteriormente en el volumen Las prácticas literarias del conflicto. Registro de incidencias 1991-2010[27] ), sucesivas concepciones acerca de su poesía y de las conexiones políticas de la literatura actual con el mundo en que ésta se inserta.

  • De El amor, la ira (escritos políticos sobre poesía):

"La injusticia no es anónima: / tiene nombre y dirección" (Brecht). Un buen poema político no "mueve al mundo". Ayuda a recobrar aliento. Un buen poema político no "hace caer a la injusticia". Le da nombre y dirección. [28]

Las tensiones que desata toda poesía política son de índole estrictamente espiritual, sobre la base de las condiciones materiales de la vida: (i) Si es posible la esperanza en un mundo repleto de víctimas. (ii) Si tienen un futuro nuestros muertos (y si es factible llamarlos nuestros muertos). (iii) Si cabe entre nosotros, moradores de una vida cómplice con el sistema que los produce, la posibilidad de una vida plena y resistente que podamos, finalmente, celebrar. Por todo ello, bien se puede decir que es la nuestra una poesía de combate. [29]

Nuestro “Compromiso”: (i) Nuestro esfuerzo literario no está “comprometido con el lenguaje” (y, mucho menos, con el oficio o con la obra propia). (ii) Nuestro compromiso literario lo es de carga política y espiritual. (iii) La expresión de esa dicción cargada es absolutamente lingüística. (iv) Nuestros artefactos son palabras. (v) El trabajo en que nos sumergimos para conseguir lo que buscamos se realiza desde la base del material de la lengua y los registros del habla. (vi) Entre sus muchas posibilidades, contemplamos la distorsión de la lengua como parte constitutiva de un fuerte posicionamiento político y espiritual en el medio del mundo. (vii) Pero, aun metidos de lleno en la ductilidad de este material lingüístico, no estamos de modo alguno “comprometidos con el lenguaje”. [30]

  • De Cuatro Tesis de Mayo:

El desgarro de la boca no es un ejercicio vacío si el territorio que pisamos es el de la matanza, y todavía se me tendrá que demostrar que no vivimos inmersos en él. Lejos de ciertos espejismos de "transparencia" y "borrado del montaje", soy incapaz de olvidar que un poema es –entre otras muchas cosas– un artefacto de palabras y un gesto de lenguaje y que le es legítimo hablar en una lengua que no sea la materna. Además de lo propiamente ideológico, el llamado estilo presupone –también– un acto de elección moral. [31]

  • De Poesía y rebeldía:

Belleza: un asunto bien serio para la poesía política, como ocurre con cualquier otro tipo de práctica literaria. Coincido contigo: la sed, el hambre, de belleza que convoca un poema ha de darse, sobre todo, también en un poema político, en cuya conmoción concurren –además– otras y nuevas hambres, como las de las heridas compartidas de su tiempo. [32]

  • De Una poética para 150.000.000:

desordenar la vida (en la intemperie compartida del mundo), hacer visible lo ninguneado y apurar el tiempo de las acogidas : acompañar tantas opciones –personales, colectivamente organizadas, removiéndose en red– por la resistencia : bajar al temblor de dentro en el encuentro con los otros : renombrar el mundo allí donde la herida, allí donde estalle la vida que resiste : incluir la distorsión de la lengua en un proyecto de escritura que ponga en conflicto nuestras relaciones simbólicas y políticas con el reino de los asesinos, el de –también– los usurpadores del lenguaje : reconocer insuficiente la viabilidad de la protesta a partir de sólo los contenidos : y (contra todo descanso) : pronunciar "nosotros" –para el cautiverio y la esperanza– en una lengua que no sea la materna. [33]

  • De Residua:

Para tiempos de tranquilización social y de consenso como éste en el que vivimos, la poesía política bien pudiera introducir una cierta dosis de desorden. En la “ruptura de los consensos” que comparte con los movimientos políticos antagonistas, este deslizamiento hacia el desorden (...) es una poderosa capacidad que tiene el lenguaje poético cuando lo que se entiende por “compromiso” absorbe y desborda la tarea de los poetas, siempre que éstos se perciban –en primer lugar y ante todo– como ciudadanos que también comparten la casa del hombre. [34]

