Emma Eckstein

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Emma Eckstein (1865-1924), paciente de Freud, c. 1890.

Emma Eckstein (1865 - 1924) es conocida por ser una de las primeras pacientes de Sigmund Freud,[1] y de las cirugías experimentales de Wilhelm Fliess. Eckstein provenía de una familia socialista prominente y participó de forma activa en movimientos feministas.[2]

Biografía[editar]

A los 27 años recurrió a Freud para tratar síntomas que incluían dolencias de estómago, malestar leve relacionado con su menstruación y secreciones sanguíneas en la nariz que le producían un intenso dolor.[3] Freud diagnosticó un trauma psicológico originado en un supuesto abuso sexual durante la infancia. Le diagnosticó también "reflejo de neurosis nasal", una condición popularizada por su amigo y confidente, Wilhelm Fliess, que postulaba una conexión entre la nariz y los genitales.[4] Fliess había estado tratando el reflejo de neurosis nasal en sus propios pacientes utilizando cocaína como anestésico local, observando que tras el tratamiento sus pacientes se encontraban menos deprimidos. Fliess conjeturó que si la cauterización era útil temporalmente, la cirugía rendiría resultados permanentes. Comenzó entonces a experimentar con un método de intervención quirúrgico para suprimir supuestos "nervios sexuales en la nariz" de los pacientes diagnosticados con el trastorno, incluyendo a Emma Eckstein.

En febrero de 1895 Fliess se trasladó a Viena, a petición de Freud, para realizar la intervención quirúrgica en la nariz de Eckstein. La operación se demostró un completo desastre. Por dos semanas la paciente sufrió infecciones terribles, abundantes hemorragias y dolor intenso. Alarmado Freud llamó a Ignaz Rosanes, un reputado cirujano vienés antiguo compañero de escuela de Freud (Fliess ya había regresado a Berlín). Cuando Rosanes llegó al apartamento de Eckstein la paciente sangraba por la nariz y la boca y se sentía un olor fétido muy intenso. Durante la inspección, Rosanes descubrió y sacó medio metro de gasa quirúrgica que Fleiss había olvidado en la cavidad nasal durante su operación. Se produjo una abundante hemorragia que hizo que Rosanes y Freud temieran por la vida de la paciente. Freud, sintiéndose enfermo, salió de la habitación para tratar de recomponerse. Cuando regresó, Eckstein lo recibió con el siguiente soberbio comentario: «Así que este es el sexo fuerte».[5]

Después de una cirugía, en 1910, quedó semiinválida, hasta que murió el 30 de julio 1924 de hemorragia cerebral.[6]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Elizabeth Bronfen, The Knotted Subject (1998) p. 243
  2. Marina Camboni, Networking Women (2004) p. 32
  3. Peter Gay (1998). A Life for our Time. Ed. W. W. Norton, Londres, New York. p. 84.
  4. Lisa Appignanesi & John Forrester, Freud's Women (Londres 2005) p. 204 & p. 144
  5. Ibid. p. 84.
  6. Appignanesi, p. 140

Enlaces externos[editar]