Ejército Constitucionalista

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El Ejército Constitucionalista fue uno de los múltiples ejércitos mexicanos que surgieron durante la Revolución mexicana. Este ejército fue liderado por Venustiano Carranza, y formado en 1914 con la intención de mantener el orden constitucional del país y de derrocar al gobierno federal del entonces presidente Victoriano Huerta. El Plan de Guadalupe fue un elemento clave para el surgimiento formal del ejército, pues en este plan se organizaban y unificaban los movimientos insurgentes. La lucha de este ejército permitió la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, que aún rige.

Antecedentes[editar]

México vivía una época de autoritarismo por el puño de Porfirio Díaz, quien ya llevaba casi tres décadas como líder político del país. Esto había generado desconcierto en la población pues se esfumaba la percepción de democracia en el país; la frase "Sufragio efectivo, no reelección" había sido pronunciada por el mismo Díaz en 1871 contra Benito Juárez, y era evidente que no se estaba cumpliendo. Desde San Antonio, Francisco I. Madero proclamó el Plan de San Luis Potosí, que llamaba a tomar las armas contra el gobierno de Díaz el 20 de noviembre de 1910. El conflicto armado tuvo lugar en primera instancia al norte del país y posteriormente se expandió a otras partes del territorio nacional. Una vez que los sublevados ocuparon Ciudad Juárez (Chihuahua), Porfirio Díaz presentó su renuncia y se exilió en Francia.

Partiendo de esta situación, en 1911, a partir de la salida del general Porfirio Díaz, se generó un ambiente de incertidumbre en la República Mexicana con la postulación de Francisco León de la Barra a la Presidencia Interina de la República. Esta crisis generalizada continuó hasta la sucesión al poder de Francisco I. Madero como Presidente de México, nueve meses después, lo que generó distintos acontecimientos que desencadenaron la inestabilidad del país.[1]

La mayoría de estos acontecimientos surgieron en la zona norte, en donde se despojaba de tierras y propiedad privada a ciudadanos de esta área para cedérselas a aquellos terratenientes que fungían como administradores locales en la pasada administración (Porfirio Díaz). Otra razón surge en esa misma zona, donde aquellas colonias militares que fungían como grupos de defensa,[1] ante los inminentes ataques de los indios nativos americanos a la zona, se les despojó de sus propiedades privadas para ser administradas por el gobierno federal. Ésta fue justificación suficiente para que aquellos grupos ejercieran protesta a su derecho de defender su propiedad privada y tierras.[1]

Fernando Moreno establece en Los Ejércitos de la Revolución Mexicana 1910-1920 que como consecuencia de lo anterior, surgieron distintas agrupaciones compartiendo los mismos objetivos: la rebelión en contra del Estado y el asentamiento de un gobierno puramente legítimo que respondiera ante las inquietudes de los ciudadanos. Las agrupaciones desencadenaron una serie de confrontamientos que se llevarían a cabo en el norte de México, que eventualmente se extenderían hacia el centro y sur de la República. Esto permitió la adhesión de más grupos, creando así una verdadera oposición ante el gobierno federal comandado por Victoriano Huerta, que fungió como presidente después de traicionar a Francisco I. Madero en el evento conocido como la Decena Trágica.

El Ejército Constitucionalista[editar]

Creación del primer ejército[editar]

La ciudadanía que se opuso al nuevo gobierno huertista, eventualmente consiguió alianzas con aquellos partidarios y seguidores que apoyaban incondicionalmente las ideas de Madero, como Genaro M. Velázquez. Asimismo, surgieron movimientos y grupos insurrectos en diversos estados del país en contra de Huerta, como la división del Coronel José María R. Cabanillas en Tamazula, la del Mayor Macario Gaxiola en Los Mochis, la del Coronel José María Ochoa en Villa de Ahome y Juan Carrasco en el sur.

Según Sergio Ortega en su artículo, La etapa constitucionalista, la principal problemática que afectaba a los grupos rebeldes era que no contaban con los recursos suficientes para poder atacar y vencer a los ejércitos del gobierno federal. Como consecuencia de acciones fallidas ocurridas en el pasado, estos nuevos movimientos fueron retomados y comenzaron a unificarse bajo el mando de Venustiano Carranza, quien tiene como objetivo mantener el orden constitucional del país. El 19 de febrero de 1913, Carranza promulgó un decreto para que todos los movimientos de insurrección fueran organizados y unificados en un mismo ejército, lo que dio origen formalmente al ejército revolucionario, considerado como el primer ejército constitucionalista en México.

Venustiano Carranza y Álvaro Obregón (1914).

Un mes después, este decreto sería respaldado con la promulgación del Plan de Guadalupe, efectuado el 26 de marzo de 1913, que proclamó en su dictamen un llamado a todas las fuerzas federales y revolucionarias para unirse al movimiento y defender la revolución iniciada por Madero. Distintos líderes dialogaron con Venustiano Carranza para establecer los pactos que conllevarían a un acuerdo estratégico, entre los que destacaron: Francisco Villa, Felipe Ángeles, Álvaro Obregón, Pablo González. Cada uno de ellos comandaba sus respectivas fuerzas militares.[2]

Consolidación[editar]

Una vez establecido el ejército revolucionario formalmente, se estableció que la fórmula Obregón (división noroeste)-Villa-González (división noreste) significaría la victoria militar. Se comenzaron a librar batallas contra el ejército federal en cada estado y región de la República Mexicana, siendo la División del Norte (comandada por Francisco Villa), la división más grande y poderosa del ejército revolucionario.

