El árbol de la ciencia

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El árbol de la ciencia
Autor Pío Baroja
Género Novela
Tema(s) Angustia, amargura existencial, hastío, filosofía, crisis del 98
Idioma Español
Título original El árbol de la ciencia
País Bandera de España España
Fecha de publicación 1911
Formato Impreso

El árbol de la ciencia es una novela escrita por Pío Baroja. Aunque publicada en 1911, la acción se desarrolla entre 1887 y 1898. Es una obra de carácter semiautobiográfico dividida en dos partes simétricas (I-III y V-VII) separadas por una larga conversación filosófica entre el protagonista y su tío, el doctor Iturrioz[1]

Composición[editar]

En la primera de ellas se narra la vida como estudiante de medicina de Andrés Hurtado. A través de su familia, profesores, condiscípulos y amistades diversas, Baroja traza una despiadada radiografía del Madrid burgués y proletario de finales del siglo XIX.

En la segunda se nos cuenta la estancia de Hurtado como médico en Alcolea, aprovechada para mostrar la penosa situación del campesinado: caciquismo, ignorancia, desidia, resignación), el retorno a Madrid (destaca aquí el informe redactado sobre la prostitución de la época que se realiza gracias al trabajo de Andrés Hurtado como médico de higiene) y, finalmente, el desgraciado matrimonio con Lulú, chica que conoció en sus tiempos de estudiante.

El intermedio filosófico (IV) descansa en el diálogo directo (es, por lo tanto, radicalmente diferente al resto de la novela, ya que en ella predomina la narración en tercera persona con narrador parcial) y contrapone el pragmatismo anglosajón (defendido por el doctor Iturrioz) al idealismo alemán, que tiene como valedor a Andrés Hurtado.

En el aspecto narrativo cabe destacar:

  1. El uso preferente, como se acaba de indicar, del narrador en tercera persona parcial (pues solo conoce los sentimientos de Andrés Hurtado y en todo momento nos situamos en los lugares en los que el protagonista está)
  2. La centralización de forma exclusiva a través de Andrés Hurtado
  3. La utilización de la narración lineal
  4. La riqueza de personajes secundarios -casi todos caracterizados de forma negativa- de entre los que destaca Lulú, personaje ideal (es el único o, al menos uno de los pocos, que no tiene base autobiográfica) que Baroja construye poco a poco: comienza siendo una muchacha aparentemente insignificante y acaba como una mujer de carácter, inteligente y sensible

El árbol de la ciencia contiene las características generales de la generación del 98 puesto que su escritor, Pío Baroja, fue uno de los máximos exponentes de ese movimiento literario. Las características están presentes en toda la obra, y se ven reflejadas en varias ocasiones de una manera muy clara, como todo el pesimismo de la que se centra en la obra. Hay algunos temas que llaman la atención acerca de estas características como que prácticamente ninguna de las familias están unidas y la mayoría de los hombres tratan a las mujeres como objetos y no como personas.

Características del 98 que se destacan en el texto:

  1. La amargura existencial
  2. El hastío
  3. La angustia
  4. La melancolía del pasado
  5. La incertidumbre ante el futuro
  6. El cosmopolitismo

Resumen de la obra[editar]

Primera parte: La vida de un estudiante en Madrid[editar]

Andrés Hurtado comienza la carrera: Estudió Bachiller en el Instituto de San Isidro y medicina en la Escuela de arquitectura. El primer día (octubre)-Estudiantes-algarabía. Analizaba la escena. Se encontró con Julio Aracil y Montaner, el primero, antiguo compañero. Antipatía por los dos, pero más por Montaner ( monárquico, partidario de ricos, no le gustaban los naturalistas, Zorrilla). Hurtado (republicano, naturalistas, Espronceda). El profesor de Química era un viejo al que le gustaba que le aplaudiesen y fácil de burlar por los alumnos más alborotadores. Otras asignaturas que tenía eran: Botánica, `Zoología.

Los estudiantes: Los estudiantes iban a Madrid con un aire donjuanesco y no les preocupaba la religión. España, entonces era un país con fosilización de ideas. Los estudiantes en clase de Química fumaban, leían novelas y no atendían al profesor.

Andrés Hurtado y su familia:

  • Madre: Fermina Iturrioz. Murió.
  • Padre: Pedro.- egoísta, despótico, odio mutuo.
  • Margarita: 20 años.- Dominadora, seca, egoísta.
  • Alejandro: Retrato del padre. Más inútil y más egoísta. Colocado en una oficina del Estado.
  • Pedro: Indiferencia. Estudiaba para abogado. Gozaba alegremente de la vida. Admiraba a Andrés.
  • Luisito: 4 ó 5 años, poca salud, muy revoltoso.
  • Andrés: Quería a Luisito, estimaba a Pedro y Margarita, no soportaba a Alejandro y odiaba a su padre.

En el aislamiento: la madre le había inculcado la religión, pero con el paso del tiempo, ésta había desaparecido de su vida. Se sentía sólo. Sus dos hermanos estudiaron en un colegio y a él le metió en un instituto por “falta de dinero” su padre. Discutía frecuentemente con él ya que el padre era conservador y el hijo republicano. Al igual que pasaba en el piso de arriba en una familia catalana, pero el hijo allí era el conservador y el padre el republicano. Margarita mediaba en sus discusiones.

El rincón de Andrés: el padre era amable con los de fuera y mantenía amistades interesadas. Trabajaba para un marqués, cobrando alquileres. En su mismo edificio vivían dos ex-bailarinas, protegidas por un viejo senador, llamadas “ las del moñete”. Pedro el padre las elogiaba muchísimo. Andrés dormía en la habitación con su hermano Pedro; cuando empezó Medicina de trasladó a un cuarto alto sólo, donde se guardaban antes los trastos viejos. Con buenas vistas desde su ventana, como dos jóvenes, una mujer que se maquillaba... En los primeros exámenes, aprobó 4 asignaturas, quedándole Química (dijo que no se había presentado), pidió a su tío Iturrioz, que le recomendara y a pesar de hacer un fracaso de examen de recuperación, aprobó.

