Egeria (monja)

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Portada de una traducción al inglés del Viaje de Eteria publicada en 1919.

Egeria, también llamada Eteria, Ætheria o Etheria, e incluso Arteria o Geria, fue una viajera y escritora galaico-romana del siglo IV.

Biografía[editar]

Aunque sus datos biográficos son pocos, se supone que era originaria de la provincia romana de Gallaecia en Hispania (Provincias de la península Ibérica y Mauretania Tingitana) ,[1] [2] e incluso algún autor ha propuesto la posibilidad de que pudiera pertenecer a la comarca de El Bierzo, en la Gallaecia interior.[3] En algún trabajo especializado ha sido considerada la posibilidad de su parentesco con Aelia Flacilla, primera mujer de Teodosio el Grande.[4] A. Lambert ha avanzado una hipótesis según la cual se trataría de la hermana de Gala, de quien habla S. Jerónimo como pareja de Prisciliano.[5] Algunos datos sobre los que no parece haber discusión son su ascendencia noble, su posición económica acomodada y su notable cultura. En sus escritos se revela como una mujer de profunda religiosidad pero también (en boca de la propia Egeria) de ilimitada curiosidad.

Se sabe que visitó los Santos Lugares (Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia, Asia Menor y Constantinopla), en un largo viaje, entre 381 y 384, recogiendo sus impresiones en su libro Itinerarium ad Loca Sancta, libro que tuvo cierta difusión por narrar de forma minuciosa y, sobre todo, animada el viaje. Atravesó el sur de Galia (hoy Francia) y el norte de Italia; cruzó en barco el mar Adriático. Se sabe que llegó a Constantinopla en el año 381. De ahí partió a Jerusalén y visitó Jericó, Nazaret y Cafarnaúm. Partió de Jerusalén hacia Egipto en 382, visitó Alejandría, Tebas, el mar Rojo y el Sinaí. Visitó luego Antioquia, Edesa, Mesopotamia, el río Éufrates y Siria desde donde regresó vía Constantinopla. No hay constancia de la fecha, el lugar y las circunstancias de su muerte.

El manuscrito está redactado en latín vulgar (tal como hablado en la época), lo cual ha sido de gran utilidad para estudiar la transición del latín clásico al más tardío. Hasta el año 1884, la única referencia a esta mujer[6] aparecía en una carta a los monjes de El Bierzo escrita por San Valerio.[7] En ese año Gian Francesco Gamurrini encontró en la Biblioteca de la Cofradía de Santa María de Laicos (Biblioteca Della Confraternità dei Laici) en Arezzo, Etruria, un códice en pergamino de 37 folios, en letra beneventana del siglo XI, dividido en dos partes. La primera contenía un conocido tratado de San Hilario de Poitiers sobre los Misterios y los Himnos. La segunda parte estaba incompleta, sin algunos folios del principio y del final, y por lo tanto sin autoría declarada. Esta parte del códice, que relataba un viaje por Tierra Santa, había sido redactada en el monasterio de Montecassino, y trasladada a Arezzo por Ambrosio Restellini, abad de Montecassino desde el año 1599 al 1602. Después de ese año pasaría a ocupar el cargo de abad del monasterio de Santa María de Arezzo. En el año 1801 Napoleón clausura este monasterio, trasladándose gran parte de su archivo a la mencionada Cofradía de los Laicos. Hoy día el manuscrito se conserva en el museo de la ciudad de Arezzo. Gamurrini atribuyó el relato a Silvia de Aquitania, hermana de Rufino de Aquitania, mencionada por Paladio en su Historia Lausíaca, de quién se conocía una peregrinación similar a la relatada por Constantinopla, Egipto y Jerusalén.[8] Durante casi veinte años se barajó la hipótesis de Silvia, o Silvina como autora del texto, hasta que en el año 1903 Mario Ferotín publica un estudio en la Revista de Cuestiones Históricas[9] atribuyendo el mismo a la virgen española Egeria. De esta monja hablaba San Valerio en la carta mencionada más arriba, y haciendo un resumen de su viaje que coincide en muchos puntos con el viaje relatado por el manuscrito de Arezzo: Fecha, punto de partida («de la costa occidental del Mar Océano»), etapas, duración, e incluso en algunos casos San Valerio utiliza idéntico estilo y vocabulario en la descripción del trayecto. Desde la publicación del artículo de Ferotin nadie duda de la autoría de Egeria para el pergamino de Arezzo. Existe otra referencia que permite rellenar algunas de las lagunas de los primeros folios ausentes del manuscrito: el Liber de locis sanctis de Pedro Diácono, quién también menciona a la peregrina gallega.

