Empedrado (pavimento)

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Acera empedrada en Praga.

Se llama empedrado es el pavimento hecho de piedras.

Las calles de las poblaciones pueden estar bien y sólidamente empedradas con acera embaldosada o enlosada, longitudinal y transversal en los puntos donde fuere necesario así para la comodidad de los habitantes como para facilidad de la limpieza. El empedrado y el asfaltado después opone un obstáculo a las reacciones recíprocas de la atmósfera y del suelo. Constituye la condición primera de la limpieza de las calles las cuales, sin ella, presentarían una superficie pantanosa. Facilita la limpieza de las calles y plazas, el escurrimiento de las aguas, etc.

El empedrado, tanto para los caminos como para las calles, puede ser de mármol, de piedras silíceas más o menos voluminosas y labradas o no, de guijo o guijarros, de escombros o cascajo, de ladrillo, como era el empedrado de Venecia, de lava, material de que se sirvieron los romanos para empedrar sus caminos y que se siguió empleando en Nápoles y en Florencia, etc.

Calle italiana empedrada en Isola Bella. Los empedrados tales como éste están diseñados para que los caballos tengan un buen agarre.

Historia[editar]

Empedrado de una calzada romana en Herculano.

Los cartagineses fueron según algunos historiadores, los primeros que usaron el empedrado: primúm autem Poeni dicuntur lapidibus stravisse. Las calles de Roma estarían probablemente empedradas por más que nada digan acerca del particular los historiadores. Pues así es de suponer, cuando sabemos que empedraron a grande costa largos caminos a distancia de la capital.

Córdoba fue la primera población moderna que tuvo empedradas las calles. Se hizo esta operación el año 850 en virtud de orden de Abdulrhaman. Muchas poblaciones hay que por falta de empedrado perdían los elementos de salubridad que las asistían por su situación y exposición y todas se han hecho más salubres cuando al adoptar el empedrado. París, que por largos siglos mereció dignamente el significativo nombre de Lutecia (ciudad del lodo), vio rebajar el mefitismo de su atmósfera y disminuir el número de fiebres intermitentes cuando en 1184 Felipe Augusto, incomodado en su propio palacio por la fetidez de las calles, mandó empedrarlas todas. Londres se saneó notablemente desde que en 1542 empezó a empedrar sus calles.

El Proyecto de ley orgánica de sanidad pública española de 1821 disponía que en todos los pueblos donde hubiese proporción se empedrasen sus calles y plazas, y que en las poblaciones donde no hubiese proporción o fondos para ello, se solasen con cascajo o escombros.

Empedrado en callejón de la esperanza en Morelos

Referencias[editar]

Elementos de higiene pública, Pedro Felipe Monlau, 1862.