La sala de disección: Hurtado y Montaner se hicieron más amigos. En anatomía, tenían que diseccionar. Andrés no tenía ningún reparo, pero le molestaba cómo sacaban a los muertos del carro y cómo metían los pedazos en calderas. Había un amigo de Aracil (dominador, cruel, desdeñoso), llamado Jaime Massó que le apasionaba la disección (era supersticioso- hilo misterioso- y wagneriano). Andrés también salía con Rafael Sañudo y Fermín Ibarra. Con Sañudo iba al Café del Siglo (c/Mayor) donde se hablaba de Wagner y donde había una chica rubia que destacaba Sañudo y compañía, quienes hablaban mal de todo el mundo. También frecuentó cafés para cantaores (que le parecían repugnantes aunque le encantase el flamenco) y otros sitios que creía peligrosos, como el Café del Brillantes (con chulos, camareras); garito en la C/ de la Magdalena (miedos.- mujer extraña). Los domingos por la tarde iba a visitar a Fermín Ibarra, que tenía artritis y leía ciencia recreativa. Le daba impresión de dolor y amargura. La vida le era fea, turbia, dolorosa e indomable. De puertas adentro, Andrés desarrollaba ideas republicanas como Saint Just. Había mucha diferencia entre Hurtado y sus amigos y los provincianos.

Aracil y Montaner: En el verano, Aracil se fue a Galicia, Montaner a la sierra y Hurtado se quedó en Madrid. Por las mañanas, iba al Retiro con Luisito y Margarita y por las tardes, leía. Tenía fisiología. Pensaba que le iba a entusiasmar pero su profesor y su libro eran muy malos. Este año, intimó más Hurtado con Aracil. Era muy hábil, quería valerse por sí solo. Le gustaba sentirse superior e iba de guaperas. Le gustaba la omnipotencia del dinero y la claudicación. Tipo semita. Aceptaba todo, se acomodaba a lo que fuese necesario. Enemigo de lo vidente y amigo de libros franceses entre naturalistas y galanes. Montaner era “tipo semita”, tranquilo, odiaba la violencia, blando de carácter. Aracil se marchó en el verano y Hurtado y Montaner se quedaron solos. Paseaban por la Castellana y por el Prado. Al final del verano se fueron al Parque del Buen Retiro a escuchar ópera antigua, seguían a las chicas. Montaner y Hurtado hablaban mal de Aracil, pero cuando este llegaba, iban con él.

Una fórmula de la vida: Comienzan las clases con José de Letamendi. Su teoría sobre la vida, que era una multiplicación entre el individuo y el cosmos, la quiso explicar Hurtado en el café de su amigo Sañudo y un estudiante se la rebatió. La segunda vez que la leyó le pareció una tontería. Lo único que tenía Letamendi era palabrería. Por ello, Hurtado se interesó por la filosofía, leyendo libros.- Schopenhauer, Fichte y Kant. Leyó libros de filósofos franceses (cyranos), italianos (cantantes de ópera) que no le agradaron.

Un rezagado: En 5º, Luisito cayó enfermo con fiebre tifoidea diagnosticada por el doctor Aracil. El cuidado de Margarita le hizo a Andrés sentir estima por ella. Se le pasaron las fiebres y Andrés se preguntó si de verdad la medicina servía para algo. Pero Luisito siguió malo. En ese curso, Andrés se hizo amigo de Antonio Lamela, un rezagado. Éste estaba enamorado de una dama noble, vieja y fea de verdad. Era muy católico y tenía unas ideas muy anticuadas. Hurtado pensaba que estaba un poco loco. Para él había dos clases de personas: - buenas y mezquinas como Aracil y Montaner. Buena relación entre Margarita, Luisito y Andrés.

Paso por San Juan de Dios: Se apuntaron Aracil, Montaner y Andrés a un curso de enfermedad venéreas. Visitaron una sala de mujeres y a Hurtado le pareció deprimente. La vida le estaba enseñando su peor cara. El médico de la sala, amigo de Aracil era cruel y maltrataba a los enfermos de palabra y obra. Abandonó Andrés el curso de San Juan de Dios por la arrogancia y crueldad del médico hacia una enferma y su gato. Quería seguir las ideas de Ernesto Álvarez (anarquista), pero pronto Aracil le quitaba esas ideas de la cabeza. Pensaba que en la vida, no había ni podía haber justicia.

De alumno interno: Montaner, Aracil y Andrés hicieron el examen para el Hospital General. Los dos últimos aprobaron. ( Hurtado llevaba una recomendación de su tío Iturrioz.) Un médico adivinó que no tenía vocación para la medicina, le gustaba investigar, sentía curiosidad por todo. Veía que en el hospital se jugaba demasiado a juegos de azar, como por ejemplo, dos curas, uno de ellos llamado Lagartijo. Hurtado se hizo amigo de las monjitas de la Caridad. Un enfermo le dio el diario de una monja, sor María de la Cruz. Quiso conocerla, pero ya había muerto. Había en el hospital, un tipo muy ansioso llamado Juan que cuidaba de enfermos contagiosos. Supuestamente un místico, para otros un obseso sexual. Para Andrés era repulsivo.

Segunda parte: Las carnarias[editar]

Las Minglanillas: Julio Aracil se acercó a Andrés Hurtado y comenzó a despreciar a Montaner, que no asistía ya a clase. Julio le comentó a Andrés que él “estaba” con una chica llamada Niní que era una de las dos hijas que tenía una viuda pobre, antipática, a las que llamaba las Minglanillas. La viuda se llamaba Doña Leonarda y la otra chica Lulú. (Era graciosa, pero no bonita). A Andrés le parecía incorrecto que Julio tomase a Niní como querida para luego abandonarla cuando quisiese. -Vivían en la C/del Fúcar. -Niní y Aracil iban a la C/ Cervantes.

