Eleno de Céspedes

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Eleno de Céspedes fue un presunto hermafrodita (o más probablemente transexual) español del siglo XVI.[1] Nació en Alhama de Granada. Era mulato, hijo de una esclava negra y su propietario, y al nacer se le identificó como mujer, pasando por esa condición toda su juventud. Aparentemente tuvo un embarazo y un parto, momento a partir del cual dijo haber sufrido un cambio corporal que incluyó la evidencia de tener pene. Desde entonces desarrolló una vida sexual y laboral propia de un varón; consiguiendo titularse como cirujano.

Para resolver las dudas en cuanto a la procedencia o no de conceder a esta persona una licencia de matrimonio para legalizar su vida marital con una mujer, el vicario de Madrid (Neroni) solicitó en 1586 su examen genital, que fue encargado al prestigioso Francisco Díaz de Alcalá, médico y cirujano del rey Felipe II, autor del primer tratado de urología. En esa ocasión, dictaminó que Eleno era varón.

Vivió durante un año en Yepes como marido de María del Caño, trabajando como cirujano en esa localidad y en otras de la zona. La rareza de su historia fue muy difundida, y terminó suscitando la denuncia de un antiguo conocido ante el Gobernador y Justicia Mayor en junio de 1587.

Su condición fue revisada por un tribunal civil, en Ocaña; donde fue examinado por varios médicos, cirujanos y matronas, que dictaminaron que era mujer.[2] Fue acusado de lesbianismo, sodomía y bigamia (al considerársele mujer, su forma de relación con otras mujeres era en sí misma un problema jurídico y de moral sexual) y sometido a juicio por la Inquisición, que le trasladó a Toledo en 1587 (inquisidor Lope de Mendoza). Vuelto a examinar por el mismo Francisco Díaz y por el licenciado Juan de las Casas (médico de Yepes), en esta ocasión se dictaminó que Eleno no era ni varón ni hermafrodita, sino mujer (por tanto, debía ser llamada Elena de Céspedes), y que había obtenido la apariencia genital masculina gracias a una manipulación quirúrgica que se habría realizado sobre sí misma en los pechos y la vagina, con tal habilidad que pudo engañar al ilustre experto en su primer examen (que se justificó aduciendo una "ilusión del demonio" o un "arte sutil" que enmascaró el "embuste", además de confesar que posiblemente sólo había sido un examen visual, dado que preguntado si le tocó con las manos - dijo que no se acuerda).[3] Se repitieron los informes, por otros médicos, que reafirmaron su condición femenina, y que propusieron que su presunto pene habría sido un "artificio" como otras burladoras han hecho con baldreses [piel de oveja curtida, suave y endeble, empleada especialmente para guantes -DRAE-] y otras cosas como se han visto.[4] Ante la posibilidad de que tales artes fueran diabólicas, se le acusó de hechicería y de herejía o apostasía (5 de octubre de 1587). Eleno siempre negó todas las acusaciones, manteniéndose en su versión inicial. Fue condenado (o condenada) en 1588 a pena de doscientos azotes y a reclusión durante diez años en un hospital, trabajando gratis en su enfermería.[5]

Hasta cierto punto, su peripecia vital tiene alguna similitud con casos posteriores, los de Catalina de Erauso, la monja-alférez, y Sor Fernanda Fernández, mucho más afortunados (o afortunadas), a los que consintieron proseguir su vida como varones. Sin embargo, en el caso de Eleno de Céspedes, la automutilación a la que somete sus genitales y la disimulación forzada de sus pechos y de otros caracteres sexuales secundarios hace pensar que la encausada nunca se encontró a gusto en su condición femenina, lo que sugiere que se trataba de un transexual masculino.

