Emeterio Gutiérrez Albelo

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Emeterio Gutiérrez Albelo (Icod de los Vinos, Tenerife, 17 de agosto de 1904[1] [2] - Santa Cruz de Tenerife, 6 de agosto de 1969) poeta español perteneciente a la Generación del 27.

Biografía[editar]

Juventud y formación[editar]

Emeterio Gutiérrez Albelo nació a las 11 de la noche del 17 de agosto de 1904 en la calle de la Asomada de la antigua Villa de Icod, isla de Tenerife. El 27 de agosto de 1904 es bautizado por el cura ecónomo Julio Delgado y Delgado en la Iglesia Matriz de San Marcos Evangelista de la misma localidad.[3]

Su padre, Emeterio Gutiérrez López, primer Cronista Oficial de Icod en 1924, fue director de varias publicaciones locales como La Voz Icodense (1897), La Voz de Icod (1898-1899) o el semanario La Comarca (1919-1923), donde Gutiérrez Albelo publica sus primeros poemas y prosas. En sus comienzos, Albelo colaborará además habitualmente en la Gaceta de Tenerife, La Voz del Valle y la revista Alba de Cienfuegos. Estudia bachillerato y magisterio en La Laguna junto a futuros autores como Luis Álvarez Cruz, Juan Pérez Delgado 'Nijota', Antonio Dorta o Sebastián Padrón Acosta, ejerciendo la profesión docente durante el resto de su vida en diferentes localidades de la isla. Su primer destino es el Colegio Isabel La Católica, en el barrio santacrucero de El Cabo; de allí se trasladaría al municipio de Vilaflor.

A este primer periodo se corresponden las composiciones Noche de amor, Dejad al poeta, o La suprema belleza, de 1919, o Insomnio o El poema de tus ojos de 1920, publicadas en La Comarca.[4]

Obras tempranas[editar]

Su primera obra, titulada La Fuente de Juvencio (1925) es de inspiración parnasiana y modernista y nunca llegó a publicarse. Durante la segunda mitad de los años veinte, participa junto con los escritores insulares Domingo Pérez Minik y Pedro García Cabrera en la revista Hespérides, de la que es redactor jefe Eduardo Westerdahl. A la revista Hespérides se deberá la aparición de composiciones como Soneto de la pipa,[5] Luces en la noche[6] o Leyendo a Francis Jammes,[7] las cuales serán incluidas posteriormente por el autor, con variantes, en su primer poemario. Asimismo, colabora ocasionalmente con redacciones como Otra vez la ciudad[8] en la revista de Agustín Espinosa y Juan Manuel Trujillo, La Rosa de los Vientos, donde coincide con los escritores Carlos Pestana, Ernesto Pestana y el catedrático de Literatura española Ángel Valbuena Prat, entre otros.

Obras de vanguardia[editar]

«Campanario de la Primavera»[editar]

En Vilaflor, al sur de la isla, donde ejerció como maestro en la escuela de niños, completa su primer libro editado, «Campanario de la Primavera» de 1930, que integrará publicaciones anteriores de Hespérides, el periódico La Tarde o El Progreso. El mismo año, el poemario es reseñado por Agustín Espinosa en la revista de Giménez Caballero, La Gaceta Literaria, en un artículo de la misma titulación;[9] Espinosa destacaría la claridad, la novedad expresiva y el impulso juvenil que acompañarían a esta primera obra, así como la voluntad de contemporaneidad de su autor. Otros rasgos que ubicarían esta obra «en el camino de la renovación expresiva lo constituyen la fragmentación del discurso, el alejamiento del orden lógico de la frase, las nominalizaciones y las alteraciones semánticas».[10] Por su parte, Giménez Caballero introduciría la obra de Gutiérrez Albelo entre los números de agosto y septiembre de la Revista de las Españas en el año de su publicación. La crítica señalaría entre las composiciones la influencia de los literatos Francis Jammes, Juan Ramón Jiménez y Ramón Gómez de la Serna, así como la de las principales voces de la incipiente Generación del 27, una multiplicidad de influencias «sin asimilar en su totalidad: la huella modernista junto a la poesía pura, el ultraísmo y el neopopularismo».[11] Con «Campanario de la primavera», Gutiérrez Albelo habría culminado, en palabras de Espinosa, la aportación de Tenerife «a su última hora poética española», adscribiéndose de esta forma «a la generación literaria que amanece en Canarias con La Rosa de los Vientos».[12]