Una cachupinada: Julio le informó a Andrés que había baile en casa de las Minglanillas el domingo de Santa Susana y que si quería ir, tenía que pagan. Iban chicas guapas un periodista llamado Antoñito Casares (mujeriego, quería una mujer rica) y un sainetero. Entre las chicas había una rubia que había sido raptada por un señor rico, sátiro en un hotel y ella había conseguido escapar. El padre violó y el hermano asesinó. La chica se llamaba Estrella odiada por las mujeres y tenía una hermana de unos doce o trece años, sinvergüenza, que se llamaba Elvira. Andrés se sentó al lado de Lulú. Se acercó Casares a invitarla a bailar pero ella rechazó la invitación. Lulú, le dijo a Hurtado que ella conocía las verdaderas intenciones de Julio. También dijo que quería morirse. Esta conversación les hizo muy amigos.

Las moscas: Salieron de la fiesta y fueron a casa de Doña Virginia, una comadrona de 75 años, morena, que estaba acompañada de tres hombres (uno su amante, supuesto profesor de italiano, otro el director de la revista El Masón Ilustrado, el otro un anestesista del hospital). La comadrona tenía a chicas en su casa, pero les dijo que se tenían que marchar. Ya en la calle se encontraron con Victorio, el hijo del prestamista de la calle Artoa, que conocía a Julio. El director de El Masón comilon advirtió a Andrés que Virginia tenía un negocio basado en el aborto y rapto de chicas y que el supuesto profesor era su cómplice. Todos fueron a la Carrera de San Jerónimo y de allí a la casa de Villasús, un escritor pésimo de comedias que era un majadero bohemio. Sus hijas se llamaban Pura y Ernestina. El amante de Pura era sainetero interesado. El director del Masón y Andrés se pelearon y este último, harto de las escenas que veía, se fue con Casares. “ La piedad no aparecía por el mundo”.

Lulú: Simpática, graciosa, sin vergüenza al hablar. Pero Andrés no se sentía atraído por ella. Bordaba para un taller de la C/Segovia. Le gustaban las canciones populares. Cuando fue pequeña estuvo una temporada sin hablar.- le ponía triste. No guardaba respeto a nada ni a nadie. Era servicial y no tenía amigas de su edad. A veces, iba Don Prudencio a hablar con Doña Leonarda y ella empezaba a llorar.

Más de Lulú: A veces, Andrés acompañaba a Lulú y a Doña Leonarda. Decía la mujer, que Lulú de pequeña sufría ataques de nervios, jaquecas y se comía el yeso de las paredes. Pero seguía un poco desigual. Comía cosas frías y picantes. No le parecía mal el adulterio, el vicio... pero sí la hipocresía. Lulú decía que se iría con cualquier hombre que la quisiera. Tendencia final a lo trágico. Estuvo a punto de ser violada por un bestia de la vecindad. Muchas veces salían por ahí, Niní, Leonarda, Julio, Lulú y Andrés.

Manolo el Chanfandín: Lulú tenía una amiga llamada Venancia (60 años) que vivía con su hija y su yerno (Manolo el Chafandín), que era muy chulo y muy vago (sin agallas) y la hija, una borracha vaga. Todos vivían a cargo de la Sra. Venancia (tenía 3 o 4 nietos). Un día se pelearon Lulú y la hija de la Venancia y Manolo le fue a Lulú a pedir explicaciones de lo que había dicho. Fue con vestido de día de fiesta. Andrés terminó peleando con Manolo y éste se marchó malhumorado (casi huyendo). Cuando Andrés se despidió apretó la mano de Lulú más fuerte que de costumbre. Historia de la Venancia: Para la Venancia, vieja seca, el aristócrata era superior a lo humano. De joven había servido en casas. Tenía la filosofía bailonesca. Mientras planchaba, contaba sus historias con sus amos. La primera era malévola, que pegaba a todo el mundo y les enfrentaba (historia de su hijo). Su segunda ama fue una duquesa muy guapa con muchos amantes. Una vez tuvo que salvar la situación de que el duque casi encontrara a su esposa con un amante. Sabía toda la vida amorosa en la época de Isabel II.

Otros tipos de la casa: Lulú estaba interesada casi exclusivamente en su vecindario, que son personajes muy diversos y con sus historias o curiosidades. Vivía la tía Negra, una vieja verdulera, alcohólica, republicana. La cogían y la llevaban a la sombra, una quincena por insultar a ministros, ricos, etc. En realidad se llamaba Sra. Nieves. También vivía la Sra. Benjamina (Doña Pitusa); bebía aguardiente y pedía limosnas con diferentes excusas. Tenía un hijo de más de 20 años llamado El Chuleta, que trabajaba en una funeraria, vengativo y rencoroso. Odiaba a Manolo el Chafandín. El Chuleta tenía muchos hijos. Había también una casa de huéspedes de una gallega bizca, la Paca, donde se alojaban algunos conocidos de Julio y Andrés y Don Cleto- el filósofo de la casa; hombre culto, educado en la ruina y estoico. También vivía el Maestrín, un manchego pedante y sabihondo, que tenía una tienda y una hija, a la que rondaba Victorio (el hijo del prestamista). Todas estas personas, pagaban a Don Martín, o Tío Miserias (tío de Victorio y prestamista de la casa), que vestía siempre de luto. Tenía dos tiendas, una en Atocha y la otra en Tribulete. Una vez tuvo un dependiente que le quiso matar con un hacha y robar. Don Martín no perdonaba a nadie. El dinero que él ganaba se lo llevaba Victorio, quien tenía dos locales: una taberna y un sitio donde se jugaba a juegos prohibidos. Pero a pesar de su condición de explotador y conquistador, nadie odiaba a Victorio.

