El cuento del tío

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El "Cuento del tío" es el nombre que recibe en Sudamérica (principalmente Argentina, Uruguay, Chile y Bolivia) un tipo de estafa, en la que se aprovecha de la confianza y ambición de las personas por obtener grandes beneficios fácilmente. El cuento del tío tiene muchas variantes, sin embargo, la esencia es la misma: aprovecharse de la inocencia y codicia de la víctima y una gran capacidad del estafador de actuar y contar una historia creíble.

Básicamente consiste en estafar a una persona haciéndole creer que está realizando un buen negocio al intercambiar su dinero por un objeto que presumiblemente tiene mayor valor, pero que en realidad es falso o carece del valor indicado. Por ejemplo cambiar dinero por un boleto de la lotería, gran cantidad de dinero en efectivo, un cheque, una herencia, un reloj, un paquete o un premio.

Historia[editar]

El nombre viene de la historia que cuenta el estafador de que ha recibido una abundante herencia de un tío lejano. El estafador pide dinero a su víctima para poder hacer un viaje, con la promesa de que se lo devolverá en una cantidad varias veces superior al monto prestado. El estafador se va y nunca más aparece.

En 1913 el gobierno de Italia publicó "El Manual del Inmigrante Italiano" que contenía consejos y advertencias para los ciudadanos que emigraban a la Argentina, incluyendo una descripción sobre la estafa:[1]

Desconfíe de quien no tenga la ropa ni la autoridad para acercarse, no escuche ni historias maravillosas ni casos piadosos y sosténgase por el momento incapaz de prestar la mínima ayuda a cualquiera y muy especialmente a los que le digan haber hecho el viaje con usted, cosa que no se sabe nunca si es verdad. Sepa que existe un notable sistema para engañar al inmigrante que acaba de desembarcar; es el llamado 'cuento del tío' y que en Italia se conoce como trufa all'americana.


Consiste en pedir dinero al recién llegado mediante todo tipo de pretextos que no estoy en condiciones de enumerar ni describir. Muy a menudo los diarios dan cuenta de estos casos con historias bastante ingeniosas, donde muchas veces la víctima hace la figura del papanatas y otras, la de un individuo de conciencia elástica que no vacila en aceptar ganancias ilícitas. La habilidad de los embusteros consiste en comprometer a su víctima de tal modo que, dado el golpe, ésta no lo denuncie por temor a confesar su inconsciente complicidad. En un gran número de casos la Policía no llega a conocer a los del cuento del tío que se ha consumado dañando a uno o a otro. ¿Conoce el proverbio 'hombre avisado, medio salvado'? ¡Atención entonces! Su natural desconfianza estará bien empleada en estos casos.[1]

Véase también[editar]

Artículos conexos[editar]

Referencias[editar]

  1. a b «La inmigración y el manual de los italianos». Diario Río Negro (1 de diciembre de 2007). Consultado el 18 de octubre de 2014.