Etapa surrealista[editar]

En la primera mitad de los años treinta, la frecuencia en las aportaciones de Gutiérrez Albelo en prensa se intensifica con artículos como Telegramas de urgencia sobre «Isla de promisión»,[13] Tres dados de Agustín Espinosa,[14] Sobre «Transparencias fugadas», de Pedro García Cabrera[15] o Eduardo Westerdahl y su obra,[16] del diario La Tarde. Su producción lírica en prensa se regulariza asimismo con poemas como Romanticismo,[17] Retrato,[18] Elegía entre dos luces[19] o Arqueología sentimental.[20] En abril de 1933, Gutiérrez Albelo ingresa por mediación de Eduardo Westerdahl en la redacción de Gaceta de Arte como sustituto del escritor José Arozena, situándose con ella «en primera línea de las revistas europeas, abierta a las tendencias más innovadoras del arte abstracto y del surrealismo»;[21] a Gaceta de Arte se deberá la aparición de múltiples trabajos, anteriores a su incorporación, como Enigma del invitado[22] o Minuto a Brigitte Helm,[23] o posteriores; Film vampiresco,[24] Zumo de Charlot,[25] Folletín[26] o La sombrilla rota.[27] Sus dos libros siguientes, «Romanticismo y cuenta nueva» (1933), y «Enigma del invitado» (1936), editados por Gaceta de Arte, constituirían junto a «Lo imprevisto» (1936) de Domingo López Torres los máximos exponentes del surrealismo poético tinerfeño.

«Romanticismo y cuenta nueva»[editar]

En noviembre de 1933 Gutiérrez Albelo publica el poemario «Romanticismo y cuenta nueva», que incluirá numerosas composiciones impresas con anterioridad en la revista Gaceta de Arte y La Tarde, así como múltiples poemas inéditos. Los trabajos presentados por el autor habrían sido redactados a lo largo del periodo que separaría la publicación de sus dos primeras obras; así, Ecovio, Despedida, o las citadas Elegía entre dos luces y Film Vampiresco, por ejemplo, se imprimirían en los meses de marzo y agosto de 1931, enero de 1932, y abril de 1933, respectivamente.

«Romanticismo y cuenta nueva» revelará los efectos de una evolución continuadora del lenguaje y la personalidad propios de «Campanario de la Primavera», en la que los recursos e influencias anteriores se verán asimilados como trasfondo en el empeño por una redacción concisa, matizada y en equilibrio. La evolución del estilo desde «Campanario de la Primavera», e inclusive dentro del mismo periodo de elaboración del poemario resultará progresiva, revelándose el influjo surrealista en sus diversas variantes de automatismo, visión onírica, crueldad, desestructuración o irracionalidad como una innovación apenas sobresaliente entre el espectro de posibles tendencias o recursos del autor. No ocurrirá así con la evolución de su enfoque, cuyo repertorio se amplía, ni de la temática, que girará notablemente hacia una instronspección y unas inquietudes muy alejadas de la ingenuidad y el candor bucólicos presentes en su primer trabajo. Asoma en «Romanticismo y cuenta nueva» la preeminencia del objeto frente a la despersonalización del individuo, la preocupación por el sentimiento oculto, el despliegue de la cultura popular moderna y su imaginería, así como la naturaleza independiente y variable de los contextos, dentro de una lírica aún propiamente o parcialmente romántica. El texto reflejaría asimismo una tendencia hacia la pronunciación de observaciones o sentimientos característicos del existencialismo que el poeta mantendría de manera remitente a lo largo de su bibliografía.