La crueldad universal: Andrés fue a ver a Iturrioz (podía hablar de cosas trascendentales) a su casa en Argüelles con azotea (con flores) desde la que se podía ver el Guadarrama; tenía a un criado - antiguo soldado. Le contó la vida de la vecindad de Lulú y su tío sacó la consecuencia de que la vida es luchar, que en un sentido absoluto no hay lucha (proceso de energía de un vivo contra los obstáculos del medio) ni justicia (lo justo es lo conveniente para uno mismo). Dijo que el hombre sereno tiene dos soluciones: o ser indiferente o actuar en círculos pequeños. Pone ejemplos de insectos usureros que son como algunas personas. Al final dice que él cree que sólo lo artificial, creado por el hombre es bueno y justo. Andrés se levantó y vio dos jardines que se presentaban como una alegoría. Uno de niñas y otro de frailes. Andrés salió de casa de su tío preguntándose con angustia: ¿Qué hacer? ¿Qué dirección dar a la vida?

Tercera parte: Tristezas y dolores[editar]

Día de Navidad: El día de Navidad tuvo Andrés que marchar a Valencia para ver el piso de unos tíos para que Luisito viviera allí porque escupía sangre y tenía síntomas de tuberculosis (Koch) y el médico de la sala y Andrés creyeron que sería lo más conveniente. Viajó en tren, con un manchego en tercera. Negoció con un tartanero para que le llevase al pueblo. Pidió la llave a la vecina y entró en la casa, decorada con dos estatuas: Flora y Pomona y unos azulejos con Santo Tomás de Villanueva. Ésta tenía un huerto, un cenador... era muy tranquila. Devolvió la llave, pensó que era el lugar ideal. Al llegar a Valencia escribió un telegrama a su familia y volvió a Madrid en un coche en tercera.

Vida Infantil: Don Pedro, Margarita y Luisito se marcharon a Valencia; los otros 3 hermanos, se quedaron en Madrid. Andrés sacó el curso y se fue a Valencia, esta vez en primera. Luisito, seguía igual, pero Margarita había embellecido. Luisito y Andrés plantaron melones, ajos... Sólo salieron los ajos. Cuidaban el precioso jardín. Luis se duchaba por las mañanas con agua fría en el cenador. Le gustaba leer y hablar. Andrés leía libros, veía a los carreteros y a las chicas (entre ellas la Clavariesa) pasar por la puerta. Luisito inventaba cuentos; decía que un gato que le perseguía era un brujo y caricaturizaba a los que iban a la casa. Luisito conocía a Roch, el hijo del saludador y dos medoreadores: Choriset y Chitano. A veces, Andrés iba al café y allí se enteraba de los conflictos entre el casino carlista y el republicano y El Mercaer le contaba lo que había sido la Revolución Francesa.

La casa antigua: Don Pedro advierte a Margarita que no pueden sostener las dos casas. Viene doña Julia, prima de Don Pedro y les invita a que Andrés, Luis y Margarita vayan a Valencia Capital. Fueron a visitar a los primos. Les recibió don Juan, uno de ellos. En la casa vivía él, Don Vicente, enfermo de gota y doña Isabel, los tres hermanos eran solteros. La casa era oscura con un alto naranjo y a los pocos días los tres hermanos se trasladaron. Margarita y Luisito estaban bien, pero Andrés escribía para ser médico rural. La dictadura científica de Andrés se pasaba por alto, los criados le consideraban un loco, ya que Andrés al decirle a una criada que abriese las ventanas para que matasen a los gérmenes, que Andrés lo explicó como moscas que existen pero que no se ven. Luisito se iba poniendo más exigente y melindroso y no quería tomar el sol. Aburrimiento: Andrés se impacientaba porque no le daban plaza para médico rural (tampoco se sentía a gusto en casa de sus tíos) y se puso a estudiar las asignaturas del Doctorado. No salía de casa. Subia a una azotea a observar el pueblo, sus azoteas, sus iglesias. Pensaba, bajo las estrellas cosas perturbadoras como las fuerzas de la naturaleza, y se angustiaba. Desde lejos: Volvió a Madrid a examinarse del Doctorado. Seguía hostil con su padre. Alejandro se había casado con una infeliz y Pedro hacía vida de mundano. Leyó una oferta de médico rural en Burgos y se marchó allí. Sustituiría allí a un médico rico, viudo, aficionado a la numismática. Hizo amistad con él y se quedó a vivir en su casa, con una criada vieja. Iba a pasear al Teso (monte sin árboles) y leía. Recibió una carta de su hermana diciendo que Luisito había muerto en Valencia, con muchas ganas de saber de él. Pero la muerte no le creó ninguna desesperación, no sentía dolor. Recordó el caso de un chico de 6 ó 7 años (murió de la misma enfermedad que Luisito). Recibió carta de Margarita, donde le explicaba que Luisito había muerto de meningitis tuberculosa. Pero no le recordaba enfermo, sino sonriendo.

Cuarta parte: Inquisiciones[editar]

Plan filosófico: Andrés volvió a Madrid, envió dinero a Margarita y en la Biblioteca Nacional se encontró con Fermín Ibarra ya curado. Fue a su casa y le enseñó sus inventos (quería sacar patente de muchos, como de unas llantas que luego salieron al mercado). Por las tardes iba a casa de Iturrioz (azotea de Epicuro) quien, hablando de la carrera de medicina, decía que los profesores no tenían más finalidad que cobrar su sueldo. Andrés decía que de proyecto de vida quería ser independiente y buscaba en la filosofía de Kant y Schopenhauer. Su tío le aconsejó leer a los ingleses (Hobbes), Andrés está realmente angustiado y su tío le dice que está perdido, que pensar como él no le va a llevar a nada bueno. Andrés comienza a defender a Kant mientras que Iturrioz dice que todo lo que él dice son cosas absurdas. La discusión entre Iturrioz y Andrés viene a ser aquí una contraposición del pragmatismo filosófico y el utilitarismo inglés. Los conceptos de espacio, tiempo, y causalidad son propiedades de la inteligencia humana y no de la misma realidad.

