Enfermedad de tumores faciales del demonio de Tasmania

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La enfermedad de tumores faciales del demonio de Tasmania provoca la formación de tumores en la boca y en sus alrededores, que dificultan la alimentación o incluso la impiden, provocando la muerte del animal.

La enfermedad de tumores faciales del demonio de Tasmania es un cáncer contagioso que afecta tanto a hembras como a machos del demonio de Tasmania (Sarcophilus harrisii). El primer caso documentado se registró en 1995 en Australia, la enfermedad se contagia por transmisión directa de las células cancerígenas vivas a través de las mordeduras que se infligen los animales en la cara durante los procesos de alimentación y apareamiento.[1] [2]

A lo largo de la década siguiente la enfermedad ha devastado a la población de esta especie, las estimaciones varían entre un 20% y un 50% de la población de demonios.[3] [4] Las poblaciones densas afectadas sufren una mortalidad de un 100% en un período de entre 12-18 meses.[5] La enfermedad se ha concentrado principalmente en la parte oriental de la isla de Tasmania.

La enfermedad se caracteriza por la aparición de tumores, normalmente en el rostro y en el interior de la boca, que frecuentemente metastatízan y causan la muerte del animal.[6] Además los tumores dificultan la alimentación, y el animal enfermo puede morirse de hambre.

Características[editar]

Utilizando cultivos de tejidos cancerosos para estudiar la enfermedad, los investigadores han identificado el cáncer como un tumor neuroendocrino (los tumores expresan ciertos genes específicos de células de Schawnn),[7] y todas las células cancerosas tienen una alineación cromosómica idéntica.[8] Inicialmente se creyó que la causa de la enfermedad era un virus, pero no se encontró ninguna prueba del virus en las células.[9] También se consideró la posibilidad de que se debiera a toxinas ambientales.[10]

Sin embargo, la idea de que las células cancerosas en sí son un agente infeccioso resultó ser correcta, la enfermedad se contagia por transmisión directa de las células cancerígenas vivas a través de las mordeduras que se infligen en la cara durante los procesos de alimentación y apareamiento.[11] La confirmación final llegó de la mano de la investigadora Anne-Maree Pearse y sus colaboradores,[12] que descubrieron que un animal infectado tenía una anormalidad cromosómica en las células no tumorales que no existía en las células tumorales, lo que demostraba que las células tumorales no podrían descender de las células propias del animal.[13] [14] Pearse cree que esto podría resultar ser vital para la supervivencia de los demonios. Desde junio de 2005 se han encontrado tres hembras que son parcialmente resistentes a la enfermedad.[15]

Más investigaciones de la Universidad de Sídney han mostrado que este cáncer facial infeccioso podría ser capaz de extenderse debido a la diversidad genética tan baja de los genes inmunitarios de los demonios (MHC clase I y II.)[16]

Los mismos genes también se encuentran en los tumores, de modo que el sistema inmunitario no reconoce las células tumorales como ajenas.[17] [18]

Se piensa que el primer demonio de Tasmania que presentó los tumores fue una hembra, y que a partir de ella el tumor ha ido transmitiéndose y surgiendo sucesivamente distintos subclones. Analizando el DNA mitocondrial y nuclear de tumores presentes en 104 demonios de toda la isla se han identificado hasta 21 cepas distintas. Además existen evidencias del surgimiento de nuevas cepas que ponen de manifiesto la continua evolución de la enfermedad.[9] Las cepas también podrían complicar los intentos de desarrollar una vacuna, y la mutación del cáncer también implica que podría extenderse a otras especies cercanas, como los gatos marsupiales.[19]

Las células de los demonios de Tasmania tienen catorce cromosomas, mientras que las células tumorales tienen trece.[20] Las células del cáncer tienen unas anomalías del cariotipo similares a las del sarcoma de Sticker (CTVT), un cáncer canino que se extiende de un perro a otro por contacto físico.[8] [21]

Entre las alteraciones que se pueden encontrar en las células tumorales se encuentran un gran número de sustituciones de una sola base así como numerosas inserciones y delecciones de pequeño tamaño. También existen alteraciones en el cariotipo pudiendo encontrar algunos de los subclones pseudodiploides con 13 cromosomas y otros pseudotetraploides con 32 cromosomas. También existen delecciones en los cromosomas 1, 2 y 3, así como trisomía en el 5p además de diversas reorganizaciones cromosómicas.[9]

Esfuerzo de conservación[editar]