«Enigma del invitado»[editar]

Al igual que con sus trabajos anteriores, Gutierrez Albelo reunirá en «Enigma del invitado», de junio de 1936, composiciones inéditas junto con la mayoría de redacciones que el autor viera aparecer en otros medios desde la publicación de su anterior trabajo. A «Enigma del invitado» pertenecerán poemas como Folletín,[28] publicado por Gaceta de Arte en 1934, El presentado sin el presentante[29] de 1935, o Me encontraba escribiendo,[30] en La Tarde de 1936. Tan sólo el poema Un esqueleto y una estatua,[31] recogido por Gaceta de Arte en abril de 1933 habría sido publicado con anterioridad a la aparición de «Romanticismo y cuenta nueva».

Constituido como un itinerario presumiblemente circular a través de 26 capítulos poéticos, «Enigma del invitado» supondrá la culminación de Gutiérrez Albelo en su incursión a través del ideario y postulados propios del moviento surrealista. El estilo y tono de Albelo demostrado en obras anteriores, especialmente «Romanticismo y cuenta nueva», se asienta en conjunto, al tiempo que se radicaliza en sus propuestas surrealistas a través de diversos cauces; emocional, escenográfico, narrativo, o simplemente esquemático de una sucesión de episodios o ambientes aparentemente sin conexión. Predominan en «Enigma del invitado» la yuxtaposición opresiva de espacios o situaciones incongruentes dentro y fuera de sí mismos, los sentimientos de impotencia, burla, acoso, o desorientación en contextos a menudo satíricos o humorísticos, así como una fijación sádica de las fuerzas ocultas del insconciente y de los objetos cotidianos sobre la persona y sus posibles virtudes. Los objetos «que pululan en los distintos fragmentos forman parte de una realidad extrañada en la que conviven [...] cobran vida o apariencia de vida [...] parecen rebelarse.»

Periodo de posguerra[editar]

El comienzo de la Guerra Civil en 1936 acabó con Gaceta de Arte y con la actividad del grupo surrealista tinerfeño. El 15 de agosto de ese mismo año se casó con Donatila Airenza Fumero, con la que tiene tres hijas: Ana Rosa, Mercedes y Carmen Paz. Transcurren ocho años hasta la aparición de un nuevo libro, Cristo de Tacoronte (1944). Cambia de estética y aflora una temática religiosa inmmersa en el existencialismo. Encierra, además, un rico romancero tinerfeño: ni uno solo de sus cuarenta poemas deja de inspirarse en su isla natal y, más circunstancialmente, en el pueblo y vega de Tacoronte. Utiliza el simbolismo de la parábola del Hijo Pródigo para reflejar la condición del ser humano en la tierra. Publica después otras dos obras más de tema exclusivamente religioso: Los Milagro (1951) y Apuntes para una vida de Cristo (1969). Otros dos libros completan la relación de lo que publicó en vida: Los blancos pies en tierra (1951), colección de sonetos con el que obtuvo el premio regional de poesía "Tomás Morales" de la Asociación de la Prensa de Las Palmas y Geocanción de España (1964), un poemario descriptivo al estilo de Unamuno.

A los títulos anteriores hay que sumar cinco obras póstumas: Antología poética (1969), Poesía última (1970), El rincón de la amistad (1971), Tenerife y el mar (1973) y Las alas del tiempo (1974).

El influjo de la pintura y la música en la obra de Gutiérrez Albelo fue notable. Fue redactor de la ya citada Gaceta de Arte (1932-1936) y de Mensaje, (1945-1946), y fundador y director hasta su muerte de la revista Gánigo (1953-1969)

Bibliografía[editar]

  • Gutiérrez Albelo, E. «Biblioteca del Centenario» Volumen 1. (Los libros de las vanguardias / Poemas diversos y dos textos críticos), Rafael Fernández Hernández , ed., Ediciones Idea. ISBN 84-96505-77-4 D.L.: SE-4053-2005 E.U.
  • Gutiérrez Albelo, E. «Biblioteca del Centenario» Volumen 2. (La razón de mi vida: Antología de su poesía no surrealista), Miguel Melián García , ed., Ediciones Idea. ISBN 84-96505-78-2 D.L.: SE-4047-2005 E.U.
  • Baez, D. «Emeterio Gutierrez Albelo. Enigma del invitado. Enigma de Albelo.» Colección: el Poeta y su Contexto. Ediciones Idea, 2007. ISBN 978-84-8382-041-4 D.L.: TF-263-2007.

