El signo de la muerte

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El signo de la muerte (1939), dirigida por Chano Urueta, es una película de Cantinflas.

Argumento[editar]

En ella, un científico planea la vuelta del pueblo azteca sacrificando doncellas que tengan una marca en la mano pero que solo la puede ver un brujo. Esto surge a partir de la interpretación que éste hace de un antiguo códice. Cantinflas es su despistado secretario que posee poderes sobrenaturales. La película cuenta con buenos efectos especiales.

Hay poca información sobre esta película. En primer lugar no es una comedia. Es una película de crímenes y misterio.

“ Y vendrán del mar Hombres blancos y barbados a asolar estos reinos y se derrumbaran los templos y dormirán los dioses inmortales hasta el día que el último descendiente de QUETZALCOATL logre ofrendar a los dioses el corazón de cuatro doncellas predestinadas. –Ese día de gloria los corazones de los hombres blancos se secaran y EL HIJO DE QUETZALCOATL reinará sobre todos sus súbditos” (Códice Xilitla)

Tomando como punto de partida este antiguo código el cual predice el regreso el reino de Aztecas. Da inicio a una historia de superstición, suspenso, misterio e intriga. Un notable científico, director del museo, el Dr. Gallardo quien conoce sobre la existencia del fragmento perdido de este códice. Cantinflas hace el papel de su despistado asistente que solo tiene a su cargo las funciones de guía del museo. Medel es un torpe inspector de la biblioteca Pública quien está detrás de Cantinflas para que devuelva un libro que hace tiempo sacó en préstamo. En ellos dos es que descansa la cuota de humor en la película.

Los roles principales de la historia descansan en la pareja de reporteros Carlos Manzano(Tomás Perrín) y la bella Lola Ponce(Elena D’Orgaz). Según el Dr. Gallardo la parte del códice que indica como es el signo que señala quienes serán las doncellas predestinadas está perdido. Misteriosamente unos ladrones entran al museo pero solo roban un antiguo puñal ceremonial hecho en Obsidiana. Después de este extraño robo, y acorde con el ciclo de la luna llena, una joven blanca es secuestrada. En medio de la atmósfera de misterio es llevada ante el altar ceremonial en donde un Sacerdote azteca sigue las instrucciones del códice, supuestamente perdido en el tiempo. La doncella es sujetada por cuatro hombres y colocada en la piedra ceremonial, el sacerdote procede a cloroformizarla, una vez dormida., le coloca una máscara de oro ceremonial y es sacrificada al Dios QUETZALCOALT.

Al día siguiente el cuerpo de la chica es encontrado y se determina que fue asesinada al extraerle el corazón. La policía no tiene ninguna pista. Este caso captura la atención de los reporteros Ponce y Manzano. Con el paso de los días llega a la ciudad un brujo que le indica solo a los miembros “del bello sexo” su destino, Una chica visita este brujo para que le adivine su futuro, tremendo error este brujo no es más que el sacerdote que tiene la capacidad de identificar el Signo de la Muerte. Al salir de la consulta es secuestrada y de la misma forma que la primera es llevada ante el sacerdote, es dormida termiando sacrificada a QUETZALCOALT.

Luego de aparecer el cuerpo de una segunda víctima con las mismas condiciones que la anterior La policía aun sigue aún más confundida pero el Reportero Carlos Manzano sospecha que hay relación con los ritos aztecas y los escritos del Dr. Gallardo, iniciando toda una intriga para descubrir quien realmente está detrás de esos asesinatos. Lo que este joven reportero ignora es que su amada, Lola Ponce, es una de las doncellas predestinadas. Podrá el Joven Carlos Manzano descubrir quienes y por qué están detrás de estos asesinatos.

Comentarios[editar]

Película de ritmo irregular y disperso, con algunas actuaciones poco convincentes. Sin embargo, marcó el debut cinematográfico del personaje clásico de "Cantinflas".

Se considera uno de los puntos más bajos de la extensa filmografía de Mario Moreno Reyes, y la última del dúo cómico que conformó Cantinflas junto a Manuel Medel, actor con el que filmó sólo sus tres primeros títulos: “¡Así es mi tierra! (1937), “Águila o sol” (1937) y “El signo de la muerte” (1939), unión que le produjo muy pocos réditos en la pantalla grande. Dichas cintas son calificadas de una calidad muy discreta y en las que apenas se ven los primeros destellos del genio humorístico de Moreno Reyes.

En cuanto a Medel no se puede decir que actúa en esta película, más bien aparece en ella haciendo una espantosa imitación del Charlot de Chaplin. Las escenas más flojas son precisamente las participaciones de este actor y Cantinflas; ambos parecen estar de más, al actuar prácticamente desligados de la trama central.

Por otro lado, esta película tiene momentos impactantes y en cuanto al grafismo hay escenas bastante explícitas, tomando en cuenta su época y la carencia de mejores recursos técnicos.

Se puede decir que esta película ponen a la vista muchos elementos del "sex-ploitation", hay una secuencia en la que los pechos de una de las vicitmas son puestos claramente al descubierto por unos breves segundos.

Quizás esas cosas son comunes hoy día pero no fueron tan frecuentes en el cine hasta llegar los años 70’s. Esta película presenta escenas muy propias de un director como Jess Franco pero casi 20 años antes.