El nombre[editar]

Los distintos códices que se conservan de la carta de San Valerio recogen su nombre de diferentes formas: Aetheria, Echeria, Etheria, Heteria, Eiheriai o Egeria. Ferotin se decantó por la opción de Eteria, o Etheria, al igual que autores como Heraeus, Mesiter o García y Villada. En cambio Lambert,[10] Pétré, W. Lindsay o J. F. Montfort propusieron la grafía Egeria, por figurar así en el Liber Glossarum, anónimo del año 750, en los catálogos de la Biblioteca de San Marcial de Limoges (Itinerarium Egerie abbatisse), y en algunas variantes de la carta de San Valerio. Esta última forma (Egeria) se puede considerar la forma más extendida en todas sus referencias, constando esa grafía incluso en una colección de sellos españoles dedicados a este personaje.[11]

El viaje[editar]

Gracias a la pax romana, una ciudadana del Imperio podía viajar desde Gallaecia hasta Mesopotamia casi sin obstáculos. Esto sucedía entre los años 29 a.C. y 180 d.C.

La narración describe con detalle el modo de viajar a través del cursus publicus romano, la red de vías utilizadas por las legiones en sus desplazamientos (una red de 80.000 km), empleando como hospedaje las mansio, o casas de postas, o en otras ocasiones acogiéndose a la hospitalidad de los monasterios implantados en oriente desde hace años, pero todavía casi desconocidos en occidente. Varias menciones a lo largo del manuscrito sugieren la posibilidad de que contara con algún tipo de salvoconducto oficial que le permitió recurrir a protección militar en territorios especialmente peligrosos.[12] El Itinerarium se divide en dos partes: la primera narra el viaje y comienza cuando Egeria está a punto de subir al monte Sinaí, tras haber visitado Jerusalén, Belén, Galilea y Hebrón. Desde ahí se dirige al monte Horeb, y regresa después a Jerusalén atravesando el país de Gesén. Viaja después al Monte Nebo y a Samaria, y cuando se cumplen tres años de su partida vuelve de nuevo a Jerusalén y decide regresar a Gallaecia. Durante su regreso visita Tarso, se detiene en Edesa, visita Siria y Mesopotamia, y de nuevo a Tarso. Desde ahí pone rumbo a Bitinia y Constantinopla. El diario del viaje termina en ese punto, aunque antes de concluir aún expresa su deseo de visitar Éfeso. La segunda parte del diario describe la liturgia tal y como se lleva cabo en Tierra Santa, en oficios de diario, domingo y durante las fiestas de Pascua y Semana Santa.

Notas[editar]

