Valle inquietante

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Repliee Q2.

El valle inquietante —del inglés: uncanny valley— es una hipótesis en el campo de la robótica[1] y animación por computadora en 3D,[2] [3] la cual afirma que cuando las réplicas antropomórficas miran y actúan casi como un ser humano real, causan una respuesta de rechazo entre los observadores humanos. El «valle» en cuestión es una inclinación en un gráfico propuesto, que mide la positividad de la reacción de las personas según el parecido humano del robot.

El término fue acuñado por el profesor experto en robótica Masahiro Mori como Bukimi no Tani Genshō (不気味の谷現象) en 1970. La hipótesis ha sido vinculado con el concepto de Ernst Jentsch de la identidad «inquietante» en un ensayo de 1906 titulado «En la psicología de lo inquietante» (On the Psychology of the Uncanny).[4] [5] [6] El concepto de Jentsch fue elaborado por Sigmund Freud en un ensayo de 1919 titulado «Lo inquietante» ("Das Unheimliche").[7]

Hipótesis[editar]

La hipótesis original de Mori declara que cuando la apariencia de un robot es más humano, la respuesta emocional de un observador humano al robot se convertiría cada vez más positivo y empático, hasta un punto que la respuesta repentinamente se vuelve una fuerte repugnancia. Sin embargo, cuando la apariencia del robot continua convirtiéndose menos distinguible de la de un ser humano, la respuesta emocional se vuelve positiva una vez más y se va aproximando a niveles de empatía como los que se dan entre humanos.[8]

Este bache o valle de respuesta repulsiva entre un robot con apariencia y comportamientos "casi humanos" y una entidad "totalmente humana" es lo que llamamos valle inquietante. El nombre surge de la idea de que un robot que es "casi humano" es visto de forma general por un ser humano como "extraño" y por esto resulta imposible alcanzar el requisito de una respuesta empática para la necesidad de una interacción humano-robot productiva.[8]

Base hipotética[editar]

Un número de hipótesis fueron propuestas para explicar el mecanismo cognitivo fundamentando el fenómeno:

Podemos apreciar la respuesta emocional de un sujeto humano ante el antropoformismo de un robot, según los resultados de Mori. El Valle Inexplicable es la región de respuesta emocional negativa para un robot que parece "casi humano". El movimiento amplifica esta respuesta emocional.
Selección de pareja
La evaluación automática de estímulos inquietantes provoca una aversión mediante la activación de un mecanismo cognitivo evolucionado para impedir la selección de parejas con poca fertilidad, pobre salud hormonal o sistema inmune inefectivo en rasgos visibles del rostro y el cuerpo que son predecibles en las acciones.[9] [10]
Relevancia de mortalidad
Al mirar un robot «inquietante» provoca un innato miedo a la muerte y defensas culturalmente apoyadas para hacer frente a la inevitabilidad de la muerte. Los androides parcialmente desmontados juegan en los temores subconsciente de reducción, reemplazo y aniquilación:
  1. Un mecanismo con un aspecto humano y un interior mecánico actúa en nuestro miedo subconsciente afirmando que todo nosotros somos mecánicas sin alma.
  2. Los androides en varios estados de mutilación, decapitación o desmembramiento son reminiscencia de un campo de batalla después de un conflicto y, por lo cual, sirve como un recuerdo de nuestra mortalidad.
  3. Dado que la mayoría de los androides son copias de gente real, ello son doppelgängers y quizás provoque un miedo de ser reemplazado, en el trabajo, en una relación, y más.
  4. La torpeza de los movimientos de un androide podría ser molesta debido a que provoca un miedo de pérdida de control corporal.[11]
Evitación patógena
Los estímulos inquietantes quizás activan un mecanismo cognitivo que originalmente evoluciona para motivar el impedimento de fuentes potenciales de patógenos mediante la provocación de una respuesta desagradable. «Lo más humano que parezca humano, más fuerte es la aversión a sus defectos, debido que (1) los defectos indican enfermedad, (2) más organismo con apariencia humana están más estrechamente relacionados a los seres humanos genéticamente, y (3) la probabilidad de la contracción de una enfermedad de causa bacteriana, virus u otro parásito incrementa con similaridad genética».[10] [12] Así que, las anomalías visuales de un androide y las características humanas animadas tienen el mismo efecto de aquellos cadáveres o personas visiblemente muertas: la activación de una alarma y repugnancia.
Paradoja sorites
Los estímulos con tratos humanos y no humanos socavan nuestro de sentido de identidad humana mediante la vinculación de categorías cualitativamente diferente, humanos y no humanos, por medio de un grado métrico cuantitativo de parecido humano.[13]
Violación de las normas humanas
El valle inquietante quizás «sea sintomático de entidades que provoquen un modelo de otro humano pero no lo miden».[14] Si una entidad parece suficientemente no humano, sus características humanas sería notables, generando empatía. Sin embargo, si la entidad parece casi humano, provocaría nuestro modelo de un otro humano y sus expectativas normativas detalladas. Las características no humana sería notables, entregando al espectador humano una sensación de extrañeza. En otras palabras, un robot atascado dentro del valle inquietante ya no es juzgado por las normas de un robot que hace un trabajo aceptable en el que pretende ser humana, sino que en su lugar es juzgado por los estándares de un humano haciendo un terrible trabajo en un acto parecido a una persona humana. Esto se ha ligado a la incertidumbre de percepción y la teoría de la codificación predictiva.[15]
Definición religiosa de identidad humana
La existencia de entidades artificiales pero de parecido humano es visto por algunos como una amenaza al concepto de identidad humana, como fue construida en el Occidente y el Oriente Medio. Particularmente con las religiones abrahámicas (cristianismo, islamismo y judaísmo), que enfatiza la singularidad humana.[16] Un ejemplo puede ser encontrado en el marco teórico del psiquiatra Irvin Yalom, que explica que los humanos construyen defensas psicológicas para evitar la ansiedad existencial a la muerte. Uno de esas defensas es el «especialismo», la creencia irracional de que el envejecimiento y la muerte como premisas centrales de la vida se aplican a todos los demás excepto a uno mismo.[17] La experiencia de un robot de una vida de un parecido muy humano puede ser tan rico y poderoso que enfrenta las nociones de los humano de «especialismo» y defensas existenciales, provocando ansiedad existencial.