Creo que hoy es una soberana pérdida de energías escribir fuera de ese vasto y extensísimo campo de experimentación que ofrecen los diversos “realismos”. Pero igualmente me parece inevitable introducir grietas y tensiones en un lenguaje que es también el del poder, lenguaje portador de signos naturalizados, aptos para la exclusión y para el dominio. Toda mi poesía parece moverse en la tensión incómoda de esos dos polos, y la posibilidad de poder expresar hoy evidencias imprevisibles acaba siendo una de las aventuras más apasionantes que en este tiempo podría imaginarme. Consecuencia de todo ello, se puede caer en una poesía “de la claudicación” bien por la vía del realismo chato de los pacificadores del mundo, bien por la vía del inocuo solipsismo de quienes, desatándolo todo sobre las fracturas del lenguaje, desactivan las cargas políticas y comunicativas del poema. Démosle la razón a Cortázar: “Lenguaje quiere decir residencia en una realidad. (...) No se puede revivir el lenguaje si no se empieza por intuir de otra manera todo lo que constituye nuestra realidad”. En fin: mucha poesía ya se ha escrito para dejarla tan alejada de los hombres y mujeres de nuestro tiempo; habrá que ir pensando en cómo hacer hoy posible una nueva literatura residente, un nuevo combate de legitimaciones. [35]

Bibliografía[editar]

Poesía[editar]

  • El día que me llamé Pushkin, Ediciones del Ayuntamiento de Sevilla, 1992
  • La marcha de 150.000.000 [1]: «El Saqueo», Rialp, Madrid, 1994
  • La marcha de 150.000.000 [1 y 2]: «El Saqueo» y «Los Otros Pobladores», Germania, Valencia, 1998
  • AUTT, Crecida, Huelva, 2002
  • Nueve poemas, Ed. Universidad de Valencia, 2003
  • Amonal y otros poemas, Idea, Tenerife, 2005
  • Para un tiempo herido, Amargord, Madrid, 2008
  • Taberna roja, Ed. Baile del Sol, Tenerife, 2008
  • La marcha de 150.000.000 [cantos completos: 1-5]: «El Saqueo», «Los Otros Pobladores», «Para los que aún viven», «La Caída de Dios» y «Canción de E», Ed. Eclipsados, Zaragoza, 2009
  • Porción del enemigo, Ed. Calambur, Madrid, 2013

Ensayo y ediciones[editar]

  • (con el colectivo Alicia bajo Cero) Poesía y poder, Ediciones bajo Cero, Valencia, 1997
  • Dimensiones políticas del voluntariado, CiJ, Barcelona, 1997
  • Aproximación a las narraciones juveniles de hoy, CiJ, Barcelona, 2001
  • (coord.) No doblar las rodillas: siete proyectos críticos en la poesía española reciente, Universidad de Chile, Santiago de Chile, 2002
  • El amor, la ira: escritos políticos sobre poesía, Ediciones del 4 de agosto, colección Planeta Clandestino, Logroño, 2006
  • (coord.) Once poetas críticos en la poesía española reciente, Baile del Sol, Tenerife, 2007.
  • (coord.) Poesía y desorden, Centro de Documentación Crítica, colección Contratiempos, Madrid, 2007
  • (ed.) Roque Dalton: El turno del ofendido, Baile del Sol, Tenerife, 2009
  • (coord.) Soda caústica: 5 poetas latimoamericanos, Fundación Inquietudes, Madrid, 2009
  • Las prácticas literarias del conflicto: registro de incidencias, La Oveja Roja, Madrid, 2010
  • Residua, Pliegos de la Fundación Inquietudes, nº 12, Madrid, 2013

Antologías y obras colectivas[editar]