Notas[editar]

  1. Emilio Maganto Pavón, El proceso inquisitorial contra Elena/o de Céspedes. Biografía de una cirujana transexual del siglo XVI, Madrid, 2007.
  2. promoviose juramento a Inés López de la Peña comadre y vecina de la villa, la qual después de haber jurado... testificó... que la dicha Elena de Céspedes acusada en este proceso, la cual testigo ha visto y mirado juntamente con Mari Gómez e Isabel Martínez, que la dicha es mujer e tiene natura de mujer y se le metió por ella una vela dentro e por cantidad por dicha natura... la cual entró premiosa y poco, y con esto esta testigo no entiende que háyanle echado varón a ella. También le vio las tetas y es tan gorda que tiene los pechos grandes conforme al cuerpo, y pezones, los cuales tiene sino de mujer, y tiene el pecho desbaratado en alguna manera”

    Citado en Emilio Maganto Pavón, La intervención del Dr. Francisco Díaz en el proceso inquisitorial contra Elena/o de Céspedes, una cirujana transexual condenada por la Inquisición de Toledo en 1587. Archivos Españoles de Urología, v.60 n.8, Madrid, octubre de 2007, ISSN 0004-0614

  3. Declaración de Francisco Díez y Juan de las Casas. Toledo, 15-VIII-1587: “

    preguntado si vio este, por mandado de Neroni, vicario de Madrid, a una mujer que andaba en hábito de hombre y se llamaba Eleno de Céspedes.

    - dijo que sí, y que sabe que era cirujano.

    Preguntado que para ver si tenía miembro genital y si podría ser casado y si le vio juntamente con el dr. Mantilla

    - dijo que sí y que habiéndose alzado sus ropas el dicho Eleno le vio su miembro genital que estuvo descubierto buen rato delante de entrambos, que tenía su proporción y forma de miembro de hombre proporcionado a su cuerpo, ni grande ni pequeño, antes más grande que pequeño.

    Preguntado si le toco con las manos

    - dijo que no se acuerda.

    Preguntado si tenía seso de mujer

    - dijo que aparece delante una señal debajo de los testículos que no advirtió tanto aquesto que pudiera decir que tenía seso de mujer.

    Preguntado que le dieron o prometieron porque dijera su declaración

    - dijo que le dieron cuatro reales, después de la dicha declaración se le dieron seis”

    (...)

    “preguntado si cree que el acusado tiene alguna señal de recuerdo de hombre hermafrodita

    - dijo que no. Que cuando le vio en presencia del dr. Mantilla, médico, le tuvo por hombre y le vio el miembro según tiene declarado

    “Preguntados sobre el sexo de mujer que dicen no le vieron, aunque el de hombre fuese artificial, porque dijeron que no podían dejar de verle”

    “Dijeron que les parece que el artificio que ella hizo para darles a entender que era hombre y no mujer debía de ser de manera que le encajaba y ponía en su natura de mujer de suerte que encubriese y atapase el miembro de mujer quedando de fuera colgado el de hombre con sus testículos, porque en realidad de verdad ella mostraba su miembro y testículos de hombre muy proporcionado y como la vieron en la buena fe que dicen... no escudriñaron ni miraron tan particularmente las cosas como ahora la miraron, ni la vieron entonces como ahora seso de mujer”

    “dijeron estos que confiesan que han sido engañados y que la dicha Elena de Céspedes es mujer y que nunca ha sido hombre ni tiene señal de tal y que no pueden entender la causa mas de que entienden que sea alguna ilusión del demonio, sotileza o embuste de la desaventurada mujer que con algún artificio les engañó y a su buena fe… y que la dicha Elena de Céspedes debe ser hechicera”

    Citado en Maganto, op. cit.

