Edward Herbert Thompson

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Edward Herbert Thompson
Nacimiento 28 de septiembre de 1857
Worcester (Massachusetts)
Fallecimiento 11 de mayo de 1935
Plainfield (Nueva Jersey)
Nacionalidad Estadounidense
Ocupación Arqueólogo y diplomático

Edward Herbert Thompson (Worcester (Massachusetts), 28 de septiembre de 1857 - Plainfield (Nueva Jersey), 11 de mayo de 1935) fue un arqueólogo y diplomático estadounidense.[1]

Biografía[editar]

Thompson nació en Worcester (Massachusetts). Inspirado por los libros de John Lloyd Stephens, dedicó gran parte de su carrera al estudio de la civilización maya. En 1879, la revista Popular Science publicó un artículo en el que Thompson argumentaba que los monumentos mayas eran evidencia de la existencia de Atlántida. El artículo atrajo la atención de Stephen Salisbury III, un barón de los ferrocarriles y benefactor de la American Antiquarian Society, quien motivó a Thompson para que se mudara a Yucatán a explorar las ruinas. El senador George Frisbie Hoar aceptó ayudar a Thompson y lo recomendó para el puesto de cónsul de los Estados Unidos en Yucatán.

Thompson llegó a Mérida en 1885 y desde entonces pasó la mayor parte de su vida en Yucatán. Aunque cuando arribó solo hablaba inglés, aprendió español rápidamente y también logró hablar el idioma maya fluidamente.

Thompson realizó exploraciones extensivas en Labná, un sitio en el que se había realizado poco trabajo hasta entonces. También descubrió varios sitios menores en la región Puuc. También realizó una serie de moldes de yeso de esculturas y arquitectura maya, especialmente de Uxmal y Labná. Estos yesos fueron exhibidos en la Exposición Universal de Chicago en 1893.

En 1894, con la ayuda de Alison Armoure, Thompson compró una plantación que incluía el sitio de Chichén Itzá. Allí reconstruyó una hacienda que había sido destruida durante la Guerra de Castas. Durante 30 años, Thompson exploró el sitio, trabajando para el Field Museum of Natural History, la American Antiquarian Society, el Museo Peabody de Arqueología y Etnología, entre otros.

Thompson es conocido por haber dragado el cenote sagrado de Chichén Itzá entre 1904 y 1910, en donde encontró numerosos artefactos de oro, cobre y jade, así como muestras de ropas y armas de madera. Thompson envió estos artefactos al Peabody Museum en Cambridge. En 1926, el gobierno mexicano embargó la plantación de Thompson y entabló dos juicios contra Thompson, uno civil y otro penal, acusándolo de haber extraído estos artefactos ilegalmente. Sin embargo, en el juicio civil, la Suprema Corte de Justicia de la Nación falló a favor de Thompson en 1944. A pesar de que éste había muerto en Plainfield (Nueva Jersey) en 1935, la hacienda fue devuelta a sus herederos.

La otra historia[editar]

Hay fuentes, sin embargo, que relatan la historia de esta manera:

La existencia de tesoros escondidos en el cenote sagrado de Chichén Itzá , despertó, a finales del siglo XIX, la codicia de Edward Herbert Thompson[2] quien se hizo nombrar cónsul de los Estados Unidos en Mérida, compró la hacienda Chichén Itzá en 1893 e instaló una draga en 1904 en la orilla del cenote.[3]

Con este equipó y a lo largo de siete años, hasta 1911 mantuvo Thompson una operación de dragado del cenote para extraer de su fondo gran cantidad de objetos como esqueletos humanos y de animales, así como joyas y piezas arqueológicas elaboradas en jade y onix, que trasladó y vendió ilegalmente en su país. En 1926 fue publicada por primera vez una lista incompleta de lo extraído por T.A Willard en su obraThe City of Sacred Well, misma que se menciona en el Tomo II de la Enciclopedia Yucatanense.[4] [3]

La mayor parte de las piezas así obtenidas fueron adquiridas por el Museo Peabody,[5] de los Estados Unidos que finalmente, después de la intervención del gobierno mexicano, aceptó devolver a México la mitad del lote en 1970 y otras cuantas más recientemente, en 2008.[6]