Textos y poemas suyos han sido incluidos en numerosas antologías, entre ellas: «Joven poesía española» (La Página, 1997); Feroces: antología de poesía de la conciencia radical, marginal y heterodoxa (DVD, Barcelona, 1998); Voces del extremo: las voces de la poesía española al otro extremo de la centuria (Fundación JRJ, Moguer, 1999), Poesía y Conciencia (JRJ, 2000), Poesía y Conflicto (JRJ, 2001); Pasar la página: poetas para el nuevo milenio (Eds. Olcades, Cuenca, 2000); Poesia Espanhola Anos 90 (Relógio d'Água ed., Lisboa, 2000); El último en morir que apague la luz: Atlas poético (Ateneo Obrero de Gijón, 2001); Una mirada hacia la poesía española actual (Luna Nueva, Colombia, 2003); Poesía de la conciencia (Zurgai, Bilbao, 2003); Sexta Antología de Adonais 1993-2002 (Rialp, Madrid, 2004); Poesía pasión: doce poetas españoles (Libros del Innombrable, Zaragoza, 2005); Spain’s poetry of conscience (International Poetry Review, USA, 2006); Poesía para bacterias (Cuerdos de Atar, Huesca, 2008); Animales distintos: muestra de poetas españoles nacidos en los 60 (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México D.F., 2008); Voces del extremo: poesía y capitalismo (Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, 2008); Poesía española de los 90 (Editorial de la Universidad Nacional de Mar de Plata, Buenos Aires, 2008); Voci dalla poesia spagnola contemporanea (Sentieri Meridiani Edizioni, Roma, 2009); Las moradas del verbo. Poetas españoles de la democracia (Calambur, Madrid, 2010); Una muestra de la poesía española contemporánea (Sol Negro ediciones, Lima, 2011); Voces del Extremo: Antología 1999-2011 (Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer, 2011); Quien lo probó lo sabe: 36 poetas para el tercer milenio (Letra Última, Zaragoza, 2012); Poesía experimental española: antología incompleta (Calambur, Madrid, 2012); Antología de la poesía anarquista del siglo XX (Gato Negro, Bogotá, 2013); y Poesía y resistencia (Amagord, Madrid, 2013).

Ha participado también en los libros colectivos Construir a paz (Edicions Xerais, Vigo, 1996), Lavapiés (Ópera Prima, Madrid, 2001), La paz y la palabra: letras contra la guerra (Editorial Odisea, Madrid, 2003), Poemas contra el olvido (Ed. Bartleby, Madrid, 2004), Canto a un prisionero (Ed. Poetas Antiimperialistas, Ottawa, 2005), La (re)conquista de la realidad: la novela, el teatro y la poesía en el siglo presente (Tierradenadie ediciones, Madrid, 2008), El árbol talado que retoña: Homenaje a Marcos Ana (El Páramo-Fundación de Investigaciones Marxistas, Córdoba, 2009), Por donde pasa la poesía (Baile del Sol, Tenerife, 2011), Imagina cuántas palabras (Alkibla, Pamplona, 2013), Poesía indignada (Zurgai, Bilbao, 2013) y En legítima defensa (Bartleby, Madrid, 2014).

Referencias[editar]

