El ojo de Argón

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
El ojo de Argón
de Jim Theis
Género Novela fantástica
Idioma Inglés
Título original The eye of Argon
Traductor José Beltrán Escavy
Editorial OSFAN magazine, Wildside Press
País Estados Unidos
Fecha de publicación 1970, 1995 2006
ISBN 0-8095-6261-8
OCLC 71347850
[editar datos en Wikidata]

El ojo de Argón es un relato fantástico escrito por Jim Theis en 1970, cuando tenía 16 años de edad, y que fue publicado en el número 10 de OSFAN, el fanzine de la Ozark SF Society, una asociación de aficionados a la ciencia ficción de la ciudad de Sant Louis, en el estado de Missouri, en los Estados Unidos.

Argumento[editar]

Theis escribió este relato como un homenaje a Conan el Bárbaro. El ojo de Argón narra las aventuras del bárbaro Grignr, que viaja a la ciudad de Gorzom en busca de aventuras y, después de matar a un soldado en una pelea, es arrestado y recluido en una celda del castillo del príncipe. Grignr consigue escapar de su cautiverio, libera a una mujer que va a ser sacrificada por unos sacerdotes y finalmente consigue matar al príncipe antes de escapar hacia su tierra llevándose a la chica.

Características del relato[editar]

Lo que más llama la atención de este relato es la gran cantidad de errores ortográficos y gramaticales, aunque lo que realmente convierte su lectura en una experiencia alucinante es el uso de los adjetivos, que parecen haber sido espolvoreados al azar, produciendo descripciones absolutamente delirantes: “nariz opaca y flexible”, “yelmos barrados que emitían plumas escarlata”, “se ruborizó con un matiz de carmesí rojo-rosado”, “antorcha intermitente”, “medallones de ébano en forma de cráneos misántropos”. Otra característica menos llamativa, aunque muy divertida, son los nombres de los personajes: unas impronunciables cadenas de consonantes con muy pocas vocales. Un buen ejemplo es el nombre del propio protagonista, el bárbaro Grignr (seis letras con una única vocal), el dios Mrifk sobre el que suele jurar o el consejero Agafnd. Por todas estas características, la obra está considerada el peor relato fantástico jamás escrito; de hecho, el escritor de ciencia ficción David Langford dijo de Theis "es todo un genio del malapropismo, tiene el don de elegir la palabra incorrecta y utilizarla mal".

Historia[editar]

El destino de este fanzine, como el de otros miles o millones que se publican a diario en todo el mundo, era ser leído por un puñado de aficionados y caer rápidamente en el olvido; sin embargo, un ejemplar cayó en manos del escritor Thomas N. Scortia, que impresionado por el delirante estilo del relato, se lo envió a la escritora Chelsea Quinn Yabro, quién distribuyó copias entre sus conocidos. El efecto fue inmediato: el relato empezó a circular por las convenciones de ciencia ficción, donde alcanzó gran popularidad.

La copia que circula actualmente por Internet proviene de una transcripción realizada por Don Simpson, que intentó respetar la integridad de la obra (incluyendo los espacios de separación de palabras que Theis había olvidado), aunque bastantes errores ortográficos del original se han perdido.

Durante muchos años, el relato ha permanecido incompleto. A la copia del fanzine que recibió Scortia le faltaba la página que contenía el final de la obra; así, las copias que circulaban el relato estaba cortado y finalizaba con frase "fin de la copia disponible". En el año 2005 un boletín de ciencia ficción anunció que se había encontrado un ejemplar entero del fanzine en la biblioteca de la Universidad de Nuevo Mexico, con lo que se pudo completar el relato nos enseña.

Existe un considerable escepticismo acerca del "final perdido"; la opinión es que el estilo y el contenido de este final no encaja con el texto existente.

La obra puede comprarse impresa; en 1995 se hizo una edición impresa, y desde el año 2006 la editorial Wildside books la ofrece en su catálogo.

Concursos de lectura[editar]

Actualmente, la lectura de este relato se ha convertido en un evento habitual en las convenciones de ciencia ficción. La mecánica del concurso es la siguiente:

  • Hay que leer el texto tal cual está escrito, respetando las faltas de ortografía y la puntuación. Las palabras deben pronunciarse tal cual están escritas, no como pensamos que son.
  • En el momento en que el lector se ríe, se atasca o se equivoca, queda fuera y se pasa al siguiente lector.
  • El siguiente lector comienza al principio de la frase donde falló el lector anterior. Si empieza a reírse antes de empezar a leer, queda fuera y se pasa al siguiente.
  • Si alguien consigue completar una página, se considera que o es un lector profesional (un periodista, por ejemplo) o se ha entrenado; quedará fuera y se pasará al siguiente.
  • La lectura debe ser dramática; el lector debe sumergirse en el texto y entonar de acuerdo a la acción. Si lo desea, puede interpretar.
  • Si se actúa, se recomienda no usar espadas de verdad
  • Si todos los participantes son eliminados antes de haber llegado al final del texto, continúa el primer lector y se inicia una nueva ronda. Se harán todas las rondas que sean necesarias hasta que se complete la lectura.
  • Gana el participante que haya leído el mayor número de líneas.

Como muestra de lo difícil que es leer este texto baste decir que, en el primer concurso de lectura que se ha organizado en España participaron 32 personas e hicieron falta dos rondas para completar la lectura.

Jim Theis[editar]

James F. Theis nació el 9 de agosto de 1953 y murió el 26 de marzo de 2002. El ojo de Argón es su única obra de ficción, aunque estudió periodismo, que es a lo que se dedicaría posteriormente. Theis era aficionado a coleccionar cómics, libros y espadas alemanas. Theis, además, coleccionaba y vendía cintas con grabaciones de programas de radio de los años 40 y 50 del pasado siglo bajo el nombre de "The Phantom of Radio Past".

En más de una ocasión el autor ha declarado que se siente herido por la forma como la gente se burla de algo que escribió cuando tenía 16 años, aunque hay quienes afirman haberle visto en alguno de los concursos de lectura. Uno de los ejemplares de la edición impresa de 1995 se envió a Theis, pero no respondió.

Traducción[editar]

El tremendo reto que supone traducir este texto fue asumido por José Beltrán Escavy, un albaceteño que vive en La Haya. Beltrán tenía bien claro que la traducción debe respetar el espíritu "Hoygan" del original, así que se esforzó en buscar errores ortográficos y gramaticales que le produjeran al lector hispanohablante una sensación similar a la que le produce al lector angloparlante.

Enlaces externos[editar]