Quinta parte: La experiencia en el pueblo[editar]

De viaje: Andrés consigue un puesto de médico titular de Alcolea del Campo, un pueblo entre Castilla y Andalucía. Andrés decidió ir en primera clase en el tren de ida, en su vagón estaba un hombre americano y un chico alto. Al entrar el revisor, este pidió los billetes, y advirtió al americano que el suyo era de segunda. El americano empezó a gritar y explico que había avisado en la estación su deseo de cambiar de clase, empezó a decir que España era un país sin civilización, sin la menor atención al extranjero, siguió así insultando a los españoles y a España hasta que el joven alto se le enfrentó y defendió su patria. El tren se paró y entró una compañía de cómicos. Andrés llegó a la estación y esperó a que llegase el coche hacia Alcolea.

Llegada al pueblo: Al llegar a Alcolea, Andrés decidió quedarse en Fonda de la Palma, un hotel en el centro de la ciudad. Allí conoció a un catalán, un riojano y un andaluz. Con los que comió y luego fue al casino de la ciudad. Luego marchó a ver al Secretario y con él, al médico compañero, el Doctor Sánchez. Éste le dijo que no pensase en ganar mucho dinero porque a los ricos los trataba el doctor Don Tomas Solana. Mientras que el doctor Sánchez se marchó, el Secretario y Andrés subieron a un cerro desde donde se veía el pueblo con viñedos y alguna higuera. Bajaron al pueblo y Andrés cenó en la fonda y luego dio una vuelta por el pueblo, que le parecía un inmenso sepulcro.

Primeras dificultades: El doctor Sánchez y Andrés se dividieron el pueblo en dos. Los primeros días resultaron muy tranquilos. Se cansó de la fonda, decidió abandonarla y el doctor Sánchez le buscó una casa en las afueras, en un barrio llamado Marrubial. Le pidió una tinaja y un mozo que la llenara a la patrona. Andrés estaba harto de la comida de la Fonda, únicamente a base de carne y especias. Pidió de comer legumbres, por pedir esto le tomaron por loco. La patrona de la casa se llamaba Dorotea, era una mujer guapa y elegante. Su marido se llamaba José, pero le llamaban Pepinito, era un hombre estúpido y feo. Tenían una hija llamada Consuelo de unos 12 años.

La hostilidad médica: A Sánchez le gustaban demasiado los toros. Se ausentaba de vez en cuando para ver corridas. Una tarde Sánchez se fue a Baeza y vino un hombre a avisar a Andrés de que la hija del molinero estaba muy enferma. Esta estaba en un estado crítico y debía ser operada de inmediato. Andrés la operó y todo salió bien. Después de la operación Andrés le explicó a la madre que esto se iba a reproducir, les aconsejó de ir a ver un especialista en Madrid. Al día siguiente, Sánchez se enfadó con Andrés, pensaba que Andrés quería hacerle perder clientes a Sánchez. Mientras la gente se ponía del lado de Andrés, Sánchez hablaba mal de él para desacreditarle. Andrés, con su escepticismo iba ganando prestigio.

Alcolea del Campo:Andrés se informa sobre el estado económico y político de Alcolea. Aprende que años atrás, esta no tenía problemas de dinero. España había firmado un tratado de vinos por culpa de una enfermedad que arrasó los viñedos franceses. El pueblo se especializó en la confección del vino, ganando así mucho dinero. Al acabar el tratado, nadie en el pueblo decidió de cambiar el cultivo, el pueblo se arruinó por falta de instinto colectivo. Sobre política, el pueblo estaba dividido en dos bandos: los ratones (liberales) y los Mochuelos (conservadores), como el alcalde. En Alcolea los ricos defraudaban a Hacienda y no se les tomaba por ladrones, eso ponía de los nervios a Andrés. Andrés de aburría en el pueblo, el tiempo se hacía eterno. Pepinito era un petulante que trataba fatal a su mujer y a la niña. Era de Tomelloso y le gustaba contar historias de muertos, sus historias que no tenían sentido, además era siempre la misma historia pero transformada. Andrés empezó a tenerle manía a Pepinito. Andrés, junto con Dorotea, la niña y los dos criados, bajaron a la bodega y a la Cueva de los Enanos (vasijas de vino). Llegó la vendimia y Andrés vio a varios hombres sudando haciendo el vino: fue entonces cuando le dio la razón a Iturrioz en que lo artificial era lo bello.

Tipos de Casino: En invierno Andrés comenzó a ir a La Fraternidad, el casino de Alcolea. Conoció a dos personajes pintorescos, el pianista y el hidalgo, Don Blas Carreño. Don Blas era la reencarnación de Don Quijote, Le gustaba hablar con citas, utilizar expresiones de los libros y llamar a los pueblos por su nombre antiguo, un hidalgo como en los libros de aventuras. Este invitó a Andrés a ir a su casa y le enseñó su librería, llena de libros de historia, astronomía y de aventuras, ofreciéndosela para cuando quisiera. Había un joven en el casino, abogado, hijo de usurero que le parecía imbécil

Sexualidad y Pornografía: Vio en la librería unas revistas pornográficas y llegó a la conclusión de que cuando había una vida sexual activa, la pornografía no se necesita (como en Londres) y en sitios, como Alcolea, donde la vida sexual es pobre, la pornografía estaba en todo.

El dilema: Andrés comenzó a tener mala reputación, se le consideraba violento, orgulloso, mal intencionado. Decidió dejar de ir al casino y empezó a pasar todo su tiempo libre leyendo en su cuarto. Alcolea le amargaba. Pensaba que leer tanta filosofía le hacia ser pesimista. Intentó dejar los libros de filosofía y probó los libros de historia y de astronomía. También probó a escribir. Pero nada eso le soluciono su problema. Comenzó a padecer dolores articulares y a caérsele el pelo, ya que él era neuro-artrítico. Andrés llegó a la conclusión que la solución era encontrar una mujer, pero sólo conocía a la hija de Sánchez, y la del Secretario. Ninguna de ellas le gustaba. Se puso a dieta y mejoró.

