El Argar

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El Argar
El Argar
Iberia Bronze-es.svg

País(es) Flag of Spain.svg España
División(es) Andalucía
Subdivisión(es) Almería
Municipio(s) Antas
Historia del sitio
Tipo Yacimiento arqueológico
Uso original Hábitat y necrópolis
Época(s) Edad del Bronce
Cultura Cultura argárica

Fecha construcción segunda mitad del III milenio a.C.
Abandono o destrucción mediados del II milenio a.C.
Ocupante(s) unos 500 en su apogeo
Hallazgos y descubrimiento

Descubrimiento finales del s XIX
Arqueólogo(s) Enrique y Luis Siret
Dimensiones del sitio
Superficie 16 000 m2

El Argar es un importante yacimiento arqueológico situado en el municipio de Antas, Almería, España. Se levanta sobre una meseta con abruptas pendientes en su lado occidental, 35 m sobre el río Antas y laderas más suaves en el resto, extendiéndose por parte de estas últimas también.[1] Forma parte de la zona arqueológica de El Argar y La Gerundia, constituyendo un poblado prehistórico de la Edad del Bronce del sudeste ibérico que da nombre a la cultura argárica.

Fue excavado inicialmente por los hermanos Enrique y Luis Siret que publicaron sus resultados en castellano bajo el título de Las primeras edades del metal en el sudeste de España en 1890. Los materiales recogidos en éste y otros yacimientos similares constituyeron el corpus básico para singularizar este grupo cultural, siendo estudiados una y otra vez por investigadores como B. Blance o H. Schubart.[2]

El espectacular desarrollo de esta cultura hizo pensar a sus excavadores que no mantenía ninguna relación con las fases anteriores, buscando su origen en influencias mediterráneas. Pero ahora se sabe que hay una clara continuidad con la época previa de Los Millares.

Cronología[editar]

Basándose en las estructuras y ajuares funerarios excavados en el poblado, B. Blance estableció una secuencia dividida en dos periodos, A y B,[3] que, posteriormente, fue revisada y ampliada gracias a otros yacimientos:

  • Argar I o inicial (Argar A según la primera sistematización), con cistas y algunas fosas, así como elementos campaniformes y alabardas tipo Argar;
  • Argar II o antiguo (Argar A también), similar a la anterior en lo material, pero con una evolución hacia los rituales argáricos;
  • Argar III o pleno (Argar B), con predominancia de los pithoi y ajuares compuestos por puñales, hachas, espadas, alabardas tipo Montejícar y adornos personales.
  • Argar IV o tardío (Argar C, un complemento posterior), con elementos de Cogotas I.[4]

Yacimiento[editar]

El Argar. Ajuar funerario.

El Argar es considerado un asentamiento de nueva fundación, sin antecedentes calcolíticos.[5] Con una superficie de 16 000 m2 y una población estimada de unos 500 habitantes, es uno de los poblados conocidos más grandes pertenecientes al grupo epónimo. En el interior de las propias viviendas se han encontrado más de mil sepulturas. Estaba estratégicamente situado sobre un cabezo amesetado y protegido también por una muralla, en cuyo interior se han excavado viviendas rectangulares de 8-10 m por 2,5 m, así como otras de planta irregular o circular. Las paredes se construían con madera y barro, levantados sobre un zócalo de piedra.[6] El techo era de cañas o ramas y barro. Tiene un urbanismo complejo que se caracteriza por la creación artificial de terrazas, con una acrópolis situada en lo más alto del yacimiento.

Economía[editar]

El Argar era un poblado dedicado a la agricultura y la ganadería, complementadas por la metalurgia, las manufacturas textiles, la caza y la pesca.[6] Debido a la existencia de enterramientos con ajuares excepcionalmente ricos, se cree que constituía un lugar central de la cuenca de Vera,[7] un papel similar a La Bastida de Totana o El Oficio.

Enterramiento en tinaja típico de la segunda fase de El Argar

La agricultura jugaría un papel importante, ya que se han encontrado más de quinientos artefactos relacionados con esta actividad, desde piezas de hoz hasta molinos. El cultivo principal era la cebada, seguido a bastante distancia por el trigo, el lino, las habas y las hortalizas.[1] [8] Respecto a la ganadería, no hay elementos suficientes para calibrar su importancia, aunque hay excrementos de cabra[9] y alguna especie nueva como el caballo, la cual, probablemente, no se criaba para el consumo. Se cazaba el jabalí.[10]

La metalurgia parece que se desarrolló en un único espacio, donde se encontraron todos los elementos propios del proceso: un posible horno, crisoles y moldes para fabricar hachas, cuchillos, punzones o brazaletes. No hay presencia de escorias pero sí buena cantidad de mazos, picos y percutores. La mayoría de los objetos metálicos estaban fabricados en cobre, así como unos pocos en bronce. Entre los ajuares se hallaron dos espadas.[3] Hay creciente presencia de adornos de plata y oro en los ajuares funerarios de mayor prestigio, correspondiendo al final del periodo argárico las primeras aleaciones de bronce.