Mientras tanto, Venustiano Carranza, se desplazaba de la zona norte a la costa del Pacífico sirviendo como mediador entre regiones para preservar la estabilidad y conciliar las diferencias entre las facciones revolucionarias. Por su parte, Álvaro Obregón situó sus tropas en los puertos de Mazatlán y Guaymas, para después trasladarse a los estados de Sinaloa y Jalisco y así consolidarse en la región de los estados de la Costa Pacífica.

De esta manera, el ejército contaba con victorias en la región norte, en los estados de las costas del Pacífico y el centro. Aunado a esto, la consolidación de los estados del sur, presididos por el General Emiliano Zapata permitió el ejercicio de un control estable a cada uno de los estados de la república mexicana por parte del Ejército Revolucionario. A pesar de los esfuerzos de los líderes militares, la victoria de los constitucionalistas no trajo la paz.[2]

La Convención de Aguascalientes y los Constitucionalistas[editar]

El 1 de octubre de 1914 se iniciaron las juntas de la Convención de Aguascalientes, cuyo fin era la elaboración de programas, reformas y políticas que se deberían llevar a cabo para reestructurar a México después de la Revolución. Sin embargo, surgieron distintas posturas que impidieron que se llegara un acuerdo formal. Por un lado, Francisco Villa y Emiliano Zapata exigen la implementación de programas al desarrollo social y reforma agraria, mientras que para Venustiano Carranza, la necesidad primordial fue la de implementar reformas políticas a largo plazo. Esto trajo consecuencias negativas, puesto que el debate se empobreció y los acuerdos quedaron pendientes dejando claras las divisiones entre las facciones.[1]

De esta manera, se disolvió el ejército constitucionalista y surgió la facción de los Carrancistas (junto con las divisiones al mando de: Álvaro Obregón y Pablo González) que se vieron sometidos a la presión de Villa y Zapata, líderes de las divisiones norte y sur respectivamente. Enrique Krauze menciona en su crónica, Puente Entre Siglos: Venustiano Carranza, que los Constitucionalistas (nombre alterno de la facción Carrancista) lograron recuperar el territorio perdido derrotando a Francisco Villa en 1915, mientras que en 1919, el general Pablo González es ordenado a mitigar las guerrillas sureñas comandadas por Emiliano Zapata.

Reagrupación y fin[editar]

Billete del Ejército Constitucionalista.

Como consecuencia de la victoria de los Constitucionalistas, desde 1915 hasta 1919, el ejército constitucionalista logró una vez más su consolidación para mantener el orden y el régimen del entonces nuevo presidente de México, Venustiano Carranza. El ejército se encontraba regido con base en los principios que emanaban de la nueva constitución de 1917. El presidente Carranza promovió un modelo de gobierno y mando centralizado, que se proliferó a su vez a las fuerzas armadas.[2]

El escenario militar quedó en el pasado y dio lugar a la carrera política de diversos candidatos, entre los que destacan: Álvaro Obregón y Adolfo de la Huerta, futuros presidentes de la República en ese entonces. En gobiernos posteriores, el ejército constitucionalista, ya como un elemento formal del gobierno federal, también fue protagonista de conflictos como la posterior rebelión de Adolfo de la Huerta y de la Guerra Cristera. Este último conflicto dio como origen a la institucionalización de las fuerzas militares, dando fin al ejército constitucionalista y reformándolo en lo que actualmente se conoce como el Ejército Mexicano.[3]

Elementos y organización[editar]

Desde su creación, el general Venustiano Carranza fue quien asumió la dirección del ejército constitucionalista hasta el fin de la Revolución Mexicana. Los primeros objetivos fueron defender los ideales democráticos de Madero y la legalidad de la constitución de 1857 (justificación del nombre de la facción). Asimismo, el ejército luchaba por un tipo de gobierno: una república federal democrática representativa, con implementación de liberales y la aplicación de las Leyes de Reforma.

El ejército constitucionalista entrando por Paseo de la Reforma (1915).

El ejército constitucionalista se conformó por siete cuerpos: Cuerpo del Noroeste, cuerpo del noreste, cuerpo del oriente, cuerpo del occidente, cuerpo del centro, cuerpo del sur y cuerpo del sureste.