La mujer del tío Garrota: Una noche de invierno una mujer había caído a la calle y estaba muriéndose. Era la mujer del Tío Garrota y sufría una conmoción cerebral. Andrés la asistió pero estaba en un estado muy grave, al poco tiempo llegó el juez y dos guardias; interrogaron a todo el mundo y preguntaron si se podía interrogar a la vieja a Andrés. La vieja, tenía una lesión cerebral y estaba en estado de afasia y por ello no podía responder a las preguntas. Al rato, murió y se pensó al principio que había sido el marido quien la había asesinado. Al hacer la autopsia, en la que intervinieron los 3 médicos ( Andrés, Sánchez y Solana ) no dijeron nada convergente, cada uno daba una versión. Andrés defendía que había sido un suicidio. Sánchez, al igual que la actitud popular defendía que había sido el Tío Garrota que la había tirado por el balcón. Don Tomas Solana, en su informe hacia equilibrios, y en conjunto no decía nada.

Despedida: Debido a esto, los pobres del pueblo no le querían. Así que decidió presentar la dimisión, despedirse de Don Blas Carreño y del juez, y hacer las maletas. La última noche, aprovechando que estaban solos Dorotea y Andrés, éste se declaró y pasaron la noche juntos. A la mañana siguiente, Andrés se marchó camino de Aranjuez.

Sexta parte: La experiencia en Madrid[editar]

Comentario a lo pasado: Cuando Andrés volvió a Madrid, allí se vivía el preparativo contra los EE.UU. por Cuba y Filipinas y se vivía con optimismo. Se perdió la guerra, tal como había vaticinado Iturrioz. Un día Andrés fue a casa de su tío y le contó su experiencia en Alcolea. Según Iturrioz la naturaleza le da al rico el espíritu de riqueza y al pobre el de miseria.

Los amigos: Un día en el Apolo se encontró con Montaner y entraron en el café de Fornos. Hablan sobre ellos. Montaner acabó la carrera gracias a que los padres de su novia se la llevaron a Santander y él se marchó a Salamanca. Le cuenta que Aracil montó una clínica y que después de haberle ayudado él, se asoció con Nebot (valenciano). Lamela se fue a Galicia y no ejercía pero vivía bien. Cañizo tenía un periódico de carnicería. Ortega se fue de médico militar en Cuba y se hizo borracho. Aracil estaba casado con una muchacha a la que prostituye y, según Montaner, iba a llevar a Nebot a su casa para que se acostaran juntos. Días más tarde, Andrés se encontró con Julio. Estuvieron hablando y él dijo que tenía plena confianza en su mujer y que todo el gasto que tenían, era necesario. Andrés no le envidiaba nada.

Fermín Ibarra: Se encontró con Fermín Ibarra, quien se iba a Bélgica para aprovechar sus inventos ya que en España eran todos unos chulos y unos juerguistas sin futuro. A los pocos días le escribió Ibarra a Andrés desde Bélgica diciéndole que sus empresas iban bien. Encuentro con Lulú: Un amigo del padre de Andrés le estaba buscando trabajo. Un día, al salir de la casa de éste, se encontró con Lulú y quedaron en el café de la Luna. Le contó que Julio había abandonado a Niní y que ésta se había casado con Prudencio y le había puesto una tiendecita a Lulú. En el café también estaba Doña Leonarda, quien le miraba con desprecio y un tipo joven con anteojos. Le dijo también que Don Cleto había muerto y que ahora vivían en la C/del Pez. Acordaron en verse otro día.

Médico de higiene: El puesto de médico de higiene no le agradaba. Comenzaba a aumentar su instinto antisocial y veía desfilar a prostitutas que le daban pena. Un cura tenía dos casas de prostitución y a veces, cuando tenía que hacer visitas en este tipo de casas, veía a señoritos de la alta sociedad. Todo esto le llevaba a reflexionar, sacando como conclusión que la casta burguesa se iba preparando para someter a la casta pobre y hacerla su esclava. La tienda de confecciones: Andrés fue a visitar a Lulú a la tienda, que era grande. Lulú dijo que le había dicho a Julio que cuando Andrés estudiaba había dicho que casarse con ella era lo mismo que casarse con un orangután. A veces iba al café con Lulú, el tipo de anteojos y Leonarda. Andrés recriminó a Lulú que tratase de manera desdeñosa al farmacéutico (el tipo de anteojos) por ser su pretendiente. De los focos de la peste: Andrés, desilusionado y angustiado con lo que veía en las casas de prostitución le cuenta a Lulú que le habían escrito una carta unas chicas que viven y ejercen la prostitución firmando Las Desgraciadas. Le cuenta que fue a un prostíbulo en la c/ Barcelona y que un tipo afeminado (el Cotorrita) junto con el ama, eran los que captaban a las chicas. Le contó algunos trucos para retener a chicas, como a una chica de Sevilla que fue reclamada por sus padres y fue imitada por otra. Hablaba con amargura y Lulú le aconsejó que dejase ese puesto.

La muerte de Villasús: Abandonó el puesto de médico de higiene, y gracias a Julio se puso de médico en La Esperanza, un hospital para pobres que le fatigaba a la vez que le encolerizaba. (Veía, además que la ley era más dura cuanto más miserable fueras). Seguía con su instinto antisocial y tenía ganas de matar los domingos a aquellos que volvían de los toros, lo único que le tranquilizaba era estar con Lulú y a veces iba con ella y su madre al paseo de Rosales. Fue a visitar a su niño enfermo y al lado vio a un viejo ciego y medio loco, que resultó ser Villasús y a los pocos días murió. Fue Andrés a visitarlo y le vio rodeado de bohemios desarrapados todos medio locos diciendo que quizás Villasús seguía vivo.