Más tarde, ya en 1926, la hacienda fue confiscada por el gobierno que abrió dos juicios en contra de Thompson, uno civil y el otro penal. Ambos se prolongaron por varios años hasta que en 1935, tras la muerte de Thompson, el juicio penal fue sobreseído. El juicio civil, sin embargo, continuó hasta que se condenó a la sucesión al pago de una suma pequeña. Los abogados de la parte acusada promovieron un juicio de amparo ante la Suprema Corte de Justicia que arrojó en 1944 un fallo favorable a los sucesores de Thompson, a quienes entonces se les devolvió la finca que había sido embargada precautoriamente.

Independientemente del fallo de la Corte Suprema, sus detractores señalan que Edward Herbert Thompson tuvo durante su estancia en Yucatán una conducta depredatoria y reprobable, en colusión con personajes y autoridades locales y estadounidenses, con el fin de apoderarse ilegal e ilegítimamente del patrimonio cultural de México. La duda que existía respecto de la conducta de Thompson fue reconocida en su oportunidad por el servicio diplomático de los Estados Unidos al cesarlo de su encargo durante una inspección que hicieron las autoridades consulares estadounidenses.[3]

Uno de los principales acusadores e impugnadores de la conducta de Thompson fue Teoberto Maler, arquéologo austriaco que vivía en Yucatán durante esa época, estudioso de la cultura maya, según consigna en su libro Carlos Echánove Trujillo,[7] en el que dice:

"A pesar de tanta presión de Maler, de las denuncias de los periódicos, de la comprobación de visu por todo un Ministerio de Instrucción Pública, del despojo a la nación de todo lo hallado en el cenote de Chichén Itzá, pasaban los años y nada oficial se intentaba contra el saqueador..."

En 1923, Alma Reed, una periodista estadounidense que llegó a Yucatán en esa época y se vinculó sentimentalmente con Felipe Carrillo Puerto, a la sazón gobernador de Yucatán, dio cuenta en el New York Times de las transgresiones de Thompson y causó conmoción en los círculos culturales y arqueológicos de los Estados Unidos, al punto de que las gestiones del Instituto Carnegie para explorar de manera científica y restaurar el sitio en ese entonces se vieron comprometidas.[8]

La primera presencia de Alma Reed en Yucatán se dio en el marco de lo que se llamó Expedición Carnegie, que había organizado el Instituto del mismo nombre, incorporando a un nutrido grupo de arqueólogos y antropólogos, entre los cuales figuró Sylvanus Morley. Habían venido en una misión de evaluación y de rescate de las ruinas mayas.[3]

La Revista de Yucatán, por su lado, se refirió en sus ediciones del 21 al 28 de julio de 1926[9] a las acusaciones públicas que surgieron y se ventilaron, levantando gran indignación en la sociedad yucateca.[3]

Bibliografía[editar]

Edward Herbert Thompson, People of the Serpent (New York: Capricorn Books, 1932). Libro en el que Thompson relata y pondera sus propios hallazgos, logros y correrías.

Referencias[editar]

  1. Zila, Kimberly (2007). «Edward Herbert Thompson: 1856 - 1935» (en inglés). Minnesota State University, Mankato. Consultado el 9-8-2009.
  2. Yucatán en el tiempo. Enciclopedia Alfabética. Tomo 5, pp. 570-571, México 1998. ISBN 970-9071-04-1
  3. a b c d e Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1. 
  4. Enciclopedia Yucatanense, Coord. Editorial, Carlos Echánove Trujillo, Mérida, Yucatán, México, 1948
  5. Museo Peabody, Harvard, Mass., EEUU
  6. «Devolverá museo de EU piezas mayas de jade a México». El Universal (México) (19-11-2008). Consultado el 9-8-2009.
  7. Carlos Echánove, Dos héroes de la arqueológía maya: Frederic de Waldek y Teobert Maler, Yucatán, Editorial Zamná, 1948
  8. Edward H Thompson en Chichén Itzá "El Egipto de América" (inglés)
  9. Datos consultables en la hemeroteca del Diario de Yucatán

Enlaces externos[editar]