  1. Colectivo Alicia Bajo Cero (1997). Poesía y poder. Ediciones Bajo Cero - UEPV. 
  2. Araceli Iravedra (2002). “¿Hacia una poesía útil? Versiones del compromiso para el nuevo milenio", en “Los compromisos de la poesía”, revista Ínsula, nº 671 (Madrid, diciembre de 2002). 
  3. Araceli Iravedra (2002). Op. Cit. 
  4. Domingo Sánchez-Mesa (2014). "Guardianes de la diversidad", en Ínsula, nº 805-806, monográfico sobre "Poesía española contemporánea" (Madrid, enero-febrero de 2014). 
  5. Eduardo Milán (2009). “Desafío y dignificación”, tercer prólogo a La marcha de 150.000.000. Eclipsados. 
  6. Luis Bagué (2007). Poesía en pie de paz. Modos del compromiso hacia el tercer milenio. Pretextos. 
  7. Alberto García-Teresa (2012). "La poesía de Enrique Falcón", en Castilla. Estudios de Literatura, nº 3 (Valladolid, abril de 2012). 
  8. Eduardo Moga (2004). Poesía pasión: doce jóvenes poetas españoles. Libros del Innombrable. 
  9. Virgilio Tortosa (2006). Escrituras del desconcierto: el imaginario creativo del siglo XXI. Publicaciones de la Universidad de Alicante. 
  10. Antonio Méndez Rubio (2007). "Enrique Falcón: la producción del desconsuelo", en Riff Raff, nº 34 (Zaragoza, primavera de 2007). 
  11. Joaquim M. Magalhaes (2000). Poesia Espanhola Anos 90. Relógio d’Água, Lisboa. 
  12. Antonio Crespo-Massieu (2006). “Un poema azul y enorme”, en Viento Sur, nº 89 (Madrid, noviembre de 2006). 
  13. Raúl Quinto (2013). "Enrique Falcón: Nombrar la caída", en Quimera, nº 360 (Madrid, noviembre de 2013). 
  14. Daniel Jiménez (2013). “Poesía para transformar el mundo”, en Tiempo, nº 1.595 (Madrid, 22-26 de marzo de 2013)'. 
  15. Miguel Casado (2004). "El árbol solo: La marcha de 150.000.000", en Archivos. Lecturas 1988-2003. Dossoles. 
  16. Manuel Rico (1999). "Poesía con y hacia los desheredados: La marcha de 150.000.000", en El País (edición del 2 de enero de 1999). 
  17. Ángel L. Prieto de Paula (2009). “La marcha de 150.000.000”, en El País (edición del 26 de septiembre de 2009). 
  18. Ángel L. Prieto de Paula (2010). Las moradas del verbo: Poetas españoles de la democracia. Antología. Calambur. 
  19. Santiago L. Navone (2011). Un fantasma ronda las palabras: sobre la estética del otro en la obra de Enrique Falcón La marcha de 150.000.000. Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Mar de Plata, Argentina. 
  20. Javier Rodríguez Marcos (2013). “El padre de Blancanieves”, en El País (edición del 16 de marzo de 2013). 
  21. VV.AA. (2002). “Encuesta a poetas, críticos y editores"”, en Ínsula. Revista de letras y ciencias humanas (nº 671-672, noviembre-diciembre de 2002). 
  22. Antonio Orihuela (2013). "Los espacios de la resistencia son innumerables. Entrevista a Enrique Falcón", en Periódico CNT (edición de abril de 2013). 
  23. Luis Bagué Quílez (2012). Quien lo probó lo sabe: 36 poetas para el tercer milenio. Antología. Letra Última. 
  24. Luis Bagué Quílez (2013). "Porción del enemigo", en El País (edición del 1 de junio de 2013). 
  25. Enrique Falcón (2013). “Levantando acta: Porción del enemigo"”, en ¿Qué leer?(nº 189, julio de 2013). 
  26. Enrique Falcón (2013). Porción del enemigo. Calambur. 
  27. Enrique Falcón (2010). Las prácticas literarias del conflicto. Registro de incidencias 1991-2010. La Oveja Roja Ediciones. 
  28. Enrique Falcón (2010). Op. cit.; pág. 13. Anteriormente publicado en: El amor, la ira (Ediciones del 4 de agosto, 2006). 
  29. Enrique Falcón (2010). Op. cit.; págs. 16-17. 
  30. Enrique Falcón (2010). Op. cit.; pág. 23. 
  31. Enrique Falcón (2010). Op. cit.; pág. 85. Anteriormente publicado en: Para un tiempo herido (Editorial Amargord, 2008). 
  32. Enrique Falcón (2010). Op. cit.; pág. 91. Anteriormente publicado en: Libre Pensamiento, nº 58 (Madrid, julio de 2008). 
  33. Enrique Falcón (2010). Op. cit.; pág. 95. Anteriormente publicado en: Feroces. Antología de la poesía radical, marginal y heterodoxa (Ediciones DVD, 1998). 
  34. Enrique Falcón (2010). Op. cit.; pág. 97. Posteriormente publicado en: Residua. Una conversación con Enrique Falcón (Pliegos de la Fundación Inquietudes, nº 12; 2013). 
  35. Enrique Falcón (2010). Op. cit.; pág. 102. Posteriormente publicado en: Residua. Una conversación con Enrique Falcón (Pliegos de la Fundación Inquietudes, nº 12; 2013). 

Enlaces externos[editar]

  • Enrique Falcón en la Biblioteca Cervantes [1]
  • Poemas y textos de Enrique Falcón [2]
  • Libros completos de Enrique Falcón [3]
  • "Para acompañar un libro de Enrique Falcón", reseña de Jorge Riechmann [4]
  • "Mutilación del sentido", reseña de Antonio Méndez Rubio [5]
  • "Identidad de la periferia", reseña de Manuel Rico en El País [6]
  • "La poesía inocente no existe", entrevista a Enrique Falcón en el periódico Diagonal [7]
  • "Notas sobre un proyecto crítico: la poesía de Enrique Falcón", estudio de Laura Giordani y Arturo Borra en Youkali nº 7 [8]
  • "La marcha de 150.000.000, de Enrique Falcón", reseña de Ángel L. Prieto de Paula en El País [9]
  • Dos fragmentos de Las prácticas literarias del conflicto: "El amor, la ira" y "Cuatro tesis de mayo"
  • "La poesía de Enrique Falcón", estudio crítico de Alberto García-Teresa en Castilla. Revista de Estudios de Literatura, nº 3 [10]
  • "Porción del enemigo, de Enrique Falcón", reseña de Luis Bagé Quílez en El País [11]