  1. "Varios de los autores que se han ocupado de Egeria han tratado de averiguar su patria. Mientras no se descubran las partes que faltan del Itinerario, sobre todo las primeras páginas, en las que probablemente habrá algún dato decisivo para fijarla, tenemos que contentarnos con lo que dice Valerio en su carta a los monjes de El Bierzo; pues cuanto dijeron los primeros escritores que se ocuparon del problema son hipótesis sin fundamento, por haber ignorado esta carta. El primero que trató de averiguar el lugar de origen de la autora del Itinerario fue Gamurrini. Después de darle el nombre de Silvia de Aquitania, le asignó como patria la Galia Narbonense (...). Pero la carta de Valerio es la que nos ha revelado el verdadero autor del Itinerario y su patria; entre otros datos preciosos está éste, esencial: Egeria, extremo occidui maris Oceani litore exorta, Oriente facta est cognita, «nacida en el extremo litoral del mar Océano occidental, se dio a conocer al oriente». La palabra de Valerio, exorta, de suma importancia, ha sido mal traducida por H. Petré: Partie des bords extrêmes de l'océan à l'occident, elle s'est fait connaître à l'orient. Enrique Flórez observa con razón que esta frase de Valerio nos hace saber que Egeria era indígena de esta provincia romana bañada por el Océano occidental, de la cual habla, y que el mismo Valerio llama extremidad de esta región occidental, en la que él se hallaba al hablar de la ida de Egeria al Oriente. Y así, Ferotín concluye que Egeria había nacido en Gallaecia. (...) Las frases que emplea Valerio al hablar de la patria de Egeria no son vagas o arbitrarias, sino precisas y técnicas, las mismas que empleaban los historiadores y geógrafos españoles del tiempo: Idacio, en su Chronicon e Isidoro en su Historia Gothorum, Vandalorum, Suevorum. (...) De todo lo dicho podemos concluir que la patria de Egeria fue la Hispania romana, en un lugar comprendido dentro de la «Provincia Gallaecia». Precisar más el lugar donde nació Egeria no es posible en el estado de nuestros estudios." Arce, A.: Itinerario de la Virgen Egeria (381-384). Editorial Biblioteca Autores Cristianos. Segunda Edición (1996). ISBN 84-7914-219-7, páginas 23 a 27.
  2. Epístola de Beatissimae Echeriae laude, San Valerio: Quae extremo occiduis maris Oceani litore exorta oriente facta est cognita.(Ella, nacida en el extremo litoral del mar Océano occidental, se dio a conocer al Oriente.)
  3. Díez Fernández, Florentino, prologo-presentación del libro "Egeria. Itinerario" (edilesa, 2007, colección: biblioteca leonesa de escritores), José Antonio Balboa de Paz, "Historia de El Bierzo" (Instituto de Estudios Bercianos, 1994)
  4. En el manuscrito de Carucedo se denomina “Echeriai” a la monja viajera, siendo traducido por diversos autores como Euqueria, entroncándola así con Euquerio, tío de Teodosio el Grande. (Heraeus, W: Silviae vel potius Aetheriae Peregrinatio ad loca sancta, Heidelberg, 1939).
  5. San Jerónimo, carta a Clesifonte (Epíst. 133,4.3)
  6. Varios historiadores la consideran monja, aunque el movimiento monacal se estaba instalando en Occidente por esas fechas, y todavía no se conoce ninguna comunidad cristiana de mujeres en esa época a las que se pueda denominar «monjas» en el sentido actual del término.
  7. Epístola Ad fratres Bergidensis, cfr. Flórez, XVI, 391-416; PL 87,439-456
  8. Gamurrini G. F.: Sancti Hilarii Tractatus de Mysteriis et Hymni et S. Silviae peregrinatio ad loca sancta, quae inedita ex codice Arretino deprompsit. Roma, 1887.
  9. Ferotin, Mario: Le Véritable auteur de la Peregrinatio Silviae la vierge espagnole Aetheria, Revue de Questions Historiques, LXXIV, 1903, p. 367-397.
  10. Lambert, A.: Egeria. Notes critiques sur l tradition de son nom et celle de lItinerarium. Revue Mabillon, XXVI, 1936, p. 71-94
  11. 1984 "XVI Centenario del viaje de la monja Egeria al Oriente Bíblico"
  12. "A partir de este punto despachamos a los soldados que nos habían brindado protección en nombre de la autoridad romana mientras nos estuvimos moviendo por parajes peligrosos. Pero ahora se trataba de la vía pública de Egipto, que atravesaba la ciudad de Arabia, y que va desde la Tebaida hasta Pelusio, por lo que no era necesario ya incomodar a los soldados". Esto apoyaría la teoría del parentesco de Egeria con alguna familia importante de Roma.

Bibliografía[editar]

  • Torres Rodríguez, C.: Egeria, monja gallega del siglo IV. Colección personajes gallegos. Ediciones Galicia (1976)
  • Arce, A.: Itinerario de la Virgen Egeria (381-384). Editorial Biblioteca Autores Cristianos. ISBN 84-7914-219-7
  • Egeria (Eteria): Itinerario; Prólogo, traducción y notas de Juan Monteverde, S.D.B., Valladolid: Editorial Maxtor, 2010. (edición facsímil de la de Buenos Aires: Plantin, 1955). ISBN 84-9761-788-6

Enlaces externos[editar]