Amor, teoría y práctica: Andrés le dice a Lulú que hay dos procedimientos del amor, como en la medicina: el de los tímidos es buscar pareja opuesta y el de los satisfechos de su físico, que buscaban alguien semejante. Pero dice que ella es diferente. También define el amor como la confluencia del instinto fetichista y el sexual. Pero que en el fondo el amor es un engaño. Un día, después de ver a Lulú con un militar que la visitaba en la tienda, Andrés estuvo por la Moncloa, cuando sintió la necesidad de ir a ver a Lulú. Primero la piropeó, luego se declaró y luego la beso. Lulú le dijo que ella estaba enamorada de él desde el primer día y que a partir de ese día donde él fuera, tenía que llevársela.

Séptima parte: La experiencia del hijo[editar]

El derecho a la prole: Andrés fue a pedirle consejo a Iturrioz hablando como si fuese un tercero que le había pedido consejo. El tío le recomendó que dijera que si era fuerte y quería casarse, que se casase y tuviese hijos. Si era débil y quería casarse, que se casara, pero que no tuviera hijos. Por la tarde escribió Andrés a su tío diciéndole que se iba a casar.

La vida nueva: Lulú pidió a Iturrioz que le buscase un trabajo nuevo a Andrés, y le buscó uno como traductor de artículos. Se fueron a vivir al barrio de Pozas. Se casaron por la Iglesia, Andrés se negó a que Dña. Leonarda viviera con ellos y cogieron a la Venancia para que ayudase en la casa. Le pasaron a Andrés a hacer estudios originales con datos obtenidos por científicos extranjeros. Estaba cada vez más a gusto y temía que esa paz se desmoronase en cualquier momento. Paseaban al anochecer por el Canalillo o la Dehesa de Amaniel y a veces iban a los cinematógrafos de Chamberí. Cada vez estaban más enamorados. Lulú pensaba que Andrés era un portento (como cuando se les acercaron dos hombres y Andrés hizo de la llave un revólver).

En paz: Pasaron varios meses y la tranquilidad no se turbó. Lulú se deprimía porque quería tener un hijo y Andrés se angustiaba. Cuando le dijo que estaba embarazada, ella estaba histérica y muy celosa y sentimental y él estaba muy nervioso y angustiado. No podía dormir y tomaba morfina. Cada vez estaba peor. Tenía algo de precursor: Cuando tenía que dar a luz hubo un problema con el cordón umbilical y el bebe nació muerto. Lulú sufrió una grave hemorragia y a los tres días murió. Todo esto superó a Andrés, quién se envenenó y murió.[2]

Personajes de la obra[editar]

La hermana de Pío, Carmen Baroja, identificó algunos de los personajes de la obra con gente real:

En El árbol de la ciencia, que describe su vida de estudiante, aparecen Montaner (Riudavets), Aracil (Venero), Massó (Ruiz Contreras), Lamela (Linares), Sañudo (Alloza), Iturrioz (el primo de mi madre, Justo Goñi). El padre del protagonista es un poco mi suegro Eduardo Caro y su manera de vivir en familia. Margarita, la hermana mayor, recuerda a mi madre, y yo soy un poco Luisito. La enfermedad de éste es la de mi hermano Darío. Pío describe el huerto de Burjasot y algo de la casa de la calle de Samaniego, de Valencia (Carmen Baroja, 1998: 198).[3]

Los que aparecen en la obra son muchos y episódicos, salvo el del protagonista, como suele ocurrir en la mayoría de las novelas de Baroja:

Pricipales[editar]

  • Doctor Iturrioz: Es el tío de Andrés y otro de los personajes principales de la novela, dada la importancia que tenía su persona para Andrés. Se convertirá junto a Lulú en el mejor amigo de nuestro protagonista. Andrés discute con él todo asunto que se le ocurre, esperando en cierto modo, palabras de apoyo. Iturrioz es quien contempla en compañía de otro médico a Andrés en su lecho de muerte tras el suicidio.
  • Andrés Hurtado: Es el protagonista de la obra. Su familia es de ideas derechistas, totalmente opuestas a las suyas. Era un joven inquieto e interesado en aprender todo cuanto pudiera, sobre todo sobre la medicina, carrera que eligió por sí mismo. Es un personaje antisocial que siente desprecio por el rico y no exactamente simpatía por el pobre, odia la sociedad, le hace sentirse mal. Las ganas de aprender, leyendo libros de todo tipo, le llevaban a pensar mucho en cuestiones filosóficas que discutía siempre con su tío Iturrioz. Estas preguntas eran sobre todo existenciales, y se las plantea más que nunca tras la muerte de su hermano Luisito. Estas preguntas le perturbaban interiormente y finalmente acaban con su vida. La muerte de su mujer, Lulú, después de tener un niño muerto, le hunden en una depresión que no soporta y opta por suicidarse.
  • Lulú: Parece, en un principio, que no va a tener tanta importancia como cobra al final: se convierte en la esposa de Hurtado.
En el primero, se nos presenta como un producto marchito por el trabajo, la miseria y la inteligencia, se da una descripción física de ella y se la presenta en contraste con su hermana Niní. Antipática y graciosa, con sonrisa de malicia, lúcida y mordaz...
En el segundo, habla de su carácter. Es un personaje con un fondo muy humano y muy noble, tolerante, desenfadada, franca, no aceptaba derechos ni prácticas sociales.
Lulú siente, al igual que Andrés, esa ternura por los seres desvalidos; es sincera, tiene el afán de analizarlo todo... A medida que transcurre la novela Andrés se da cuenta de que está enamorado de ella, tanto que al final representará para Andrés el prototipo de mujer inteligente y guapa.
Es un personaje insignificante en principio, que cobra un desarrollo autónomo y, progresivamente, se hace más importante en la novela hasta convertirse en un personaje principal. Muere al dar a luz a su hijo, el cual también muere, lo que desencadenará en el suicidio de Hurtado.