  4. Declaración de los médicos del Santo Oficio doctores De la Fuente y Villalobos y licenciado Juan Gómez, cirujano. Toledo, 13-VIII-1587:

    tras tomarlos juramento en forma de derecho... les fueron leydas las confesiones hechas por Elena de Céspedes en este Santo Oficio, después que está presa en él, acerca de decir que a tenido seso de hombre siendo mujer y tiniéndole de tal... y avyéndolas leydo e informado acerca desta les mandaron viesen y mirasen a la dicha Elena de Céspedes sus partes vergonzosas y que declaren si es verdad que a tenido y sucede aver tenido seso de hombre como dice los tubo. Con lo que los dichos médicos y cirujano entraron al patio de las cárceles donde fue traída la dicha Elena de Céspedes a la qual vieron y miraron según les fue mandado y volvieron a la audiencia ante los dichos Señores Inquisidores y dijeron como ellos avían visto a la dicha Elena sus partes vergonzosas, la qual es mujer y que nunca fue hermafrodita ni tiene señales de ello, porque ser mujer debe ser claro y demás deso dice que parió y aunque hizo medicina para cegar y apretar que no pareciese natura de mujer, vino al cabo a aparecer y romper sangre del mestruo que era detenido de antes, que es el flujo de sangre que confiesa a ella le vino y que en quanto a lo de los testículos dicen que no ay señal de averlos avido exteriormente, porque si los uviera avido quedara cicatriz aviéndoseles cortado o cauterizado, o el pellejo donde aparecieran averle salido y que ninguna cosa desto ay en la dicha Elena de Céspedes, y que si en algún tiempo los hubiera tenido se viera por las señales que tiene, y que aunque es verdad que los hermafroditas tienen testículos, son ynteriores, de manera que no se pueden ver ni sentir por de fuera, y en quanto a esto dicen que es embuste decir que los tubo fuera. Y en lo que dice la dicha Elena de aber tenido berga de hombre con que dice tratava con otras mujeres, dijeron que aunque es verdad que pudo crecerle lo que llaman nimphe o pudendum que les nace a algunas mujeres en la matriz, pero que esta no lo tiene ni señal de averla tenido y aunque la tuviera no pudiera salir fuera ni tener fuerza para hacer lo que la dicha Elena de Céspedes dice acía, por donde parece claramente ser embuste. Y en quanto dice que para hacerle salir el miembro de hombre que dice tubo la rompieron un pellejo, que es falso, porque aunque tuviera dicha nimphe que es a manera de berga de hombre que se afloja e inyesta con la pasión natural que les viene a las mujeres que la tienen, hera imposible salir por donde dice la dicha Elena de Céspedes, y no tiene señal de aver avido herida para hacerla que saliese ni cicatriz dello, por donde también se ve ser embuste y que si oviera de aver cicatriz donde dice benía el dicho miembro de hombre avía de ser sobre el empeyne, que es la posición donde nace el miembro viril a las mujeres hermafroditas, como todos los médicos y cirujanos dicen. Y ansí les parece que en quanto a esto que es embuste, porque ni le nació ni tiene cicatrices como las tuviera si le naciera y hubiera cortado como ella dice. Y que en quanto a la polución que dice tener, que esto pudiera ser una humedad que suele salir de la madre naturalmente como a todas las demás mujeres en el tiempo que tienen aceso y delectación con varón y que ansí, si este caía en el baso de las otras mujeres con quien trataba pudiera engañarlas. Y ansí por esto y por aver visto a la dicha Elena de Céspedes como la han visto este día ante mí el presidente y secretario y mirándola muy particularmente la natura y las demás partes circunvecinas de mujer, dicen que la dicha Elena de Céspedes nació y es mujer y que como tal tiene todas las señales de mujer y que nunca ha sido hermafrodito ni en buena medicina puede ser que lo aya sido, ni tenido miembro de hombre y así les parece que todos los actos que como hombre dice que hizo, fue con algunos artificios como otras burladoras han hecho con baldreses y otras cosas como se han visto y que es embuste y no cosa natural, que el artificio con que hizo el dicho embuste y engañó a las mujeres y estas no lo sabían, que ella lo dirá, y que esto es lo que como médicos pueden juzgar debajo del juramento que tienen hecho y lo firmaron de su nombre”

    Citado en Maganto, op. cit.

  5. Entrevista a Agustín Sánchez Vidal, autor de un libro sobre el caso.

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