El retrato de Dorian Gray (película)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
The Picture of Dorian Gray
Hurd Hatfield in The Picture of Dorian Gray trailer cropped.jpg
Hurd Hatfield (1917 - 1998)
en parte de un fotograma del reclamo de la película.
Título El retrato de Dorian Gray
Ficha técnica
Dirección
Producción Pandro S. Berman
Guion Albert Lewin
Música William Hargreaves
Sonido Douglas Shearer
Maquillaje Jack Dawn
Fotografía Harry Stradling
Montaje Ferris Webster
Vestuario Valles
Protagonistas George Sanders
Hurd Hatfield
Donna Reed
Angela Lansbury
Peter Lawford
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) Estados Unidos
Año 1945
Género Drama
Duración 110 minutos
Idioma(s) Inglés
Compañías
Productora Metro Goldwyn Mayer
Ficha en IMDb

El retrato de Dorian Gray (The Picture of Dorian Gray) es una película de cine estadounidense de 1945 basada en la novela homónima de Oscar Wilde y dirigida por Albert Lewin (1894 - 1968).

Sinopsis[editar]

Dorian Gray (Hurd Hatfield) es un hombre guapo, rico y joven que vive en el Londres del siglo XIX. Aunque por lo general es inteligente, también es ingenuo y fácilmente manipulable. Estos defectos le conducen a una espiral de pecado y, en última instancia, de miseria.

Presentación de George Sanders en el reclamo de la película.

Mientras posa para un retrato que pinta su amigo Basilio, Dorian se reúne con un amigo de este, Lord Henry Wotton (George Sanders). Wotton es cínico e ingenioso, y le dice a Dorian que la vida merece la pena si uno la dedica enteramente al placer. Después Wotton convence a Dorian de que la juventud y la belleza le traerán todo lo que desea y Dorian desea abiertamente que su retrato pudiera envejecer en lugar de él. Realiza esta afirmación ante la presencia de una estatua egipcia, que supuestamente tiene el poder de conceder deseos.

Dorian visita una taberna, donde se enamora de una bella cantante llamada Sibyl Vane (Angela Lansbury). Al final comienza un romance con ella, aunque con la desaprobación del hermano de Sibyl, y en unas semanas están prometidos. Aunque inicialmente contento, Dorian es convencido otra vez por Lord Henry a seguir un estilo de vida más hedonista. Dorian envía una carta hiriente a Sibyl, rompiendo su relación, y «compensándola» con una gran suma de dinero.

A la mañana siguiente, Lord Henry informa a Dorian de que la descorazonada Sibyl Vane se ha quitado la vida la noche anterior. En un inicio, Dorian se siente conmocionado y culpable, pero más tarde adopta la pose indiferente de Lord Henry, quien lo sorprende yendo a la ópera inmediatamente después de la muerte de Sibyl. Al volver a casa esa noche, Dorian nota un cambio en el retrato que Basil le ha hecho, que ahora está colgado en la sala de estar. El retrato parece ahora más severo, y tras una sacudida Dorian lo encierra en una habitación vieja y sin uso. Se vuelve aún más dedicado a vivir una vida de pecado y sin corazón.

Años más tarde, Dorian se acerca a su cuarenta cumpleaños, pero parece el mismo que cuando tenía veintidós. La gente del lugar está asombrada por su apariencia incambiable. Durante dieciocho años de libertinaje sin sentido, el retrato ha permanecido encerrado, teniendo Dorian la única llave. Ha crecido cada vez con más paranoia de que el retrato sea visto por otras personas, e incluso despidió a los sirvientes que el creía que podrían sospechar. Durante años, el retrato del joven Dorian se ha deformado hacia el de una espantosa criatura demoníaca, que refleja los pecados de Dorian. Finalmente Basil vislumbra el retrato y trata de hablar con Dorian para reformar su vida. Sin embargo, Dorian entra en pánico y asesina a su amigo, dejando el cuerpo encerrado en la sala con la pintura.

Dorian chantajea a un viejo amigo para deshacerse del cuerpo de Basil en secreto. A continuación, entra en romance con la sobrina de Basil, Gladys, que era una niña cuando el retrato fue pintado. Aunque Gladys siempre había amado a Dorian (y es feliz cuando le propone matrimonio), los que estuvieron cerca de él empezaron a encontrarle sospechoso.