En respuesta al impacto de la enfermedad sobre las poblaciones de demonios de Tasmania, se han llevado cuarenta y siete demonios a parques naturales del continente australiano en un intento de preservar la diversidad genética de la especie. La península de Tasman está siendo considerada como una posible "área limpia", controlando el único y estrecho punto de acceso con barreras físicas. El Ministerio de Industrias Primarias y Agua de Tasmania está experimentando con el sacrificio de animales infectados, con algunos indicios de éxito.[22] [23]

Referencias[editar]

  1. Loh, Richmond. 2003. Tasmanian Devil (Sarcophilus harrisii) facial tumour (DFT). Paper prepared for the Devil Facial Tumour Disease Workshop, Sir Raymond Ferral Centre, University of Tasmania, Newnham, 14 de octubre de 2003, p. 2.
  2. Experts tackle the devil's tumour, BBC News, 20 de febrero de 2007.
  3. DPIWE. 2005. Devil Facial Tumour Disease - Update June 2005
  4. DPIWE. 2005. Tasmanian Devil Facial Tumor Disease, Disease Management Strategy
  5. DPIWE. Disease Affecting Tasmanian Devils
  6. Lachish S.; Jones M., McCallum H. (septiembre 2007). «The impact of disease on the survival and population growth rate of the Tasmanian devil.». J Anim Ecol. 76:  pp. 926-936. PMID 17714271. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1365-2656.2007.01272.x/abstract?systemMessage=Wiley+Online+Library+will+be+disrupted+on+23+February+from+10%3A00-12%3A00+BST+%2805%3A00-07%3A00+EDT%29+for+essential+maintenance. 
  7. Murchison, E. P.; et al. (enero 2010). «The Tasmanian devil transcriptome reveals Schwann cell origins of a clonally transmissible cancer». Science 327 (5961):  pp. 84-87. PMID 20044575. http://www.sciencemag.org/content/327/5961/84.long. Consultado el 19 de febrero de 2013. 
  8. a b Bostanci, A. (2005). «A Devil of a Disease». Science 307:  pp. 1035. doi:10.1126/science.307.5712.1035. PMID 15718445. 
  9. a b c Murchison, E. P. et al. (febrero 2012). «Genome Sequencing and Analysis of the Tasmanian Devil and Its Transmissible Cancer» (en inglés). Cell 148 (4):  pp. 780-791. doi:10.1016/j.cell.2011.11.065. PMID 22341448. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0092867412000815. 
  10. Owen, David and Pemberton, David. 2005. Tasmanian Devil: A unique and threatened animal. Crows Nest, Australia: Allen & Unwin. ISBN 1-74114-368-3
  11. Pearse AM; Swift K. (febrero 2006). «Allograft theory: transmission of devil facial-tumour disease.». Nature 439:  pp. 549. PMID 16452970. http://www.nature.com/nature/journal/v439/n7076/full/439549a.html. 
  12. Pearse, A-M., Swift, K. (2006). «Allograft theory: Transmission of devil facial-tumour disease» (resumen). Nature 439 (7076):  pp. 549. doi:10.1038/439549a. PMID 16452970. http://www.nature.com/nature/journal/v439/n7076/abs/439549a.html. 
  13. Tasmanian devils felled by rare cancer, New Scientist, 1 de febrero de 2006.
  14. Gramlin, Carolyn: Poor Devils: Critters' fights transmit cancer, Science News, 4 de febrero de 2006.
  15. Story relocated: Nature News
  16. «Tasmanian devil epidemic: cause isolated?». Cosmos Magazine. 27 de junio de 2007. 
  17. Leung, Chee Chee: Extinction warning for Tassie devils, The Age, 4 de octubre de 2007.
  18. «Scientists make progress in understanding Tasmanian devil disease». International Herald Tribune. 9 de octubre de 2007. Archivado desde el original el 2007-10-12. 
  19. New Tas devil tumour strands 'harder to vaccinate' - ABC News (Australian Broadcasting Corporation)
  20. «Bites spread fatal 'devil' cancer». BBC News. 2 de febrero de 2006. 
  21. «Study Finds That a Type of Cancer in Dogs Is Contagious». The Washington Post. 11 de agosto del 2006. Consultado el 11 de agosto de 2006. 
  22. Scientific American, marzo de 2007
  23. Contagious cancer: the evolution of a killer, David Quammen, Harper's Magazine, abril de 2008.

Enlaces externos[editar]