Posibles explicaciones[editar]

El fenómeno puede ser explicado por la percepción de que si una entidad es bastante diferente al humano, sus características humanas se verán más resaltadas, generando empatía. Por otro lado, si la entidad es casi humana, resaltarán sus diferencias no humanas, creando un sentimiento de «cosa extraña» desde el punto de vista del humano.

Otra explicación es que los individuos enfermos y los cadáveres muestran unas anomalías visuales parecidas a las de un replicante humanoide, por lo que causan la misma alarma y rechazo. El caso del robot es más preocupante ya que no existe una razón clara, en comparación con la reacción de rechazo al observar un cadáver. Las anomalías de comportamiento y desincronización motriz son también indicativos de enfermedad, y desórdenes mentales o neurológicos y de nuevo evocan sentimientos negativos acertados.

Algunos robotistas han criticado duramente esta teoría, argumentando que Mori no tiene ninguna base para desarrollar su gráfica, ya que ahora mismo sólo son técnicamente posibles los robots parecidos (aunque de forma parcial) a los humanos. Sara Kiesler, una investigadora de interacción humano-robot en la Universidad Carnegie Mellon, cuestiona el estatus científico de El Valle Inexplicable, diciendo que «tenemos pruebas de que es cierto, y pruebas de que no lo es.»

Desde un punto de vista evolutivo se podría explicar esta repulsión como la necesidad de mantener una limitación tajante frente a otros homínidos muy similares a nosotros, por ejemplo, neanderthales; con los cuales la reproducción fértil sería poco viable. De esta manera el Valle Inquietante operaría de forma similar a ciertos tabúes como el incesto.

Revisión de la teoría por el propio Mori[editar]

En agosto del 2005, Masahiro Mori hace unos breves comentarios[18] sobre su teoría para el taller Humanoids 2005[19] celebrado en Tsukuba, Japón.

En ellos cuenta que el punto más alto de la curva después del valle no debería ser un humano sano, sino quizás el concepto idealizado de la imagen que tenemos de un ser humano sano. Y pone de ejemplo representaciones en piedra de Buda, que generan sentimientos de empatía y sosiego. Esto podría ser trasladado en occidente por ejemplo en las esculturas de mármol de la Grecia clásica, donde se pretende representar la perfección de las formas y la belleza del ser humano.

También se preocupa por el hecho de que observar las facciones de una persona fallecida nos trasmite un sentimiento de tranquilidad, cuando esta imagen nos debería situar justo dentro del Valle Inquietante.

El valle inquietante en la cultura popular[editar]

Referencias[editar]

  1. «The Truth About Robotic's Uncanny Valley - Human-Like Robots and the Uncanny Valley». Popular Mechanics (20-01-2010). Consultado el 17 de junio de 2012.
  2. When fantasy is just too close for comfort - The Age, June 10, 2007
  3. Digital Actors in ‘Beowulf’ Are Just Uncanny - New York Times, November 14, 2007
  4. Jentsch, E. (25 Aug. 1906). Zur Psychologie des Unheimlichen, Psychiatrisch-Neurologische Wochenschrift 8(22), 195-198.
  5. Mitchell et al., 2011.
  6. Misselhorn, 2009
  7. Freud, S. (1919/2003). The Uncanny [das unheimliche] (D. McLintock, Trans.). New York: Penguin.
  8. a b Mori, Masahiro (1970). Bukimi no tani The uncanny valley (K. F. MacDorman & T. Minato, Trans.). Energy, 7(4), 33–35. (Originally in Japanese)
  9. Green, MacDorman, Ho, Koch, 2008.
  10. a b Rhodes, G. & Zebrowitz, L. A. (eds) (2002). Facial Attractiveness: Evolutionary, Cognitive, and Social Perspectives, Ablex Publishing.
  11. MacDorman & Ishiguro, 2006, p. 313.
  12. MacDorman, Green, Ho, & Koch, 2009, p. 696.
  13. Ramey, 2005.
  14. MacDorman & Ishiguro, 2006, p. 303.
  15. UCSD News. «Your Brain on Androids». 
  16. MacDorman, K. F., Vasudevan, S. K., & Ho, C.-C., 2009.
  17. Yalom, Irvin D. (1980) "Existential Psychotherapy", Basic Books, Inc., Publishers, New York
  18. http://www.androidscience.com/theuncannyvalley/proceedings2005/MoriMasahiro22August2005.html
  19. http://www.humanoidrobots.org/humanoids2005

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]