Personajes secundarios[editar]

  • Alejandro: Hermano de Andrés al que no soportaba. Era el vivo retrato de su padre, pero aun más degradado, de hecho era su favorito. No hacía nada, era un holgazán.
  • Pedro: Otro de los hermanos de Andrés. Su padre sentía cierta indiferencia por él y él admiraba a Andrés. Estudiaba para abogado.
  • Luisito: Hermano pequeño de Andrés y muy querido por éste. Estaba muy enfermo y murió de tuberculosis causando un gran dolor a Andrés.
  • Don Pedro: Hombre despótico y egoísta. Padre de Andrés, opuesto a todas las ideas que pasasen por la cabeza de este, derechista de los pies a la cabeza, parecía que odiaba a Andrés, porque no se sometía a su voluntad.
  • Julio Aracil: Muy amigo de Andrés, compañero de niñez de Andrés, de carrera y posteriormente de trabajo. Su forma de vida no se correspondía en absoluto con las ideas de Andrés, pero aun así eran muy amigos.
  • Montaner: Compañero de carrera de Julio y Andrés, con el que siempre estaba discutiendo. Era derechista, aristócrata, monárquico y clasista. Acabó siendo pobre y humillándose al pedir trabajo a Julio.
  • Fermín Ibarra: Amigo de Andrés. Era un chico enfermo de artritis, pero que acaba siendo un hombre sano y con una buena posición.
  • Rafael Sañudo: Amigo de Andrés. Se reunía con él en un café para conversar y sus ideas divergían de las de su compañero.
  • Jaime Massó: Amigo de Aracil. Sentía curiosidad por el funcionamiento de los órganos. Era muy supersticioso.
  • José de Letamendi: Profesor de la Universidad de Medicina. Andrés se llevó una gran decepción al darse cuenta de que no era el genio que él creía.
  • Antonio Lamela: Compañero de Andrés. Estaba enamorado de una mujer de la aristocracia y por eso le iba retrasado en los estudios. Era católico y fantasioso
  • Doña Leonarda: Madre de Lulú. Representa a la mujer madura de la época de Andrés, volcada a la religión y a los valores tradicionales que la sociedad había impuesto anteriormente.
  • Niní: Hija de Doña Leonarda y hermana de Lulú. Julio Aracil mantiene una relación con ella, aunque sus intenciones no son buenas, pues piensa abandonarla. Se acaba casando con un hombre rico, llamado Don Prudencio.
  • Antonio Casares: Periodista amigo de Julio. Un personaje prepotente y con ciertos aires de Don Juan. Interviene en el conflicto que Andrés sufre con el director de El Masón Ilustrado.
  • Doña Virginia: Personaje con cierto parecido a la Celestina. Se gana la vida acogiendo a embarazadas desvalidas, a las que luego utiliza.
  • Rafael Villasús: Artista mediocre. Tiene dos hijas: Pura, que tenía un hijo con un sainetero estúpido, y Ernestina, que mantiene una relación con un revendedor. Muere en la más estricta pobreza, después de sufrir ceguera y una especie de locura.
  • Venancia: Mujer mayor que representa, en cierta parte, el conformismo de la sociedad. Trabaja para mantener a su hija, una borracha, y a su yerno, un holgazán cobarde.
  • Manolo el Chafandín: el chulapo yerno de la Venancia, vive a consta de ella. Es el motivo por el cual su mujer y su suegra mantienen discusiones.
  • Don Martín: Tío de Vitorio (amigo de Aracil y Hurtado). Posee dos tiendas, además de una casa propia. Cree que la sociedad le debe atenciones, las cuales le son negadas. Se le llama “El Tío Miserias”.
  • Vicente, Juan e Isabel: Primos del padre de Hurtado. Son los dueños de la casa de Valencia donde pasan una temporada Don Pedro, Margarita, Luisito y Andrés
  • Don Juan Sánchez: Médico de Alcolea del Campo, pueblo donde Andrés ejerció la medicina durante un tiempo. Se creía omnipotente y todo lo hacía para su beneficio. Terminó criticando a Hurtado y creándole así una mala reputación en el pueblo a raíz del caso del Tío Garrota.
  • Pepinito: Marido de Dorotea. Hombre con un gran sentimiento de superioridad. Es detestable.
  • Dorotea: Es la patrona de la casa donde se aloja Andrés durante su estancia como médico en Alcolea del Campo. Ella es para Andrés el deseo carnal, no la ama, pero sin embargo pasa la noche con ella.
  • Don Blas Carreño: Hidalgo asentado en Alcolea que Andrés conoció durante su estancia en el pueblo.
  • El Tío Garrota: Vecino de Alcolea acusado de asesinar a su mujer, conflicto por el que Andrés dejó el pueblo.
  • Margarita: Hermana de Andrés. Es una mujer resignada a los valores sociales de la época y acostumbrada a vivir en una familia derechista y conservadora llena de varones. Atendía las necesidades familiares.
  • Otros personajes: Podemos citar, por ejemplo, a la tía Negra, una vieja borracha y verdulera, a la señora Benjamina (o Doña Pitusa, como le apodan los vecinos), cuyo hijo, apodado el Chuleta, trabaja en una funeraria, o Don Cleto, un viejecito que vive de las caridades de sus amigos. El Maestrín, curandero, pedante y muy celoso en cuestiones de honor.

Origen del título[editar]

En uno de los capítulos, en una de las largas conversaciones entre Andrés Hurtado y su tío Iturrioz, este comenta la creación de Dios en Edén de dos árboles muy importantes: El árbol de la vida y el árbol de la ciencia, Dios prohíbe el fruto del último a Adán.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]