Efecto Mozart
El «Efecto Mozart» se refiere a los supuestos efectos que puede producir a personas escuchar las melodías de W. A. Mozart. La década de 1990 marcó el surgimiento en Estados Unidos de muchas investigaciones y libros de divulgación basados en el llamado «Efecto Mozart»: una pequeña y temporal elevación de los puntajes de ciertos tests como consecuencia de escuchar música de Mozart.
Entre las distintas iniciativas posteriores basadas en la investigación sobre el efecto Mozart, tanto la industria musical como algunas escuelas privadas lo utilizó como una herramienta de marketing,[1] y en 1998 el gobernador de Georgia regaló un caset o un CD de música clásica a cada madre primeriza que diera a luz en el estado.[2] Uno de los investigadores del proyecto original comentó: «No creo que haga daño. Yo apoyo que los niños sean expuestos a experiencias culturales maravillosas. Pero creo que el dinero podría ser mejor invertido en los programas de educación musical.»[cita requerida]
En 1993, la psicóloga Frances Rauscher, de la Universidad de California[2] y el neurobiólogo Gordon Shaw de la Universidad de Wisconsin[cita requerida] describieron que la exposición de 36 estudiantes durante 10 minutos de la sonata para dos pianos en re mayor K.448 (véase catálogo Köchel) tenía efectos positivos en las pruebas de razonamiento espacio temporal. Este efecto duraba supuestamente unos 10 minutos y el hallazgo fue publicado en 1993 en la revista Nature. Desde entonces, se han intentado repetir estos experimentos y nunca se ha llegado al mismo resultado.
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[editar] Su relación con el sistema auditivo
El sistema auditivo se desarrolla en un momento muy temprano en el feto: en el quinto mes de gestación el bebé ya empieza a reaccionar a los estímulos sonoros de su madre. El autor de estas investigaciones, Don Campbell, propone que el niño, desde su etapa fetal sea estimulado musicalmente por su madre. De este modo, mejorará su crecimiento, su desarrollo intelectual, físico y emocional y su creatividad. Con esto, se refuerzan los lazos afectivos madre e hijo. Este científico norteamericano explica por qué es la música de Mozart y otros compositores, y no la de otros estilos, la que induce estos efectos sobre el cerebro. Este efecto también sigue dando buenos resultados durante los primeros cinco años de vida, estimulo capaz de formar seres inteligentes pero además emocionalmente sanos.También se ha realizado en simios. No obstante debe tenerse cuidado de no saturarlo. La música al igual que otros ejercicios de estimulación debe ser dosificada; no más de 10 minutos dos veces al día es suficiente, en horarios entre las 7:00 y 10:00 de la mañana y 7:00 y 10:00 de la noche, ya que los momentos de juego y sueño del bebe pueden aprovecharse para escuchar esta música. En los adultos, Mozart y otros autores de la época provocan estados de relajación y también les estimula la inteligencia, por lo que no está de más poner atención a unas cuantas composiciones.
[editar] Estudios científicos sobre el Efecto Mozart
En 2003 la revista Nature publicó una investigación de la Universidad de California que reforzaba la idea concluyendo que solo diez minutos de una sonata para piano de Mozart bastaban para mejorar nuestro razonamiento espacial.
En 2007 un reporte publicado por el Ministerio alemán de investigación, del que se hizo eco Nature, y un análisis posiblemente de toda la literatura científica relacionada con música e inteligencia, concluye que «escuchar pasivamente la música de Mozart —o cualquier otro tipo de música del agrado de uno— no hace a una persona más inteligente. Pero otros estudios deberían ser realizados para comprobar si la audición de música podría incrementar a largo plazo el coeficiente intelectual de un niño...».[1] En mayo de 2010 un equipo de científicos de la Universidad de Viena comprobó la influencia de la música de Mozart en 3.000 personas, y los resultados no registraron ningún incremento en la inteligencia de los sujetos que habían sido sometidos al experimento.[2]
También se han reportado casos de personas con diversas enfermedades psiquiátricas que han tenido mejoría escuchando regularmente música de Mozart, aunque en todos los casos se ha citado el efecto placebo.[3] [4] [5]
[editar] Véase también
[editar] Referencias
- ↑ a b (en inglés) Alison Abbott (13 de abril de 2007). «Mozart doesn't make you clever» (en inglés). Nature.
- ↑ a b c «Los bebés que escuchan música clásica no son más listos». El País (04/05/2010).
- ↑ The Mozart effect: encore. 2007 Aug;11(1):152-3. Epub 2007 Jun 29
- ↑ The "Mozart effect" on epileptiform activity. 1998 Jul;29(3):109-19
- ↑ Effect of music on depressed patients. 1982 Jul;34(7):414-21