Dorian comienza a darse cuenta del daño que está haciéndose a sí mismo y a los demás. Es asaltado por James Vane, el hermano de Sibyl, que había jurado venganza por la muerte de su hermana. James le dice a Dorian que es demasiado joven para ser el mismo hombre de dieciocho años antes. Sin embargo, pronto se entera de la verdad, pero recibe un disparo durante una cacería en la finca de Dorian mientras se escondía en los arbustos. Dorian sabe que es culpable de otra muerte, y se da cuenta de que aún puede ahorrarle a Gladys la desgracia que sin duda le causará. Después de dejar una carta explicándose, vuelve a la habitación para hacer frente a la pintura. Tras apuñalar su retrato en el corazón se libera de su maleficio y Dorian se derrumba y muere.

Es hallado el cuerpo de Dorian, pero ahora es la criatura monstruosa de la pintura. El retrato de Dorian se muestra una vez más como un hombre joven e inocente.[1]

Ficha artística[editar]

Análisis[editar]

Colores del filme[editar]

En principio pensamos que es una película en blanco y negro, pero hay momentos clave (cuando se nos muestra el cuadro) en los que la imagen es en color. Pero son esos planos en los que el cuadro adquiere una importancia especial, como cuando se ve por primera vez ya terminado, mostrando la belleza triunfante (pintado por Henrique Medina) o cuando aparece por primera vez ya demacrado, cargado de todos los estigmas de corrupción, de las acciones criminales de Gray (pintado en este caso por Iván Le Lorrian Albright). Pero no siempre apreciamos esto, sino que, estamos tan centrados en lo que es la película que puede que no reparemos en el detalle, pero nuestro subconsciente sí lo capta, y le llama la atención especialmente esa imagen. Es entonces cuando nos fijamos y caemos en que esa imagen es en color, a diferencia de las otras del film. Este juego multiplica el efecto de impacto que se quería provocar en el espectador.

En las partes en blanco y negro hay gran tonalidad de grises, porque la decoración es bastante barroca, con lo que hay muchos objetos con tonos de gris diferentes. Seguramente si en vez de ser en blanco y negro fuese en color sería muy colorido por la gran cantidad de ornamentación que tiene. Sería sin duda muy llamativa, pero el efecto que se produce con esta incursión del color en la película en blanco y negro quedaría atenuado.

Respecto a las partes en color, es curioso porque en la pintura en la que es aún es el Dorian del principio, los colores son oscuros, mientras que la parte en la que es la persona fría y sin alma de después, los colores son vivos, y mucho más variados, con una amplia gama de color. Así dicho parece que tendría que ser al contrario, pero está muy acertado porque al principio los trazos son limpios y las pinceladas uniformes, mientras que el cuadro que expresa aquella lepra moral es de carácter expresionista. Colores ácidos combinados con un tenebroso negro, vigorosas pinceladas, salpicados, trazos vibrantes y contornos crispados es lo que caracteriza esta obra reflejando; así la situación de su mísera alma, recordándonos a la pintura que desarrolló Van Gogh o Pollock, quienes hacían un uso expresivo del color con el fin de trasmitir sus emociones internas.

Decoración[editar]

La decoración nos recuerda al estilo rococó por la sobrecarga de los espacios. De este modo, se nos da a entender que tanta ornamentación es como una máscara, disimulando lo que Dorian Gray esconde, así como lo escondía la sociedad conservadora de aquella época.

Este estilo victoriano ha sido todo un logro no sólo por las imágenes mostradas sino también por las tabernas humosas, callejuelas brumosas... desde Myfair hasta Whitechapel, todo es de un romanticismo irreprochable.

Pero esta pesada decoración de los interiores victorianos es combatida por baldosas combinadas así como por rayas blancas y negras, un mobiliario inspirado en una estética prerrafaelista y los diseños de Aubrey Beardsley, otro príncipe de la decadencia.

Análisis del film[editar]

Antes de empezar mostraremos de forma esquemática los aspectos generales más importantes que se recogen en la película, referidos al modo narrativo y el uso de determinados planos.

En primer lugar vemos el gran uso que se hace de la profundidad de campo y de los planos abiertos, donde se pueden ver las diferentes acciones que tienen lugar en un mismo espacio. Además, muchas veces se aprovecha la profundidad de campo para hacer enfoques y desenfoques en función del objeto que se quiera priorizar.

Aparte de la profundidad de campo hay dos aspectos que llaman especialmente la atención. Uno es la simetría y equilibrio visual de muchos de los planos, y el otro el gran uso de los encadenados. En cuanto a las posiciones de cámara, posee algunas en particular, como los picados, contrapicados, o incluso alguna vista en la cámara se sitúa a ras de suelo.