Referencias[editar]

  1. Cruz, J. «Marginalidad y subversión: Emeterio Gutiérrez Albelo y la vanguardia canaria» Santa Cruz de Tenerife, Caja General de Ahorros, 1995. Págs. 85 y 119.
  2. Pastor Díaz, Emeterio Gutiérrez Albelo. Un centenario que no es tal y un error sobre su biografía. El Día, Santa Cruz de Tenerife, 14 de mayo de 2005.
  3. Gutiérrez Albelo, E. «Biblioteca del Centenario» Volumen 2. (La razón de mi vida: Antología de su poesía no surrealista), Ediciones Idea. Prólogo de Miguel Melián García, pág. 10. ISBN 84-96505-78-2 D.L.: SE-4047-2005 E.U.
  4. Cruz, J. «Marginalidad y subversión: Emeterio Gutiérrez Albelo y la vanguardia canaria» íb. pp.248-253.
  5. Soneto de la pipa, Hespérides, Santa Cruz de Tenerife, año 1 - nº 33, 15 de agosto de 1926.
  6. Luces en la noche, Hespérides, Santa Cruz de Tenerife, año 1 - nº 52, 20 de diciembre de 1926.
  7. Hespérides, Santa Cruz de Tenerife, año 3 - nº 119, 5 de mayo de 1928.
  8. La Rosa de los Vientos, Santa Cruz de Tenerife, nº 4, diciembre de 1927.
  9. La Gaceta Literaria, nº 88, 15 de agosto de 1930, pág. 13.
  10. Gutiérrez Albelo, E. «Biblioteca del Centenario» Volumen 1. (Los libros de las vanguardias / Poemas diversos y dos textos críticos), Ediciones Idea. Prólogo de Rafael Fernández Hernández, pág. 16. ISBN 84-96505-77-4 D.L.: SE-4053-2005 E.U.
  11. Gutiérrez Albelo, E. «Biblioteca del Centenario» Volumen 1. (Los libros de las vanguardias / Poemas diversos y dos textos críticos), ib. Prólogo de Rafael Fernández Hernández, pág. 18.
  12. Espinosa, A. EGA: CDLP: 1930 Heraldo de Madrid, 2 de abril de 1931.
  13. La Tarde, Santa Cruz de Tenerife, 30 de noviembre de 1932.
  14. La Tarde, Santa Cruz de Tenerife, 21 de agosto de 1933.
  15. La Tarde, Santa Cruz de Tenerife, 27 de diciembre de 1934.
  16. La Tarde, Santa Cruz de Tenerife, 25 de febrero de 1935.
  17. La Tarde, Santa Cruz de Tenerife, 11 de agosto de 1931.
  18. La Tarde, Santa Cruz de Tenerife, 12 de noviembre de 1931.
  19. La Tarde, Santa Cruz de Tenerife, 19 de enero de 1932.
  20. La Tarde, Santa Cruz de Tenerife, 6 de abril de 1933.
  21. «Gaceta de Arte y su época, 1932-1936» Viceconsejería de Cultura y Deportes Gobierno de Canarias, Centro Atlántico de Arte Moderno, Ediciones Tabapress. Prefacio de Martín Chirino. ISBN 84-89152-11-X D.L.: M-5629-1997.
  22. Gaceta de Arte, Tenerife, nº 9, octubre de 1932, pág. 1.
  23. Gaceta de Arte, Tenerife, nº 11, diciembre de 1932, pág. 3.
  24. Gaceta de Arte, Tenerife, nº 14, abril de 1933, pág. 2.
  25. Gaceta de Arte, Tenerife, nº 14, abril de 1933, pág 2.
  26. Gaceta de Arte, Tenerife, nº 26, mayo de 1934, pág 2.
  27. Gaceta de Arte, Tenerife, nº 33, enero-febrero de 1935, pág. 4.
  28. Gaceta de Arte, Tenerife, nº 26, mayo de 1934.
  29. Nordeste, Zaragoza, nº 12, otoño de 1935.
  30. La Tarde, Santa Cruz de Tenerife, 8 de enero de 1936.
  31. Gaceta de Arte, Tenerife, nº 20, abril de 1933.