La producción de pesas de telar debía estar centralizada también, ya que se han encontrado en un mismo espacio 600 pesas en proceso de cocción. Hay muchos artefactos fabricados en materia ósea, como espátulas, punzones o agujas.[3]

Necrópolis[editar]

Hay excavadas un total de 1034 tumbas, de las cuales el 50% contenían, además de la cerámica, elementos metálicos en sus ajuares. Basándose en la relación del sexo con su ajuar se determinó la correspondencia de los enterramientos femeninos con un punzón y los masculinos con hacha-alabarda-espada.[3] Hay varias tumbas de individuos infantiles masculinos con ajuares significativos, lo que sugiere la existencia de rangos hereditarios.[11]

El patrón funerario se basa en sepulturas individuales, en las que, a veces, aparecen dos o tres individuos. Están ubicadas bajo las casas, no existiendo una necrópolis como tal. El ritual y los ajuares reflejan una marcada desigualdad social, por lo que se ha propuesto que la sociedad argárica estaría muy estratificada, aunque hay opiniones diversas.

Interpretación[editar]

Restos de un cráneo de la sepultura 62 de El Argar, con diadema de plata: « Las alhajas, consisten en una diadema de plata, pendientes de oreja, de cobre y de plata, y collar, de hueso y de serpentina. » (Luis Siret)

La primera fase de ocupación del poblado refleja una comunidad campesina autosuficiente que se iniciaba en la metalurgia y se enterraba predominantemente en fosas, con ajuares muy similares. En una segunda fase se produjo un importante aumento de la demografía y de las actividades metalúrgicas, enterrándose mayoritariamente en cistas, con ajuares ya diferenciados (aparecen en algunos pendientes y anillos metálicos). En la tercera existían claras diferencias socio-económicas entre los habitantes del poblado y predominaban las urnas cerámicas, en cuyos ajuares más ricos se encuentran diademas y espadas (elementos de alto contenido ideológico), mientras que muchos enterramientos carecen de cualquier tipo de ofrenda.[12]

La ideología dominante era aristocrática y guerrera. Esto se refleja en la fortificación de los poblados, la gran importancia de las armas y la presencia de éstas en los ajuares funerarios.

La sociedad argárica desapareció en el Bronce Tardío, hacia el 1500 a. C. y en torno a 1300 a. C. la información decayó en toda la Península; para volver a tener información clara hay que esperar al año 1000 a. C.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Lull, Vicente (1983). La cultura del Argar. Un modelo para el estudio de las formaciones económico-sociales prehistóricas.  p. 253. http://asome.uab.cat/LULL_1983_La%20cultura%20del%20argar.pdf. 
  2. Castro, Pedro V. et alii: «La sociedad argárica», en Marisa Ruiz-Gálvez Priego (ed.): La Edad del Bronce ¿Primera Edad de Oro de España? Sociedad, economía e ideología Ed. Crítica, Barcelona (págs. 181-182), 2001, ISBN 84-8432-299-8
  3. a b c d Lull, Vicente.  pp. 254-255,456. 
  4. Eiroa García, Jorge Juan (2010). Prehistoria del mundo (primera edición). Sello Editorial SL. pp. 812,814,818. ISBN 978-84-93738-5-0. 
  5. Castro, Pedro V. et alii. p. 190. 
  6. a b Eiroa García, Jorge Juan. pp. 831-833. 
  7. González Marcén, Paloma; Lull, Vicente; Risch, Robert (1992). Arqueología de Europa, 2250-1200 a. C. Una introducción a la "Edad del Bronce" (1 ª edición). Editorial Síntesis. p. 130. ISBN 84-7738-128-3. 
  8. Gilman Guillén, Antonio (1999). «Veinte años de Prehistoria funcionalista en el sureste de España». Boletín del seminario de estudios de Arte y Arqueología (BSAA) (65):  p. 83. http://dialnet.unirioja.es/servlet/listaarticulos?tipo_busqueda=ANUALIDAD&revista_busqueda=226&clave_busqueda=1999. 
  9. Lull, Vicente.  p. 429. 
  10. Lull, Vicente.  p. 436. 
  11. Castro, Pedro V. et alii. p. 207. 
  12. Lull, Vicente.  pp. 265-268,455. 

Enlaces externos[editar]

Museos argáricos[editar]