Respecto a la iluminación, tenemos que decir que hay algunas imágenes en las que se usa una variada gama de grises (en las partes en blanco y negro, se entiende). Pero en general, la iluminación, por ser una obra llena de misterio, es muy contrastada, con sombras muy marcadas, (que recuerdan a la iluminación de filmes del expresionismo alemán), y momentos en los que apenas se diferencian los elementos debido a lo penumbrosas que son. También cabe citar los focos de luz apuntando en una dirección o elemento en particular, recurso también muy utilizado. Se utilizan también en ocasiones recursos como el del espejo, en este caso para mostrar la cuarta pared.

Por lo que refiere a la música, diremos que tiene un papel fundamental debido al misterio que le da a la historia. Tenemos tanto música diegética (piano generalmente) como no diegética. Además hay música particular para según qué imágenes (leitmotiv), como en aquellas en que aparece el gato, que tienen gran importancia. Por otro lado, los crescendos o golpes de música dramatizan aún más las situaciones (cuando mata a Basil o cuando clava el cuchillo en el cuadro). La música es pues, la que nos va indicando la tensión en cada momento. También tenemos la voz en off que nos va narrando la historia, igualmente relevante. Todo ello sin olvidar los silencios dramáticos que dan su toque particular al misticismo del ambiente.

Análisis de una escena[editar]

Después de este análisis más general de la película, nos gustaría centrarnos en una escena clave en la obra. Es el momento en el que Basil llega a casa de Dorian Gray, quien decide mostrarle el secreto que oculta el retrato y en la que acaba matando al pintor.

La secuencia empieza cuando entran a la habitación donde Gray tiene el cuadro. Cuando lo muestra hay un golpe de música para acentuar el momento y darle más tensión a la historia.

El narrador va contando las impresiones de Basil, mientras éste observa su obra, pero esto rompe con el plano del cuadro, en color para mayor impacto y un nuevo golpe de música, que sin duda producen un sobresalto en el espectador. Tras verlo el pintor se sienta y se puede ver de fondo una cruz que puede simbolizar la muerte, el presagio del trágico final que le dará Gray.

Las palabras de Basil tras ver el cuadro y la posibilidad de que revelase el secreto a Gladys producen una especie de odio y temor que hacen que Gray decida acabar con él. El momento de la decisión se ve con el zoom in en un plano del protagonista.

En ese mismo instante la música hace un crescendo y lo apuñala. El movimiento de la lámpara es muy importante para generar tensión jugando con esa luz que deja zonas en penumbra volviéndolas a iluminar, especialmente el rostro de Gray, o los juguetes al lado de Basil muerto. Este juego con la lámpara también permite crear una imagen maestra, en la que se ve a Dorian y detrás la sombra del pintor.

Además, en esta escena se sigue con la línea general del film en cuanto a los planos abiertos y la profundidad de campo. También nos creó atención que la cámara muchas veces estuviese como observando en una esquina, lo que nos recuerda a la forma de narrar que se hace en El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio.

Llama la atención la decoración, ya que es una habitación donde están los juguetes de cuando él era pequeño, con lo que contrasta su alma perversa y su maldad con la inocencia de la infancia. La diferencia del niño que había sido con el monstruo que es ahora.

El simbolismo del gato[editar]

Desde las civilizaciones más antiguas, el gato ha sido objeto de supersticiones en torno al cual giraban miles de leyendas. En esta película se nos habla de «uno de los setenta y tres gatos egipcios», y es que en Egipto el gato era considerado un animal sagrado, relacionándolo con la diosa Bastet. Algunas veces incluso se momificaban, al igual que los faraones. Además, en la cultura medieval se creía que era la representación del diablo. Wilde combinó estos elementos para mostrarnos ese gato misterioso y demoníaco.

Otro aspecto a resaltar es que, a principio de la obra, Lord Henry dice que es mejor que con el cuadro se lleve también el gato, ya que ambas cosas deben seguir unidas.

Y, aunque perezca mentira, esta superstición acerca de los gatos sigue vigente, y podemos encontrar estatuillas y figuras de gatos en tiendas y mercadillos, junto con otros objetos de adoración y culto, como cruces, dioses egipcios u otros.

Vemos que en la película, el gato va cambiando de posición y lugar en función de la situación. Sin duda es uno de los elementos clave en la obra, y está presente en el film de forma discreta (como simple elemento decorativo) pero a la vez notoria (el espectador siente su presencia, se incomoda ante su constante expectación).

Véase también[editar]

Notas[editar]

Enlaces externos[editar]