El intendente Sansho

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Sanshô dayû
Título El intendente Sansho

Ficha técnica
Dirección Kenji Mizoguchi

Producción Masaichi Nagata

Guión Ogai Mori
Fuji Yahiro
Yoshikata Yoda

Música Fumio Hayasaka
Tamekichi Mochizuki
Kanahichi Odera

Fotografía Kazuo Miyagawa

Reparto Kinuyo Tanaka
Yoshiaki Hanayagi
Kyôko Kagawa
Eitarô Shindô
Akitake Kôno
Masao Shimizu
Ken Mitsuda
Kazukimi Okuni

Datos y cifras
País(es) Japón
Año 1954
Género Drama
Duración 120 minutos

Ficha en IMDb


[editar] Argumento

Tamaki (Kinuyo Tanaka) viaja a través del Japón con sus dos hijos, Zushiô (Yoshiaki Hanayagi) y Anju (Kyôko Kagawa). Regresan a su pueblo natal tras varios años, y recuerdan el momento en el que tuvieron que partir: su padre, gobernador del pueblo, cayó en desgracia por su trato justo hacia los campesinos. Durante ese camino van recordando las enseñanzas de su padre: los hombres son iguales y hay que apiadarse hasta de los enemigos. Una noche, se alojan en casa de una sacerdotisa, que ayuda a unos bandidos a raptar a los niños. Tamaki será vendida como prostituta, mientras los niños pasan a ser propiedad de Sansho, un cruel y miserable gobernador. El hijo de Sansho, se apiada de los niños, y les sugiere que oculten su verdadera identidad noble.
Tras diez años en la hacienda de Sansho, Zushiô parece haber olvidado las enseñanzas de su padre y es uno de los más crueles esbirros de Sansho. Anju, su hermana, sigue trabajando en malas condiciones y sufre cuando sabe de las acciones de su hermano. Un día llega una nueva trabajadora que canta una canción que habla de dos hijos perdidos y añorados: ésta confiesa a Anju, la hija de Tamaki, que una vieja prostituta de la isla de la que viene la cantaba. Por esa canción, Anju sabrá que su madre aún les recuerda.
Zushiô y Anju son obligados a llevar a una anciana moribunda a la montaña, para que sea devorada por las fieras y de ese modo no sea necesario enterrarla cuando muera. Anju incita a su hermano a que huya, mientras ella lo cubre. Zushiô carga con la moribunda y huye, mientras su hermana se inmola para evitar que la tortura le obligue a decir el lugar en el que su hermano se oculta. Los monjes budistas acogen a los fugitivos y los ocultan de sus perseguidores. La anciana moribunda se queda en el templo mientras Zushiô va a la ciudad a solicitar su libertad al Gobernador. Tras conocer su verdadera identidad, es reintegrado a su posición y nombrado alcalde, el mismo puesto que ocupó su padre, que murió un año antes. Como alcalde, promulga un decreto que da la libertad a todos los esclavos y acude a las tierras de Sansho para detenerlo, a pesar de que éste no está bajo su jurisdicción y depende directamente del emperador. Tras cumplir esa labor, dimite y se dirige a buscar a su madre, que vive ciega y abandonada.


[editar] Comentario

Una de las mejores películas de la historia del cine japonés, y sin duda, una de las que más contribuyó a la difusión en Occidente de esta cinematografía. Obtuvo el León de Plata en el Festival de Venecia de 1954

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