Aprobación externa[editar]

Según la historiadora Rosalía Velázquez Estrada, la relación entre Venustiano Carranza, jefe del ejército Constitucionalista, y los Estados Unidos era más que conocida. La autora menciona en su libro, John Kenneth Turner y Venustiano Carranza: una alianza en contra del intervencionismo estadounidense, que en abril de 1914 los Estados Unidos invadieron el puerto de Veracruz, mientras se disputaba el poder entre Victoriano Huerta y Venustiano Carranza. Aunque la lucha de Carranza no era reconocida por el gobierno estadounidense, es cierto que le permitan introducir armamento a través del puerto de Veracruz para poder luchar contra Huerta.[4]

Para las fuerzas carrancistas resultaba indispensable el reconocimiento del gobierno de los Estados Unidos. Para lograrlo, Carranza ofreció una entrevista en noviembre de 1913 a Henry Aller Tupper, comisionado del Foro Internacional de la Paz. A esta reunión también asistió el periodista John Kenneth Turner, quien fue uno de los principales responsables de crear la imagen de Carranza y ayudarlo a obtener el apoyo de los Estados Unidos. Tanto Lincoln Steffens como John Kenneth Turner apoyaron a Carranza en todo momento. Se aprobaron las medidas empleadas por su gobierno, así la búsqueda de reconocimiento oficial del mismo y lo defendieron ante la opinión pública estadounidense. El apoyo de la prensa socialista en los Estados Unidos significó obtener el apoyo de ciertos sectores de este país. Uno de los tantos trabajos asignados por Carranza para mejorar su imagen fue la publicación de algunos artículos en contra de Villa. La paga por este trabajo era de dos mil dólares, mil a cuenta y el resto a la entrega del trabajo. Como era de esperarse, el convenio entre Carranza y Turner se manejó con la mayor discreción posible.[4]

Conclusiones[editar]

El ejército constitucionalista sin duda representó un avance sin precedentes en la historia de México. Inicialmente fungió como un elemento de unión entre los habitantes de la República Mexicana, para después convertirse en el medio para restablecer la democracia y la validez de los elementos legales básicos en un país, como la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Evidentemente, el diferencial de opiniones puede resultar tanto positivo como negativo, pues la postura liberal contra la conservadora siempre ha existido en todos los países. En el caso de la Revolución Mexicana, fue una lucha complicada puesto que sus participantes en ocasiones sólo veían por sus intereses. La lucha armada fue necesaria, y es por eso que el ejército constitucionalista fue clave para la resolución de este conflicto.

A pesar de las diferentes opiniones expresadas en la primera disolución del ejército, se logró institucionalizar para no sólo ayudar en épocas de violencia, sino actuar como un elemento de apoyo contra otro tipo de conflictos y es así como finalmente evolucionó en lo que ahora se conoce como el Ejército Mexicano.

Enlaces externos[editar]

Bibliografía[editar]

Fuentes Primarias[editar]

  • Carranza, V. (1916) Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917. Digitalizado en 2004. Recuperado el día 30 de octubre de 2009 de: http://pdba.georgetown.edu/Constitutions/Mexico/mexico2004.html
  • Carranza, V. (1913) Plan de Guadalupe. Digitalizado en 2007. Recuperado el día 30 de octubre de 2009 de: www.ordenjuridico.gob.mx/Constitucion/CH10.pdf
  • Casasola, G. (1973). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana. México: Trillas.

Fuentes Secundarias[editar]

  • Ortega, Noriega Sergio. (1999). La etapa Constitucionalista. Recuperado el 30 de octubre 2009 del sitio web del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa: http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/estados/libros/sinaloa/html/sec_109.html
  • Velázquez Estrada, Rosalía. (2002). John Kenneth Turner y Venustiano Carranza: una alianza en contra del intervencionismo estadounidense. UNAM. pp. 205-209
  • Fernando Ignacio Moreno Villa (2004). Los Ejércitos de la Revolución Mexicana 1910-1920 (edición 2004). Naucalpan, Estado de México, *México: Colección Historia.
  • Krauze, E. (1992). Puente Entre Siglos: Venustiano Carranza (Tercer Edición: 1987). Ciudad de México, México: Fondo de Cultura Económica
  • Krauze, E. (1994). Siglo de Caudillos. Biografía política de México Ciudad de México, México: Tus Quets Editores.
  • Vanderwood, P.; Samponaro, F. (1993). Los Rostros de la Batalla: Furia en la Frontera México-Estados Unidos. México: Grijalbo, S.A. de C.V.
  • Gobierno de Yucatán (2005) La Revolución Mexicana. Recuperado el 30 de octubre 2009 de: http://www.yucatan.com.mx/especiales/revolucion/20119900.asp
  • González, M.; Nava, C.; et al (2001). México, Crónica del Siglo XX. México: Santillana S.A. de C.V.
  • Tracena, A. (1988). Historia Ilustrada de la Revolución Mexicana: De Porfirio Díaz a Miguel de la Madrid. México: Melo S.A.

Referencias[editar]

  1. a b c d Ortega, Noriega Sergio. (1999). La etapa Constitucionalista. Recuperado el 30 de octubre 2009 del sitio web del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa: http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/estados/libros/sinaloa/html/sec_109.html
  2. a b c Gobierno de Yucatán (2005) La Revolución Mexicana. Recuperado el 30 de octubre 2009 de: http://www.yucatan.com.mx/especiales/revolucion/20119900.asp
  3. *González, M.; Nava, C.; et al (2001). México, Crónica del Siglo XX. México: Santillana S.A. de C.V.
  4. a b (Velázquez, R., 2002. pp. 207)